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30 junio 2015

Descalzo sobre la tierra roja

-Una historia real- 

"Descalzo sobre la tierra roja" es una miniserie televisiva, una coproducción catalano-brasileña de MINORIA ABSOLUTA y RAIZ PRODUÇÕES que cuenta con la participación de TVC, TVE y TV BRASIL. Basada en el libro de Francesc Escribano, del mismo título y con guión de María Jaén y Marcos Bernstein, narra la vida del obispo catalán Pedro Casaldàliga - figura emblemática tanto en España como en América Latina-, y su incansable lucha a favor de los pobres y los más desfavorecidos de la región brasileña del Mato Grosso. 

La producción combina la acción y el misticismo a partes iguales mediante unas imágenes impactantes, tanto por el paisaje del Mato Grosso como por el chocante paisaje humano y social en donde se sitúa la acción. 

La historia de Casaldàliga se desarrolla alrededor de unos valores universales en el contexto filosófico-teológico de la teología de la Liberación y de la situación geopolítica de la dictadura brasileña en los años 70. La lucha, la propia superación, la entrega, el bien común, el sacrificio personal, la aproximación a lo desconocido, al "Otro"... valores que nos permiten apostar por su capacidad de conmover todo tipo de sensibilidad. 

"Descalzo sobre la tierra roja" es un relato apasionante con una esencia realista y esperanzadora. En el contexto económico y social en el que nos encontramos actualmente, historias como esta nos aproximan a la verdad de la vida, a aquello que es auténticamente importante, a la capacidad humana de luchar por nuestra dignidad y por la conquista de nuestros derechos irrenunciables. 

 Ficha artística 
Eduard Fernández, Sergi López, Pablo Derqui, Eduardo Magalhaes, Clara Segura, Cristina Lago, Mònica López, babu Santana, Francesc Orella, Mario Gas, Jordi Puig "Kai" y Marcel Borras. Ficha técnica Oriol Ferrer (dirección), Maria Jaén y Marcos Berstein (guión), Francesc Escribano y Assunçao Hernándes (producción ejecutiva), Néstor Calvo (director de fotografía), Josep Rosell (director de arte), David Cervera (música), Regino Hernández (montaje), Licio Marcos Oliveira y Álex Pérez (sonido), Irene Roqué y Bosco José e Silva (casting), Elena Ballester (vestuario), Karol Tornaria y Susi León (maquillaje y peluquería).


Descalzo sobre la tierra roja. Parte 1




Descalzo sobre la tierra roja. Parte 2

"Mi vida son mis causas y mis causas valen más que mi vida"

Ayer ponía en mi escritorio, tallado a fuego con caracteres de pasión y convicción, aquello que se convirtió en el lema de mi vida y que lo heredé de alguien que lo vivió a tope y se identificó hasta el final con Jesús, el Maestro del Reino, et testigo del amor incondicional de Dios por los más pobres: Pedro Casaldáliga.

“Mi vida son mis causas y mis causas valen más que mi vida”.
 Y por que sus causas valían más que su vida fue un hombre que fue ganando cada día terreno a la libertad interior. El descubrió que la sangre de Cristo corría por sus venas y se sintió convocado a ser él mismo “pan comido y repartido para sus hermanos”. La Iglesia oficial no le comprendió, y los poderes de este mundo le persiguieron y amenazaron, pero nada ni nadie le pudo hacer claudicar: Su vida ya estaba entregada y era de Dios y de su Pueblo. Y Pedro, que también es piedra, ha sido la piedra de apoyo y fundamento de muchos cristianos y cristianas de bases, de muchos hombres y mujeres de buena voluntad, inquietos por la humanidad, que se acercaron a su pozo para beber del agua del Evangelio que manaba generosa por cada una de sus venas. Un manantial que ahora manará con más fuerza, porque es inagotable porque está unido al mar infinito de Dios que es la VIDA. Ya pronto tu posesión definitiva.

Esta mañana me dicen que Pere, Pedro, Piedra, “mi maestro y referente” este Padre y hermano obispo, que es Evangelio viviente, está apunto de entrar en la Vida, en la Resurrección. Su Pascua es inminente y su paso de liberación es nuestro paso de avanzada en la esperanza de la que se declaró militante: Hoy estandarte.
Se está apagando, para iluminar como un sol infinito, fundido en el fuego del amor que quemó sus entrañas y que le hizo iluminar: El fuego del Espíritu más Santo, el Espíritu de Jesús.
Pere vivirás en tus causas y en el corazón de todos los que bebemos del Evangelio hecho vida en tu vida, como la del Maestro que fue tu vida y tu TODO.
Hoy me siento triste, y un poco más sola. Tus palabras me alientan y sostienen y sólo Dios sabe la fuerza que me dieron tus consejos y las pocas conversaciones que mantuvimos en la distancia, en momentos de persecución, de incomprensión y hasta de injusticia por aquellos que quisieron apartarme de los pobres, porque yo también me había vuelto incómoda. ¡De eso tú, Pedro, sabías un rato!
Guardo con devoción y cariño tu mensaje en la celebración de mis 25 años de vida religiosa cuando me decías: “Querida Lucía, tú sigue fiel a la vocación de la mística en la calle. Para todos debería ser el mundo el claustro. En todo caso desde cualquier lugar podemos y debemos vivir el Misterio. 25 años de tu salida de Argentina y ahora en Manresa, cerquita de mi pueblo.
Seguiremos unidos, no hay distancia para la comunión en el Espíritu de Jesús. Recibe un fuerte abrazo y siempre en la Paz de la Esperanza. Pedro Casaldáliga”
Ahora más unidos que nunca en un abrazo de resurrección, haciendo del claustro del mundo el lugar privilegiado para construir el Reino al servicio de los pobres.
En tu último mensaje, el 24 de septiembre del 2014 me decías; Te doy mi total adhesión a la campaña “Todos contra la pobreza infantil”. Los niños, los preferidos, que hoy sufren están en mi corazón. De4sde el cielo, arranca para ellos una bendición, que no les falte el pan de cada día, el pan de la educación, de las oportunidades, de la vida digna, de la paz y de la infancia que tienen derecho a vivir.
Pedro, amigo, hermano, me quedo con “tu fraterna y subversiva Eucaristía, que es mi oración de cada día, que me alienta en las horas baja y me renueva el la vida de cada día.

“Mis manos, esas manos y Tus manos.
Hacemos este Gesto,

compartida la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida Ciudad de Dios,
Ciudad de los humanos.

Comiéndote, sabremos ser comida.

El vino de sus venas nos provoca.
El pan, que ellos no tienen,
nos convoca a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,

marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

El vino de sus venas nos provoca.

El pan, que ellos no tienen,
nos convoca a ser Contigo el pan de cada día.
Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo
Historia, fraterna y subversiva Eucaristía.


28 mayo 2015

El ángel del Señor anunció en la víspera...


El ángel del Señor anunció en la víspera... 


El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!

Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.

Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.

Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!

Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares...
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!

San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!

Pedro Casaldáliga

19 marzo 2015

Pedro Casaldáliga, un profeta en las periferias

Hay personas que hacen que los momentos comunes se conviertan en instantes inolvidables, pues su presencia nos ilumina y nos lleva a sentir como Dios continua comunicándose con la humanidad a través de la voz de sus profetas.
Recientemente, la Coordinación Regional de las CEBs (Comunidades Eclesiales de Base) del estado de Mato Grosso, Regional Oeste 2 en la división de la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, por sus siglas en portugués) se reunía para discutir los pasos que deben ser dados en esta región de Brasil y así poder hacer realidad en la sociedad los desafíos que el Evangelio suscita en este tiempo que nos ha tocado vivir.
La reunión tenía lugar en São Félix do Araguaia, pues será allí donde se celebre en 2017 el encuentro regional de las CEBs. Para muchos el viaje había sido largo y complicado, sobre todo los últimos dos cientos kilómetros, en los que a la dificultad de ser un camino de tierra, se unía el abundante barro que hacía complicado el simple hecho de poder avanzar. Estamos hablando de un lugar alejado de los grandes centros, de una de esas periferiasde las que tanto habla el Papa Francisco, tierra de conflictos y persecuciones, donde la ley nunca fue igual para todos y cuya ausencia provocó la muerte, el martirio de muchos.
Conocer la realidad de cada lugar es uno de los elementos que nunca faltan en los encuentros de las comunidades de base, pues es a partir de la realidad que se construye el Reino. En eso estaba Monseñor Adriano Ciocca Vasino, obispo de la prelatura, cuando por sorpresa apareció Pedro Casaldáliga.
María Rossi, asesora regional de las CEBs, señala que “caminaba con mucha dificultad, apoyándose en la persona que le cuida”. El peso de los 87 años recién cumplidos en este mes de febrero y de su enfermedad de Parkinson le limitan en su locomoción, que no en sucapacidad para estar atento a todo lo que pasa en la sociedad, pensar y continuar siendo voz profética en medio de la humanidad, sobre todo en esa periferia geográfica en que habita desde 1968 y donde ha sido perseguido y ha sufrido tentativas de asesinatoinnumerables veces.
Pedro llegó y se sentó en medio de todos, con gran simplicidad, como aquel que llega para caminar entre la gente. En él se deja traslucir que continúa enamorado de esa forma de ser Iglesia comprometida con los pobres y que se hace realidad en las comunidades eclesiales de base, pues como bien señalaba “el espíritu de las CEBs es el modo de ser Iglesia”. El fundamento de esta forma de ser Iglesia está en el mismo Evangelio, ya que “la dimensión comunitaria es esencial en la comunidad de Jesús”.
En este sentido, Pedro Casaldáliga, hace una llamada a cuidar de aspectos que siempre fueron importantes en la vida de las CEBs, cantar los cantos que tradicionalmente fueron cantados y que eran reflejo de la necesidad de unir fe y vida, consiguiendo llevar para la celebración las alegrías y dificultades que forman parte de la vida de la gente en el día a día. “Es necesario volver a nuestros orígenes, que son las primeras comunidades cristianas”, pues si una cosa no se puede perder nunca, esa es la esperanza.
El testimonio de vida de aquellos que siempre estuvieron dispuestos a dar la vida por el Reino continúa siendo un estímulo para quienes en comunidad, comprometidos con las luchas por un mundo mejor, quieren hacer realidad la utopía del Reino.




22 enero 2014

San Romero de América, Pastor y Mártir nuestro



El ángel del Señor anunció en la víspera... 

El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!
El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!
Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.

Romero de la Pascua latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.
Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).
Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.

La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.
Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!
Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.

América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares...

¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!
San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!
Pedro Casaldáliga

21 enero 2014

"Descalzo sobre la tierra roja"



Eduard Fernández, junto a Pedro Casaldáliga en la Amazonía

Escribano: "Algo así como un 'western' con fuerte carga espiritual"

Se rueda "Descalzo sobre la tierra roja" sobre Pedro Casaldáliga

Coproducción hispano-brasileña, con Televisió de Catalunya (TV3), Televisión Española (TVE), TV Brasil




"Casaldáliga tuvo "un verdadero pulso religioso" con Joseph Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI y entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe"

La liturgia solidaria del obispo español Pedro Casaldáliga, que durante décadas fue en Brasil la voz de los indios, los sin tierra y los más pobres, llegará a la televisión convertida en serie por su compatriota Francesc Escribano.
"Es la historia de alguien que vino para tratar de convertir a la gente y que acabó convertido a la tierra", declaró a Efe Escribano, quien filma la serie "Descalzo sobre la tierra roja", que se basa en un libro testimonial del mismo nombre que él escribió sobre la vida del obispo que llegó al Brasil más profundo en 1968 para quedarse.
Don Pedro CasaldáligaEl rodaje se lleva a cabo en Sao Félix do Araguaia, un humilde poblado del interior del estado de Mato Grosso, donde Casaldáliga aún reside, con 84 años de edad y lúcido pese al mal de Parkinson que padece desde hace tiempo.
En ese mismo lugar, Escribano conoció a Pere Casaldáliga en 1984, cuando le hizo la primera de las entrevistas que luego dio lugar a "Descalzo sobre la tierra roja", el libro que publicó en 2002.
Tanto ese libro como el "documental-ficción" que filma ahora son para el periodista español "algo así como un 'western' con fuerte carga espiritual", que describe el duro paisaje humano que encontró Casaldáliga cuando llegó a Sao Félix do Araguaia.
"Esta parte del Mato Grosso era en 1968 una región dejada de la mano de Dios, extremadamente violenta, y con los indios en una lucha feroz por sus tierras con terratenientes que no perdonaban", indicó Escribano por teléfono desde esa ciudad.
La historia que se lleva ahora a la televisión retrata esa lucha y la forma en que el obispo catalán se implicó en ella hasta abrazar la Teología de la Liberación, una corriente teológica nacida entre los movimientos de base de la Iglesia católica en Brasil y que luego se expandió por el resto de América Latina.
Por esa causa, Casaldáliga volvió a Europa en 1988, por primera vez desde que llegó a Mato Grosso.
Pero lo hizo porque "fue llamado a capítulo" por el Vaticano, dijo Escribano, quien explicó que esa ida a la Santa Sede es uno de los hilos conductores de la trama.
En esa oportunidad, además de tener una audiencia con el Papa Juan Pablo II, Casaldáliga tuvo "un verdadero pulso religioso" con Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI y entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que condenaba los principios "marxistas" que identificaba en la Teología de la Liberación.
Durante el rodaje de esta producción, que demandará ocho semanas en Sao Félix do Araguaia, Escribano dijo que "todo el pueblo" y el propio Casaldáliga pasan por "una auténtica revolución", al revivir pasajes de su propia historia "que muchas veces no son los mejores".
El obispo recibe casi a diario a parte del elenco y, según dijo Escribano, siempre les atiende con una misma frase que alude a su delicada salud: "Estoy vivo".
El proyecto es una coproducción hispano-brasileña en la que participan Televisió de Catalunya (TV3), Televisión Española (TVE), TV Brasil y las productoras Minoría Absoluta y Raiz Produções.
La producción tendrá un coste cercano a los tres millones de euros, que han sido financiados en parte por empresas de ambos países, entre las que Escribano mencionó a las españolas Endesa y Mapfre y a la estatal brasileña Petrobras.
El rodaje cuenta con más de 1.200 figurantes de la propia zona de Sao Félix do Araguaia y en el papel de Casaldáliga trabaja el actor español Eduard Hernández.
"Trabajé ya en 25 ó 30 filmes, pero este es el personaje más especial, más importante que me ha tocado" y para el cual "necesité vaciarme para poder hacer a un Pedro limpio y asumir el compromiso que él ha tenido durante su propia historia", dijo Hernández.
Una historia que, según Escribano, el "obispo de los pobres" hubiera querido escribir y reflejar de otra manera.
"Dijo que quería evitar el 'beneficio propio', que preferiría un filme sobre las causas y no sobre una persona concreta", porque la historia de sus luchas "ha sido comunitaria", explicó Escribano, quien confesó que sólo "a medias" ha podido complacer ese deseo. (RD/Efe)

Descalzo Sobre la Tierra Roja

Palabras de Jon Sobrino en el estreno del documental sobre la vida de Pedro Casaldáliga. 
Auditorio "Ignacio Ellacuría". Universidad Centroamericana de El Salvador


Buenas noches tengan todos y todas ustedes. Desde hace mucho tiempo no recuerdo un auditorio tan repleto y con tanto interés. No suelo ir la cine, ni menos soy cineasta. Solo puedo decir que esta película me ha gustado mucho. Me ha hecho participar, si se me permite hablar así, de la liturgia de la historia. Y para ser sincero, he sentido mayor devoción que en muchas otras. La película es impactante y es muy comprensible para las personas de mi generación, los que estamos aquí de El Salvador, pero también para gente de Guatemala, sobre todo de la zona indígena, para gente de algunas partes de México… Habrán notado que varias escenas son distintas, a veces muy distintas, a lo que ha ocurrido aquí, pero también se parecen mucho.

Una religiosa, la hermana Irene, me ha recordado a Anna Manganaro la religiosa que trabajó como médico en Güarjila. La crueldad de las torturas de dos pobres hombres guindados de los pies me recordaba a la crueldades de las que nos hablaba el Padre Cortina: a una mujer encinta abrieron el vientre para sacar el feto y ensartarlo. Al final de la película se habla de muertos. Aquí ha habido miles en el campo. Las escenas de curia con el cardenal Ratzinger están un poco estilizadas, pero las palabras son auténticas. El cardenal le reclama “¿cómo habla usted de mártires?” Y don Pedro le responde: “¿pero qué cosas pregunta usted, señor cardenal?” Mártir fue Jesús de Nazaret. ¿Hizo política? ¿La cruz fue política? Y en la película es central la tierra. Es la vida del pueblo, su tradición, su dignidad. La tierra es todo, y si se la quitan ¿qué le queda al pueblo? La muerte. ¿Y si se la quitan de manera cruel, como ha ocurrido aquí? Entonces queda un pueblo crucificado. Aquí lo sabemos bien. A continuación, entre otras muchas posibles, solo quiero hacer algunas breves reflexiones. Después recordaré mis encuentros con don Pedro.

La honradez con lo real, la voluntad de verdad.

La película comienza y termina con Casaldáliga en la Curia Romana. Tomadas en unidad, las escenas son decisivas, ciertamente para el director. No se trata de alabar o criticar a las curias, sino de mostrar que “ni las curias ni la iglesia institucional le desviaron de decir la verdad”. Don Pedro nunca la ocultó, ni se dejó llevar por lo políticamente correcto. Tampoco aceptó chantajes burdos: “Si usted dice estas cosas, sufrirá persecución”. Ni por chantajes sutiles: “¿Y si le quitan de obispo y su sucesor no prosigue lo que usted ha sembrado?” Es el gran chantaje: si sigue así, al pueblo le irá peor. Casaldáliga dice la verdad de tal manera que desarma a los que le interrogan. Y aunque no aparece en la película, por lo que he oído, en la realidad don Pedro terminó la conversación con el cardenal Ratzinger chivo estas palabras fraternales. “¿Por qué no rezamos juntos un Padre nuestro?”.
Esta honradez con lo real y la convicción de que la verdad trae grandes bienes aparece en una escena que me ha encantado. La Conferencia Episcopal rechaza publicar un texto, que habían escrito Casaldáliga y los suyos, en el que se analiza la espantosa situación de Brasil para los pobres. Don Pedro, sin inmutarse, pregunta dónde se puede encontrar una imprenta artesanal. Irene, la religiosa, le dice que conoce a alguien que les puede ayudar, pero hay que sacarlo de la cárcel. Así fue, y así hicieron pública la verdad de Brasil. Esto vale para todos. Ciertamente para una universidad que busca la verdad y debe decirla.

Un hombre del evangelio.

De espiritualidad hoy hablamos mucho, y don Pedro escribió un libro sobre espiritualidad junto con José María Vigil. Pero lo más suyo es volver siempre al evangelio y a los pobres. En la película el volver a los pobres y amarlos. Aparece en casi todas las escenas. Y también aparece el evangelio como espiritualidad primigenia. Al final de la película se escucha una voz recitando un poema que Casaldáliga escribió hace muchos años:

No tener nada.
No llevar nada.
No poder nada.
No pedir nada.
Y, de pasada,
no matar nada;
no callar nada.
Solamente el Evangelio, como una faca afilada.
Y el llanto y la risa en la mirada.
Y la mano extendida y apretada.
Y la vida, a caballo, dada.

Que se pone ante Dios. En la película se le ve rezar. Las escenas no son muchas y son breves. Mucho mas tiempo pasa con la gente. No reza como un monje, sino como Jesús. Reza para estar ante Dios y con Dios. Y siempre aparece rezando cuando algo les ha ocurrido a los pobres. Y cuando cierra los ojos y junta las manos, algo pasa entre don Pedro y su Dios.

Tres recuerdos

El primero es de 1980 en Sao Paulo, en una reunión de teólogos, comunidades de base, religiosas, sacerdotes y obispos. Por cierto el Cardenal Arns tuvo que intervenir para que el Vaticano no prohibiese la reunión. Yo no había visto nunca a Casaldáliga. Cuanto nos encontramos me dio un abrazo, y me pareció que le había conocido toda la vida. Le vi un hombre libre. Muy dentro de la Iglesia pero “en rebelde fidelidad”. Enseguida pensé en Monseñor Romero, que aquellos días vivía en medio de grandes dificultades, y le dolían sus problemas con “los hermanos obispos”, como lo escribió en su diario espiritual. Le pedí a don Pedro que le escribiese una carta dándole ánimos. Mataron a Romero y recibí una carta de Casaldáliga. “Jon, no le escribí a Romero una carta a máquina, pero cuántas veces le he escrito estos días... Te mando un poema”. Lo leí y lo distribuimos cuanto antes. El poema era “San Romero de América”. Y termina: “pastor y mártir nuestro, nadie hará callar tu última homilía”.

El segundo recuerdo es de 1985. Don Pedro no había salido nunca de Brasil incluso cuando falleció su madre en España. Pero Estados Unidos estaba apoyando a la contra en Nicaragua y bombardeaba aeropuertos civiles, como el de Corinto. Escoto, el primer ministro
nicaragüense se puso en huelga de hambre. Casaldáliga salió de Brasil y se vino a Nicaragua a participar en la huelga de hambre. Antes de irse dijo que el día en que Estados Unidos invadiese a Nicaragua él regresaría sin pensarlo. Estando en Nicaragua le invité a venir a El Salvador. “Estás a una hora de avión de la tumba de Monseñor Romero”. Y vino a la tumba. Nos visitó en la UCA y le invitamos a hablar en la Capilla. En una foto que lo recuerda, está
sentado ante una mesa con Ellacuría a su derecha. Bromeaba con él con simpatía e ironía. Agarrándole del cuello le decía: “ustedes los teólogos”. Yo estaba al otro lado. De las muchas cosas que dijo, una se me quedó grabada: “Sólo los pobres son libres... Los que tienen mucho olvídense de ser libres”. Al final alguien le pidió que leyese el poema sobre Monseñor Romero. Lo leyó con devoción. Y aplaudimos con alegría.

El tercero es de marzo de 1990. Yo regresaba de Santa Clara, California, a dónde había llegado desde Tailandia tras el asesinato de los jesuitas. Casaldáliga llegó para celebrar el aniversario de Monseñor Romero, y hacer las muchas cosas que suele hacer en sus viajes. Vino a verme cuanto antes. Yo era el superviviente, y don Pedro los llevaba en el corazón. Unas de mis hermanas también vino de España, y Casaldáliga la trato con cariño entrañable. En la vigilia del aniversario de Monseñor en la plaza ante catedral a Casaldáliga le pidieron recitar su poema “San Romero de América”. Alguien le dijo, con buena voluntad, que tuviese cuidado con llamar “Santo” a Monseñor Romero. Y don Pedro le contestó sin pestañear. “Aquí la gente le ha llamado santo sin mucha discusión ¿verdad?”. Y añadió con humor e ironía: “Además, de llamarle santo o no se pueden preocupar canonistas y teólogos. Yo solo soy un poeta. Recuerdo esta anécdota porque pone de relieve el humor y la ironía de don Pedro. Y ese aspecto de su carácter lo he echado un poco en falta en la película.
También rezó en el jardín de rosas y allí habló largo con Obdulio. Después le dije: “a los poetas no se les puede exigir inspiración. Pero cuando tengas un tiempo, así como escribiste el poema a Monseñor Romero, y a muchos otros, si puedes, escribe un poema sobre estos hermanos nuestros, los jesuitas asesinados, Julia Elba y Celina”. Y lo hizo. Lo recito ahora, y ojalá no me falle la memoria.

“Ya sois la verdad en cruz, 
y la ciencia en profecía 
y es total la Compañía 
compañeros de Jesús. 
El juramento cumplido, 
la UCA y el pueblo herido
dictan la misma lección 
desde las cátedras fosas 
y Obdulio cuida las rosas 
de nuestra liberación”. 

Casaldáliga tiene 85 años y un Parkinson que casi no le permite moverse. Ya no viaja, camina de su casita a la capilla. En ella tiene dos reliquias muy queridas. Una de ellas es un poco de sangre de Monseñor Romero. Y la otra es un pedacito del cráneo de Ellacuría.
Don Pedro mantiene su esperanza. Nos la mantiene a todos, y en primer lugar mantiene la esperanza de los pobres.
DESCALZO SOBRE LA TIERRA ROJA
Palabras de Jon Sobrino en el estreno del documental sobre la vida de Pedro Casaldáliga. 

Auditorio "Ignacio Ellacuría". Universidad Centroamericana de El Salvador


Buenas noches tengan todos y todas ustedes. Desde hace mucho tiempo no recuerdo un auditorio tan repleto y con tanto interés. No suelo ir la cine, ni menos soy cineasta. Solo puedo decir que esta película me ha gustado mucho. Me ha hecho participar, si se me permite hablar así, de la liturgia de la historia. Y para ser sincero, he sentido mayor devoción que en muchas otras. La película es impactante y es muy comprensible para las personas de mi generación, los que estamos aquí de El Salvador, pero también para gente de Guatemala, sobre todo de la zona indígena, para gente de algunas partes de México… Habrán notado que varias escenas son distintas, a veces muy distintas, a lo que ha ocurrido 
aquí, pero también se parecen mucho. 

Una religiosa, la hermana Irene, me ha recordado a Anna Manganaro la religiosa que trabajó como médico en Güarjila. La crueldad de las torturas de dos pobres hombres guindados de los pies me recordaba a la crueldades de las que nos hablaba el Padre Cortina: a una mujer encinta abrieron el vientre para sacar el feto y ensartarlo. Al final de la película se habla de muertos. Aquí 
ha habido miles en el campo. Las escenas de curia con el cardenal Ratzinger están un poco estilizadas, pero las palabras son auténticas. El cardenal le reclama “¿cómo habla usted de mártires?” Y don Pedro le responde: “¿pero qué cosas pregunta usted, señor cardenal?” Mártir fue Jesús de Nazaret. ¿Hizo política? ¿La cruz fue política? Y en la película es central la tierra. Es la vida del pueblo, su tradición, su dignidad. La tierra es todo, y si se la quitan ¿qué le queda al pueblo? La muerte. ¿Y si se la quitan de 
manera cruel, como ha ocurrido aquí? Entonces queda 
un pueblo crucificado. Aquí lo sabemos bien. A continuación, entre otras muchas posibles, solo quiero hacer algunas breves reflexiones. Después recordaré mis encuentros con don Pedro.

La honradez con lo real, la voluntad de verdad. 

La película comienza y termina con Casaldáliga en la Curia Romana. Tomadas en unidad, las escenas son decisivas, ciertamente para el director. No se trata de alabar o criticar a las curias, sino de mostrar que “ni las curias ni la iglesia institucional le desviaron de decir la verdad”. Don Pedro nunca la ocultó, ni se dejó llevar por lo políticamente correcto. Tampoco aceptó chantajes burdos: “Si usted dice estas cosas, sufrirá persecución”. Ni por chantajes sutiles: “¿Y si le quitan de obispo y su sucesor no prosigue lo que usted ha sembrado?” Es el gran chantaje: si sigue 
así, al pueblo le irá peor. Casaldáliga dice la verdad de tal manera que desarma a los que le interrogan. Y aunque no aparece en la película, por lo que he oído, en la realidad don Pedro terminó 
la conversación con el cardenal Ratzinger chivo estas palabras fraternales. “¿Por qué no rezamos juntos un Padre nuestro?”.
Esta honradez con lo real y la convicción de que la verdad trae grandes bienes aparece en una escena que me ha encantado. La Conferencia Episcopal rechaza publicar un texto, que habían escrito Casaldáliga y los suyos, en el que se analiza la espantosa situación de Brasil para los pobres. Don Pedro, sin inmutarse, pregunta dónde se puede encontrar una imprenta artesanal. Irene, la 
religiosa, le dice que conoce a alguien que les puede ayudar, pero que e sacarlo de la cárcel. Así fue, y así hicieron pública la verdad de Brasil. Esto vale para todos. Ciertamente para una universidad que busca la verdad y debe decirla.

Un hombre del evangelio. 

De espiritualidad hoy hablamos mucho, y don Pedro escribió un libro sobre espiritualidad junto con José María Vigil. Pero lo más 
suyo es volver siempre al evangelio y a los pobres. En la película el volver a los pobres y amarlos. Aparece en casi todas las escenas. Y también aparece el evangelio como espiritualidad primigenia. Al final de la película se escucha una voz recitando un poema que Casaldáliga escribió hace muchos años:

No tener nada.
No llevar nada.
No poder nada.
No pedir nada.
Y, de pasada,
no matar nada;
no callar nada.
Solamente el Evangelio, como una faca afilada.
Y el llanto y la risa en la mirada.
Y la mano extendida y apretada.
Y la vida, a caballo, dada.

Que se pone ante Dios. En la película se le ve rezar. Las escenas no son muchas y son breves. Mucho mas tiempo pasa con la gente. No reza como un monje, sino como Jesús. Reza para estar ante Dios y con Dios. Y siempre aparece rezando cuando algo les ha ocurrido a los pobres. Y cuando cierra los ojos y junta las manos, algo pasa entre don Pedro y su Dios. 

Tres recuerdos

El primero es de 1980 en Sao Paulo, en una reunión de teólogos, comunidades de base, religiosas, sacerdotes y obispos. Por cierto el Cardenal Arns tuvo que intervenir para que el Vaticano no prohibiese la reunión. Yo no había visto nunca a Casaldáliga. Cuanto nos encontramos me dio un abrazo, y me pareció que le había conocido toda la vida. Le vi un hombre libre. Muy dentro de la Iglesia pero “en rebelde fidelidad”. Enseguida pensé en Monseñor Romero, que aquellos días vivía en medio de grandes 
dificultades, y le dolían sus problemas con “los hermanos obispos”, como lo escribió en su diario espiritual. Le pedí a don Pedro que le escribiese una carta dándole ánimos. Mataron a Romero y recibí una carta de Casaldáliga. “Jon, no le escribí a Romero una carta a máquina, pero cuántas veces le he escrito estos días... Te mando un poema”. Lo leí y lo distribuimos cuanto antes. El poema era “San Romero de América”. Y termina: “pastor y mártir nuestro, 
nadie hará callar tu última homilía”.

El segundo recuerdo es de 1985. Don Pedro no había salido nunca de Brasil incluso cuando falleció su madre en España. Pero Estados Unidos estaba apoyando a la contra en Nicaragua y bombardeaba aeropuertos civiles, como el de Corinto. Escoto, el primer ministro 
nicaragüense se puso en huelga de hambre. Casaldáliga salió de Brasil y se vino a Nicaragua a participar en la huelga de hambre. Antes de irse dijo que el día en que Estados Unidos invadiese a Nicaragua él regresaría sin pensarlo. Estando en Nicaragua le invité a venir a El Salvador. “Estás a una hora de avión de la tumba de Monseñor Romero”.  Y vino a la tumba. Nos visitó en la UCA y le invitamos a hablar en la Capilla. En una foto que lo recuerda, está 
sentado ante una mesa con Ellacuría a su derecha. Bromeaba con él con simpatía e ironía. Agarrándole del cuello le decía: “ustedes los teólogos”. Yo estaba al otro lado. De las muchas cosas que dijo, una se me quedó grabada: “Sólo los pobres son libres... Los que tienen mucho olvídense de ser libres”. Al final alguien le pidió 
que leyese el poema sobre Monseñor Romero. Lo leyó con devoción. Y aplaudimos con alegría. 

El tercero es de marzo de 1990. Yo regresaba de Santa Clara, California, a dónde había llegado desde Tailandia tras el asesinato de los jesuitas. Casaldáliga llegó para celebrar el aniversario de Monseñor Romero, y hacer las muchas cosas que suele hacer en sus viajes. Vino a verme cuanto antes. Yo era el superviviente, y don Pedro los llevaba en el corazón. Unas de mis hermanas también vino de España, y Casaldáliga la trato con cariño entrañable. En la vigilia del aniversario de Monseñor en la plaza ante catedral a Casaldáliga le pidieron recitar su poema “San Romero de América”. Alguien le dijo, con buena voluntad, que tuviese cuidado con llamar “Santo” a Monseñor Romero. Y don Pedro le contestó sin pestañear. “Aquí la gente le ha llamado santo sin mucha discusión ¿verdad?”. Y añadió con humor e ironía: “Además, de llamarle santo o no se pueden preocupar canonistas y teólogos. Yo solo soy un poeta. Recuerdo esta anécdota porque pone de relieve el humor y la ironía de don Pedro. Y ese aspecto de su carácter lo he echado un poco en falta en la película. 
También rezó en el jardín de rosas y allí habló largo con Obdulio. Después le dije: “a los poetas no se les puede exigir inspiración. Pero cuando tengas un tiempo, así como escribiste el poema a Monseñor Romero, y a muchos otros, si puedes, escribe un poema sobre estos hermanos nuestros, los jesuitas asesinados, Julia Elba y Celina”. Y lo hizo. Lo recito ahora, y ojalá no me falle la memoria. 

 “Ya sois la verdad en cruz, 
y la ciencia en profecía 
y es total la Compañía 
compañeros de Jesús. 
El juramento cumplido, 
la UCA y el pueblo herido
dictan la misma lección 
desde las cátedras fosas 
y Obdulio cuida las rosas 
de nuestra liberación”. 

Casaldáliga tiene 85 años y un Parkinson que casi no le permite moverse. Ya no viaja, camina de su casita a la capilla. En ella tiene dos reliquias muy queridas. Una de ellas es un poco de sangre de Monseñor Romero. Y la otra es un pedacito del cráneo de Ellacuría. 
Don Pedro mantiene su esperanza. Nos la mantiene a todos, y en primer lugar mantiene la esperanza de los pobres.

24 diciembre 2013

MENSAJE DE NAVIDAD 2013-AÑO NUEVO 2014



Todavía "no hay lugar para ellos"
ni en Belén ni en Lampedusa.

¿Navidad es un sarcasmo?
"Si tu Reino no es de este mundo"
¿Qué vienes a hacer aquí
subversivo, aguafiestas?

Para ser el Dios-con-nosotros
has de serlo en la impotencia,
con los pobres de la tierra
así, pequeño, así,
desnudo de toda gloria,
sin más poder que el fracaso,
sin más lugar que la muerte,
pero sabiendo que el Reino
es el sueño de tu Padre,
y también es nuestro sueño.

Todavía hay Navidad
en la Paz de la Esperanza,
en la vida compartida,
en la lucha solidaria.
¡Reino adentro, Reino adentro!

por Pedro Casaldáliga

12 diciembre 2012

Romance Guadalupano

Monseñor Pedro Casaldáliga
 


Señora de Guadalupe,
patrona de estas Américas:
por todos los indiecitos
que viven muriendo, ruega.
¡Y ruega gritando, madre!
La sangre que se subleva
es la sangre de tu Hijo,
derramada en esta tierra
a cañazos de injusticia
en la cruz de la miseria.

¡Ya basta de procesiones
mientras se caen las piernas!
Mientras nos falten pinochas
¡te sobran todas las velas!

Ponte la mano en la cara,
carne de india morena:
¡la tienes llena de esputos,
de mocos y de vergüenza!

¡La justicia y el amor:
ni la paz ni la violencia!

Señora de Guadalupe:
por aquellas rosas nuevas,
por esas armas quemadas,
por los muertos a la espera,
por tantos vivos muriendo,
¡salva a tu América!


10 diciembre 2012

Pedro Casaldáliga ( Su Vida )

Nace en Balsareny, comarca del Bages, el 16 de febrero de 1928.La su infancia coincide con la guerra civil española. De muy joven ingresa en el seminario menor de la diócesis de Vic, ubicado en el santuario María de la Gleva. El deseo de ir a “misiones” hace que ingrese a la congregación claretiana los Misioneros del Inmaculado Corazón de María; así empiezan los años de formación que le llevarán a Cervera, Barbastro, Vic, Solsona y Valls hasta ser ordenado sacerdote durante el Congreso Eucarístico de Barcelona en 1952. Sabadell será, después de un breve paso por Galicia, su primer destino. Empieza a trabajar en el colegio de los claretianos, pero la dedicación a la enseñanza no le priva de dedicar algunas horas a la radio, fundó la revista Euforia, realizar actividades con los inmigrantes murcianos que van llegando a la ciudad…
En 1958 es destinado a Barcelona, donde ejerce una múltiple actividad pastoral, se encarga de los “cursillos de Cristiandad”, escribe un programa de radio semanal que es retransmitido por once emisoras y colabora en diferentes publicaciones: Otro Cine, Universidad 61… A pesar de llevar un ritmo vertiginoso de trabajo le queda tiempo para intentar hacer algo para los inmigrantes que van llegando a Barcelona. Casaldáliga organiza con sus colaboradores una bolsa de trabajo que consigue trabajo para más de 500 jóvenes, se abre un local con duchas y ropa en el Casal Claret y organiza una escuela nocturna gratuita para jóvenes analfabetos y sin estudios.
De Barcelona es enviado a Guinea para promover los “cursillos de Cristiandad”. Allí lleva a cabo la experiencia de lo que fueron los llamados “cursillos mixtos”, en los que participan simultáneamente personas de diferentes colores de piel. Pedro dice sentir allí«furiosamente la llamada del Tercer Mundo». Guinea deja huella en Casaldáliga.
En 1965 es prefecto del Seminario Claret de Barbastro y al poco tiempo irá a Madrid para dirigir la antigua revista Iris de paz. Madrid le abre nuevas puertas: en la prensa, en los cursillos, entre los universitarios negros de Guinea, en los submundos que ya le eran familiares de Sabadell y Barcelona. Iris se convierte en una revista teñida de preocupación social. Tanto que un artículo suyo calificando de“decepcionante” una declaración del Episcopado Español, supone su destitución.
Asesor Nacional de los Cursillos de Cristiandad, Pedro hace lo que puede para ir impregnando las comunidades cristianas españolas del nuevo aire del Concilio. Junto con otros compañeros juega un papel fundamental en la renovación de su orden religiosa con su participación como delegado en el Capítulo General de Renovación de los Misioneros en 1967, que exigía el Vaticano II.
Un año más tarde, en 1968, es enviado al Mato Grosso (Brasil) junto con el padre Manuel Luzón. La Misión tiene 150.000 km2, de ríos, “sertão” y floresta, al noreste del Mato Grosso, dentro de la Amazonia llamada “legal”, entre los ríos Araguaia y Xingu. En todo el territorio viven entre 50 y 60 mil habitantes. El única carretera existente se está abriendo, roja y polvorienta. Lugar de extrema pobreza, sin médico, correo, luz, teléfono, telégrafo… La profesora más cualificada es una mujer con poco menos de un año y medio de estudios elementales. Los misioneros empiezan a hacer de enfermeros, supliendo los inexistentes médicos en la lucha contra la muerte: malaria, hepatitis, tétanos, deshidratación, desnutrición. En la primera semana de estancia debe enterrar cuatro niños en Sao Felix, más tarde tendrá que enterrar muchos otros. Poco a poco la situación va ofreciendo su cara real.
Las soluciones llegan poco a poco. Forman una escuela de segundo grado, para hacer frente al analfabetismo y un pequeño centro de asistencia médica. Se va construyendo un pequeño equipo misionero. La Misión se convierte en Prelatura: Prelatura de Sao Félix do Araguaia.
En 1970 escribe un informe-denuncia sobre la situación de explotación y abusos que reciben los peones llamado Esclavitud y feudalismo al Norte del Mato Grosso, que no pasa inadvertido. Comienza a recibir advertencias de los terratenientes y latifundistas, e incluso de "voces amigas" de la Iglesia, pidiéndole que no se ponga en cuestiones ajenas al ministerio sacerdotal. La policía federal controla sus pasos.
A pesar de los enemigos que va ganando, el Papa Pablo VI decide nombrarlo obispo. Casaldáliga quiere renunciar, pero sus compañeros lo convencen, ayudados por la petición de otros obispos brasileños. Al final acepta el cargo con una condición: que el hecho de ser obispo no suponga un cambio en su manera de actuar y convivir. El 23 de octubre de 1971 es consagrado obispo de la nueva prelatura de Sao Felix. De aquel día son estas palabras tan claras y significativas de su proyecto:
«Mi pobre vida no vale más que la de este peón de diecisiete años que hemos enterrado esta mañana en el cementerio de la Araguaia, sin nombre y sin féretro, este joven es la persona más importante de este día».
Su mitra es un sombrero de paja, su báculo un remo de madera, su anillo episcopal lo envía a su madre… Esta decisión la valoraba él más tarde con esta reflexión «Eso sí, desde el primer momento quise ser Obispo de otra manera, mi báculo, mi mitra, mi anillo debían ser otros: los pobres y los muertos que me rodeaban, por el desafío que la Iglesia Latinoamericana y toda la Iglesia del postconcilio vivía en aquella hora».
Su primera carta pastoral es: Una Iglesia de Amazonia en conflicto con el latifundio y la marginación social. Más de 120 páginas de las que sólo 45 son creación del obispo, el resto son documentos en los que las víctimas del latifundio y sus testigos narran la realidad y presentan denuncias: hechos, estafas, chantajes, invasiones, malos tratos, torturas…
La vida de Casaldáliga es puesta a subasta, se ofrecen recompensas a quien logre apartarlo para siempre. Son amenazados tanto él como otros miembros del equipo de la prelatura. El peón Vicente Paulo de Oliveira, de la compañía Bordon SA, declara públicamente:«Benedito Teodoro Soares, el día 1 de octubre me pidió que matase al obispo Pedro, y para matarlo él me daría una pistola del 38 y un pasaje hacia donde quisiera. Y otra vez, el día 5 de octubre, me pidió insistentemente que matase al obispo Pedro, y si yo lo descubría él me mataría».
En 1972 supone una agudización de los conflictos. Una empresa latifundista destruye un pequeño centro de asistencia médica que la Misión estaba construyendo en Santa Terezina. Casaldáliga y el equipo de la prelatura deciden reconstruirlo. Se produce un nuevo intento de invasión y destrucción. Participa también la policía estatal. Los “posseiros” se defienden a tiros. Hay heridos.
A finales de año Casaldáliga y su equipo publican los Objetivos y líneas básicas de la pastoral de la Prelatura, consecuencia de la detección de los problemas de la zona. Las líneas de acción son claras: la encarnación en la pobreza, en la lucha y en la esperanza del pueblo, la educación liberadora por la concienciación y la promoción humana y la denuncia profética.
El objetivo de Pedro y su equipo ha sido siempre dejar ser protagonista en el pueblo de su propia historia: La iglesia de Sao Felix no quiere sustituir la lucha y la organización popular; procura ser instrumento de unión entre todos los trabajadores de la tierra…«Dando información se ha conseguido que estas organizaciones populares: sindicatos, directorios políticos, clubes de madres, etc, anden por sí mismos».
En este mismo sentido debe entenderse la colaboración con otros organismos que ha mantenido el obispo y su equipo: la CNBB (Confederación Nacional de Obispos de Brasil), la CPT (Comisión Pastoral de la Tierra) que prácticamente nació en Sao Felix y entonces se extendió por todo el país, el CIMI (Consejo misionero Indígena) y muchos otros.
En 1973 tampoco es un año tranquilo, el padre Jentel del equipo de la prelatura es condenado a 10 años de prisión“por atentar contra la Seguridad Nacional”. El equipo de la prelatura se encuentra vigilado por personal armado. Varios seglares son detenidos y llevados a Brasilia, otros en la sede de una conocida empresa latifundista. Las gestiones del presidente de la Conferencia Episcopal del Centro-Oeste hacen que los liberen cuatro días más tarde. Al cabo de unos cuantos días es el mismo obispo Pedro quien es interrogado un total de 16 horas en dos días. Las voces de protesta se levantan por todo el país: la Conferencia Nacional de Obispos, las Conferencias Regionales, sacerdotes, parte de la prensa, la Nunciatura Apostólica de Brasilia… El nuevo papa Pablo VI saca el caso en la toma de posesión del nuevo embajador brasileño de la Santa Sede. El Tribunal Supremo Militar anula la sentencia contra el padre Jentel, pero lo expulsa del país (él es francés). Casi 30 obispos llegan hasta Sao Felix a testimoniar su apoyo al obispo Pedro, y unos 18 mandan a sus representantes. El momento difícil se supera. Los seglares detenidos son puestos en libertad. No se han encontrado cargos contra ellos. A pesar de los rumores -muy extendidos- Casaldáliga no es expulsado del país.
Los años siguientes no están exentos de sangre y de dolor. El obispo poeta ha recogido sus experiencias de este periodo en un libro de título muy significativo: La muerte que da sentido a mi credo. Diario 1975-1977. En la lista de pequeños mártires de la lucha de cada día por la defensa de los derechos de todos, de la tierra, de la sanidad, se añadió un nombre: Joao Bosco Burnier, sacerdote jesuita, asesinado por la policía cuando, junto con el obispo Pedro, iban a interesarse por unas mujeres que estaban siendo torturadas en la comisaría de Riberas Bonito. Días después, el pueblo planta una cruz en el lugar donde fue asesinado su pastor y derriba la prisión. Desde entonces siempre se celebra el aniversario del martirio del padre Joao Bosco, con la “Romería de los Mártires de la Caminhada Latinoamericana”.
Entre dificultades la palabra del equipo de Sao Felix se va haciendo creíble y prestigiosa. El obispo Pedro apeló al Parlamento, a la CPI, comisión encargada de los problemas relacionados con la tierra. Delante de ella no tiene ningún inconveniente para denunciar la miseria, inseguridad y desempleo permanentes.
La defensa clara de la justicia en las intervenciones del obispo de Sao Felix implica una opción nítida por la paz y la no violencia. «Nunca he defendido ni defiendo la lucha armada ni la caída del régimen. Ni las guerrillas. Soy, eso si, totalmente contrario a toda dictadura, capitalista o comunista, militar o civil. Estoy contra toda violencia y contra todo lo que atenta contra los derechos humanos, sea en América Latina o en la Siberia.» (Declaraciones a la revista Yelda, año 1977).
En 1977 también será un año duro. Durante cinco meses el obispo Pedro es objeto de titulares de prensa, polémicas nacionales, bajo la acusación de “comunista y subversivo”. Parece organizarse una campaña contra los obispos de Goias y Sao Felix. Cada vez va quedando más clara la importancia de la persecución contra la iglesia valiente de Brasil. El 24 de enero de 1978 del arzobispado de Sao Paulo publica un informe sobre la represión contra la iglesia en Brasil 1968-1978. Los datos son escalofriantes (habla de religiosos detenidos, algunos torturados, otros asesinados, laicos arrestados, amenazas de muerte contra obispos, expulsiones de sacerdotes extranjeros…).
A pesar de esta presión sufrida, la vida de Casaldáliga y su equipo a finales de los años setenta se desarrolla en un contexto de trabajo cotidiano, atención a las personas en la gran variedad de sus situaciones vitales, colaboración con movimientos y coordinadoras de reivindicación social, compromisos con el CIMI, la CPT.
Los escritos de Pedro acompañan sus hechos. Cada mes se dirige a su pueblo a través de la Alvorada, boletín de la Prelatura, que es el vínculo de comunicación del pueblo y las comunidades durante años. La represión, en sus mejores tiempos falsificó varias veces su edición. Desde el boletín, cada mes, Pedro ha hablado con su gente.
1981 fue una fecha simbólica: diez años de “caminhada”, de vida del obispo Pedro al servicio de su pueblo. Los obispos brasileños aprovechan estas fechas para nombrar al obispo Pedro“Vicepresidente de la Comisión Pastoral de la Tierra”, vinculada a la Conferencia Episcopal, premiando así su constante trabajo en favor de la defensa de los “posseiros”.
Los reconocimientos no impiden la parte dolorosa del andar del equipo de la Prelatura. El equipo completo es sometido a persecución, en muchas ocasiones violenta. El mismo Pedro es agredido por dos “matones”, cuyas actividades habían sido denunciadas a Alvorada. Vuelve a haber rumores de expulsión.
En 1983 el obispo Pedro recibe el reconocimiento de su pueblo natal que le llama “Hijo Predilecto de Balsareny”.
Desde su llegada en 1968, el obispo Pedro no había abandonado Brasil. Ni siquiera cuando su madre murió, en 1983. Las razones eran bien claras y manifestadas a menudo por él mismo: «No salí por miedo a no volver a ser admitido en el país. Cuando llegué a Brasil por primera vez me hice el propósito de no salir más. Era como quemar las naves». Con todo, en 1985, Casaldáliga viaja a Nicaragua a apoyar con su presencia al ayuno de Miguel D'Escoto, Ministro de Asuntos Exteriores de Nicaragua. El viaje no es particular, sino apoyado por la Prelatura de Sao Felix que celebra simultáneamente jornadas de ayuno en apoyo a Nicaragua. En 24 horas Casaldáliga consigue reunir el apoyo de 23 obispos y la solidaridad de más de 200 asociaciones cívicas, religiosas y sociales de Brasil, al ayuno de d'Escoto. El viaje se convierte en noticia internacional, de él se hacen eco los medios de comunicación sociales.
Casaldáliga deja bien claro el sentido de su gesto: gesto evangélico por la paz, por la autodeterminación y la no intervención en Nicaragua y en el América Central. "Quería contribuir de alguna manera a sacudir la conciencia del Primer Mundo ante lo que sucede en América Central." (Declaraciones en La Vanguardia el 30 de julio de 1985).
América Latina (la Patria Grande) lleva muchos años en el corazón de Pedro, pero esta primera salida lo reafirma mes. Desde entonces, de manera mucho más exteriorizada, su nombre se vincula a la lucha siempre pacífica por una Centroamérica diferente, por una América recobrada por la verdadera democracia, instaurada sobre la justicia, la paz, la libertad y el respeto a los derechos humanos.
«Hay que sentir Centroamérica como una unidad de destino, como una fraternidad. Hay que abrir los ojos a lo que de verdad sucede en Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras y Costa Rica. Con libertad de espíritu ante el imperio. Hay que inventar gestos de solidaridad evangélica. Hay que vivir en insurrección evangélica ante la agresión. Es hora de perder el miedo a la historia y a la profecía.» (Declaraciones hechas a Vida Nueva, al final de su viaje, en 1985).
En mayo de 1987 Casaldáliga vuelve a salir de Brasil. Esta vez visita en México a los refugiados guatemaltecos, en Chiapas, Campeche. Vuelve a visitar El Salvador, Nicaragua y Panamá.
«Veo la necesidad de estar cerca de la gente que está viviendo las consecuencias del difícil conflicto político-militar, en los frentes de guerra, en los campos de refugiados.»(Declaraciones hechas en la revista italiana Nunc, en 1988).
En 1988 hay un hecho importante en la historia de la prelatura y su obispo. Casaldáliga realiza por primera vez su visita “ad limina” a la Santa Sede y se entrevista allí con Juan Pablo II. En condiciones normales el obispo habría hecho esta visita antes. Las opciones de vida de Pedro, sus dificultades para salir del país y su visión crítica de la verdadera (evangélica) eficacia de estas visitas retrasan su realización.
El viaje de Pedro el Vaticano se convierte también en noticia internacional. No es sino otro gesto del obispo para trasladar a las autoridades de la iglesia las preocupaciones, las vidas y las muertes de los hombres y mujeres de América Latina, especialmente de los más desfavorecidos. Antes de visitar al Papa, Pedro se había dirigido por carta a él para trasladarle sus preocupaciones y las de su pueblo. La prensa internacional se hace eco del viaje.
En medio de noticias de supuestas tensiones entre Casaldáliga y la Curia Romana son muchos los colectivos cristianos que, en todo el mundo, levantan sus voces para expresar su apoyo a la labor del obispo de Sao Felix. En el caso de España son más de dos mil los católicos que escriben a Juan Pablo II para pedirle que nadie “cuestione, inquiete o interrumpa la enorme labor evangélica que está realizando”. Más de veinte obispos hacen llegar también su voz: «Nada les obligará a renunciar al servicio de los pueblos indígenas, hacia el proceso de los campesinos y obreros y hacia la solidaridad latinoamericana, especialmente en los pueblos hermanos de América Central».
Tampoco al dirigirse a las jerarquías de la Iglesia Católica el obispo Pedro abandona sus convicciones:
«La solidaridad es más que un derecho. Es un deber. Es el amor hecho público, colectivo, político. Ahora más que nunca debemos asumir y concretar eficazmente nuestra solidaridad con los pueblos e iglesias de Centroamérica y particularmente con la prohibida de Nicaragua. Yo, por mi parte, seguiré siendo solidario con todas mis posibilidades, hasta la muerte».
En 1989 Pedro vuelve a Centroamérica. En 1990 es el vigésimo aniversario de la constitución de la Prelatura, momento de hacer balance de veinte años de “caminhada”. La iglesia de Sao Felix lo hace. Algunas cosas han cambiado, otras se pueden mejorar. Van llegando reconocimientos a nivel mundial. La Generalitat de Cataluña le otorga la “Cruz de San Jorge” por su contribución a la cultura Catalana.
Pero el nombre de Pedro Casaldáliga vuelve a saltar a los medios. Es a finales de 1990 cuando Adolfo Pérez Esquivel, argentino, Premio Nobel de la Paz, presenta la candidatura de Casaldáliga al Premio Nobel de la Paz. “Voz de los que no tienen voz”, “profeta y poeta”, es como llama Esquivel al obispo de Sao Felix. Un acto multitudinario sirve desde Cataluña para apoyar esta petición.
Son muchos los colectivos y personas que se movilizan apoyando la iniciativa: más de 60 ayuntamientos catalanes, diputados y senadores, eurodiputados, personalidades del mundo de la cultura, de la política, de la educación, asociaciones y entidades de cooperación internacional, cristianas y no cristianas, trabajadores de la información, profesores universitarios, estudiantes…
En Cataluña y en otros lugares de Europa el obispo Pedro sigue siendo una reivindicación de lo que aún es posible, una llamada a la generosidad y al compromiso, al Hombre Nuevo. Así lo entienden personas que han utilizando su nombre para nombrar sus organizaciones: “Amigos del obispo Pedro Casaldáliga”, “Comunidad Amerindia Pere Casaldàliga”.
El siguiente año Pedro hace su quinto viaje a Centroamérica. Esta vez más especial. El Salvador, participa en la celebración de aniversario de la muerte de Monseñor Oscar Romero. También acompaña a los jesuitas de la UCA, donde pocos meses antes habían asesinado a Ellacuría y compañeros. El viaje, evidentemente, es emocionante.
En 1991 son los primeros veinte años de ministerio episcopal. Él, camina con su gente, pero sigue levantando la voz para todo el mundo, recuerda a todos, en sus cartas habla de los panameños ocupados, del pueblo de Timor, de los palestinos. Sus escritos son un repaso del mapa del mundo: Guatemala, El Salvador, los desaparecidos, Honduras, Brasil.
«La post-modernidad, el post-socialismo, el post-todo de “ellos”, puede ser nuestro principio de todo. Quizás el principio de la Democracia, la verdadera, para cada persona, para todos y cada uno de los pueblos y no solamente para las personas privilegiadas o por privilegiados pueblos del primer mundo». (Carta circular de enero 1991).
En 1992 el Nobel no llega, pero el premio recibido por Rigoberta Menchu fue una gran alegría para el obispo Pedro. El cambio de las instituciones en Brasil no se tradujo en una situación radicalmente diferente: los asesinatos de “posseiros” han continuado. El boletín Alvorada se ve obligado a seguir denunciando la injusticia. La Prelatura no se resigna a la producción literaria. Verbo Films produce en 1990 la película “Amerindia”, escrita por el propio obispo Pedro, como contribución a la conmemoración del V centenario.
Desde su pequeño rincón del mundo donde tiene cabida todo el Universo, Casaldáliga sigue haciendo oír su voz, una voz profética, acompañada por hechos y gestos. El obispo Pedro quiere llevar más allá la democracia:
«Nosotros estamos viviendo ahora la ilusión de la democracia, la cual por no ser una democracia económica, no es democracia. Ni es democracia política. Ni evidentemente democracia social. Ni es democracia cultural. El indio y el negro no caben. Las minorías étnicas, del tipo que sean, tampoco».
«Sólo en la medida en que el Primer Mundo deje de ser Primer Mundo podrá ayudar al Tercer Mundo. Para mí eso es dogma de fe. Si el Primer Mundo no se suicida como Primer Mundo, no puede existir “humanamente” el Tercer Mundo».
Sus grandes obsesiones siguen vivas:“los indígenas”, “los negros”, “los campesinos”. «El gran pecado económico-social de América Latina es el no haber hecho la reforma agraria». El mundo obrero, las ciudades, siguen en su preocupación.
Pero sobre todo sus compañeros de camino: los pobres. Cuando mucha gente comienza a anunciar la muerte de las utopías, Casaldáliga vuelve a llamar suavemente:
«Parece que cada día hay más gente en la Iglesia, y en el mundo, que se muestra cansada de oír hablar de pobres y de “opción por los pobres”. Sería importante, vital, que estos señores entendieran que son muchos los que hace más tiempo están cansados de ser pobres». (Las últimas citas reproducidas son de una entrevista en la revista Éxodo, Madrid 1990).
En el año 1994, se refuerza la idea de continuar haciendo la Romería al Santuario de los Mártires, ya que todavía hoy son muchas las personas que son muertas por su lucha por las causas de la defensa de la tierra, los indígenas, los derechos humanos…
Durante estos años, gracias al equipo del obispado de Sao Felix se han llevado a cabo muchos proyectos para ayudar al desarrollo de la región, muchos de los cuales ahora se aglutinan en la asociación ASA (Asociación Nossa Senhora de Assunçao), minicréditos solidarios, gabinete de Derechos Humanos, producción de zumos de fruta natural, colaboración con la Fundación Fontilles por la prevención y tratamiento de la Hansiniasis (lepra)…
La credibilidad de la Prelazia ha hecho posible que estamentos universitarios de Sao Paulo se interesaran por llevar algunas Facultades a la región, de modo que en el pueblo de Luciara, la gente de la región puede estudiar algunas licenciaturas como Matemáticas, Biología, Estudios Empresariales, etc…
Durante estos años la región de Sao Felix ha duplicado en número de habitantes, algunos pueblos que, cuando Pedro llegó, no existían ahora tienen más de veinte mil habitantes.
Aunque en muchos aspectos ha habido una gran mejora: la escolarización en la primaria está bastante garantizada, hay algunos médicos y algunos centros médicos del estado. Muchos de los mismos problemas siguen vivos. Por ello, el equipo de la Prelazia debe continuar velando y denunciando el cumplimiento de los derechos humanos. Por ejemplo, los pueblos indígenas, que a pesar de tener sus tierras reconocidas, siguen siendo ocupados por los terratenientes y despreciados por parte de la población. La reforma agraria sigue siendo una promesa incompleta.
El trabajo de denuncia constante hecho por Casaldáliga, ya desde la primera Carta Pastoral sobre la existencia de esclavitud en el Matogrosso, se hace patente por ejemplo el año 2005 con la liberación a la “fazenda Gameleira” de 1200 trabajadores de caña de azúcar en régimen de esclavitud.
En 2003 Pedro cumple los 75 años y presenta la renuncia al Papa, que es aceptada, pero tras más de dos años, y después de muchas incertidumbres sobre el futuro de Casaldáliga, el Vaticano nombra al que será el sucesor al frente de la Prelazia.
El nuevo obispo, Dom Leonardo Ulrich Steiner, franciscano, nacido en el estado de Santa Caterina en el sur de Brasil, acepta que Pedro continúe viviendo en Sao Felix y trabajando por su Obispado, de modo que la sucesión se hace de forma progresiva.
Casaldáliga continúa siendo una voz referente de las Causas de los más pobres, y aprovecha su condición de obispo emérito, para escribir los libros que durante estos años al frente del Obispado no ha podido. Algunas de estas publicaciones son: “Antología Personal”, “Cartas marcadas”, “Cuando los días dan que pensar”.
En el momento de su jubilación, son muchas las organizaciones e instituciones que quieren homenajearlo. Recibe el premio Honoris Causa por la Universidad de Campinas, por la universidad del Mato Grosso. Y en 2006 recibe con un especial agradecimiento y satisfacción el Premio Internacional Catalunya, otorgado por la Generalitat de Catalunya.
Actualmente, y ante las serias y renovadas amenazas de muerte, las autoridades policiales le han convencido para que se aleje de Sao Felix. Recluido en casa de un amigo misionero, a más de mil kilómetros de distancia de su gente, la decisión del Tribunal Supremo de Brasil de que se devuelvan las tierras usurpadas al pueblo indio xavante, en gran parte debida al trabajo de denuncia de la Prelatura, está en el origen de estas medidas de protección, que Pedro Casaldáliga aventura sólo temporales.
Muy interesante para quien quiera degustar su poesía y su pensamiento: Página de Pedro Casaldáliga.
Se me hace tarde, y concluyo este trabajo de recopilación con este poema suyo:
NUESTRA HORA
Es tarde
pero es nuestra hora.
 
Es tarde
pero es todo el tiempo
que tenemos a mano
para hacer el futuro.
 
Es tarde
pero somos nosotros
esta hora tardía.
 
Es tarde
pero es madrugada
si insistimos un poco.