11 diciembre 2014

¿Cómo orar por la curación de los enfermos? ¿Hay que decir a Dios «si es tu voluntad»?

Fernando Poyatos, un laico que lleva muchos años en la pastoral con enfermos, ha reflexionado sobre el tema en su libro "Pastoral de la Salud: Guía espiritual y práctica" (Ediciones De Buena Tinta). Reproducimos su análisis y experiencia.

¿Debemos orar por la sanación?
Aunque Dios pueda permitir nuestro sufrimiento para purificarnos, y entonces es un sufrimiento redentor, también nos dice: «Hijo mío, en tu enfermedad no te desanimes, sino ruega al Señor, que él te curará [...], purifica tu corazón de todo pecado [es decir, confesándolo] [...]. Luego recurre al médico [...] pues lo necesitas» (Sir 38,9-10,12).

Por otra parte, «Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre» (Hb 13,8), «le traían todos los enfermos [...]. Y él los curó» (Mt 4,24), y a nosotros nos manda: «Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis» (Mt 10,8), añadiendo que sus seguidores «impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos» (Mc 16,18), si el Padre cree que es lo mejor para ellos. ¿Cómo no vamos a obedecer ese mandato ante un enfermo joven, una madre con niños o la víctima de un accidente?

Además, Dios, y muy especialmente por la oración de personas a quien ha concedido uno de los dones del Espíritu Santo, el de sanación (1 Co 12,9), continúa obrando sanaciones físicas, emocionales y espirituales, y algo tan incuestionablemente milagroso como la multiplicación espectacular de la comida. De esto conozco bien los casos ocurridos repetidamente a lo largo de los años entre los muy humildes hermanos mejicanos de Juárez a quienes conocí en 1978 con el padre jesuita Rick (Richard) Thomas (con ellos 36 años, hasta su muerte en 2006) y sor Linda Koontz . En su primera Navidad dieron de comer a más de 300 personas con lo que habían preparado calculadamente para unos 150, y pudieron luego llevar lo que sobró a dos orfanatos.

Pero también he podido comprobar muchas curaciones físicas, psíquicas y espirituales, por ejemplo, a través de los médicos de la interconfesional Fundación Médica Cristiana Internacional (EE.UU. y Canadá), en cuyo congreso relataban las maravillas que el Señor hacía en sus vidas y en las de sus pacientes.

Y cuántos católicos y no católicos siguen experimentando hoy conversiones y sanaciones de todo tipo en santuarios marianos como Medjugorje y Lourdes (en este, según nos confirma el padre Cantalamessa, la mayoría de las curaciones cuando pasa el Santísimo Sacramento por entre la gente), pues la Madre de Jesús sigue intercediendo por nosotros como lo hizo por primera vez en las bodas de Caná. Por eso advierte el padre Raniero: «Hay una vía ordinaria abierta a cada uno para encontrar hoy en la Iglesia al Jesús que pasa “curando a todos” (Hch 10,38): los sacramentos», cada uno de ellos fuente de sanación física, emocional o espiritual. Lo vemos en libros como Sanación por la Misa, del padre DeGrandis, y en el capítulo «El poder sanador de la Eucaristía», en Los milagros sí existen, de la mencionada monja clarisa sor Briege McKenna. Claro, que oraremos por la curación en proporción directa a la profundidad de nuestra vida espiritual y a cómo nos rindamos a Dios sabiéndonos pecadores que solo con su gracia podemos ser canales suyos.

Milagros que solo Dios puede hacer
En 1978, en Canadá, recé dos veces por Ray, de 81 años con cáncer de garganta, que no podía tragar ni agua y, además, necesitaba un aerosol cada cuatro horas. (Un año antes había leído el libro, hoy ya clásico, Healing (Sanación), del católico Francis MacNutt, y los de la episcopaliana Agnes Sanford, ambos ya mencionados . La primera le impuse las manos mientras dormía y dije solo: “Señor, yo sé que va a morir, ¡pero si al menos pudiera respirar normalmente! Por favor, ayúdale a respirar”; no volvió a necesitar los aerosoles, lo cual me impactó.

La segunda dije brevemente: “Señor, ya sé que está muriendo, ¡pero si por lo menos pudiera tragar esa tacita de té caliente por la que suspira a todas horas...”. Y sus últimos diez días no solo tragaba su té, ¡sino los bizcochos de soletilla que yo le mojaba!

Desapareció el asma de siete años...
Pero a veces me retraigo porque mi propio pecado me quita la libertad que debo tener en mi relación con Dios y porque aún necesito mi propia sanación espiritual para ser un canal de intercesión más limpio. Sin embargo, sé que «para Dios nada hay imposible» (Lc 1,37). Cuando en aquel congreso de médicos cristianos de todas las confesiones, el Dr. William Reed, muy lleno del Espíritu, me impuso las manos y oró por mí en tres ocasiones, a los tres días me había desaparecido una terrible asma de siete años.

Miedo a pedir una sanación por un enfermo
Sin embargo, muchos tenemos miedo a pedir la sanación de un enfermo. Por supuesto que raramente pediremos la de un anciano de noventa años en fase terminal, aunque sí daremos gracias por los años de vida que le ha dado y cuanto él ha dado y recibido. Pero, ante la exhortación de Jesús, debemos vernos como meros instrumentos suyos obedientes einterceder por sanación dejándole el resultado a Dios. Y no con el miedo reflejado en las palabras “Si es tu voluntad” —indicando duda, y no la misma fe que si decimos «según tu voluntad»—, pues, como dice Agnes Sanford, así debilitamos la fe del enfermo y la nuestra; sería, dice, «como derramar la medicina en el suelo en lugar de tomarla» .

Además, ¡nos contradecimos si terminamos diciendo: “Amén”, es decir, “Así sea!”. Pero sí podemos muy bien decir “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”, como nos enseñó Jesús, que no es lo mismo. Aunque, como dice ella, tampoco pidamos la total sanación si en nuestro corazón dudamos que sea precisamente la voluntad de Dios.

Pero sí lo fue cuando, en 1951, en nuestra ciudad canadiense de Fredericton, Bill Drost, un hombre joven (luego muchos años pastor pentecostal en Hispanoamérica y en Málaga), sanó en pocos días por su propia oración y la de su comunidad cuando iba a morir con una metástasis cancerosa abdominal. Y el director del hospital (a quien aún conocí como tal), ateo, escribió en el registro de altas: «Curación inexplicable».

Dos testimonios del cirujano William Reed en Cirugía del alma:
Una mujer judía de mediana edad, con una masa en el pecho derecho, vino a mí porque, como dijo, yo creía en la oración. Antes de la biopsia inicial pidió oración, lo cual le sirvió para darle seguridad antes de la operación y para consolidar la relación paciente-médico.Resultó ser cáncer y se le quitó todo el pecho [...], [pero] se le extendió y fue poniéndose cada vez peor, y volvió a ingresar. Antes de examinarla por rayos, pidió de nuevo oración, y en medio de la oración pedí a Jesús que la sanara [...]. Nada más terminar, empezó a mejorar. Ni al día siguiente ni a la semana había residuo alguno de neoplasia. La paciente inmediatamente creyó que Jesús es el Mesías (pp. 56-57).

En una carta de 1995 me informaba sobre la sanación de su cuñado cuando, al instante de desconectarle los médicos de cuanto le mantenía clínicamente vivo, él y el hijo del enfermole impusieron las manos y empezaron a orar. Y me decía: Es realmente asombroso que se esperase que muriera, pero realmente, cuando se le desconectó de todo, empezó inmediatamente a ponerse bien [...]. Estoy convencido de que cuando oramos siempre le pasa algo espiritualmente a la persona por quien oramos, es decir, a nivel del espíritu, y que esta sanación se extiende paulatinamente por el psicosoma.

Ayudar al enfermo a estar en condiciones de esa petición

¿Cómo orar por la curación de los enfermos? ¿Hay que decir a Dios «si es tu voluntad»?
Oración de sanación imponiendo las manos
Quisiera insistir en que cuando los enfermos nos dicen cuánto le piden a Dios para que los ponga bien, en muchos casos debemos ayudarles a plantearse si realmente están en condiciones para hacerlo, porque podemos pedirle a Dios que nos cure, que nos dé, pero ¿qué le damos a Él nosotros? Cuando les sorprende la pregunta les explico que para conectar mejor con Dios debemos procurar estar “en gracia de Dios”, empezando por vivir dentro de la Iglesia y observando, como mínimo, el precepto dominical, y cuando le fallamos, como le pasa al más bueno, levantarnos recurriendo a su perdón a través de la Confesión. Pero acordarnos de Dios solo a la hora de pedirle algo es pretender manipularle, rezándole y a la vez negándonos a vivir como Él nos pide, una contradicción sin sentido.

Actividades del fin de semana en la diócesis


ORDENACIONES SACERDOTALES

Mañana, viernes 12 de diciembre, a las 19:30 en la Iglesia Catedral de Quilmes (Rivadavia 355, Quilmes Centro) serán ordenados sacerdotes Eduardo GómezMartín LugonesGustavo Módica y José Ignacio Stillante.
 

CAACUPÉ EN BUENOS AIRES

En el marco de la misión que están llevando a cabo en Buenos Aires el Equipo Pastoral Paraguayo en la Argentina (EPPA), el próximo domingo 14 de diciembre, desde las 8 hasta las 17, se llevará adelante la jornada Caacupé en Buenos Aires, bajo el lema Con Cristo y María seamos constructores de justicia y paz.
Será en la casa de encuentros Cura Brochero (Trenque Lauquen 2551, Bosques). A las 9:30 será la procesión con la imagen central; a las 10 será la Misa Guasú; a partir de las 12 será la convivencia con espectáculos folclóricos en honor a Tupasy Caacupé.

 

CENTENARIO NUESTRA SEÑORA DE LA GUARDIA

El domingo 14 de diciembre se realizarán los festejos de cierre del año centenario de la parroquia Nuestra Señora de la Guardia (Belgrano y Zapiola, Bernal).
El cronograma de actividades tiene previsto:
10:30 - Concentración en el antiguo templo de Belgrano y Don Bosco. Allí, hoy Teatro Don Bosco, se proyectará un video sobre los 100 años de la parroquia.
11:30 - En el templo parroquial el Padre Obispo Carlos José Tissera presidirá la misa.
18:30 - Concentración en la Estación de Ferrocarril de Bernal. Manifestación mariana por las calles hacia la esquina de Belgrano y Zapiola.
19:00 - Bendición de la Virgen Nuestra Señora de la Guardia al pueblo de Bernal.
19:30 - Espectáculo folclórico musical denominado “La Misa Surera”.
20:30 - Sorteo del automóvil de la rifa del centenario.
21:00 - Cierre de la jornada con un espectáculos de fuegos artificiales.
 
Agradezco que difundan estas celebraciones y actividades entre los contactos de sus comunidades.

09 diciembre 2014

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María

Solemnidad de la Concepción Inmaculada de la bienaventurada Virgen María

Solemnidad de la Concepción Inmaculada de la bienaventurada Virgen María, que, realmente llena de gracia y bendita entre las mujeres, en previsión del nacimiento y de la muerte salvífica del Hijo de Dios, desde el mismo primer instante de su Concepción fue preservada de toda culpa original, por singular privilegio de Dios. En este mismo día fue definida, en 1854, por el papa Pío IX, como verdad dogmática recibida por antigua tradición.

A la Santísima Virgen María la honra la Iglesia en todo momento del año litúrgico, ya sea en las solemnidades, fiestas y memorias dedicadas a su persona, como en el recuerdo que a cada paso la asocia a su Hijo. Sin embargo el 8 de diciembre es especial porque celebramos en la Virgen la plenitud de toda santidad posible en una creatura de modo que, como el propio Papa Pío IX dice cuando define el dogma de la Inmaculada Concepción: «que no se concibe en modo alguno mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios.» Precisamente por esto, por lo inadecuado de cualquier alabanza en forma de panegírico o de hagiografía que pudiéramos hacer, pareció preferible presentar con sencillez algunas partes del texto de la encíclica Ineffabilis Deus, de SS Pío IX, del 8 de diciembre de 1854, en la que declara ser dogma la fe en la Concepción Inmaculada de la Virgen, junto con una pequeña selección de la enorme iconografía dedicada a este misterio central de nuestra fe: 

1. María en los planes de Dios
El inefable Dios, cuya conducta es misericordia y verdad, cuya voluntad es omnipotencia y cuya sabiduría alcanza de límite a límite con fortaleza y dispone suavemente todas las cosas, habiendo, previsto desde toda la eternidad la ruina lamentabilísima de todo el género humano, que había de provenir de la transgresión de Adán, y habiendo decretado, con plan misterioso escondido desde la eternidad, llevar al cabo la primitiva obra de su misericordia, con plan todavía más secreto, por medio de la encarnación del Verbo, para que no pereciese el hombre impulsado a la culpa por la astucia de la diabólica maldad y para que lo que iba a caer en el primer Adán fuese restaurado más felizmente en el segundo, eligió y señaló, desde el principio y antes de los tiempos, una Madre, para que su unigénito Hijo, hecho carne de ella, naciese, en la dichosa plenitud de los tiempos, y en tanto grado la amó por encima de todas las criaturas, que en sola ella se complació con señaladísima benevolencia. Por lo cual tan maravillosamente la colmó de la abundancia de todos los celestiales carismas, sacada del tesoro de la divinidad, muy por encima de todos los án­geles y santos, que Ella, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado y toda hermosa y perfecta, manifestase tal plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios.

Y, por cierto era convenientísimo que brillase siempre adornada de los resplandores de la perfectísima santidad y que reportase un total triunfo de la antigua serpiente, enteramente inmune aun de la misma mancha de la culpa original, tan venerable Madre, a quien Dios Padre dispuso dar a su único Hijo, a quien ama como a sí mismo, engendrado como ha sido igual a sí de su corazón, de tal manera que naturalmente fuese uno y el mismo Hijo común de Dios Padre y de la Virgen, y a la que el mismo Hijo en persona determinó hacer sustancialmente su Madre y de la que el Espíritu Santo quiso e hizo que fuese concebido y naciese Aquel de quien él mismo procede.

2. Sentir de la Iglesia respecto a la concepción inmaculada 
Ahora bien, la Iglesia católica, que, de continuo ense­ñada por el Espíritu Santo, es columna y fundamento firme de la verdad, jamás desistió de explicar, poner de manifiesto y dar calor, de variadas e ininterrumpidas maneras y con hechos cada vez más espléndidos, a la original inocencia de la augusta Virgen, junto con su admirable santidad, y muy en conso­nancia con la altísima dignidad de Madre de Dios, por tenerla como doctrina recibida de lo alto y contenida en el depó­sito de la revelación. Pues esta doctrina, en vigor desde las más antiguas edades, íntimamente inoculada en los espíritus de los fieles, y maravillosamente propagada por el mundo católico por los cuidados afanosos de los sagrados prelados, espléndidamente la puso de relieve la Iglesia misma cuando no titubeó en proponer al público culto y veneración de los fieles la Concepción de la misma Virgen. Ahora bien, con este glorioso hecho, por cierto presentó al culto la Concepción de la misma Virgen como algo singular, maravilloso y muy distinto de los principios de los demás hombres y perfectamente santo, por no celebrar la Iglesia, sino festividades de los santos. Y por eso acostumbró a emplear en los oficios eclesiásticos y en la sagrada liturgia aún las mismísimas palabras que emplean las divinas Escrituras tratando de la Sabiduría increada y describiendo sus eternos orígenes, y aplicarla a los principios de la Virgen, los cuales habían sido predeterminados con un mismo decreto, juntamente con la encarnación de la divina Sabiduría.

Y aun cuando todas estas cosas, admitidas casi universalmente por los fieles, manifiesten con qué celo haya mantenido también la misma romana Iglesia, madre y maestra de todas las iglesias, la doctrina de la Concepción Inmaculada de la Virgen, sin embargo de eso, los gloriosos hechos de esta Iglesia son muy dignos de ser uno a uno enumerados, siendo como es tan grande su dignidad y autoridad, cuanta absolutamente se debe a la que es centro de la verdad y unidad católica, en la cual sola ha sido custodiada inviolablemente la religión y de la cual todas las demás iglesias han de recibir la tradición de la fe. Así que la misma romana Iglesia no tuvo más en el corazón que profesar, propugnar, propagar y defender la Concepción Inmaculada de la Virgen, su culto y su doctrina, de las maneras más significativas.


14. Expresiones de alabanza
Por lo cual jamás dejaron de llamar a la Madre de Dios o lirio entre espinas, o tierra absolutamente intacta, virginal, sin mancha , inmaculada, siempre bendita, y libre de toda mancha de pecado, de la cual se formó el nuevo Adán; o paraíso intachable, vistosísimo, amenísimo de inocencia, de inmortalidad y de delicias, por Dios mismo plantado y defendido de toda intriga de la venenosa serpiente; o árbol inmarchitable, que jamás carcomió el gusano del pecado; o fuente siempre limpia y sellada por la virtud del Espíritu Santo; o divinísimo templo o tesoro de inmortalidad, o la única y sola hija no de la muerte, sino de la vida, germen no de la ira, sino de la gracia, que, por singular providencia de Dios, floreció siempre vigoroso de una raíz corrompida y dañada, fuera de las leyes comúnmente establecidas. Mas, como si éstas cosas, aunque muy gloriosas, no fuesen suficientes, declararon, con propias y precisas expresiones, que, al tratar de pecados, no se había de hacer la más mínima mención de la santa Virgen María, a la cual se concedió más gracia para triunfar totalmente del pecado; profesaron además que la gloriosísima Virgen fue reparadora de los padres, vivificadora de los descendientes, elegida desde la eternidad, preparada para sí por el Altísimo, vaticinada por Dios cuando dijo a la serpiente: Pondré enemistades entre ti y la mujer, que ciertamente trituró la venenosa cabeza de la misma serpiente, y por eso afirmaron que la misma santísima Virgen fue por gracia limpia de toda mancha de pecado y libre de toda mácula de cuerpo, alma y entendimiento, y que siempre estuvo con Dios, y unida con Él con eterna alianza, y que nunca estuvo en las tinieblas, sino en la luz, y, de consiguiente, que fue aptísima morada para Cristo, no por disposición corporal, sino por la gracia original. 

A éstos hay que añadir los gloriosísimos dichos con los que, hablando de la concepción de la Virgen, atestiguaron que la naturaleza cedió su puesto a la gracia, paróse trémula y no osó avanzar; pues la Virgen Madre de Dios no había de ser concebida de Ana antes que la gracia diese su fruto: porque convenía, a la verdad, que fuese concebida la primogénita de la que había de ser concebido el primogénito de toda criatura.

[Reseña luego la investigación y pasos previos a la definición del dogma, inciados en 1849 con una encíclica preparatoria, y llega luego el momento central de la encíclica:] 

18. Definición
Por lo cual, después de ofrecer sin interrupción a Dios Padre, por medio de su Hijo, con humildad y penitencia, nuestras privadas oraciones y las públicas de la Iglesia, para que se dignase dirigir y afianzar nuestra mente con la virtud del Espíritu Santo, implorando el auxilio de toda corte celestial, e invocando con gemidos el Espíritu paráclito, e inspirándonoslo él mismo, para honra de la santa e individua Trinidad, para gloria y prez de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y aumento de la cristiana religión, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y con la nuestra: declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y de consiguiente, qué debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano. Por lo cual, si algunos presumieren sentir en su corazón contra los que Nos hemos definido, que Dios no lo permita, tengan entendido y sepan además que se condenan por su propia sentencia, que han naufragado en la fe, y que se han separado de la unidad de la Iglesia, y que además, si osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho. 

19. Sentimientos de esperanza y exhortación final
Nuestra boca está llena de gozo y nuestra lengua de júbilo, y damos humildísimas y grandísimas gracias a nuestro Señor Jesucristo, y siempre se las daremos, por habernos concedido aun sin merecerlo, el singular beneficio de ofrendar y decretar este honor, esta gloria y alabanza a su santísima Madre. Mas sentimos firmísima esperanza y confianza absoluta de que la misma santísima Virgen, que toda hermosa e inmaculada trituró la venenosa cabeza de la cruelísima serpiente, y trajo la salud al mundo, y que gloria de los profetas y apóstoles, y honra de los mártires, y alegría y corona de todos los santos, y que refugio segurísimo de todos los que peligran, y fidelísima auxiliadora y poderosísima mediadora y conciliadora de todo el orbe de la tierra ante su unigénito Hijo, y gloriosísima gloria y ornato de la Iglesia santo, y firmísimo baluarte destruyó siempre todas las herejías, y libró siempre de las mayores calamidades de todas clases a los pueblos fieles y naciones, y a Nos mismo nos sacó de tantos amenazadores peligros; hará con su valiosísimo patrocinio que la santa Madre católica Iglesia, removidas todas las dificultades, y vencidos todos los errores, en todos los pueblos, en todas partes, tenga vida cada vez más floreciente y vigorosa y reine de mar a mar y del río hasta los términos de la tierra, y disfrute de toda paz, tranquilidad y libertad, para que consigan los reos el perdón, los enfermos el remedio, los pusilánimes la fuerza, los afligidos el consuelo, los que peligran la ayuda oportuna, y despejada la oscuridad de la mente, vuelvan al camino de la verdad y de la justicia los desviados y se forme un solo redil y un solo pastor. 

Escuchen estas nuestras palabras todos nuestros queridísimos hijos de la católica Iglesia, y continúen, con fervor cada vez más encendido de piedad, religión y amor, venerando, invocando, orando a la santísima Madre de Dios, la Virgen María, concebida sin mancha de pecado original, y acudan con toda confianza a esta dulcísima Madre de misericordia y gra­cia en todos los peligros, angustias, necesidades, y en todas las situaciones oscuras y tremendas de la vida. Pues nada se ha de temer, de nada hay que desesperar, si ella nos guía, patrocina, favorece, protege, pues tiene para con nosotros un corazón maternal, y ocupada en los negocios de nuestra salvación, se preocupa de todo el linaje humano, constituida por el Señor Reina del cielo y de la tierra y colocada por encima de todos los coros de los ángeles y coros de los santos, situada a la derecha de su unigénito Hijo nuestro Señor Jesucristo, alcanza con sus valiosísimos ruegos maternales y encuentra lo que busca, y no puede, quedar decepcionada. 

Finalmente, para que llegué al conocimiento de la universal Iglesia esta nuestra definición de la Inmaculada Concepción de la santísima Virgen María, queremos que, como perpetuo recuerdo, queden estas nuestras letra apostólicas; y mandamos que a sus copias o ejemplares aún impresos, firmados por algún notario público y resguardados por el sello de alguna persona eclesiástica constituida en dignidad, den todos, exactamente el mismo crédito que darían a éstas, si les fuesen presentadas y mostradas. 

A nadie, pues, le sea permitido quebrantar esta, página de nuestra declaración, manifestación, y definición, y oponerse a ella y hacer la guerra con osadía temeraria. Mas si alguien presumiese intentar hacerlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios y de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Dado el 8 de diciembre de 1854. Pío IX.

06 diciembre 2014

Confesar nuestros pecados

Evangelio según San Marcos 1,1-8. 
Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. 
Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. 
Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, 
así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. 
Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. 
Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: 
"Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. 
Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo". 

DOMINGO 2º DE ADVIENTO /B

«Comienza la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios». Este es el inicio solemne y gozoso del evangelio de Marcos. Pero, a continuación, de manera abrupta y sin advertencia alguna, comienza a hablar de la urgente conversión que necesita vivir todo el pueblo para acoger a su Mesías y Señor.
En el desierto aparece un profeta diferente. Viene a «preparar el camino del Señor». Este es su gran servicio a Jesús. Su llamada no se dirige solo a la conciencia individual de cada uno. Lo que busca Juan va más allá de la conversión moral de cada persona. Se trata de «preparar el camino del Señor», un camino concreto y bien definido, el camino que va a seguir Jesús defraudando las expectativas convencionales de muchos.
La reacción del pueblo es conmovedora. Según el evangelista, dejan Judea y Jerusalén y marchan al «desierto» para escuchar la voz que los llama. El desierto les recuerda su antigua fidelidad a Dios, su amigo y aliado, pero, sobre todo, es el mejor lugar para escuchar la llamada a la conversión.
Allí el pueblo toma conciencia de la situación en que viven; experimentan la necesidad de cambiar; reconocen sus pecados sin echarse las culpas unos a otros; sienten necesidad de salvación. Según Marcos, «confesaban sus pecados» y Juan «los bautizaba».
La conversión que necesita nuestro modo de vivir el cristianismo no se puede improvisar. Requiere un tiempo largo de recogimiento y trabajo interior. Pasarán años hasta que hagamos más verdad en la Iglesia y reconozcamos la conversión que necesitamos para acoger más fielmente a Jesucristo en el centro de nuestro cristianismo.
Esta puede ser hoy nuestra tentación. No ir al «desierto». Eludir la necesidad de conversión. No escuchar ninguna voz que nos invite a cambiar. Distraernos con cualquier cosa, para olvidar nuestros miedos y disimular nuestra falta de coraje para acoger la verdad de Jesucristo.
La imagen del pueblo judío «confesando sus pecados» es admirable. ¿No necesitamos los cristianos de hoy hacer un examen de conciencia colectivo, a todos los niveles, para reconocer nuestros errores y pecados? Sin este reconocimiento, ¿es posible «preparar el camino del Señor»?
José Antonio Pagola
2 Domingo de Adviento - B
(Marcos 1,1-8)

03 diciembre 2014

Calvario

«Padre, voy a matarle en una semana»: así arranca «Calvario», una película donde el cura queda bien




Calvary [Calvario] es una película irlandesa
estrenada a mediados de abril en el ámbito anglosajón, que ha sorprendido por su positivo tratamiento de la figura principal, el padre James Lavelle, a quien interpreta Brendan Gleeson (Braveheart, Misión Imposible II, Gangs de Nueva York).

No es que en el film, que fue visto en el festival de Sundance y acudirá a la Berlinale, no se deslicen ataques a la Iglesia, pero son como "ladridos" en torno al sacerdote protagonista, un buen hombre con un pasado (se ordenó tras enviudar y tiene una hija que acaba de intentar suicidarse) que entiende que la vocación de alter Christus [otro Cristo] le obliga a ofrecer su vida por los pecados de los demás.


¿Quién será el asesino?
El arranque es inquietante y sugerente: un día, en el confesonario, un penitente (antigua víctima de abusos) le informa de que va a asesinarle. No en castigo por algo que haya hecho él, sino precisamente porque es inocente. El criminal, amparado en el secreto de confesión, le otorga una semana de gracia para que durante ese tiempo arregle sus cosas y se prepare a morir. 

A partir de ese momento el director y guionista, John Michael McDonagh, en su segundo largometraje (antes dirigió a Gleeson y Don Cheadle en El irlandés), nos va presentando a la pequeña pero compleja comunidad donde el padre Lavalle, párroco en un pueblo de la costa occidental de Irlanda, ejerce su ministerio entre todo tipo de tipologías humanas concebibles. El cura sabe quién le ha amenazado, pero el espectador no, y así se van presentando ante sus ojos diversos sospechosos.

Con ese gancho, McDonagh va retratando diversas miserias personales, un fondo sobre el cual lapresencia inteligente, prudente y bondadosa, incluso en sus defectos, del sacerdoteva resaltando cada vez más.


Adulterios, alcoholismo y drogas, prostitución o la miseria causada por la crisis económica son escenarios que interpelan al párroco, quien los afronta con una sencilla visión cristiana.

Retrato de un buen cura

El guión prepara incluso escenas en las que, como señala Alex Robertson en Thinking Faith, otros cineastas habrían aprovechado para sembrar dudas: así, la mujer que le tienta, o cuando se queda en solitario con niños pequeños. Nada reprochable en ningún caso.

El padre Lavalle, señala Robertson, entiende que el mundo infravalora la misericordia, y que la Iglesia habla en ocasiones más de pecados que de virtudes.

Concebida como una comedia negra, afirma Will Gore en el Catholic HeraldCalvary es "una película con muchas cosas serias y matizadas que decir sobre la vida, la muerte y la religión" y que ofrece "un retrato profundamente simpático de un buen sacerdote intentando arreglárselas con la locura del mundo que le rodea, mientras se reconcilia consigo mismo a la espera de la muerte inminente que le han anunciado".

Evangelio según San Marcos 1,1-8.

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios.
Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino.
Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos,
así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados.
Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.
Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:
"Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias.
Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo". 


LA BUENA NOTICIA
Los primeros creyentes han visto en Jesús, antes que nada, una buena noticia. Así ha titulado su pequeño escrito el primer redactor cristiano que ha recogido los dichos y la actuación de Jesús: «Buena noticia de Jesús el Cristo, el Hijo de Dios»
.Una buena noticia trata siempre de un acontecimiento feliz que no es todavía conocido, aunque en el fondo, el ser humano lo espera y lo busca.
Pero, ¿qué ha anunciado y ofrecido Jesús, que todavía no es conocido por los creyentes aunque éstos lo esperan y buscan? ¿Hay todavía algo que toda persona seguimos anhelando y que podemos encontrar una respuesta en Jesucristo?


DOMINGO 2º DE ADVIENTO /B
La mayor originalidad de Jesús consiste en anunciar de manera convencida que con él comienza ya a realizarse una utopía que estaba siempre viva en Israel y que es tan vieja como el corazón de toda persona de buena voluntad : la desaparición del mal, de la injusticia, el dolor y la muerte. Lo que Jesús llamaba el reino de Dios.
Este es el anuncio de Jesús: algo nuevo se ha puesto en marcha en la historia. La humanidad no camina sola, abandonada a sus propios recursos. Hay Alguien empeñado en la felicidad última de cada uno de sus hijos
En el fondo de la vida hay Alguien que es bondad, acogida, liberación, plenitud: Dios, nuestro Padre.
Esto lo cambia todo. Comienza una situación nueva en la que se nos invita a comprender y vivir nuestra existencia de una manera nueva: construyendo el reino del Padre, es decir, construyendo una convivencia fraterna, hecha de justicia, verdad y paz.
La llamada del Bautista es clara: «Preparadle el camino al Señor».
Dios comienza a ser algo real en nuestra vida cuando la vivimos de manera más humana. Empezamos a escucharle cuando escuchamos lo mejor que hay en nosotros. Es de gran importancia tomar conciencia de que la fe es un recorrido y no un sistema religioso. Y en un recorrido hay de todo: marcha gozosa y momentos de búsqueda, pruebas que hay que superar y retrocesos, decisiones ineludibles, dudas e interrogantes. Todo es parte del camino: también las dudas, que pueden ser más estimulantes que no pocas certezas y seguridades poseídas de forma rutinaria y simplista.
Cada uno ha de hacer su propio recorrido. Cada uno es responsable de la «aventura» de su vida. Cada uno tiene su propio ritmo. No hay que forzar nada. En el camino cristiano hay etapas: las personas pueden vivir momentos y situaciones diferentes. Lo importante es «caminar», no detenerse, escuchar la llamada que a todos se nos hace de vivir de manera más digna y dichosa. 
Este puede ser el mejor modo de «preparar el camino del Señor»

26 noviembre 2014

Evangelio San Marcos 13,33-37. Comentario

Amig@s: comenzamos el año nuevo litúrgico y la preparación para celebrar la Natividad de Jesús. Ojalá podamos "bajar un cambio" y podamos ir haciendo espacio en nuestras vidas y en nuestro corazón para Él.
Abrazo
Félix


Evangelio según San Marcos 13,33-37. 
Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. 
Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. 
Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. 
No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. 
Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!". 



DOMINGO 1º DE ADVIENTO /B: 
SIGNOS DE LOS TIEMPOS

Los evangelios han recogido, de diversas formas, la llamada insistente de Jesús a vivir despiertos y vigilantes, muy atentos a los signos de los tiempos. Al principio, los primeros cristianos dieron mucha importancia a esta "vigilancia" para estar preparados ante la venida inminente del Señor. Mas tarde, se tomó conciencia de que vivir con lucidez, atentos a los signos de cada època, es imprescindible para mantenernos fieles a Jesús a lo largo de la historia. 
Así recoge el Vaticano II esta preocupación: "Es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de esta época e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación, pueda responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y futura...". Entre los signos de estos tiempos, el Concilio señala un hecho doloroso: "Crece de día en día el fenómeno de masas que, practicamente, se desentienden de la religión". ¿Cómo estamos leyendo este grave signo? ¿Somos conscientes de lo que está sucediendo? ¿Es suficiente atribuirlo al materialismo, la secularización o el rechazo social a Dios? ¿No hemos de escuchar en el interior de la Iglesia una llamada a la conversión? La mayoría se ha ido marchando silenciosamente, sin sacar ruido alguno. Siempre han estado mudos en la Iglesia. Nadie les ha preguntado nada importante. Nunca han pensado que podían tener algo que decir. 
Ahora se marchan calladamente. ¿Qué hay en el fondo de su silencio? ¿Quién los escucha? ¿Se han sentido alguna vez acogidos, escuchados y acompañados en nuestras comunidades? Muchos de los que se van eran cristianos sencillos, acostumbrados a cumplir por costumbre sus deberes religiosos. La religión que habían recibido se ha desmoronado. No han encontrado en ella la fuerza que necesitaban para enfrentarse a los nuevos tiempos. ¿Qué alimento han recibido de nosotros? ¿Dónde podrán ahora escuchar el Evangelio? ¿Dónde podrán encontrarse con Cristo? Otros se van decepcionados. Cansados de escuchar palabras que no tocan su corazón ni responden a sus interrogantes. Apenados al descubrir el "escándalo permanente" de la Iglesia. Algunos siguen buscando a tientas. ¿Quién les hará creíble la Buena Noticia de Jesús? Benedicto XVI viene insistiendo en que el mayor peligro para la Iglesia no viene de fuera, sino que está dentro de ella misma, en su pecado e infidelidad. Es el momento de reaccionar. La conversión de la Iglesia es posible, pero empieza por nuestra conversión, la de cada uno.

UNA IGLESIA DESPIERTA

Las primeras generaciones cristianas vivieron obsesionadas por la pronta venida de Jesús. El resucitado no podía tardar.
Vivían tan atraídos por él que querían enc ontrarse de nuevo cuanto antes. Los problemas empezaron cuando vieron que el tiempo pasaba y la venida del Señor se demoraba.
Pronto se dieron cuenta de que esta tardanza encerraba un peligro mortal. Se podía apagar el primer ardor. 
Con el tiempo,aquellas pequeñas comunidades podían caer poco a poco en la indiferencia y el olvido. Les preocupaba una cosa: «Que, al llegar, Cristo no nos encuentre dormidos».
La vigilancia se convirtió en la palabra clave. Los evangelios la repiten constantemente: «vigilen, estén alerta », vivan despiertos
Según Marcos, la orden de Jesús no es sólo para los discípulos que le están escuchando.
Lo que les digo a ustedes lo digo a todos: Velen».
No es una llamada más. La orden es para todos sus seguidores de todos los tiempos.
Han pasado más de veinte siglos de cristianismo. ¿Qué ha sido de esta llamada de Jesús? ¿Cómo vivimos los cristianos de hoy? ¿Seguimos despiertos? ¿Se mantiene viva nuestra fe o se ha ido apagando en la indiferencia y la mediocridad?
¿No vemos que la Iglesia necesita un corazón nuevo? ¿No sentimos la necesidad de sacudirnos la apatía y el autoengaño?
¿No vamos a despertar lo mejor que hay en la Iglesia? ¿No vamos a reavivar esa fe humilde y limpia de tantos creyentes sencillos?
¿No hemos de recuperar elrostro vivo de Jesús, que atrae, llama, interpela y despierta? ¿Cómo podemos seguir hablando,
escribiendo y discutiendo tanto de Cristo, sin que su persona nos enamore y trasforme un poco más? ¿No nos damos cuenta
de que una Iglesia «dormida» a la que Jesucristo no seduce ni toca el corazón, es una Iglesia sin futuro, que se irá apagando y envejeciendo por falta de vida?
¿No sentimos la necesidad de despertar e intensificar nuestra relación con él? ¿Quién como él puede despertar nuestro cristianismo de la inmovilidad, de la inercia, del peso del pasado, de la falta de creatividad? ¿Quién podrá contagiarnos su alegría? ¿Quién nos dará su fuerza creadora y su vitalidad?
La Iglesia no puede olvidar hoy "la responsabilidad de la esperanza"pues ésa es la misión que ha recibido de Cristo. Antes que " lugar de culto" o "instancia moral", la Iglesia ha de entenderse a sí misma y vivir como " comunidad de la esperanza".
Una esperanza que no es una utopía más, ni una reacción desesperada frente a las crisis e incertidumbres del momento.
Una esperanza que se funda en Cristo resucitado, en él descubrimos los creyentes el futuro último que le espera a la humanidad, el camino que podemos y debemos recorrer hacia su plena humanización y la garantía última frente a los fracasos, la injusticia y la muerte. "Velen, vigilen" 

José Antonio Pagola

25 noviembre 2014

JESUCRISTO: REY DEL UNIVERSO

Cristo es rey por derecho propio y por derecho de conquista. 
Por derecho propio: lo es como hombre y como Dios. Jesucristo en cuanto hombre, por su Unión Hipostática con el Verbo, recibió del Padre "la potestad, el honor y el reino" (cfr. Dan. 7,13-14) y, en cuanto Verbo de Dios, es el Creador y Conservador de todos cuanto existe. Por eso tiene pleno y absoluto poder en toda la creación (cfr. Jn. 1,1ss).

Por derecho de conquista, en virtud de haber rescatado al género humano de la esclavitud en la que se encontraba, al precio de su sangre, mediante su Pasión y Muerte en la Cruz (cfr. 1 Pe. 1,18-19).

El Padre lo puso todo en manos de su Hijo. Debemos obedecerle en todo.

No se justo apelar al amor como pretexto para ser laxo en la obediencia a Dios. En nuestra relación con Dios, la obediencia y el amor son inseparables.

El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.»-Juan 14,21

Los mártires nos dan ejemplo. Prefirieron morir antes de negar a Jesús. Muchos mártires del siglo XX en México, España, Cuba y otros lugares murieron gritando ¡Viva Cristo Rey!. También en nuestro siglo.   

Ninguna persona, ni ley, ni entidad esta por encima de Dios. El Pontífice León XIII enseñaba en la "Inmortale Dei" la obligación de los Estados en rendir culto público a Dios, homenajeando su soberanía universal.

Diferente a los hombres, Dios ejerce siempre su autoridad para el bien. Quien confía en Dios, quien conoce su amor no dejará de obedecerle en todo, aunque algunos mandatos sobrepasen su entendimiento.  

LA FIESTA DE CRISTO REY DEL UNIVERSO 

El Papa Pio XI, el 11 de diciembre de 1925, instituyó esta solemnidad que cierra el tiempo ordinario. Su propósito es recordar la soberanía universal de Jesucristo. Es una verdad que siempre la Iglesia ha profesado. 

23 noviembre 2014

25 Años de Ordenación Pali

Pali cumple 25 años de cura el 2 de diciembre. 
Lo celebrará en la Parroquia Espíritu Santo de la IAPI (Bernal Oeste).
Calle 175 entre Chaco y Formosa. Barrio Santa María - IAPI. 
La misa será a las 19.30 hs. presidida por el Padre Obispo Carlos Tissera. 
Nos invita a compartir la Eucaristía y la fiesta posterior.



Les comparto algo que escribí un 3 de diciembre, hace bastante tiempo estando en la Carpa Misionera en la Cañada de Quilmes. Cumplía 8 años de ministerio... "Pasó mucha agua bajo el puente" pero -con la gracia de Dios y la ayuda de los hermanos y hermanas- acá estamos...Pali


OCHO AÑOS DE SACERDOCIO

Ayer, ocho años de sacerdocio, celebrados en la Carpa.
Ayer, día de tormenta y mojadura,
el cielo rompió en aguas su capa enlutada.
Sudó la tierra rellenada su olor de basural
y, en el encierro amigo de la Carpa,
tu Cuerpo se hizo pan sobre el altar.

Celebré un perdón reconocido y consciente;
compartí tu Palabra que es verdad y vida
y, sobre el altar llovido de lágrimas,
ofrecí mi vida y las vidas de hombres y mujeres.
Y se hizo el milagro natural y cotidiano
de tu Presencia misteriosa y real.

Al alzar la oración del Padre Nuestro
me sentí hermano y solidario,
anhelante soñador de un mundo nuevo
inaugurado por tu Cruz y por tu Pascua.
Y se me configuró un pueblo débil y pequeño,
caminando, creyendo y esperando,
luchando por la vida a contramano.

Y nos saludamos con tu Paz silenciosa,
y en el profundo gesto de ternura
circuló tu Espíritu que tiene rostros
y también se hizo carne entre nosotros.

Hoy, mientras suena en el aire un chamamé,
miro los ojos de tu Madre cariñosa
y la imagen cobra vida en mis pupilas
y me inspira otro gesto:
quiero abrazar en estos versos al mundo entero
y expresarle el amor que hace tu Reino.
Tu barro, tu Palabra y tu Pan son nuestros;
nuestro barro, nuestra vida y nuestro alimento.
Y Sos todo Vos hecho carne, todo Dios con nosotros,
y todo nuestro mundo hecho Dios.

3 de diciembre de 1997

18 noviembre 2014

Feliz día de la madre


A mi madre, Ángeles Tena; a todas las madres, de parte de tod@s sus hij@s



Feliz día de la madre a todas las madres,
las que están
y las que -sin querer irse- se fueron
para seguir cuidando de l@s suy@s
convertidas en flor, en viento, en nube…

Feliz día de la madre
de parte de todos los hij@s,
l@s que estamos y l@s que marcharon
(mucho antes de lo que vosotras hubierais querido)
para volverse estrellas, árbol, luz…

Feliz día de la madre a mi madre,
a la propia, 
a la cercana, a la tangible,
a la que me acunó y me quitó los miedos,
a la cotidiana, a la de cada casa,
esté todavía a nuestro lado o en la distancia física
siempre presente…

Feliz día de la madre a nuestras abuelas,
 bisabuelas, tatarabuelas,
a todo nuestro linaje femenino que nos acompaña,
que nos protege…

Feliz día de la madre a "la madre de todas", 
a la primera, al origen, 
a la que nos unió por siempre a la Tierra…


Mujeres...
  
es hora de volver a casa.

12 noviembre 2014

Liturgia 16 de noviembre

Trigésimo tercer Domingo del tiempo ordinario

Libro de los Proverbios 31,10-13.19-20.30-31. 
Una buena ama de casa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. Bet
El corazón de su marido confía en ella y no le faltará compensación. Guímel
Ella le hace el bien, y nunca el mal, todos los días de su vida. Dálet
Se procura la lana y el lino, y trabaja de buena gana con sus manos. He
Aplica sus manos a la rueca y sus dedos manejan el huso. Caf
Abre su mano al desvalido y tiende sus brazos al indigente. Lámed
Engañoso es el encanto y vana la hermosura: la mujer que teme al Señor merece ser alabada. Tau
Entréguenle el fruto de sus manos y que sus obras la alaben públicamente.



Salmo 128(127),1-2.3.4-5. 
¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien.

Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa.

¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:

que contemples la paz de Jerusalén.



Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 5,1-6. 
Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba.
Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche.
Cuando la gente afirme que hay paz y seguridad, la destrucción caerá sobre ellos repentinamente, como los dolores de parto sobre una mujer embarazada, y nadie podrá escapar.
Pero ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas para que ese Día los sorprenda como un ladrón:
todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas.
No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios.



Evangelio según San Mateo 25,14-30. 
El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes.
A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida,
el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco.
De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos,
pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor.
Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores.
El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. 'Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado'.
'Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'.
Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: 'Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado'.
'Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'.
Llegó luego el que había recibido un solo talento. 'Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido.
Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!'.
Pero el señor le respondió: 'Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido,
tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses.
Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez,
porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.
Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes'. 



La gratuidad del Reino y su contraste imperial
DOMINGO TRIGÉSIMO TERCERO - "A"

Eduardo de la Serna
  
Lectura del libro de los Proverbios     31, 10-13. 19-20. 30-31

Resumen: el libro de los proverbios concluye con un salmo que canta a la mujer – sabiduría perfecta por lo que el marido es alabado. El comportamiento de la mujer “fuerte” en la casa es celebrado.

El libro de los proverbios – una colección bastante heterogénea en tiempo, temas y origen – finaliza con un poema acróstico (cada versículo, del 10 al 31 comienza con las letras del alefeto hebreo: es decir el v.10 comienza con “alef”, el v.11 con “bet” para terminar el v.31 con “tau”; algunas biblias lo indican en un costado del texto para que el lector lo sepa). Obviamente esto indica que el salmo tiene muy claramente el comienzo y el final. Este salmo canta a una mujer “hail”. El adjetivo hebreo “hail” indica fuerza, vigor, e incluso armamento. La Biblia griega lo traduce por “viril” (andreían). El texto está escrito desde la mirada del varón, y refiere a la mujer campesina. Se habla de la mujer “fuerte” en la sociedad patriarcal, es mujer “de varones”. Pero es muy probable (por el libro en general, y – especialmente por ser la conclusión – que se esté refiriendo a la “sabiduría” planteada como “mujer” (cf. Pr 8). Para el pueblo de Israel que regresa del exilio (al componerse la edición definitiva del libro) se lo invita a ser sabio: fuerte, libre, debe saber manejar su casa, y hacerlo con “respeto a Yahvé”. Lo que cuenta es la opinión del marido (vv.11.28-31) que elogia a esta mujer.
El trabajo doméstico de la mujer logra que el marido sea alabado “en la plaza” (v.23; v.31)
Así está estructurada esta parte central:
            A.- “no teme la nieve” (v.21)
                        B.- se confecciona mantas, viste de lino y púrpura (v.22)
                                   C.- Su marido es reconocido en la plaza (v.23)
                        B’.- teje y vende prendas de lino (v.24)
            A’.- se reviste de fuerza y dignidad y no le preocupa el mañana (v.25)
El marido puede estar en la “calle” porque la mujer se ocupa de la “casa” (el patriarcalismo es evidente). 
La opinión del marido, con lo que empezaba el salmo (vv.10-12), se retoma al final. Es una mujer sabia (para Proverbios el “temor de Yahvé es la fuente de la sabiduría, 1,7; 23,30-31)
Muchos temas centrales del libro se concentran en esta “mujer- sabiduría”: es fuerte, es ejemplo del discernimiento en la vida diaria, “abre la boca con sabiduría, y su lengua instruye (torah) con amor (jesed)” (v.26), se ocupa de los pobres y necesitados. 

Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Tesalónica     5, 1-6

Resumen: Pablo destaca la cercanía de la venida de Jesús, por lo que ese “Día” está próximo, es inminente. Esto supone un modo de vida en los discípulos coherentes con el día, y no con la noche.
La carta a los Tesalonicenses está llegando a su fin. Luego de haber señalado Pablo que Cristo vendrá pronto, e incluso muchos estarán vivos – como él mismo espera estarlo – cuando ocurra esta venida, intenta dar respuesta a la pregunta obvia: ¿y esto cuándo ocurrirá? La frase “tiempo y momento” alude a los dos términos griegos que refieren al tiempo: jronos y kairós y se ha utilizado para aludir a un momento específico del plan de Dios (Dan 2,21; 7,12; Hch 1,7: “no les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha fijado con su autoridad”). En este caso Pablo señala que no es necesario escribir de esto, como ya lo ha dicho acerca del amor mutuo (4,9). Se refiere, evidentemente, a algo que los tesalonicenses ya saben porque Pablo les ha hablado de ello en su breve paso por la comunidad. Por eso lo refuerza con el “ustedes saben”. La fórmula ya la ha usado en la carta: “saben” del paso de Pablo por Tesalónica (2,1), “saben” que las tribulaciones forman parte de la vida que les espera a los seguidores de Jesús (3,3). 
El “Día del Señor” se refiere a un término habitual en los profetas: el momento que Dios mismo ha determinado actuar en la historia de su pueblo. Generalmente para sancionar, para intervenir drásticamente: Am 5,18-20; Joel 2,1-2; Sof 1,14-18; Mal 3,19.23. Pablo refiere a él como el día en que Dios intervendrá enviando la salvación: Rom 2,16; 13,12; 1 Cor 1,8; 3,13; 5,5; 2 Cor 1,14; 6,2; Fil 1,6.10; 2,16), día ciertamente ligado a Cristo. En este caso – y en otros – se refiere al “día” de la futura “venida” de Jesús, algo que Pablo debe anunciar, como una suerte de Elías.
La imagen del “ladrón en la noche” es frecuente en el ambiente apocalíptico para destacar lo imprevisible (2 Pe 3,10; Ap 3,3; 16,15; cf. Job 24,14; Lc 12,39). 
Abruptamente, entonces, el dicho romano de “paz y seguridad”, que alude a lo que se supone que el imperio garantiza a los suyos, se verá quebrado. Ciertamente está “pax romana” y la “seguridad” que garantiza a los súbditos del imperio, en nada se asemejan a los bienes definitivos que trae Cristo en su Día, ahora presentado como “dolores de parto”. La vida que trae Jesús (“parto”) en nada se asemeja a la “paz del imperio”, no es vida lo que éste trae. Y es “seguridad” sólo para los súbditos, no para las víctimas.
Las metáforas que siguen: tinieblasdía, “hijos de la luz” son también tomadas del ambiente apocalíptico (eso no implica que el contenido lo sea; Pablo no parece tener una teología apocalíptica aunque en estos casos utilice su vocabulario). El clásico dualismo apocalíptico luz-tinieblas, día-noche se transforma también en “modo de vida”: “hijos de la luz”, “vivir en tinieblas”, velardormirser sobrios… aquí Pablo lo utiliza luego de haber hablado del “Día” para continuar con la imagen (en v.7 continúa la metáfora: “los que duermen, de noche duermen, los que se embriagan [contrapuesto a la sobriedad] de noche se embriagan”).

Evangelio según san Mateo     25, 14-30

Resumen: en una nueva parábola Jesús presenta un ejemplo mostrando por la contraria cómo es el reino de Dios. Totalmente diferente al señor del relato que es usurero y explotador. La dinámica del reino de Dios se mueve en un ambiente totalmente diferente.

La parábola del Evangelio se ha interpretado habitualmente de un modo estricto, en el que se destacarían las exigencias y responsabilidades que tenemos para con Dios. Sin embargo, recientemente se ha propuesto otra interpretación que parece dar respuesta a muchos temas que quedaban sin respuesta.
Para empezar el inicio no es el frecuente en otras parábolas en las que se afirmaba que el reino “es semejante a” (cf. 25,1; cf. 20,1; 13,31.33.44.45.47), aquí se afirma que “así cómo”, con lo que no es evidente que se refiera a algo “semejante”. Y – como veremos – no lo es.
El tema del “propietario ausente” es importante en los estudios desde las ciencias sociales: la tierra no es de los campesinos que la trabajan sino de miembros de las elites gobernantes que se han apoderado de ellas por impuestos, usura, préstamos y deudas… Es habitual que los ricos presten a los campesinos a usura sabiendo que no podrán pagar y más temprano que tarde se apropiarán de las tierras. Para que la tierra sea productiva debe ser trabajada, para lo que recurrirán a campesinos desocupados, esclavos (doulos), jornaleros. Era frecuente, en Oriente especialmente, que los que se habían empeñado trabajaran la tierra para seguir intentando pagar lo adeudado.
Es importante entender que – el castellano ayuda a confundir – el “talento” no es referencia a la capacidad de cada uno, sino que se trata de un valor monetario. Es interesante recordar que en los ambientes campesinos las transacciones se realizaban por canje o trueque, sólo en los ambientes de la burocracia se utilizaba moneda. Originalmente el talento es una medida de peso (de gran peso) y las había de oro, plata o cobre. Se ha calculado, en general, un valor de 6.000 jornales por talento. 
La “producción” de los dos primeros personajes de la parábola es llamativa. No es habitual que algo produzca un 100%; pero eso sí es comprensible en el caso de usura. Sin embargo se lo señala casi con normalidad. Pero el tercer siervo (doulos) no ha puesto a “producir” el talento, sino que lo devuelve intacto. Pero lo hace por “miedo” a su “señor” porque es “un hombre duro que cosecha donde no sembró y recoge donde no esparció” (v.24). Sorpresivamente, el señor le reconoce esta parte: “sabías que cosecho donde no sembré…” (v.6). En este caso, lo que “debería” era dar el dinero a los “banqueros” para recibir “intereses” (tokos). El término “intereses” en el NT sólo se encuentra en este texto y su paralelo de Lucas 19,23; y en todos los casos del Antiguo Testamento se trata de algo definitivamente contrario a la voluntad de Dios: Ex 22,24; Lev 25,36.37; Dt 23,20; Sal 14,5; Jer 9,5; Ez 18,8.13.17; 22,12… el ambiente no parece amable, sino el de la usura: el dueño ausente cosecha donde otros han sembrado y se han endeudado y empobrecido, y – por eso mismo – se ha quedado con sus tierras. 
Como castigo ante esto, al que no supo hacer producir el dinero, se le quita el talento para dárselo al que más tiene, y a este se lo expulsa. Fuera, a las “tinieblas de fuera”, al “llanto y rechinar de dientes”, algo muy parecido a la cárcel. La frase se encuentra también en 8,12 señalando que “los hijos del reino” serán arrojados allí, y el rey vengativo de 22,13 arroja al que no tiene vestido de fiesta. En estos casos el contexto parece aludir a la situación presente de las autoridades judías en tiempos de Mateo en la que resulta patente la violencia que Roma ha ejercido contra la ciudad y las autoridades al finalizar la guerra judía. El rechazo de Israel a Jesús ha permitido que los paganos se sienten a la mesa (8,12) y la ciudad es destruida e incendiada por el rechazo a los enviados del rey. Estar sin vestido de fiesta es un nuevo rechazo (22,7.13).
Podemos afirmar, entonces, que el propietario ausente y su actitud en nada se asemejan al “reino” (recordar el comienzo de la parábola). Es muy parecido, precisamente, a lo que la dinámica imperial y su economía esperan: usura, préstamos, premio al que produce, torturas y cárcel. La dinámica de la gratuidad del reino es exactamente lo contrario. El reino no se asemeja a ese señor, sino que está en las antípodas. El que es coherente con el reino es el que no presta el dinero a usura es, el último, el que es expulsado, torturado y rechazado por el capitalista.