03 agosto 2015

Homilía en el 39° Aniversario de la Muerte de Mons. ENRIQUE ANGELELLI

 (Punta de Los LLanos, 02-08-2015)

Lecturas: Éxodo 16,2-4.12-15; Efesios 4,17.20-24; Evangelio San Juan 6,24-35

Mis queridos hermanos,

  Venimos una vez más a Punta de los Llanos, peregrinos de distintos puntos del país y de la diócesis, donde treinta y nueve años atrás, un cuatro de agosto, murió Enrique Angelelli, pastor de tierra adentro, como se presentó al asumir nuestra diócesis en 1968. Lo evocamos en esta Eucaristía en la cual Cristo nos parte su Palabra y su Pan y nos reconocemos Pueblo de Dios en camino, hermanos en Aquél que nos sale al encuentro y nos abraza con su paz.  Nos decía Francisco hace poco tiempo:

Les pido también a todos, creyentes y no creyentes, que se acuerden de tantos Obispos, sacerdotes y laicos que predicaron y predican la buena noticia de Jesús con coraje y mansedumbre (…), que en su paso por esta vida dejaron conmovedoras obras de promoción humana y de amor, muchas veces junto a los pueblos indígenas o acompañando a los propios movimientos populares incluso hasta el martirio.(Francisco, Mensaje al II Encuentro Mundial de Movimientos Sociales, Santa Cruz de la Sierra)

En la primera lectura, vemos al pueblo que transita los fatigosos caminos de la libertad y afronta sus primeras tensiones fuertes. Salido de la esclavitud de Egipto, comienza a vivir en su interior la contradicción entre animarse y arriesgar confiando en el Señor o preferir las dudosas ventajas de un pasado donde sin dignidad ni vida propia en el que no le faltaban las migajas para alimentarse.

“Y no son pocas las veces que experimentamos el cansancio de este camino… que faltan las fuerzas para mantener viva la esperanza. Cuántas veces vivimos situaciones que pretenden anestesiarnos la memoria y así se debilita la esperanza y se van perdiendo los motivos de alegría. Y comienza a ganarnos una tristeza que se vuelve individualista, que nos hace perder la memoria de pueblo amado, de pueblo elegido. Y esa pérdida nos disgrega, hace que nos cerremos a los demás, especialmente a los más pobres.” (Francisco, Homilía en la Plaza Cristo Redentor, en Santa Cruz de la Sierra)

Contemplando la experiencia del pueblo israelita en camino, advertimos el precio de la libertad, que siempre nos desafía a arriesgar y confiar. Arriesgamos aunque no nos faltan dudas y vacilaciones; creemos con el corazón aunque nuestras fuerzas nos abandonan y somos frágiles.

Ponemos nuestra confianza en Aquél que nos invitó a salir de la cómoda seguridad de no ser, de no vivir, de no poder amar, para comenzar a crecer en nuestra identidad de hijos de Dios, hermanos de todos y señores de las cosas que nos puso a disposición para nuestro bien.

Al pueblo quejoso de su libertad accidentada y en camino, Dios lo invita a “seguir andando”, a comer cada día de su Providencia, a no acaparar ni guardar porque de su mano nunca les faltará el pan, la paz y la libertad. En ese “seguir andando” del pueblo que camina en el desierto, hay una llamada a caminar según su ley, su proyecto de vida y amor.

En Efesios 4,17.20-24, el Señor también quiere recordarnos transitar nuestro propio camino personal de renovación. Por su resurrección nos invita a ser hombres y mujeres nuevos, superando idolatrías y vanidades para vivir “en justicia y santidad verdadera”. Al respecto, Mons. Angelelli nos dice en su Carta de Cuaresma de 1972:

“Si la resurrección de Cristo está en el corazón del Evangelio y constituye nuestro futuro, dejemos que nuestra esperanza en esa promesa se haga realidad en el mundo, a través de una conducta que no está dispuesta a tolerar ningún conformismo, ninguna discriminación entre los hombres, ninguna explotación del hombre por el hombre. Esto es una gracia de Dios, una gran tarea que hemos de realizar. Éste es el hombre nuevo que anunciamos y que infatigablemente buscamos ayudar en cada hombre y mujer de nuestra comunidad diocesana, sin distinción alguna (…) Éste es el hombre nuevo que debemos realizar en cada uno de nosotros, llámese obispo, sacerdote, religioso, religiosa o laico. Éste es el hombre nuevo que ofrecemos a todo hombre de corazón recto.”

El Evangelio nos sitúa en una escena que no por familiar deja de conmovernos: La multitud va en busca de Jesús, lo sigue transitando largas distancias porque sus signos cautivan su fragilidad y cubren su necesidad. Él les da pan hasta saciarse, los hace caminar, ver, dejar las podredumbres y las pestes para ser hombres y mujeres nuevos. Pero les cuesta ver detrás de los signos a Aquél que los prodiga, esa Palabra que no se acalla, aquel Pan que no perece, la Bebida que sacia la eterna sed que nos habita.

Porque nuestros ojos no superan la inmediatez de las necesidades que nos afectan, el Señor nos invita a levantar la mirada, a buscar el encuentro con Él para alimentarnos y vivir. El encuentro con Cristo, con su Palabra y su Pan, siempre nos hace crecer en libertad, en vida y en dignidad. Como el pueblo peregrino en el desierto, nuestras opciones y decisiones se fortalecen cuando nos encontramos con el Señor que nos saca de la esterilidad de nuestras vanidades y omnipotencias para hermanarnos definitivamente en su sangre.

En este nuevo aniversario del asesinato de Mons. Angelelli, no dejemos de agradecer el don de su vida, testimonio entregado a esta Iglesia particular como una herencia sagrada y que siempre nos remite a Cristo, el buen Pastor, el Pan de Vida al que sirvió incansablemente en su pueblo.

Punta de los Llanos, 2 de agosto de 2015.

 +Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

21 julio 2015

Encuentro Anual de Formación Misionera


El Equipo Diocesano de Animación Misionera (EAM) invita a participar al Encuentro Anual de Formación Misionera que se llevará adelante desde el sábado 25 de julio a las 9 hasta el domingo 26 a las 14 en la Casa de Retiros “Cura Brechero” (Trenque Lauquen 2551, Bosques).

Con el lema “Misión, un estilo de vida” y bajo la palabra del Papa Francisco –“En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios (la Iglesia) se ha convertido en discípulo misionero” (EG 120)–, se desarrollará el siguiente temario: Taller educativo de prevención en droga dependencia; Religiosidad Popular; Renovar la mirada; Misión Ad Gentes; 4º Encuentro Nacional de Grupos Misioneros, Santiago del Estero.


Pueden participar niños, jóvenes, familias, abuelos. El requisito es llevar Biblia, anotador, equipo de mate,  ropa de cama, papel afiche, fibrones y ¡mucha alegría!
El encuentro no tiene costo, solo se pedirá a cada participante una colaboración a voluntad.
Para más información contactarse con el EAM a eamquilmes@gmail.com, o ingresar a la página de Facebook “Eam Diocesano Diocesis de Quilmes”.
 
Agradezco que puedan difundir esta información en sus comunidades.
 

14 julio 2015

Día del Misionero, en la Argentina

En honor de San Francisco Solano, llamado El evangelizador de América. La elección de la fecha conmemora el fallecimiento, un día como hoy, de 1610, en Lima, Perú. Según la historia, se asegura que en el mismo momento de su muerte, sonaron misteriosamente las campanas el convento de Loreto, en Sevilla, donde estudió Filosofía y Teología. Este sacerdote franciscano, nació en España, y enviado por su orden a América del Sur. 
Fue canonizado en 1726, por Benedicto XIII y es reconocido también como “el taumaturgo (“aquel que hace milagros con el poder de Dios”) del Nuevo Mundo”, por la cantidad de prodigios y milagros que se le atribuyen. Es uno de los patronos de los misioneros latinoamericanos.
San SAlvador Solano

Un misionero es un cristiano que desea salir de su lugar de residencia con el fin de ayudar al prójimo y evangelizar a la gente de otros sitios. Normalmente eran monjes encargados de adentrarse en territorios fuera del control de su religión y fundar asentamientos denominados misiones. Hoy en día se trata tanto de religiosos como de laicos, que realizan una verdadera labor de ayuda social hacia los más pobres. 

Durante la conquista y colonización española y portuguesa de América, los misioneros eran los encargados de construir asentamientos en las zonas más alejadas de los centros cívicos de la época. También eran los encargados de evangelizar a los naturales de esas zonas. Un dato curioso fue el caso de la evangelización de Hispanoamérica, en la que los jesuitas (y otros religiosos) defendieron los derechos de los nativos, frente a la corriente que tomaron muchos colonos hispanos. Entre otras cosas fueron partidarios de perpetuar el idioma de los nativos, a la vez que a menudo les animaban a aprender español, lo cual mejoraba sus condiciones sociales, y varias de sus costumbres. Actualmente, algunos grupos misioneros más conocidos son: Cáritas, Carmelitas, Cartujos, Dominicos, Franciscanos, Hermanas de la Caridad, Misioneras de la Caridad, Hermanos de la Caridad Contemplativos, Jesuitas, Mercedarios, Misioneros Josefinos, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Misioneros Combonianos, Claretianos, Salesianos, y Padres Blancos. 

Las denominaciones cristianas también cuentan con una larga historia misionera, ente las llamadas denominaciones históricas encontramos a los bautistas, metodistas, presbiterianos, anglicanos, luteranos etc. Los que más se han distinguido por su herencia misionera ha sido la denominación bautista. En la actualidad estos grupos además de enseñar que es tener una relación personal con Jesucristo, ayudan socialmente a las comunidades carentes y a que estas tengan un mejor nivel de vida. 

San Francisco Solano

San Francisco Solano, religioso presbítero

En Lima, ciudad del Perú, san Francisco Solano, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que para la salvación de las almas recorrió en todas direcciones América meridional, y enseñó, con su palabra y su testimonio, la novedad de la vida cristiana a los indios y a los mismos colonizadores españoles.

San Francisco Solano, Misionero, nació en 1549, en Montilla, Andalucía, España. Su padre era alcalde de la ciudad, y el jovencito desde muy pequeño se caracterizó por su habilidad en poner paz entre los que se peleaban.    Estudió con los Jesuitas, pero entró a la comunidad Franciscana porque le atraían mucho la pobreza y la vida tan sacrificada de los religiosos de San Francisco. Los primero años de sacerdocio los dedicó a predicar con gran provecho en el sur de España.. Es que rezaba mucho antes de cada predicación.    Primer contagio. Llegó a Andalucía la peste del tifo negro y Francisco y su compañero Fray Buenaventura se dedicaron a atender a los enfermos más abandonados.

Buenaventura se contagió y murió (y ahora es santo también) luego se contagió también Francisco y creyó que ya le había llegado la hora de partir para la eternidad, pero luego, de la manera más inesperada, quedó curado.    El rey Felipe II pidió a los franciscanos que enviaran misioneros a Sudamérica y entonces sí fue enviado Francisco a extender la religión por estas tierras. Fue una gran alegría para su corazón. Cuando los marineros se desesperaban lo único que podía calmarlos era la intervención del Padre Francisco.    Lograron que un barco los llevara a la ciudad de Lima. Fray Francisco Solano recorrió el continente americano durante 20 años predicando, especialmente a los indios.

Pero su viaje más largo fue el que tuvo que hacer a pie, con incontables peligros y sufrimientos, desde Lima hasta Tucumán (Argentina) y hasta las pampas y el Chaco Paraguayo.-    Más de 3,000 kilómetros y sin ninguna comodidad. Sólo confiando en Dios y movido por el deseo de salvar almas. Y le sucedió en aquel gran viaje misionero, que lograba aprender con extraordinaria facilidad los dialectos de aquellos indios a las dos semanas de estar con ellos. Y le entendían todos admirablemente sus sermones. Sus compañeros misioneros se admiraban grandemente de este prodigio y lo consideraban un verdadero milagro de Dios.

Pero lo más admirable es que las tribus de indios, aun las más belicosas, y opuestas a los blancos, recibían los sermones del santo con una docilidad y un provecho que parecían increíbles.   Un Jueves Santo estando el santo predicando en La Rioja (Argentina) llegó la voz de que se acercaban millares de indios salvajes a atacar la población. El peligro era sumamente grande, todos se dispusieron a la defensa, pero Fray Francisco salió con su crucifijo en la mano y se colocó frente a los guerreros atacantes y de tal manera les habló (logrando que lo entendieran muy bien en su propio idioma) que los aborígenes  desistieron del ataque y poco después aceptaron ser evangelizados y bautizados en la religión católica.    El Padre Solano tenía una hermosa voz y sabía tocar muy bien el violín y la guitarra. Y en los sitios que visitaba divertía muy alegremente a sus oyentes con sus alegres canciones.

Un día llegó a un convento donde los religiosos eran demasiado serios y recordando el espíritu de San Francisco de Asís que era vivir siempre interior y exteriormente alegres, se puso a cantarles y hasta a danzar tan jocosamente que aquellos frailes terminaron todos cantando, riendo y hasta bailando en honor del Señor Dios.    San Francisco Solano misionó por más de 14 años por el Chaco Paraguayo, por Uruguay, el Río de la Plata, Santa Fe y Córdoba de Argentina, siempre a pie. Un día en el pueblo llamado San Miguel, estaban en un toreo, y el toro feroz se salió del corral y empezó a cornear sin compasión por las calles. Se le acercó a Fray Francisco y le lamía las manos y se dejaba llevar por él otra vez al corral.    Por orden de sus superiores, los últimos años los pasó Fray Francisco en la ciudad de Lima predicando y convirtiendo pecadores.

Entraba a las casas de juegos y hacía suspender aquellos vicios y llevaba a los jugadores a los templos. En los teatros, en plena función inmoral hacía suspender la representación y echaba un fogoso sermón desde el escenario, haciendo llorar y arrepentirse a muchos pecadores. En plena plaza predicaba al pueblo anunciando terribles castigos de Dios si seguían cometiendo tantos pecados y esto conseguía muchas conversiones.    En mayo de 1610 empezó a sentirse muy débil. Los médicos que lo atendían se admiraban de su paciencia y santidad. El 14 de julio, una bandada de pajaritos entró cantando a su habitación y el Padre Francisco exclamó: "Que Dios sea glorificado", y expiró.    Desde lejos las gentes vieron una rara iluminación en esa habitación durante toda la noche.

Oremos
Dios y Señor nuestro, que con tu amor hacia los hombres quisiste que San Francisco Solano anunciara a los pueblos la riqueza insondable que es Cristo, concédenos, por su intercesión, crecer en el conocimiento del misterio de Cristo y vivir siempre según las enseñanzas del Evangelio, fructificando con toda clase de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Calendario de  Fiestas Marianas:  El Papa Urbano VI concede una indulgencia plenaria  a todos aquellos que visiten la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto  (Siglo I).

10 julio 2015

Decisiones contracíclicas

Por Marcelo Ciaramella

Es frecuente en estos tiempos intercambiar términos propios de unas ciencias con otras adoptando nuevos significados. Tal es el caso por ejemplo del término “resiliencia” que proviene de la física de los materiales. Expresa las cualidades de un resorte: resistir a la presión, doblarse con flexibilidad y recuperar su forma original. Pero la psicología le dio un nuevo significado relacionado con su objeto de estudio: es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro.

Hay un término proveniente de la economía, “contracíclo” que ha sido resignificado para designar la necesidad de cambios urgentes y drásticos en el curso de la realidad. En economía una medida contracíclica es aquella que opera en sentido contrario al ciclo económico –ya sea de expansión o de recesión- en el que se encuentra. Resignificado en la opinión pública el término suele designar una acción que va en contra de la corriente, una decisión que contradice lo esperable o genera en los acontecimientos un rumbo inesperado o desafiante.

La realidad del mundo actual parece pedir reacciones contraciclicas que modifiquen desenlaces a priori inexorables. Tal actitud parece haber sido la de Jesus de Nazaret, un judío marginal criado en Galilea. Desde aquella periferia de campesinos, artesanos y pescadores pobres contradijo al todopoderoso centro de gravedad del mundo, proponiendo un proyecto de mundo solidario, igualitario, construido desde los pobres, donde la autoridad y el poder tienen sentido solo si están al servicio de los más débiles, donde el dinero no puede ni remotamente ocupar el lugar central de la vida y la organización social y los bienes circulan de acuerdo a la necesidad. Un mundo libre sin dominadores ni dominados, sin víctimas ni verdugos, sin clases dominantes sino con unos al servicios de otros. Un mundo libre y liberador. Tan en contra del ciclo imperial y sus aliados locales caracterizó a aquel proyecto que fue combatido con violencia por el centro del poder. Pero Jesus no negoció su misión de generar vida y esperanza en el futuro y dio la vida para resucitar en la fe del pueblo creyente.

Lo mismo podríamos decir del recientemente beatificado obispo de San Salvador, Óscar Romero que en determinado momento de su vida decidió ir contra el ciclo represivo y autoritario de los militares aliados con la oligarquía y muchos de sus compañeros obispos. Se puso decididamente en favor de las víctimas de la violencia y la represión y contra los protagonistas de la opresión generando esperanza en los pobres.

En su discurso de clausura del 2do encuentro de movimientos populares en Bolivia, el Papa Francisco parece haber puesto una segunda marcha en lo que hasta ahora parecía solo un agradable camino de gestos renovados. Algunos términos vertidos en esta ocasión piden continuidad con decisiones contraciclicas en diversos ámbitos de la realidad. Es decir decisiones contra la corriente que modifiquen el curso de los acontecimientos en favor de nuevas posiciones esperanzadoras que permitan creer en el futuro, que generen esa incomodidad que precede a los cambios profundos.

El modelo económico globalizado colonizador y tirano que esta llevando a un creciente deterioro humano y ambiental del planeta es un ciclo que debe finalizar. Debemos buscar y construir un discurso y un modelo contracíclico de civilización. Con una expresión tan novedosa como explícita el Papa señaló que “queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos... Y tampoco lo aguanta la Tierra".

Este sistema agotado en sus posibilidades de producir bienestar generalizado e igualdad de oportunidades parece ir muriendo. Pero muere matando. Matando las posibilidades de vida digna, alimentación, educación, salud, justicia de cada vez más habitantes de este mundo. E incluso matando el equilibrio del ambiente convirtiéndolo en inestable, impredecible e inviable para las próximas décadas, por el solo motivo de perseguir con desenfreno la acumulación del capital. Lamentablemente el Papa no mencionó al capitalismo neoliberal ni a sus adalides mas prepotentes que pretenden sacrificar al mundo entero para satisfacer su propio interés como las potencias desarrolladas o las corporaciones económicas y especulativas. Pero convengamos que no hay otro sistema en vigencia que pretenda modelar nuestras vidas y nuestro futuro a través del miedo, la mentira y el control como el neoliberalismo. La mayoría entendimos de qué hablaba. Es necesario generar un sistema alternativo que convierta la convivencia humana en posible, pacífica, justa y más humana.

La Iglesia también necesita decisiones contraciclicas, un revulsivo que la sacuda y la remonte a sus orígenes. El ciclo de la Iglesia “sociedad perfecta”, dueña de la verdad, polarizada en lo dogmático e institucional, en lo jurídico-territorial, aliada con las derechas conservadoras, perseguidora de lo nuevo y lo vital, alejada de la vida de las mayorías, acomodada en un envase viejo y desactualizado, se ha agotado. El Concilio Vaticano II para la Iglesia en general y el documento de Medellin como aplicación del espíritu del Concilio en América Latina fueron acontecimientos contraciclicos, desinstaladores, generadores de molestias e incomodidades, semillas de vitalidad y compromiso con los mas débiles, creadores de futuro. Pero no llegaron quizá a modificar de raíz el ciclo anterior que revivió en Papas conservadores, en obispos-funcionarios-guardianes litúrgicos procedentes de grupos de ultra derecha con chequera abultada o en una Iglesia peleada todavía con la modernidad, alejada del olor popular, muy a gusto con los poderosos y los rituales rimbombantes, bendiciendo armas, dictaduras y shoppings, poniéndose en el centro a si misma y llegando al colmo de censurar en nombre del derecho canónico a quienes intentan vivir el evangelio a fondo. Una Iglesia desencarnada, distante, como por encima de la historia. Parafraseando un dicho popular, una Iglesia “con menos carne que la rodilla de un canario”.

El parto de un nuevo momento para los pueblos y la Iglesia quizá pueda estar a las puertas. Pero para que eso suceda deberemos ir contra las corrientes que nos han arrastrado hasta el sinsentido. El mundo debe emprender una nueva civilización cuyo centro sea el buen vivir del ser humano y el cuidado de la tierra. Y la iglesia debe volver a ser una Buena Noticia para esos hombres y mujeres que buscan tener esperanza en el futuro, un abrazo de misericordia y compromiso con la justicia, una búsqueda humilde de la verdad, abandonando la ficción de tener “el monopolio de la interpretación de la realidad” y dispuesta a dar la vida.

03 julio 2015

Fiesta de santo Tomás, apóstol

Santo Tomás, apóstol

Fiesta de santo Tomás, apóstol, quien, al anunciarle los otros discípulos que Jesús había resucitado, no lo creyó, pero cuando Jesús le mostró su costado traspasado por la lanza y le dijo que pusiera su mano en él, exclamó: «Señor mío y Dios mío». Y con esta fe que experimentó es tradición que llevó la palabra del Evangelio a los pueblos de la India.


Santo Tomás era judío. Probablemente había nacido en Galilea, en el seno de una familia modesta; pero no se dice de él que haya sido pescador, e ignoramos las circunstancias en las que el Señor le llamó al apostolado. Tomás es un nombre sirio, que significa «gemelo». «Dídimo», como se llamaba también al apóstol, es la traducción griega. Cuando el Señor se dirigía a los alrededores de Jerusalén a resucitar a Lázaro, los demás discípulos trataron de disuadirle, diciendo: «Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte. ¿Cómo, pues, vuelves allá?» Pero Santo Tomás les dijo: «Vayamos y muramos con Él», lo cual prueba el ardiente amor que profesaba a Jesús. El Señor dijo en la última cena: «Vosotros sabéis a dónde voy y conocéis el camino». Tomás preguntó: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos conocer el camino?» Entonces, el Señor le respondió estas palabras que resumen toda la vida cristiana: «Yo soy el camino, la verdad y la vida, y ninguno va al Padre sino por mí». Pero Santo Tomás es sobre todo famoso por su incredulidad después de la muerte del Señor. Jesús se apareció a los discípulos el día de la resurrección para convencerlos de que había resucitado realmente. Tomás, que estaba ausente, se negó a creer en la resurrección de Jesús: «Si no veo en sus manos la huella de los clavos y pongo el dedo en los agujeros de los clavos y si no meto la mano en su costado, no creeré». Ocho días más tarde, hallándose los discípulos juntos y a puerta cerrada, Cristo apareció súbitamente en medio de ellos y los saludó: «La paz sea con vosotros». En seguida se volvió a Tomás y le dijo: «Pon aquí tu dedo y mira mis manos: dame tu mano y ponía en mi costado. Y no seas incrédulo sino creyente». Tomás cayó de rodillas y exclamó: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús replicó: «Has creído, Tomás, porque me has visto. Bienaventurados quienes han creído sin haber visto.»

A esto se reduce todo lo que el Nuevo Testamento dice sobre Tomás. Sin embargo, como sucede en el caso de los demás apóstoles, existen diversas tradiciones muy poco fidedignas acerca de las actividades apostólicas de Tomás después de la venida del Espíritu Santo. Eusebio (Hist. Ecl. II,13) afirma que Tomás envió a san Tadeo (no confundir con Juas Tadeo) a Edesa a bautizar al rey Abgar, y dice que el apóstol trabajó entre los partos y «los medas, persas, carmanios, hircanios, bactrianos y otros pueblos de esa región». Pero la tradición más persistente es la que afirma que santo Tomás predicó el Evangelio en la India. Dicha tradición se apoya en fuentes aparentemente independientes. La principal de ellas es un documento titulado «Acta Thomae» (Actas de Tomás), que data, según parece, de principios del siglo III, y dice que cuando los Apóstoles se repartieron en Jerusalén el mundo para ir a predicar, la India tocó en suerte a Judas Tomás (como se le llama frecuentemente en las leyendas sirias). Tomás, que no quería ir allá, alegó que su salud no era muy robusta y que un hebreo no podía enseñar a los indios. Ni siquiera una aparición del Señor logró hacer cambiar de parecer a Tomás.

Entonces, el Señor se apareció a un mercader llamado Aban, embajador del rey parto Gundafor, quien reinaba en una parte de la India. Cristo vendió a Tomás como esclavo al representante de Gundafor. Cuando Tomás comprendió lo que había sucedido, exclamó: «Hágase, Señor, tu voluntad» y se embarcó con Aban, llevando únicamente consigo las veinte monedas de plata por las que había sido vendido, pues Cristo se las había dado. En el curso del viaje, se detuvieron en un puerto en el que se celebraba el matrimonio de la hija del gobernador local. Oyendo tocar la flauta a una joven hebrea, Tomás se sintió movido a cantar la belleza de la Iglesia, representándola bajo la metáfora de una novia. Pero, como cantaba en su lengua propia, sólo la flautista hebrea le entendió. La joven se enamoró de él; pero Tomás no levantó los ojos del suelo para mirarla. Esa misma noche, Jesucristo, tomando la apariencia de Tomás, se apareció a la pareja que había contraído matrimonio y persuadió a ambos cónyuges de que observasen continencia perfecta. Cuando el gobernador se enteró de ello, se indignó mucho y mandó llamar al forastero; pero Aban y Tomás habían partido ya, y sólo quedaba la joven flautista, que estaba llorando amargamente porque no la habían llevado consigo. Cuando la flautista supo lo que había sucedido a la pareja que había contraído matrimonio, se enjugó las lágrimas y se puso a su servicio. Entre tanto, Aban y Tomás proseguían su viaje y llegaron a la corte de Gundafor en la India. Cuando el rey preguntó al Apóstol cuál era su oficio, éste respondió: «Soy carpintero y albañil. Sé hacer yugos y arados y remos y mástiles; sé también trabajar la piedra y construir tumbas y monumentos y palacios para los reyes». Gundafor le encargó que le construyese un palacio. Tomás trazó los planos: «Las puertas daban al oriente para recibir la luz; las ventanas hacia el occidente para recibir el aire; al sur estaba el horno de la panadería, y en la parte norte había caños de agua para el servicio de la casa». Gundafor partió de viaje. Durante su ausencia, Tomás no trabajó en la construcción, y gastó todo el dinero que el rey le había dado en socorrer a los pobres, diciendo: «Lo que es del rey hay que darlo a los reyes». El Apóstol recorrió el reino, predicando y curando y arrojando a los malos espíritus. A su vuelta, el rey le pidió que le mostrase el palacio. Tomás replicó: «No podrás verlo sino hasta que salgas de este mundo». Entonces el rey le encarceló y decidió despellejarle vivo. Pero precisamente entonces, murió un hermano de Gundafor. Los ángeles le mostraron en el cielo el palacio que las buenas obras de Tomás habían construido para Gundafor, y le permitieron volver a la tierra y comprar el palacio a su hermano. Pero Gundafor no quiso vendérselo. En seguida, lleno de admiración, puso en libertad a Tomás, y recibió el bautismo con su hermano y muchos de sus subditos. «Y al amanecer, (Tomás) partió el pan eucarístico y les permitió acercarse a la mesa del Mesías. Ellos se alegraron y regocijaron mucho».

Después, santo Tomás predicó e hizo muchos milagros en la India, hasta que tuvo dificultades con el rey Mazdai por haber convertido («embrujado») a su esposa, a su hijo y a otros personajes. Tomás fue conducido a la cumbre de una colina; siguiendo las órdenes del rey, «los soldados fueron y le golpearon, y él cayó y murió». Fue sepultado en un sepulcro real; pero más tarde algunos cristianos trasladaron sus reliquias al Occidente. Actualmente, la mayoría de los historiadores afirman que la leyenda que acabamos de resumir carece de fundamento histórico. Sin embargo, está fuera de duda que, hacia el año 46 de nuestra era, había un rey llamado Gondofernes o Gudufar, cuyos dominios incluían el territorio de Peshawar. Y no han faltado quienes hayan tratado de identificar al rey Mazdai (cuyo nombre es de origen indio) con el rey Vasudeva de Matura. Desgraciadamente, las leyendas relacionadas con santo Tomás no se reducen a esto, ya que en el otro extremo de la India, en el territorio que va de Punjab a lo largo de la costa malabar, particularmente en las regiones de Cochín y Travancore, hay muchos pueblos cristianos que se dan a sí mismos el nombre de «cristianos de santo Tomás». Su historia es perfectamente conocida desde el siglo XVI; pero, a pesar de que abundan las teorías sobre sus orígenes, no se ha logrado todavía dilucidar el punto. Está fuera de duda que desde muy antiguo hubo cristianos en esa región. Por otra parte, las formas y el idioma de la liturgia, que es el sirio, indican claramente que el cristianismo de la región proviene de Mesopotamia y de Persia.* Los cristianos pretenden, según lo indica el nombre que se dan, que santo Tomás evangelizó personalmente la región. Una tradición oral muy antigua afirma que el Apóstol desembarcó en Cranganore, en la costa occidental, y que estableció siete iglesias en Malabar. En seguida, se dirigió hacia el este, a la costa de Coromandel, donde murió por la espada. El martirio tuvo lugar en la «Colina Grande», a unos doce kilómetros de Madras. Santo Tomás fue sepultado en Mylapore, que es actualmente un suburbio de la ciudad del mismo nombre. Como quiera que sea, las principales reliquias estaban en Edesa, en el siglo IV. Las Acta Thomae cuentan que fueron trasladadas de la India a Mesopotomia. Más tarde, fueron transladadas de Edesa a la isla de Kíos en el Mar Egeo, y de ahí a Ortona de los Abruzos, donde reposan en la actualidad. La fecha del 3 de julio es precisamente la de la traslación de las reliquias a Edesa, aunque en el rito malabar se afirma que el martirio tuvo lugar el 3 de julio «del año 72».

El martirologio actual confina todas estas leyendas en torno a la evangelización de la India al papel de imprecisas tradiciones, que sin embargo conviene al menos conocer, ya que gran parte de la iconografía sobre el santo está ligada a ellas. En la actualidad no está catalogado como mártir.

Aunque se ha exagerado el gnosticismo de las Acta Thomae (cf. Harnack, Die Chronologie der altchristlichen Litteratur, vol. I, pp. 545-549), no por ello se puede negar que exista realmente. El P. Peeters insiste con razón en que todos los maestros ortodoxos de los primeros siglos debieron caer en la cuenta de que las actas eran apócrifas, como lo hacen notar San Epifanio, San Agustín, Santo Toribio de Astorga, San Inocencio I y el Decreto del Pseudo-Gelasio. El autor de las actas, que era probablemente un sirio-griego, pudo fácilmente tomar de los relatos de los viajeros y mercaderes el nombre de Gondofernes y otros datos de color local, de suerte que no puede considerárselos como una prueba del fundamento histórico de la leyenda. No debe confundirse las Acta Thomae quie se mencionan en este escrito, con el papiro de Nag Hammadi llamado «Evangelio según Tomás», un escrito gnóstico del siglo II que se conocía por referencias antiguas, pero cuyo texto se encontró en 1945.

* Además de otros indios cristianos, hay más de un millón y medio de "Cristianos de Santo Tomás", de los cuales más de la mitad son católicos del "rito sirio-malabar". Desde 1930, existe también un reducido grupo del rito sirio-malankar. Los demás son en su gran mayoría jacobitas; pero hay también un grupo considerable de "sirios reformados" (quienes se atribuyen particularmente el nombre de cristianos de Santo Tomás), así como algunos protestantes y un pequeño grupo de nestorianos. Tales divisiones datan de 1653. (nota del Butler de la década del 50, desde el punto de vista numérico, seguramente el panorama ha experimentado muchos cambios...). 

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

“Mirá a tu alrededor”


El próximo sábado 11 de julio la Pastoral de Juventud de la diócesis llevará adelante un Encuentro Diocesano de Jóvenes con el lema “Mirá a tu alrededor”.

Será de 9:30 a 17 en la casa Cura Brochero (Tranque Lauquen 2551, Bosques).
El objetivo de esta jornada es que los jóvenes, al mirar a su alrededor, no vean solamente aquellas cosas negativas que alejan y entristecen sino todas aquellas que acercan a Dios y a los demás y que le permite a cada uno de ellos realizarse como personas.


Con esta iniciativa, el objetivo es mostrar que hasta en los gestos mas pequeños de la vida cotidiana está Cristo y que lo primordial en la vida es el amor recíproco.


Para participar hay que llevar equipo de mateguitarra y comida para el almuerzo, para compartir a la canasta.
 
Agradezco que puedan difundir esta información a los grupos de jóvenes de sus comunidades.
 

Saludos y buen fin de semana.-

30 junio 2015

Descalzo sobre la tierra roja

-Una historia real- 

"Descalzo sobre la tierra roja" es una miniserie televisiva, una coproducción catalano-brasileña de MINORIA ABSOLUTA y RAIZ PRODUÇÕES que cuenta con la participación de TVC, TVE y TV BRASIL. Basada en el libro de Francesc Escribano, del mismo título y con guión de María Jaén y Marcos Bernstein, narra la vida del obispo catalán Pedro Casaldàliga - figura emblemática tanto en España como en América Latina-, y su incansable lucha a favor de los pobres y los más desfavorecidos de la región brasileña del Mato Grosso. 

La producción combina la acción y el misticismo a partes iguales mediante unas imágenes impactantes, tanto por el paisaje del Mato Grosso como por el chocante paisaje humano y social en donde se sitúa la acción. 

La historia de Casaldàliga se desarrolla alrededor de unos valores universales en el contexto filosófico-teológico de la teología de la Liberación y de la situación geopolítica de la dictadura brasileña en los años 70. La lucha, la propia superación, la entrega, el bien común, el sacrificio personal, la aproximación a lo desconocido, al "Otro"... valores que nos permiten apostar por su capacidad de conmover todo tipo de sensibilidad. 

"Descalzo sobre la tierra roja" es un relato apasionante con una esencia realista y esperanzadora. En el contexto económico y social en el que nos encontramos actualmente, historias como esta nos aproximan a la verdad de la vida, a aquello que es auténticamente importante, a la capacidad humana de luchar por nuestra dignidad y por la conquista de nuestros derechos irrenunciables. 

 Ficha artística 
Eduard Fernández, Sergi López, Pablo Derqui, Eduardo Magalhaes, Clara Segura, Cristina Lago, Mònica López, babu Santana, Francesc Orella, Mario Gas, Jordi Puig "Kai" y Marcel Borras. Ficha técnica Oriol Ferrer (dirección), Maria Jaén y Marcos Berstein (guión), Francesc Escribano y Assunçao Hernándes (producción ejecutiva), Néstor Calvo (director de fotografía), Josep Rosell (director de arte), David Cervera (música), Regino Hernández (montaje), Licio Marcos Oliveira y Álex Pérez (sonido), Irene Roqué y Bosco José e Silva (casting), Elena Ballester (vestuario), Karol Tornaria y Susi León (maquillaje y peluquería).


Descalzo sobre la tierra roja. Parte 1




Descalzo sobre la tierra roja. Parte 2

"Mi vida son mis causas y mis causas valen más que mi vida"

Ayer ponía en mi escritorio, tallado a fuego con caracteres de pasión y convicción, aquello que se convirtió en el lema de mi vida y que lo heredé de alguien que lo vivió a tope y se identificó hasta el final con Jesús, el Maestro del Reino, et testigo del amor incondicional de Dios por los más pobres: Pedro Casaldáliga.

“Mi vida son mis causas y mis causas valen más que mi vida”.
 Y por que sus causas valían más que su vida fue un hombre que fue ganando cada día terreno a la libertad interior. El descubrió que la sangre de Cristo corría por sus venas y se sintió convocado a ser él mismo “pan comido y repartido para sus hermanos”. La Iglesia oficial no le comprendió, y los poderes de este mundo le persiguieron y amenazaron, pero nada ni nadie le pudo hacer claudicar: Su vida ya estaba entregada y era de Dios y de su Pueblo. Y Pedro, que también es piedra, ha sido la piedra de apoyo y fundamento de muchos cristianos y cristianas de bases, de muchos hombres y mujeres de buena voluntad, inquietos por la humanidad, que se acercaron a su pozo para beber del agua del Evangelio que manaba generosa por cada una de sus venas. Un manantial que ahora manará con más fuerza, porque es inagotable porque está unido al mar infinito de Dios que es la VIDA. Ya pronto tu posesión definitiva.

Esta mañana me dicen que Pere, Pedro, Piedra, “mi maestro y referente” este Padre y hermano obispo, que es Evangelio viviente, está apunto de entrar en la Vida, en la Resurrección. Su Pascua es inminente y su paso de liberación es nuestro paso de avanzada en la esperanza de la que se declaró militante: Hoy estandarte.
Se está apagando, para iluminar como un sol infinito, fundido en el fuego del amor que quemó sus entrañas y que le hizo iluminar: El fuego del Espíritu más Santo, el Espíritu de Jesús.
Pere vivirás en tus causas y en el corazón de todos los que bebemos del Evangelio hecho vida en tu vida, como la del Maestro que fue tu vida y tu TODO.
Hoy me siento triste, y un poco más sola. Tus palabras me alientan y sostienen y sólo Dios sabe la fuerza que me dieron tus consejos y las pocas conversaciones que mantuvimos en la distancia, en momentos de persecución, de incomprensión y hasta de injusticia por aquellos que quisieron apartarme de los pobres, porque yo también me había vuelto incómoda. ¡De eso tú, Pedro, sabías un rato!
Guardo con devoción y cariño tu mensaje en la celebración de mis 25 años de vida religiosa cuando me decías: “Querida Lucía, tú sigue fiel a la vocación de la mística en la calle. Para todos debería ser el mundo el claustro. En todo caso desde cualquier lugar podemos y debemos vivir el Misterio. 25 años de tu salida de Argentina y ahora en Manresa, cerquita de mi pueblo.
Seguiremos unidos, no hay distancia para la comunión en el Espíritu de Jesús. Recibe un fuerte abrazo y siempre en la Paz de la Esperanza. Pedro Casaldáliga”
Ahora más unidos que nunca en un abrazo de resurrección, haciendo del claustro del mundo el lugar privilegiado para construir el Reino al servicio de los pobres.
En tu último mensaje, el 24 de septiembre del 2014 me decías; Te doy mi total adhesión a la campaña “Todos contra la pobreza infantil”. Los niños, los preferidos, que hoy sufren están en mi corazón. De4sde el cielo, arranca para ellos una bendición, que no les falte el pan de cada día, el pan de la educación, de las oportunidades, de la vida digna, de la paz y de la infancia que tienen derecho a vivir.
Pedro, amigo, hermano, me quedo con “tu fraterna y subversiva Eucaristía, que es mi oración de cada día, que me alienta en las horas baja y me renueva el la vida de cada día.

“Mis manos, esas manos y Tus manos.
Hacemos este Gesto,

compartida la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida Ciudad de Dios,
Ciudad de los humanos.

Comiéndote, sabremos ser comida.

El vino de sus venas nos provoca.
El pan, que ellos no tienen,
nos convoca a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,

marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

El vino de sus venas nos provoca.

El pan, que ellos no tienen,
nos convoca a ser Contigo el pan de cada día.
Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo
Historia, fraterna y subversiva Eucaristía.


28 junio 2015

1° Diacono de la Rioja




















Diócesis de La Rioja
Foto de Diócesis de La Rioja.
Don José, como lo llaman en su comunidad, se constituyó así en el primer diácono permanente de La Rioja. ¡Muchas felicidades! ¡Dios bendiga su ministerio!

La Rioja y en particular de los Llanos riojanos, la Parroquia Inmaculada Concepción de Chepes vivió la ordenación diaconal de José Joaquín Falón de manos del Padre Obispo de La Rioja, Marcelo Colombo. Formado inicialmente en la Escuela de Ministerios de la Arquidiócesis de Mendoza, José regresó a La Rioja por motivos laborales, junto a su esposa e hijos. Aquí continuó colaborando activamente en la catequesis y la animación de su comunidad, la visita a los enfermos y la formación bíblica.

Carpa Misionera


Fechas de la misión con la Carpa de la Virgen año 2015. 

Para invitar a participar y para acercarse a dar una mano también. 
Siempre son bien recibidos/as los misioneros/as para visitar las familias, así como para algunas otras tareas que van surgiendo.-


25 junio 2015

Una extraña pero útil biografía de Romero

UNA EXTRAÑA PERO ÚTIL BIOGRAFÍA DE ROMERO

Eduardo de la Serna 

Motivado por una biografía sobre monseñor Romero quiero hacer unos comentarios.

En primer lugar, la influencia de dicha biografía en que se haya destrabado el proceso de beatificación de Romero. Luego una selección de textos de la misma (en pocos casos, con breve anotación marginal) y finalmente, una serie de reflexiones a partir de la misma.

 I. Importancia de la biografía para la causa de mons. Romero 

 Pregunta: Santidad, llegamos al continente de monseñor Óscar Romero. Se ha hablado mucho de su proceso de santificación. ¿Tendría la amabilidad de decirnos en qué fase se encuentra, si está a punto de ser santificado y cómo ve usted esta figura? 

 Papa: Según las últimas informaciones sobre el trabajo de la Congregación competente, se están estudiando muchos casos y sé que siguen su curso. Su excelencia mons. Paglia me envió una biografía importante, que aclara muchos puntos de la cuestión. Ciertamente, monseñor Romero fue un gran testigo de la fe, un hombre de gran virtud cristiana, que se comprometió en favor de la paz y contra la dictadura, y que fue asesinado durante la celebración de la misa. Por tanto, una muerte verdaderamente "creíble", de testimonio de la fe. Estaba el problema de que una parte política quería tomarlo injustamente para sí como bandera, como figura emblemática. ¿Cómo poner adecuadamente de manifiesto su figura, protegiéndola de esos intentos de instrumentalización? Este es el problema. Se está examinando y yo espero con confianza lo que diga al respecto la Congregación para las causas de los santos. 

 Entrevista concedida por el Santo Padre Benedicto XVI a los periodistas durante el vuelo hacia Brasil (Miércoles 9 de mayo de 2007) con motivo del Viaje Apostólico con ocasión de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en Aparecida. (http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2007/may/documents/hf_ben-xvi_spe_20070509_interview-brazil.html) 

 Por lo que sé, la biografía en cuestión es la de Roberto Morozzo della Rocca [colaboró en la Positio], Primero Dios. Vita di Oscar Romero (2005) 440 p., Mondadori (collana Uomini e religioni). Seguramente un resumen de su obra, menos académico, es su reciente libro: R. Morozzo della Rocca, Óscar Romero. La biografía, UCA editores, San Salvador 2015 (traducción del texto de Edizione San Paolo 2015). El libro no tiene notas, bibliografía; cita textos, fundamentalmente de Romero sin hacer referencia a la fuente. Sin duda esto ha de deberse al sentido más de divulgación de este trabajo. Por tanto, supondremos que las fuentes y datos son precisos y correctos ya que – pareciera – el autor es un docente de prestigio. Como elemento complementario, señalo que por lo que pude ver, Morozzo pertenece a la comunidad San Egidio, a la que también pertenece Vincenzo Paglia (comunidad que ha hecho suya la causa de la beatificación de Romero). El prefacio es de Andrea Ricciardi (a quién Morozzo llama “biógrafo de Juan Pablo II” p. 182) fundador de San Egidio. Ambos son profesores de historia en la Universidad Roma III. Ricciardi, en la presentación califica la obra de Morozzo como: “contribución decisiva… reconstrucción de la verdadera historia… clarificación… importante para la causa de la beatificación”… No había aceptación del martirio porque “algunos obispos latinoamericanos… lo consideraban una figura ideológica, inexpresivamente progresista, manipulada por los grupos de teología de la liberación… símbolo de la izquierda latinoamericana… ícono ‘revolucionario’. Morozzo ha demostrado…” Cita a continuación al muy conservador cardenal Moreira Neves, claro adversario de la teología de la liberación, para decir que Romero le dijo que “voy a ser asesinado, no sé si por la izquierda o por la derecha” (p.10). 

 II. Citas literales del texto biográfico 

Señalo a continuación varias citas literales del libro de Morozzo (en algunas realizo una nota marginal, estas entre corchetes). Finalizo con un comentario general. 

 “La romanidad fue un elemento decisivo en la formación de Romero… era de la generación de eclesiásticos que querían reformar la infausta – por no decir desastrosa – situación del clero latinoamericano con un perfil de disciplina y espiritualidad… Eso implicaba formar personal eclesiástico que saliera de in cierto provicialismo, que tuviera un sentido más universal de la Iglesia, que tuviera una firme disciplina moral, que distinguiera las esferas de la Iglesia y del Estado, que se alejara de la política para dar primacía a lo eclesial y a lo espiritual… refundar la Iglesia latinoamericana… tras siglos de régimen español de patronato y de interferencias entre lo sagrado y lo profano. Madrid había excluido a Roma de América Latina y los Estados que nacieron de la Revolución bolivariana (sic) querían hacer lo mismo para tener sometida a la Iglesia” (p.17). 

 “Romero unía ascesis y activismo, según un tradicional y fecundo ideal de perfección cristiana. Continuaba sus periódicos retiros espirituales ignacianos y frecuentaba el Opus Dei, a cuyo fundador Josemaría Escrivá de Balaguer conoció en 1955 durante un viaje a Europa” (p. 25). 

 “Se diría incluso que para Romero el comunismo es una consecuencia de la madre de todas las herejías: el liberalismo secularizador…” (p.27). 

 Escribe en 1965: “SENTIR CON LA IGLESIA, que concretamente significa apego incondicional a la jerarquía”. (p.32) 

 “El capítulo del Externado de San José no fue menos penoso para Romero. El Externado era un colegio universitario gestionado por los jesuitas. En el colegio se percibía la nueva orientación de los jesuitas salvadoreños que se habían pasado a la teología de la liberación…se difundían activamente ideas políticas de izquierda como, por otra parte, sucedía en la UCA, la universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” de los jesuitas en San Salvador” (p. 41). 

 “Los autores que citaba en Orientación no pertenecían a corrientes contrarias al espíritu del Concilio, sino que eran teólogos y obispos que creían en el Vaticano II: Karl Rahner, Marcos McGrath, Eduardo Pironio y Leo Suenens” (p. 44). 

 “Son los años (sic) de la teología de la liberación. A ese respecto la postura de Romero era clara. Una teología de la liberación aceptable era la que llegaba hasta las realidades celestiales” (p. 46). “Romero seguía las intervenciones públicas de Pironio y en su pequeña biblioteca personal había hasta (sic) seis libros de Pironio (con señales evidentes de haber sido leídos, a diferencia de los libros que le regalaban otros exponentes de la teología de la liberación)”. “En octubre de 1972 (sic) Romero hablo al clero de San Salvador sobre un congreso en Antigua Guatemala, donde había intervenido el fundador de la teología de la liberación, el peruano Gutiérrez: ‘El padre Gustavo Gutiérrez dejó la impresión de ser un teólogo que ha madurado mucho y que se empeña en exponer con equilibrio una doctrina tan expuesta a la aceptación exagerada…” (p.48). Pablo VI había criticado un concepto teológico de liberación que no respetaba la libertad evangélica, “eufemismo” (sic) “que escondía métodos subversivos y alianzas peligrosas con corrientes anticristianas” (p.49). “Su postura sobre la teología de la liberación, a principios de los años setenta, sigue sustancialmente invariable en los años siguientes” (p. 53). 

 Una vez cumplidas sus prioridades indiscutibles, la oración y el trabajo, “su tiempo es para los amigos, de distinta extracción (como) los tiene en el Opus Dei, en especial su confesor, Fernando Sáenz Lacalle, de origen español” (p.53). Al padre Juan Macho le impidieron el ingreso al país. Su catequesis era “calificada de ‘medellinista’ es decir, inspirada en la conferencia de los obispos latinoamericanos de Medellín, Colombia, donde habían intentado (sic) hacer una especie (sic) de actualización del Concilio Vaticano II para América Latina. La conferencia se había celebrado en el clima revolucionario de 1968 y, sin que muchos obispos fueran conscientes de ello (sic), la teología se había decantado hacia las ciencias sociales y políticas (sic)…” (pp.59-60). 

 “Romero no quería detenerse en enfrentamientos y disputas internas. No tenía ningún interés en dividir a los colaboradores y movimientos de la Iglesia en buenos y malos, ortodoxos y heterodoxos. Aceptaba y alentaba a unos y otros: Opus Dei y ‘liberacionistas’, sacerdotes ‘sacramentalistas’ y sacerdotes sociales…” (p.61). 

 EEUU “se preparaban para fijar precisamente en El Salvador la líneas de resistencia al adversario comunista en las Américas” (p. 63) 

 “guevarismo arrepentido” (sic) (p.65) 

 “El Salvador se diferenciaba de los países vecinos ístmicos y de los demás países latinoamericanos por la amplia presencia de católicos en los movimientos populares y en los grupos guerrilleros”… “quedaba como una marca de origen la exaltación del sufrimiento, del sacrificio, del martirio, de la muerte salvadora, del mismo modo que la cruz y la resurrección” (p.66) 

 “Muchos oligarcas que habían sido constructores de iglesias no eran católicos practicantes. Habían financiado la religión porque era un pilar de su orden social”… “La oligarquía depositaba en los protestantes la confianza perdida en los católicos, como si la Iglesia entera (sic) se hubiera convertido en comunista y subversiva” (p.67). 

Cuando termina Chávez, “La Santa Sede ya tenía el nombre de su sucesor: Óscar Romero” (p.70) [¿no Rivera Damas? Nada de la influencia de Baggio y López Trujillo; p.170 dice que muchos preferían a Rivera]

Rutilio “se contraponía a Ignacio Ellacuría, el intelectual por excelencia de los jesuitas de El Salvador” que “teorizaba (sic) el cambio político del país en sentido reformador… creía en la fuerza de la ‘razón’ y en el arma de la ‘verdad’. Rutilio creía más bien en la pasión y en el amor inspirados por el Evangelio”… “Rutilio Grande amaba a las que él llamaba ‘las inmensas mayorías oprimidas’ del pueblo salvadoreño y las distinguía de las minorías acomodadas y urbanas que dejaba gustosamente a la atención de sus cofrades de la UCA”… “él no se oponía (sic) a que los campesinos, en nombre de la justicia cristiana, reivindicaran mejores salarios y se organizaran para ello”… (p.73); “la revolución que el padre Grande predicaba es inspirada por la fe” (p.74). “La muerte de Rutilio Grande… tuvo importantes repercusiones en el terreno en el que se movía el arzobispo” (p.75). 

 “Un conflicto con el Gobierno no se correspondía con sus inclinaciones de hombre de orden respetuoso de la legalidad y de los partidos establecidos” (sic, ¿legalidad?) (p.79). 

 “existe un mito político y populista de Romero, según el cual pasó de una tendencia conservadora a liderar moralmente al pueblo salvadoreño en la lucha contra la dictadura militar y oligárquica. Según este mito, tras la muerte de Rutilio Grande, Romero experimentó una verdadera conversión gracias a la cual un eclesiástico retrógado (sic) y reaccionario se transformó en un pionero de las luchas populares de liberación” (p.84).

“Romero, a partir de 1972, había estado en áspero desacuerdo con los jesuitas de El Salvador. De algún modo, el asesinato de Rutilio Grande lo acercó a la Compañía inesperadamente”… “los jesuitas de El Salvador creyeron instintivamente que se encontraban ante la fulgurante conversión de un enemigo suyo… Nace así la leyenda de la conversión de Romero… Varios biógrafos han escrito sobre conversión con cierta reserva. En cambio, a nivel publicitario, apologético, de narración popular y de expresiones pegadizas, la leyenda de su conversión se ha usado abundantemente para alimentar el mito del Romero político.” (p.85)

Hirezi “habla de un cambio en la ‘actitud externa’ de Romero, no en la fe… no fue una transformación de la fe de Romero. Él no cambió sus ideas fundamentales sobre Dios y sobre la vida cristiana”… “Esta transformación se interpretó como una conversión, Pero el término es impropio, y presupone que el lugar primario de la fe es la política”… “pero la fe de Romero no cambió” (pp.86-89) [¿quién dijo que cambió "la fe"?] 

a. Hubo un cambio importante: “cambio gradual… nuevas responsabilidades…una evolución… un cambio…reaccionó como el Evangelio le pedía…cambio en la actitud externa… tenían que tomar un rumbo un tanto distinto…explicó su cambio de actitud… si queréis podéis llamarlo conversión, pero yo creo que sería más exacto definirla como un desarrollo del proceso del conocimiento… una fortaleza pastoral especial en una situación de conflicto o persecución… una actitud anterior… se transformó en una postura intransigente en la exigencia de justicia… El Romero arzobispo era distinto del Romero anterior. Eso es cierto… sintió una fuerte emoción interior y decidió convertir a los pobres en una razón de su vida” (pp.84-89). 

b. “Romero se convirtió en defensor civilitatis, según la tradición de los padres antiguos de la Iglesia”… “decidió convertir a los pobres en una razón de su vida” (p.89) 

“Se descubrió unido al clero diocesano. Aparcó (sic) sus reservas sobre la ortodoxia de algunos sacerdotes, sobre la politización de los jesuitas y sobre el ‘medellinismo’ de una parte del clero”… “el grado de fidelidad doctrinal de cada uno de los sacerdotes o catequistas era secundario; en cambio. Era crucial tener en cuenta que sus sacerdotes y fieles corrían el riesgo de ser asesinados. Había que defenderlos” (p.89) “En conjunto, la violencia represiva, que contaba con los más amplios medios ofensivos, era cuantitativamente mayor y más brutal que la violencia subversiva (sic) pero (sic) por lo general una incitaba a la otra” (pp.91-92) 

“No le escandalizaba el sistema político salvadoreño por sí mismo sino ‘la mentira, la distorsión, el engaño’, la bajeza moral… (p.93) 

“Los aspectos cruciales de la crisis de El Salvador eran reelaborados por él en el plano religioso, lejos (sic) del terreno de la política” (p.95) 

“Se extendió la convicción de que Romero creía justificada e inevitable una sublevación popular. Pero se trataba de una simplificación” de la tradicional tomista (p.99)… “estamos a favor de la oposición no violenta y de la transición gradual a la democracia, de ser posible, sin derramamiento de sangre” (p.101) 

“En vista de la escasez de clero, se comprende el entusiasmo con el que fue acogida la fórmula de las comunidades de base en El Salvador y en otras partes de América Latina”… “muchos sacerdotes seguían un genérico progresismo medellinista que en San Salvador se asentaba en el cristianismo social de cuarenta años de gobierno diocesano de Chávez ¿Qué significaba ser medellinista? (p.104) Esa era la sensibilidad que seguían los jesuitas… Ningún arzobispo de San Salvador habría podido prescindir de su apoyo, y aún menos en períodos de crisis” (p.105)

Romero “conservador en los principios y profético en la palabra” (p.106) 

Anécdotas, cartas seguramente reales pero… ¿a qué vienen? P.ej.106-109 

“Los miembros de las comunidades de base eran mayoritariamente campesinos, gente sencilla, que recibía el mensaje de los sacerdotes y catequistas de sensibilidad medellinista como una gramática de vida. El Reino de Dios debía hacerse realidad a través del rescate de la opresión económica y política” (p.111). 

“incluyó en la confesión íntima de sus pecados el hecho de haber dejado de lado la politización de las comunidades de base” (p.112) [¿de dónde saca esa “confesión de sus pecados”? sería de esperar en su diario, pero no dice nada al respecto] 

“La acusación más frecuente contra Romero era la de hacer política… y si por necesidad del momento estoy iluminando la política de mi patria, lo hago en cuanto pastor… la tarea de la Iglesia es cristianizar esta política” (pp.114-115) 

“Muchos cristianos identificaban el Reino de Dios con la revolución… pero en su razonamiento no había lugar para la revolución” (p.116) “miraba con respeto y simpatía a las organizaciones populares de la izquierda”. “pensaba que un socialismo latinoamericano habría podido tener rasgos distintos del soviético o del chino. Eso sin embargo no significaba en absoluto que fuera favorable al marxismo” (p.118)… “no era equidistante en la sociedad salvadoreña… eso no significa que Romero perteneciera a la izquierda” (p.119). “Romero no tenía familiaridad con el marxismo. Sabía poco de sociología y de filosofía. Sus lecturas, incluso en los tres años de arzobispo, son mayoritariamente obras del magisterio, patrística, textos de exégesis bíblica, de devoción y espiritualidad” (p.120).

“El hecho de que cualquier acto de Romero tuviera una fuerte repercusión política no significa que entendiera de política” (p.121) 

 “Los diplomáticos acreditados en El Salvador (sic)… consideraban que era un estorbo y negativo en el plano político. La embajada estadounidense era cortes con el arzobispo. Pero evitaba tenerlo como interlocutor político” (p.122) [¿ese es el ejemplo de “los diplomáticos”?, ¿justo los de EEUU?, ¿justo Carter?] 

 “Gracias a la formación romana que había recibido Romero distinguía entre espada y cruz, entre Estado e Iglesia, entre política y religión” (pp.122-123) 

“La pastoral de Romero mantenía un carácter tradicional” (p.127) [cf. p.89: “tradición de los padres”]… “rasgos clásicos del buen obispo tridentino” (p.128). “En la arquidiócesis de Romero había un gran pluralismo de expresiones de movimientos eclesiales él estaba especialmente unido a los cursillos de cristiandad y al Opus Dei; visitaba con gran cordialidad a Alcohólicos Anónimos, tenía una buena relación con los neocatecumenales y los Caballeros de Cristo Rey, con los grupos de Encuentros Conyugales y los carismáticos…” (p.129) 

 El hospital para enfermos terminales era de “enfermos terminales pobres” (p.129) [¿sí?] (= p.153) 

“Sus homilías tenían la peculiaridad de unir íntimamente el comentario bíblico y la historia humana. No estamos hablando de las estrellas, aclaraba” (p.132) 

“Los documentos magisteriales más amados por él son la Gaudium et spes y la Evangelii nuntiandi” (p.134)

“Jerusalén a la que llegaron los tres reyes magos (sic)” (p.136) [irónicamente en el texto citado Romero dice “si de verdad eran reyes”, 6 enero 80]

“La misma opción por los pobres no era política, sino religiosa, asociada al magisterio reciente de la Iglesia” (p.138) 

“El Salvador es un país crucial en la reanudación de la Guerra Fría que se vive entre Este y Oeste, a finales de los años setenta y se convierte en escenario de un choque violento e ideológico que fascina a los medios de comunicación” (p.141) 

“José Calderón Salazar… afirma haber escuchado esa expresión (“resucitaré en el pueblo…”) a Romero en una conversación telefónica dos semanas antes de ser asesinado… Este texto ocupa el centro del mito del Romero profeta populista... numerosos amigos del arzobispo se han mostrado perplejos ante el artículo de Calderón” (pp. 142-143) 

“Los jesuitas de El Salvador han sido acusados de haber influenciado a Romero. No es en absoluto ilegítimo intentar influenciar a alguien, convencerlo sobre algo o transmitirle unas ideas” (p.145)

“Romero recibió incluso amenazas de muerte de la izquierda” (p.146) 

“Su confesor era un anciano jesuita, el padre Azcue, un párroco a la antigua usanza que en la diócesis era considerado un ‘sacramentalista’… al mismo tiempo tenía un referente espiritual en el padre Sáenz Lacalle cercano al Opus Dei… aceptó la invitación de Sáenz de participar mensualmente en jornadas de reflexión y amistad con sacerdotes del Opus Dei… También el día de su muerte, Romero participó en un encuentro de fraternidad sacerdotal con ellos, que aquel 24 de marzo se combinó con excursión al mar” (p.146) y las cuestiones “espirituales que le preocupaban (las abordaba) con el redentorista Fermín Aranguren, de tendencias más bien tradicionales” (p.147) 

Cree “en la utopía” y es propio de su “investidura” (p.149) 

“Los teólogos de la liberación han presentado la actividad de Romero como la encarnación de dicha ideología (sic), aunque él no la siguiera. En realidad él se preocupaba por seguir la teología oficial de la Iglesia (sic)”… “leyó con gusto los libros del cardenal Eduardo Pironio, en los que se reflejaban algunos temas de la teología de la liberación en su versión pastoral, religiosa, mística – y no política –típica del autor”… “Si Romero tuvo interés por entender qué era la teología de la liberación fue por motivos pastorales (parte de su clero la seguía con simpatía) y por su patriotismo latinoamericano (sic), por el cual miraba con benevolencia todo lo que se producía in loco también en el ámbito espiritual. Era el respeto por la ‘teología que se elabora en nuestro continente’... sentía el problema (sic) de la identidad de la Iglesia continental…” (p.150) 

“Decía a sus colaboradores que “no había necesidad de recurrir a enfoques teológicos novedosos o liberadores sino basarse y actuar conforme a las bienaventuranzas. Es decir, pensaba como pastor y no como teólogo” (p.151). “Creía más en hombres nuevos que en estructuras nuevas” (p.152); “para Romero los pobres no tenían un aire ideológico. No eran un elemento de la historia política” (p.153).

Respondió a un periodista que sí se apoyaba en la teología de la liberación, “pero que habían dos pensamientos en dicha teología, el que se apoya solamente en cosas terrenas y desea una solución inmediata, y la otra, que emana del mensaje de Jesús, que vino a quitar el pecado del mundo” (p.154) [remite a una carta pastoral que en realidad es homilía del 18/12/77, 4º domingo Adviento] 

 Romero insiste que “la Iglesia… no es comunista” (p.156) [= papa Francisco, era la acusación de la derecha] 

Enfrentamiento con otros obispos. Su auxiliar fue quien sugirió “la visita apostólica” de Quarracino en vista a la “eventual posibilidad de retirar a Romero”: hablaban mal de Romero en Roma, en ambientes de Gobierno, en Puebla, intentaron boicotear su Nobel, e incluso negaron la persecución a la Iglesia (p.159) le cuestionaron la teología (p.160) pero en realidad eran “celos y envidia” (p.161). A los pedidos vaticanos de insistir en la unidad de la Iglesia “destacó la irrenunciabilidad de las ‘exigencias del Evangelio y de la conciencia’, no sacrificables en aras de una unidad artificial” (p.163). Los obispos contrarios a Romero afirmaban que “era heterodoxo, desequilibrado mentalmente, enfermo psíquico grave y que estaba dominado por sus asesores, especialmente por los jesuitas” (p.164). 

“Según Gerada (el nuncio) Romero ‘giró 180 grados’ tras la muerte de Rutilio Grande” (p.165), él fue gestor – con Baggio - de la visita de Quarracino (p.166), quería que las críticas al Gobierno se hicieran ‘de maneras suaves’ (p.166-167). 

El cardenal Villot le escribe que debe mejorar la relación con Gerada y los obispos “todo ello podrá, por un lado, ayudar a conseguir una más serena, equilibrada y no parcial visión de las condiciones del país y, por otro, podrá favorecer eficazmente la búsqueda de una solución equitativa y pacífica para los numerosos problemas que afligen a esa nación” (p.168). 

Romero dijo que Grande y Navarro “tenían ‘limitaciones’ y ‘deficiencias’ debidas entre otros motivos a su entorno…” (p.171). 

En su paso por Roma “había defendido su actuación también con Pironio y Arrupe, partidarios suyos” (p.173)

La carta a Juan Pablo II “cabe calificar(la), como mínimo de desafortunada” (p.175)… “sólo podía tener efectos desfavorables para Romero” (p.176). Quarracino “se presentó de improviso” enviado por Baggio (p.177). 

En Puebla eligió la comisión “de ‘evangelización y promoción humana’ que debía tratar también la teología de la liberación” (p.178) [¿a qué fue a encontrar teólogos a Washington 14 en Puebla?] 

La muerte de “un sacerdote y cuatro jóvenes” (p.179) [¿no pasó nada con Juan Pablo II?, cf. p.181] 

Pidió audiencia con Juan Pablo II en Roma “por un canal equivocado”, fue Juan Pablo quien tomó la iniciativa “como si no supiera que Romero quería reunirse con él” (p.180). Cuando le cuenta lo ocurrido con Octavio, el Papa pasa a hablarle de Polonia, “comparaciones que entonces Romero no comprendió” (p.181) guiado por la experiencia polaca, Juan Pablo entiende que la “unidad episcopal es un primum irrenunciable” (Ricciardi): “Insistiendo solo en la unidad del episcopado y aceptando el juicio negativo que Romero tenía sobre el gobierno salvadoreño, el papa manifestaba una sensibilidad distinta a la de otros ambientes vaticanos que le habían pedido el restablecimiento de buenas relaciones con el ejecutivo” (p.182). (sic) 

Al día siguiente “apareció un estado anímico de ‘depresión’… Roma y el magisterio de la Iglesia, encarnado en la figura del Papa, constituían la estrella polar de su fe. Probablemente no comprendió el sentido de las recomendaciones del papa. En aquellos momentos, Romero supuso, sin equivocarse, que sus problemas con Roma tenían su origen en el nuncio Gerada, que había informado mal” (p.183)… Continuó sintiéndose atormentado. No entendía que el coloquio con ¨Juan Pablo II, y el juicio que el papa presumiblemente había expresado al respecto, había hecho inmediatamente que la curia dependiera menos de las críticas que llegaban de ultramar contra Romero…” No había reparado en la importancia de la comparación entre Polonia y El Salvador que Juan Pablo II había hecho” (p.184) 

Una nueva audiencia con el Papa (cuando el doctorado Honoris Causa en Lovaina), allí le dijo que “hay que defender mucho, con tesón, la justicia social y el amor a los pobres, pero también hay que estar muy atentos a las ideologías que se pueden infiltrar en esta defensa de los derechos humanos, que a la larga son igualmente ofensas a los derechos humanos” (p.187). “Casaroli comunicó al arzobispo que la diplomacia estadounidense lo consideraba sospechoso de estar en una línea revolucionaria popular… se mostró preocupado por posibles hipotecas ideológicas que la Iglesia salvadoreña pudiera tener que soportar a causa de un apoyo a las reivindicaciones del pueblo”… “en mayo de 1979 se había ido de Roma sin haber comprendido que Juan Pablo II le había dado su confianza… (ahora) volvía casi eufórico, reforzado por la total solidaridad del papa, expresada en términos personales y fraternos” (p.187) 

Cuando Wojtyla fue a El Salvador quiso rezar en su tumba en la catedral, “desoyendo así clamorosamente un programa que evitaba hacer memoria del arzobispo” (p.188) [programa ¿de quién?] “La presentación ideal de su figura había sufrido ‘casi en la tarde misma del asesinato’, como declaró Rivera Damas, una distorsión interpretativa que lo despojaba de la dimensión religiosa para convertirlo en un símbolo de la política” (p.188). 

“Duarte (era) una especie de Perón salvadoreño” (sic) (p.190) 

“Respondía a las críticas de aquellos a los que definía como ‘oposicionistas por profesión, prejuicio o posición política, invitando a ‘comprender la agilidad de la historia’: ‘Aprendamos a hablar el lenguaje político y no solo el violento” (p.196) “la Iglesia apoya todo aquello que fomenta el cambio estructural”… ante las críticas por su apoyo a la Junta, “se entristeció, sobre todo, porque el documento revelaba, en personas de la Iglesia, una sensibilidad más política que religiosa" (p.197). 

“El general argentino Saint-Jean, tres años antes, había anunciado: ‘primero vamos a matar a todos los subversivos, después a sus colaboradores, después a los indiferentes y por último a los tímidos” (p.198). 

“Él juzgaba en base a un principio: a la Iglesia, ‘en las diversas coyunturas políticas lo que interesa es el pueblo pobre’. ‘El mundo de los pobres’ era, en el campo sociopolítico, ‘el último criterio que es teológico e histórico para la actuación de la Iglesia’: ‘según les vaya a ellos, al pueblo pobre, la Iglesia irá apoyando desde su especificidad de Iglesia, uno u otro proyecto político’” (p.200). “La Junta debía tener en cuenta las organizaciones populares, que, por su parte, debían desprenderse de los elementos negativos que había en ellas” (p.201)

“Sabía que era utópico, pero el cristiano –decía- creía en los milagros. Predicaba sobre “las bodas de Canaán (sic) (p.204) 

“se despertaba repentinamente a causa del ruido de los aguacates que a veces caían sobre el techo” (p.208).

En la Basílica del Sagrado Corazón un atentado con bombas no funcionó por el temporizador (72 cartuchos de dinamita), hubiera destruido toda la Basílica. “El explosivo no era del tipo generalmente usado por la guerrilla” (sic) (p.209) 

El 24 de marzo “Va de blanco. Significa que va al mar” (sic). Va “con unos sacerdotes del Opus Dei”. “Se trata de uno de los periódicos retiros de Romero con la Orden (sic)” preocupado por las cosas de valor de la catedral, que estaba tomada, pide a Sáenz Lacalle “que retire provisoriamente lo que encuentre de valor”. “Va a confesarse con el padre Azcue” (p.213). 

En lugar de decir que terminó “la homilía” dice “terminó la misa”. El disparo se escucha “proveniente de uno de los accesos a la iglesia” (sic) Durante la ceremonia del funeral “explotó una bomba en la plaza, o tal vez más de una… con una alta probabilidad, el caos empezó con el estallido de una bomba de papel, un grande pero inocuo petardo que no provocó víctimas. Militantes armados de la izquierda empezaron a disparar sin orden ni concierto, cuando no estaba claro si había militares escondidos disparando también desde los edificios de los alrededores. Por otra parte los muertos se debieron casi exclusivamente al terror…” (pp.214-215) 

“Hasta hoy, el Estado salvadoreño que ha sido gobernado alternativamente por la izquierda y por la derecha, no ha derogado la Ley de Amnistía” (p.216). Roberto D’Aubuison “aunque había recibido formación militar en Estados Unidos, fue censurado por sus excesos sanguinarios (sic). Los diplomáticos estadounidenses lo calificaron como ‘asesino psicópata’ y se opusieron (sic) a su ambición de convertirse en presidente de El Salvador” (p.217)

“Romero no cambió sus convicciones profundas al asumir el cargo de arzobispo de San Salvador. Se mantuvo firme en sus raíces espirituales, basadas en la tradición, en el magisterio y en el Evangelio. Tuvo que hacer frente a una situación trágica y salieron a la luz sus dotes de predicador y de personaje público. Sin el Romero sacerdote diligente, hombre de oración, fiel a Roma y al Vaticano II probablemente no habría existido el Romero arzobispo apasionado y carismático”… “el Romero arzobispo no era alguien que se había convertido en el camino de Damasco” (p.219) 

“Aunque Romero fue sacerdote y obispo romano, no fue un obispo de Occidente. Se trata de un dato que deben tener en cuenta los que han considerado como excesivos sus posicionamientos contra las autoridades públicas o aquellos que han considerado poco eclesiástica su insistencia en los derechos humanos” [hace referencia a la Doctrina de la Seguridad Nacional, al fraude institucional] “Romero fue un obispo en la cruenta América Latina de su tiempo. No fue obispo en un país de Occidente políticamente correcto” (sic) (pp.220-221) [¿qué entiende por “Occidente” este señor?] 

 Fue asesinado por odium fidei. No por odio a sus posiciones políticas (sic)… [no distingue la fe que mueve a Romero de la política que mueve a los asesinos] (p.221) 

“Ha existido un mito político de Romero que no ha ayudado a superar los prejuicios hacia él como agitador de masas, incitador a la subversión y fanático del éxito mediático. La glorificación de Romero ‘mártir del pueblo’, según terminología de la guerrilla… entendiendo por ‘martirio’ morir con la metralleta en la mano en nombre del pueblo. El mito encerró a Romero en la jaula de los enfrentamientos ideológicos de su época”… “Además, con el paso del tiempo, se ha arrojado más luz sobre Romero y sobre su historia…” (p.223)

“Más allá de los afectos y de las aversiones de los que fue objeto, de sus éxitos y de sus fracasos, de sus impulsos y de sus límites, Romero es un hombre que antepuso el ser cristiano a la defensa de su vida” (p.225). 

III. Reflexiones a partir de la biografía 

 Leyendo la Biografía de Morozzo, me surgen una serie de reflexiones. 

1.- Pareciera que el autor – que seguramente es un reputado historiador – no tiene mucha idea de lo que está investigando. Seguramente no es su campo habitual de investigación. El habitual “ombliguismo” europeo, en este caso italiano, se nota con mucha frecuencia. No sólo por los autores citados – pocos, como se dijo, dada la intención divulgativa del texto – todos ellos italianos, y la aludida importancia de “Roma” para corregir los males que “España” ha dejado en la Iglesia latinoamericana; la curiosa idea de que América Latina no es “Occidente”, y también las curiosas referencias eclesiales. La pobre imagen del autor sobre los documentos de Medellín ya lo desautorizarían para hablar de un obispo latinoamericano que hizo suya su pastoral y magisterio. Decir “3 reyes magos”, “bodas de Canaán” y que “terminó la misa” al terminar la homilía no parece de alguien informado. 

2.- Pareciera que al autor se le encargó deshacer una serie de cosas que se han afirmado de Romero, ya que hay repeticiones casi exasperantes, capítulos enteros dedicados a un tema. La insistencia de que Romero era un “religioso” y no un “político”, absolutamente innecesaria, útil sólo para aquellos sectores eclesiásticos que nunca reconocieron que el compromiso con los pobres y los derechos humanos de monseñor estaba movido por el Evangelio, resulta cansadora. 

3.- Con insistencia el autor cuestiona la “teología de la liberación” de la que manifiesta desconocer absolutamente todo. Decir que Gustavo Gutiérrez “ha madurado” en un dicho sacado de contexto es incomprensible. "Madurado" ¿con respecto a cuándo? ¿A su libro fundacional? Romero en 1972, ¿afirma que Gutiérrez ha madurado mucho de su obra de 1971? Las referencias a Ignacio Ellacuría son confusas, ¡y pobres! Basta ver el Diario de Romero (o su conferencia al recibir el Doctorado Honoris Causa en Lovaina) para ver la relación e influencia de Ellacuría en la pastoral de Romero: 

El 28 de mayo de 1979 afirma que almorzó con Sobrino y Ellacuría “para platicar acerca del proyecto de una carta pastoral sobre la situación del país y la misión de la Iglesia, que espero se publicará para el próximo 6 de agosto. Nos reuniremos dentro de 8 días para concretar el esquema que ya se espera para entonces tener preparado”. El 5 de julio de 1979 vuelve a reunirse con varios jesuitas, Ellacuría entre ellos. Los casos se repiten en otras oportunidades en los que alude a Ellacuría como asesor, ayuda para presentar temas, preparación de homilías… Siendo que Romero pidió a Pablo Richards la predicación del retiro del clero en 1979 (y que volviera en 1980, cosa que no se concretó por el asesinato del obispo), no es muy claro a qué “teología de la liberación” se refiere el autor, o a qué “dichos sobre la teología de la liberación” responde. 

4.- No se entiende el intento de mostrar a Romero como miembro o amigo del Opus Dei, o de los “movimientos eclesiales”; decir que Sáenz Lacalle era su confesor, cosa que desmentirá más adelante en dos ocasiones – afirmando que lo era el jesuita Azcué, y cosa que Romero confirma en su diario – resulta patético. El intento de mostrar a Juan Pablo II como el que lo comprendió y lo alentó no parece creíble, y su comparación con Polonia (lo mismo que la omisión de dichos y textos) pareciera una búsqueda de “adecuar”. Algo semejante dijo el cardenal Rodríguez Maradiaga en su paupérrima homilía en la vigilia de la beatificación (el 22 de mayo). 

5.- Hay elementos en los que no pareciera hacerse referencia a la “maldad” ambiente… se dice que el programa de la visita de Juna Pablo II a El Salvador “evitaba hacer memoria”, ¿quién hizo ese programa? Se dice que Romero fue usado “políticamente”, ¿por qué la Iglesia no lo “usó religiosamente” desde el primer día? ¿O será porque precisamente los mismos que lo rechazaron en vida fueron los que lo “politizaron”? Que Romero se guie con el Evangelio y la teología para su pastoral no implica que no sea leído “políticamente” por sus adversarios. 

6.- Resulta extraña la pobre comprensión política de América Latina del autor. Hablar de El Salvador y su lugar “crucial” en la Guerra Fría parece por lo menos ingenuo (o parcial). Hablar de la diplomacia de los EEUU como que no aceptan a Romero y no verlo geopolíticamente hace sospechar de la lectura política del autor. No hay referencia, por ejemplo, al pedido de Romero al presidente Carter de que no apoye la compra de armas del ejército. No se cuestiona la “legalidad” del gobierno, y pareciera que Romero tampoco. No hay un gobierno ilegal, ilegítimo y fraudulento, pareciera. La opinión de la guerrilla es extraña, la llama indistintamente subversión, o terrorismo. No parece tener una mirada seria ni adecuada sobre los conflictos latinoamericanos. 

7.- Sobre la “conversión” de Romero, afirma que se usa la palabra mal, pero en el mismo párrafo él también lo hace. Que haya una conversión “política”, “pastoral”, “prudencial”, no implica que Romero haya cambiado su fe (como tampoco cambió Pablo y sin embargo se habla de “conversión de Pablo”).

8.- Sobre el dicho “resucitaré en el pueblo" parece ignorar algo evidente: si el reportaje fue telefónico es evidente que no hay texto escrito ni grabado (y es muy frecuente la realización de ese tipo de reportajes). Obviamente en esos casos se confía en la honestidad del periodista. Que el texto haya sido usado por algunos sectores no quita que pueda haber sido pronunciado. Fuera de esto, no es diferente de muchas “últimas palabras” (de Carlos Mugica, por ejemplo) cosa que incluso hacen los Evangelios sobre Jesús. 

9.- Presenta a los campesinos de las CEBs como manejables por sectores. Ese desprecio a los pobres me resulta lamentable. 

10. Romero “tradicional”. Obvio que lo era, como era tradicional Ambrosio negando la entrada en la catedral al emperador. Ahora, entender “tradicional” como “tridentino” es ciertamente restrictivo y limitado. 

11. Presentar a la Teología de la Liberación como “ideología”, y contrastarla con una cierta “teología oficial de la Iglesia” (¿cuál sería la “oficial”?, ¿existe una teología “oficial”?), relacionar la cercanía (antes negada) con un cierto “nacionalismo latinoamericano” resulta empobrecedor (o ignorante de lo propio latinoamericano). Es interesante recordar lo que el mismo Romero, en su Diario al comentar su doctorado en Lovaina afirma: “Algún teólogo, que tenía prevenciones contra la teología de la liberación, manifestó que había entendido muchos puntos que él no entendía y que sentía que, de verdad, América Latina tenía su propia teología, sin dejar de ser la teología de la Iglesia” (2 de febrero de 1980). También resulta interesante su referencia el 5 de febrero de 1979 contando que al mediodía visitó a “un grupo de teólogos que en la calle Washington 14 están a disposición de los obispos, dándonos una valiosa colaboración, asesoramiento de teología”. No está de más recordar que ante la prohibición de López Trujillo de que los teólogos de la liberación acompañaran a los obispos en Puebla, estos se alojaron en la casa de las religiosas carmelitas, de Puebla, sitas en “¡Washington 14!”. Romero consultaba a los teólogos de la liberación en su participación en Puebla, ¡curiosamente! 

Conclusión 

 Pareciera que el libro de Morozzo della Rocca buscó desmontar los “mitos” construidos en torno a Romero, ligado a la teología de la liberación, como político y de izquierda, enfrentado con el Papa Juan Pablo II, convertido a la izquierda a partir del asesinato de un sacerdote (que, además, tenía sus defectos)… Romero es presentado como una suerte de “flotador” entre izquierda y derecha, entre ortodoxos del Opus Dei y liberacionistas medellinistas en pro de la unidad de la diócesis en momentos de crisis. Un obispo tradicional, romano y que fue matado en la celebración eucarística, recién confesado. Que lamentablemente fue utilizado por los sectores de la izquierda que son los responsables del freno al proceso de su beatificación. 

Pero parece que el texto de Morozzo fue lo suficientemente eficaz y logró que Óscar Romero fuera finalmente beatificado. Irónicamente quisiera concluir destacando que debemos agradecer a Morozzo su aporte aunque finalmente, la Iglesia haya beatificado “a otro”. La beatificación del “Romero según Morozzo” no le importó al pueblo salvadoreño que celebró que “su santo” finalmente era reconocido. Y, al fin y al cabo, aunque guiada por biografías pobres, superficiales y hasta ignorantes de tanta realidad, las imágenes y el nombre de Óscar Romero podrán mostrarse en iglesias. “

San Romero de América, mártir verdadero y pastor fiel, ¡ruega por nosotros!” 

Foto tomada de la UCA.edu.sv