26 marzo 2015

Evangelio según San Marcos 14,1-72.15,1-47.

Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los panes Acimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban la manera de arrestar a Jesús con astucia, para darle muerte.
Porque decían: "No lo hagamos durante la fiesta, para que no se produzca un tumulto en el pueblo".
Mientras Jesús estaba en Betania, comiendo en casa de Simón el leproso, llegó una mujer con un frasco lleno de un valioso perfume de nardo puro, y rompiendo el frasco, derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.
Entonces algunos de los que estaban allí se indignaron y comentaban entre sí: "¿Para qué este derroche de perfume?
Se hubiera podido vender por más de trescientos denarios para repartir el dinero entre los pobres". Y la criticaban.
Pero Jesús dijo: "Déjenla, ¿por qué la molestan? Ha hecho una buena obra conmigo.
A los pobres los tendrán siempre con ustedes y podrán hacerles bien cuando quieran, pero a mí no me tendrán siempre.
Ella hizo lo que podía; ungió mi cuerpo anticipadamente para la sepultura.
Les aseguro que allí donde se proclame la Buena Noticia, en todo el mundo, se contará también en su memoria lo que ella hizo".
Judas Iscariote, uno de los Doce, fue a ver a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús.
Al oírlo, ellos se alegraron y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba una ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?".
El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: "Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo,
y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: '¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?'.
El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario".
Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
Al atardecer, Jesús llegó con los Doce.
Y mientras estaban comiendo, dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará, uno que come conmigo".
Ellos se entristecieron y comenzaron a preguntarle, uno tras otro: "¿Seré yo?".
El les respondió: "Es uno de los Doce, uno que se sirve de la misma fuente que yo.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!".
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen, esto es mi Cuerpo".
Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella.
Y les dijo: "Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos.
Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios".
Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.
Y Jesús les dijo: "Todos ustedes se van a escandalizar, porque dice la Escritura: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas.
Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea".
Pedro le dijo: "Aunque todos se escandalicen, yo no me escandalizaré".
Jesús le respondió: "Te aseguro que hoy, esta misma noche, antes que cante el gallo por segunda vez, me habrás negado tres veces".
Pero él insistía: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y todos decían lo mismo.
Llegaron a una propiedad llamada Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos: "Quédense aquí, mientras yo voy a orar".
Después llevó con él a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir temor y a angustiarse.
Entonces les dijo: "Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí velando".
Y adelantándose un poco, se postró en tierra y rogaba que, de ser posible, no tuviera que pasar por esa hora.
Y decía: "Abba -Padre- todo te es posible: aleja de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".
Después volvió y encontró a sus discípulos dormidos. Y Jesús dijo a Pedro: "Simón, ¿duermes? ¿No has podido quedarte despierto ni siquiera una hora?
Permanezcan despiertos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".
Luego se alejó nuevamente y oró, repitiendo las mismas palabras.
Al regresar, los encontró otra vez dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño, y no sabían qué responderle.
Volvió por tercera vez y les dijo: "Ahora pueden dormir y descansar. Esto se acabó. Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar".
Jesús estaba hablando todavía, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos.
El traidor les había dado esta señal: "Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo y llévenlo bien custodiado".
Apenas llegó, se le acercó y le dijo: "Maestro", y lo besó.
Los otros se abalanzaron sobre él y lo arrestaron.
Uno de los que estaban allí sacó la espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja.
Jesús les dijo: "Como si fuera un bandido, han salido a arrestarme con espadas y palos.
Todos los días estaba entre ustedes enseñando en el Templo y no me arrestaron. Pero esto sucede para que se cumplan las Escrituras".
Entonces todos lo abandonaron y huyeron.
Lo seguía un joven, envuelto solamente con una sábana, y lo sujetaron;
pero él, dejando la sábana, se escapó desnudo.
Llevaron a Jesús ante el Sumo Sacerdote, y allí se reunieron todos los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas.
Pedro lo había seguido de lejos hasta el interior del palacio del Sumo Sacerdote y estaba sentado con los servidores, calentándose junto al fuego.
Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un testimonio contra Jesús, para poder condenarlo a muerte, pero no lo encontraban.
Porque se presentaron muchos con falsas acusaciones contra él, pero sus testimonios no concordaban.
Algunos declaraban falsamente contra Jesús:
"Nosotros lo hemos oído decir: 'Yo destruiré este Templo hecho por la mano del hombre, y en tres días volveré a construir otro que no será hecho por la mano del hombre'".
Pero tampoco en esto concordaban sus declaraciones.
El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie ante la asamblea, interrogó a Jesús: "¿No respondes nada a lo que estos atestiguan contra ti?".
El permanecía en silencio y no respondía nada. El Sumo Sacerdote lo interrogó nuevamente: "¿Eres el Mesías, el Hijo de Dios bendito?".
Jesús respondió: "Sí, yo lo soy: y ustedes verán al Hijo del hombre sentarse a la derecha del Todopoderoso y venir entre las nubes del cielo".
Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras y exclamó: "¿Qué necesidad tenemos ya de testigos?
Ustedes acaban de oír la blasfemia. ¿Qué les parece?". Y todos sentenciaron que merecía la muerte.
Después algunos comenzaron a escupirlo y, tapándole el rostro, lo golpeaban, mientras le decían: "¡Profetiza!". Y también los servidores le daban bofetadas.
Mientras Pedro estaba abajo, en el patio, llegó una de las sirvientas del Sumo Sacerdote
y, al ver a Pedro junto al fuego, lo miró fijamente y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el Nazareno".
El lo negó, diciendo: "No sé nada; no entiendo de qué estás hablando". Luego salió al vestíbulo.
La sirvienta, al verlo, volvió a decir a los presentes: "Este es uno de ellos".
Pero él lo negó nuevamente. Un poco más tarde, los que estaban allí dijeron a Pedro: "Seguro que eres uno de ellos, porque tú también eres galileo".
Entonces él se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre del que estaban hablando.
En seguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro recordó las palabras que Jesús le había dicho: "Antes que cante el gallo por segunda vez, tú me habrás negado tres veces". Y se puso a llorar.
En cuanto amaneció, los sumos sacerdotes se reunieron en Consejo con los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín. Y después de atar a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.
Este lo interrogó: "¿Tú eres el rey de los judíos?". Jesús le respondió: "Tú lo dices".
Los sumos sacerdotes multiplicaban las acusaciones contra él.
Pilato lo interrogó nuevamente: "¿No respondes nada? ¡Mira de todo lo que te acusan!".
Pero Jesús ya no respondió a nada más, y esto dejó muy admirado a Pilato.
En cada Fiesta, Pilato ponía en libertad a un preso, a elección del pueblo.
Había en la cárcel uno llamado Barrabás, arrestado con otros revoltosos que habían cometido un homicidio durante la sedición.
La multitud subió y comenzó a pedir el indulto acostumbrado.
Pilato les dijo: "¿Quieren que les ponga en libertad al rey de los judíos?".
El sabía, en efecto, que los sumos sacerdotes lo habían entregado por envidia.
Pero los sumos sacerdotes incitaron a la multitud a pedir la libertad de Barrabás.
Pilato continuó diciendo: "¿Qué debo hacer, entonces, con el que ustedes llaman rey de los judíos?".
Ellos gritaron de nuevo: "¡Crucifícalo!".
Pilato les dijo: "¿Qué mal ha hecho?". Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Crucifícalo!".
Pilato, para contentar a la multitud, les puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.
Los soldados lo llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda la guardia.
Lo vistieron con un manto de púrpura, hicieron una corona de espinas y se la colocaron.
Y comenzaron a saludarlo: "¡Salud, rey de los judíos!".
Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje.
Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto de púrpura y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para crucificarlo.
Como pasaba por allí Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que regresaba del campo, lo obligaron a llevar la cruz de Jesús.
Y condujeron a Jesús a un lugar llamado Gólgota, que significa: "lugar del Cráneo".
Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó.
Después lo crucificaron. Los soldados se repartieron sus vestiduras, sorteándolas para ver qué le tocaba a cada uno.
Ya mediaba la mañana cuando lo crucificaron.
La inscripción que indicaba la causa de su condena decía: "El rey de los judíos".
Con él crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.


Los que pasaban lo insultaban, movían la cabeza y decían: "¡Eh, tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar,
sálvate a ti mismo y baja de la cruz!".
De la misma manera, los sumos sacerdotes y los escribas se burlaban y decían entre sí: "¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo!
Es el Mesías, el rey de Israel, ¡que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos!". También lo insultaban los que habían sido crucificados con él.
Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde;
y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: "Eloi, Eloi, lamá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?".
Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías".
Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña le dio de beber, diciendo: "Vamos a ver si Elías viene a bajarlo".
Entonces Jesús, dando un gran grito, expiró.
El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él, exclamó: "¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!".
Había también allí algunas mujeres que miraban de lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé,
que seguían a Jesús y lo habían servido cuando estaba en Galilea; y muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.
Era día de Preparación, es decir, víspera de sábado. Por eso, al atardecer,
José de Arimatea -miembro notable del Sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios- tuvo la audacia de presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.
Pilato se asombró de que ya hubiera muerto; hizo llamar al centurión y le preguntó si hacía mucho que había muerto.
Informado por el centurión, entregó el cadáver a José.
Este compró una sábana, bajó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en ella y lo depositó en un sepulcro cavado en la roca. Después, hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.
María Magdalena y María, la madre de José, miraban dónde lo habían puesto.

Domingo de Ramos


Jesús contó con la posibilidad de un final violento. No era un ingenuo. Sabía a qué se exponía si seguía insistiendo en el proyecto del reino de Dios. Era imposible buscar con tanta radicalidad una vida digna para los «pobres» y los «pecadores», sin provocar la reacción de aquellos a los que no interesaba cambio alguno.
Ciertamente, Jesús no es un suicida. No busca la crucifixión. Nunca quiso el sufrimiento ni para los demás ni para él. Toda su vida se había dedicado a combatirlo allí donde lo encontraba: en la enfermedad, en las injusticias, en el pecado o en la desesperanza. Por eso no corre ahora tras la muerte, pero tampoco se echa atrás.
Seguirá acogiendo a pecadores y excluidos aunque su actuación irrite en el templo. Si terminan condenándolo, morirá también él como un delincuente y excluido, pero su muerte confirmará lo que ha sido su vida entera: confianza total en un Dios que no excluye a nadie de su perdón.
Seguirá anunciando el amor de Dios a los últimos, identificándose con los más pobres y despreciados del imperio, por mucho que moleste en los ambientes cercanos al gobernador romano. Si un día lo ejecutan en el suplicio de la cruz, reservado para esclavos, morirá también él como un despreciable esclavo, pero su muerte sellará para siempre su fidelidad al Dios defensor de las víctimas.
Lleno del amor de Dios, seguirá ofreciendo «salvación» a quienes sufren el mal y la enfermedad: dará «acogida» a quienes son excluidos por la sociedad y la religión; regalará el «perdón» gratuito de Dios a pecadores y gentes perdidas, incapaces de volver a su amistad.Esta actitud salvadora que inspira su vida entera, inspirará también su muerte.
Por eso a los cristianos nos atrae tanto la cruz. Besamos el rostro del Crucificado, levantamos los ojos hacia él, escuchamos sus últimas palabras... porque en su crucifixión vemos el servicio último de Jesús al proyecto del Padre, y el gesto supremo de Dios entregando a su Hijo por amor a la humanidad entera.
Es indigno convertir la semana santa en folclore o reclamo turístico. Para los seguidores de Jesús celebrar la pasión y muerte del Señor es agradecimiento emocionado, adoración gozosa al amor «increíble» de Dios y llamada a vivir como Jesús solidarizándonos con los crucificados.
Domingo de Ramos - B
(Marcos 14,1-15,47)

29 de marzo 2015
José Antonio Pagola

VICARIA DE SOLIDARIDAD OBISPADO DE QUILMES

  Av. Calchaquí Nº1371. C.P 1879. Quilmes O. Bs. As.
  Tel/Fax: 011-4-200-3319
Quilmes 20 de marzo de 2015

Memoria, Verdad y Justicia
1976 - 24 de marzo - 2015


“Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y, en concreto, a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: cese la represión”.

El 23 de marzo de 1980, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo del Salvador, pronunciaba su última homilía. El texto citado es de allí. Al día siguiente sería asesinado. Otro 24 de marzo que enlutó a América Latina con la Doctrina de la Seguridad Nacional. Celebramos la noticia de su próxima beatificación y la memoria de su martirio.

Cuatro años antes (1976), Argentina comenzaba la dictadura más sangrienta que recuerde la patria. Por ese otro 24 de marzo nos unimos en una nueva jornada de Memoria, Verdad y Justicia, 39 años después. 

Las palabras del mártir pastor salvadoreño podrían haber sido utilizadas para aquellos oscuros años en la Argentina. 

Hacemos memoria porque queremos futuro de justicia y verdad. Permítasenos reparar en algunas reflexiones, pensando que la dictadura implantada no fue sólo “militar”, sino “cívico–eclesiástico–militar” como piensan muchos.


  • El 24 de marzo de 1976 se sentaron las bases del sistema económico que llevó a plenitud la década neoliberal de los ´90. El despojo del patrimonio nacional nos ofreció su escena lacerante y patética: el caos de diciembre de 2001. Desde 2003, con sus luces y sus sombras, han sido muchos los esfuerzos por recomponer el tejido social y caminar hacia una mayor justicia en la distribución de la riqueza. Hemos salido de contemplar incesantes marchas de desocupados a poder discutir paritarias. Pero sigue habiendo hermanos y hermanas que nos cuestionan porque les falta la tierra, la educación, el pan, el futuro. 
  • Un capítulo anexo, y no menor al anterior, es permitirnos pensar en una historia que no esté dominada por el imperio del lucro capitalista ni la acumulación indiscriminada. Este tipo económico ha dado muestras más que suficientes de inhumanidad, violencia y generación de miseria. La misma Madre Tierra está gimiendo por el desorden que los seres humanos producimos por nuestra insaciable avaricia.
  • La Dictadura pisoteó los Derechos Humanos. Estos son hoy una política de estado. Pocos países como la Argentina avanzaron tanto en los Juicios por delitos de lesa humanidad. Han habido justicia, condenas y presos. Falta mucho aún, pero se camina en esa dirección. Celebramos cada uno de los nietos y nietas recuperados, pero sabemos que hay otros y otras que anhelan recuperar su identidad y encontrarse con su verdad. Nos inquietan las desapariciones en democracia, como la de Julio López. Advertimos contra la renuencia del poder Judicial para avanzar en las causas que involucran a grandes empresarios que, en ese entonces, entregaron trabajadores a la muerte. Nos preocupa la demora de aquellas causas contra los dueños de medios de comunicación cómplices de los represores y los casos de apropiación ilegal de bienes durante la Dictadura. El pueblo argentino espera saldar una gran deuda: la democratización del Poder Judicial.
  •  Creemos que las instituciones militares han registrado el impacto de haberse apartado del Estado de derecho durante los años de la última dictadura. No son pocos los que supieron acompañar el camino democrático reconquistado en 1983. Pero aún quedan sectores que reivindican “el Proceso” y la “teoría de los dos demonios”. Nos sigue preocupando la falta del sentido de los derechos humanos en otras fuerzas como las del sistema carcelario o la misma policía. Los problemas de la trata de personas y el narcotráfico se vinculan, entre otros entramados complejos, con estas “fuerzas de seguridad”. Los pibes de nuestros barrios más pobres sufren cotidianamente la prepotencia de quienes en lugar de cuidar la vida, la maltratan.
  • El Papa Francisco ha colaborado con nuestro amigo, el obispo de La Rioja Marcelo Colombo, para que el juicio por el asesinato de don Enrique Angelelli (4 de agosto de 1976) pudiera llegar a su fin con culpables y condenas. El primer Obispo de Quilmes, Jorge Novak, que tanto trabajó en el acompañamiento de familiares de desaparecidos y alzó su voz pidiendo justicia en esos tiempos de plomo, pedía perdón en su Testamento: “Pido perdón a los hombres que, en situaciones extremas de angustia (familiares de desaparecidos, familiares de combatientes de las Malvinas; familias de desocupados; familias de los asentamientos; familias sin vivienda; niños abandonados; jóvenes drogadictos; ancianos desesperados) esperaban justificadamente mi anuncio profético, mi presencia amiga, mi participación valiente y servicial y me vieron retaceando el esfuerzo y la fatiga del Evangelio. Pido perdón a quienes creyeron que yo no promovía cabalmente las causas que angustian, conmueven y comprometen hoy al hombre: la verdad, la justicia, la paz”. Nos alegra que los obispos inviten públicamente a colaborar más eficazmente con la justicia en este tema. Se nos pide ofrecer información, respaldar explícitamente a personas y organismos que trabajan en Derechos Humanos. Nos los exige la memoria de 30.000 desaparecidos y de los mártires laicos, religiosos, sacerdotes y obispos que dieron la vida en aquellos años.
  • Desde 1983 hemos logrado, con avances y retrocesos, darnos cuenta del valor del sistema democrático. Sabemos que este sistema no se sostiene sólo por la emisión del voto en los distintos sufragios. La participación social y política se requiere cada vez más para madurar nuestras instituciones. Celebramos el incremento de la participación social y política, especialmente entre los jóvenes. Y, al mismo tiempo, advertimos sobre cualquier intento de desestabilización de la democracia en nuestro país y en la región. Como decía el recordado Mons. Gerardo Farrell: “los males de la democracia se curan con más democracia”.
  • Finalmente, con la memoria del 24 de marzo hemos aprendido a leer que los caminos de nuestra patria se tejen con los destinos de los pueblos hermanos. Aquel plan sistemático de muerte iniciado en nuestras tierras en 1976, antes y después asolaron América Latina y el Caribe. Creemos que hemos aprendido el valor de la convivencia y la unidad como pueblos de la región. Hemos aprendido que sólo habrá futuro sustentable si lo hay para todos y todas. Nos parece importante utilizar todo nuestro empeño en fortalecer todas aquellas instancias que unan a gobiernos y pueblos de la región: no sólo para repeler las agresiones de quienes se sienten más poderosos, sino para pensar creativamente en todo aquello que hace a la felicidad de nuestros pueblos.

Departamento Justicia y Paz
Vicaría de Solidaridad
Diócesis de Quilmes

Evangelio según San Lucas 1,26-38.

El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. 
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". 
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 
Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". 
María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". 
El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 
porque no hay nada imposible para Dios". 
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó. 

Leer el comentario del Evangelio por 
San Maximiliano Mª Kolbe (1894-1941), franciscano, mártir Conferencia del 13 de junio 1933
“Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica.” (Lc 8,21)


    Dios, en sus obras, se sirve de instrumentos. (...) Dios, que nos ha dado una voluntad libre quiere que le sirvamos libremente como instrumentos, poniendo nuestra voluntad a disposición de la suya, de la misma manera que la Madre Santísima cuando dijo: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.” (Lc 1,38) La palabra “hágase” tiene que estar siempre en nuestros labios porque entre la voluntad de la Inmaculada y la nuestra tiene que haber una armonía perfecta. Entonces ¿qué hay que hacer? ¡Dejémonos conducir sin temor por María!

21 marzo 2015

Foro Emancipación e Igualdad


Actualidad de las tradiciones emancipatorias- Foro Emancipación e Igualdad


El teólogo y ecologista brasileño Leonardo Boff, el filósofo y político italiano Gianni Vattimo, el sacerdote argentino Marcelo Sánchez Sorondo, el sociólogo y escritor Horacio González y el consejero Cultural de la Embajada Argentina en España Jorge Alemán, participaron de la mesa "Actualidad de las tradiciones emancipatorias". La actividad se realizó en el Foro Internacional por la Emancipación e Igualdad que se llevó a cabo del 12 al 14 de marzo de 2015, en el Teatro Nacional Cervantes de la República Argentina.

19 marzo 2015

Día del Niño por Nacer

El próximo miércoles 25 de marzo celebraremos un nuevo Día del Niño por Nacer. Por tal motivo, el Secretariado Diocesano para  la Familia invita a la misa en donde todos los niños por nacer recibirán la bendición del Dios de la Vida. Será el ese mismo miércoles a las 19 en la Catedral de Quilmes (Rivadavia 355, Quilmes Centro).
Asimismo, en el contexto de la Eucaristía, se presentará a la comunidad diocesana el servicio que realiza GRAVIDA, institución que se dedica a formar agentes de pastoral que acompañan a mujeres en riesgo de aborto. También desarrollan una tarea preventiva en ámbitos escolares e instituciones educativas a través de encuentros y talleres vivenciales. Será una oportunidad de compartir experiencia e informarnos. Al finalizar la misa habrá bendición de embarazadas.
 
Agradezco que puedan difundir esta información.
 
Saludos.-

Pedro Casaldáliga, un profeta en las periferias

Hay personas que hacen que los momentos comunes se conviertan en instantes inolvidables, pues su presencia nos ilumina y nos lleva a sentir como Dios continua comunicándose con la humanidad a través de la voz de sus profetas.
Recientemente, la Coordinación Regional de las CEBs (Comunidades Eclesiales de Base) del estado de Mato Grosso, Regional Oeste 2 en la división de la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, por sus siglas en portugués) se reunía para discutir los pasos que deben ser dados en esta región de Brasil y así poder hacer realidad en la sociedad los desafíos que el Evangelio suscita en este tiempo que nos ha tocado vivir.
La reunión tenía lugar en São Félix do Araguaia, pues será allí donde se celebre en 2017 el encuentro regional de las CEBs. Para muchos el viaje había sido largo y complicado, sobre todo los últimos dos cientos kilómetros, en los que a la dificultad de ser un camino de tierra, se unía el abundante barro que hacía complicado el simple hecho de poder avanzar. Estamos hablando de un lugar alejado de los grandes centros, de una de esas periferiasde las que tanto habla el Papa Francisco, tierra de conflictos y persecuciones, donde la ley nunca fue igual para todos y cuya ausencia provocó la muerte, el martirio de muchos.
Conocer la realidad de cada lugar es uno de los elementos que nunca faltan en los encuentros de las comunidades de base, pues es a partir de la realidad que se construye el Reino. En eso estaba Monseñor Adriano Ciocca Vasino, obispo de la prelatura, cuando por sorpresa apareció Pedro Casaldáliga.
María Rossi, asesora regional de las CEBs, señala que “caminaba con mucha dificultad, apoyándose en la persona que le cuida”. El peso de los 87 años recién cumplidos en este mes de febrero y de su enfermedad de Parkinson le limitan en su locomoción, que no en sucapacidad para estar atento a todo lo que pasa en la sociedad, pensar y continuar siendo voz profética en medio de la humanidad, sobre todo en esa periferia geográfica en que habita desde 1968 y donde ha sido perseguido y ha sufrido tentativas de asesinatoinnumerables veces.
Pedro llegó y se sentó en medio de todos, con gran simplicidad, como aquel que llega para caminar entre la gente. En él se deja traslucir que continúa enamorado de esa forma de ser Iglesia comprometida con los pobres y que se hace realidad en las comunidades eclesiales de base, pues como bien señalaba “el espíritu de las CEBs es el modo de ser Iglesia”. El fundamento de esta forma de ser Iglesia está en el mismo Evangelio, ya que “la dimensión comunitaria es esencial en la comunidad de Jesús”.
En este sentido, Pedro Casaldáliga, hace una llamada a cuidar de aspectos que siempre fueron importantes en la vida de las CEBs, cantar los cantos que tradicionalmente fueron cantados y que eran reflejo de la necesidad de unir fe y vida, consiguiendo llevar para la celebración las alegrías y dificultades que forman parte de la vida de la gente en el día a día. “Es necesario volver a nuestros orígenes, que son las primeras comunidades cristianas”, pues si una cosa no se puede perder nunca, esa es la esperanza.
El testimonio de vida de aquellos que siempre estuvieron dispuestos a dar la vida por el Reino continúa siendo un estímulo para quienes en comunidad, comprometidos con las luchas por un mundo mejor, quieren hacer realidad la utopía del Reino.




Romero, 35 años después

Del 18 al 23 de este mismo mes de marzo, en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), se va a celebrar un Congreso Internacional de Teología, que recordará y analizará “El legado de los mártires de cara al futuro”.
Intervendrán en el congreso teólogos latinoamericanos (Jon Sobrino, el obispo de Saltillo (México) Mons. José Raúl Vera, brazo derecho de Don Samuel Ruiz en Chiapas, Ricardo Falla y Rodolfo Cardenal, jesuitas), la teóloga norteamericana Melinda Roper (de la congregación de Maryknoll) y teólogos europeos (José M. Castillo, José L. Sicre, Javier Vitoria, Martha Zechmeister), completando el programa un selecto panel de testigos que compartieron con Romero su compromiso y su empeño por defender la vida y la dignidad de un pueblo masacrado por todas las violencias imaginables. Me refiero a Mons. Ricardo Urioste, la Hermana Noemí Ortiz, la actual profesora de la Universidad Sonia Suyapa Pérez y el jurista Héctor Dada.
Este congreso presenta, además, la singular actualidad de celebrarse cuando faltan pocas semanas para el 23 de Mayo, fecha que el papa Francisco ha señalado para la beatificación de Monseñor Romero. Se superan y se dejan atrás las incontables dificultades que, en la misma Curia Vaticana, ha tenido que superar el arzobispo Romero, un hombre que, ya en vida, se dio de cara con problemas muy graves para poder comunicarse (o simplemente para entrevistarse) con Juan Pablo II. Y que, años después de su muerte martirial, sus restos mortales se vieron desplazados de la catedral de San Salvador a la oscuridad de la cripta de dicha catedral, al tiempo que, en Roma, manos ocultas (que nunca dieron la cara) bloquearon el proceso de beatificación, justificando el bloqueo con la manida acusación de que Romero era comunista.
Pero la importancia de este congreso no estará en recordar, una vez más, lo que ocurrió en los años de la cruel guerra civil que tanta sangre y tanto sufrimiento causó en aquel torturado país. Lo que interesa, en este momento, es tomar conciencia de lo que estamos viviendo. Y pensar a fondo en el futuro. Los que dieron sus vidas por un futuro mejor, ¿qué han conseguido con el derramamiento de su sangre? Cuando mataron a Ignacio Ellacuría, cinco jesuitas más y dos mujeres, allí mismo en la UCA, donde se va a celebrar el congreso, yo empecé a ir aquella universidad para ayudar, de alguna manera al menos, a suplir el vacío que habían dejado los que murieron.
Y desde entonces me vengo haciendo una pregunta a la que nunca encuentro respuesta: ¿por qué ha ocurrido tantas veces, y sigue ocurriendo de forma tan provocativa, que las religiones se afanan, se preocupan y luchan con más empeño por alcanzar la felicidad de la “otra vida”, que por humanizar y hacer más soportable y más digna “esta vida”? Si encontramos caminos de respuesta a esta inquietante pregunta, daremos sin duda alguna un paso de gigante.

Atraídos por el Crucificado

Un grupo de «griegos», probablemente paganos, se acercan a los discípulos con una petición admirable:«Queremos ver a Jesús». Cuando se lo comunican, Jesús responde con un discurso vibrante en el que resume el sentido profundo de su vida. Ha llegado la hora. Todos, judíos y griegos, podrán captar muy pronto el misterio que se encierra en su vida y en su muerte: «Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí».
Cuando Jesús sea alzado a una cruz y aparezca crucificado sobre el Gólgota, todos podrán conocer el amor insondable de Dios, se darán cuenta de que Dios es amor y solo amor para todo ser humano. Se sentirán atraídos por el Crucificado. En él descubrirán la manifestación suprema del Misterio de Dios.
Para ello se necesita, desde luego, algo más que haber oído hablar de la doctrina de la redención. Algo más que asistir a algún acto religioso de la Semana Santa. Hemos de centrar nuestra mirada interior en Jesús y dejarnos conmover, al descubrir en esa crucifixión el gesto final de una vida entregada día a día por un mundo más humano para todos. Un mundo que encuentre su salvación en Dios.
Pero, probablemente a Jesús empezamos a conocerlo de verdad cuando, atraídos por su entrega total al Padre y su pasión por una vida más feliz para todos sus hijos, escuchamos aunque sea débilmente su llamada: «El que quiera servirme que me siga, y donde esté yo, allí estará también mi servidor».
Todo arranca de un deseo de «servir» a Jesús, de colaborar en su tarea, de vivir solo para su proyecto, de seguir sus pasos para manifestar, de múltiples maneras y con gestos casi siempre pobres, cómo nos ama Dios a todos. Entonces empezamos a convertirnos en sus seguidores.
Esto significa compartir su vida y su destino: «donde esté yo, allí estará mi servidor». Esto es ser cristiano: estar donde estaba Jesús, ocuparnos de lo que se ocupaba él, tener las metas que él tenía, estar en la cruz como estuvo él, estar un día a la derecha del Padre donde está él.
¿Cómo sería una Iglesia «atraída» por el Crucificado, impulsada por el deseo de «servirle» solo a él y ocupada en las cosas en que se ocupaba él? ¿Cómo sería una Iglesia que atrajera a la gente hacia Jesús?
José Antonio Pagola
5 Cuaresma - B
(Juan 3,14-21)

22 de marzo 2015

Encuentro Comunitario de Oración

Queridos todos
Les hago llegar la invitación para el encuentro de oración, recordamos que sería bueno que toda la Obra se encuentre para rezar junta, así que motivemos e invitemos...
Saludos



18 marzo 2015

Talleres de Capacitación


Con gran alegría y entusiasmo los invitamos a participar de esta nueva experiencia de parte de Dios para comenzar el año.

¡Hoy queremos que comiencen a ser parte de los


En la imagen encontraras toda la información, y a continuación está adjunto el link para completar el formulario de PRE-INSCRIPCIÓN a los talleres.


FORMULARIO DE PRE-INSCRIPCIÓN TALLERES DESPERTAR:

http://goo.gl/HLJYQQ

Te esperamos para vivir juntos una experiencia nueva de parte de nuestro Señor, de crecimiento e inspiración.


¡No te lo pierdas! 


LOS CUPOS SON LIMITADOS

11 marzo 2015

Sólo el Amor - Silvio Rodriguez

En el contexto del largo sermón del Monte (Bienaventuranzas), Jesús en el Evangelio de hoy (Mateo 5,17-19) nos aclara que Él viene a llevar a la plenitud la Ley y los profetas, que viene a llevar a la plenitud la historia de la Salvación, y lo va a hacer amando, y amando hasta el extremo en su entrega en la cruz. La historia de la salvación se plenífica y se resume en el amor... sólo el Amor salvará el mundo



Gracias Gustavo Módica.-

Instituto Catequístico “San Pablo Apóstol”


Me pongo en contacto para informarles que está abierta la inscripción para la formación de catequistas en el Instituto Catequístico “San Pablo Apóstol” de la Diócesis de Quilmes.
Para inscribirse, los candidatos deben ser mayores de 18 y tendrán que presentar el aval de la comunidad a través de una carta del párroco o del responsable de la comunidad.
Las inscripciones se realizan durante el mes de marzo en los lugares y horarios donde funciona cada sede:

 
Sede Florencio Varela: COLEGIO SAN JUAN BAUTISTA
25 de Mayo esquina Maipú, Florencio Varela
Viernes de 18:00 a 21:00.
 
Sede Berazategui: SEMINARIO MAYOR
Av. Dr. N. Kirchner (Ex Mitre) 3240, Berazategui
Sábados de 9:00 a 12:00.
 
Sede Quilmes: CASA DE LA CATEQUESIS
Av. Calchaquí 1371, Quilmes Oeste (frente a la parroquia Nuestra Señora de Lourdes)
Sábados de 9:00 a 12:00.
 
Agradezco la difusión de esta información.



10 marzo 2015

Segunda Peregrinación Brocheriana

El próximo domingo 15 de marzo, desde la Catedral de Quilmes (Rivadavia 355, Quilmes Centro), la Diócesis de Quilmes se pondrá en marcha para celebrar su Fe.

Tal como lo hiciéramos el pasado año, realizaremos la Segunda Peregrinación Brocheriana a Pie, en donde uniremos los lugares en los que de un modo singular se ha experimentado la cercanía y la presencia del Señor: la Iglesia Catedral“Inmaculada Concepción” (la “Purísima” según el decir del Beato Brochero) y la Casa de Ejercicios Espirituales “Beato José Gabriel del Rosario Brochero”. Es decir, el lugar donde se encuentran los restos del Padre Obispo Jorge Novak y el lugar donde se encuentran los restos del Padre Gino Gardenal.


Partiremos a las 8 de la mañana, contando con la Bendición de nuestro Padre Obispo Carlos José Tissera, desde la esquina de Mitre y Rivadavia (Quilmes Centro) y llegaremos a la Casa de Ejercicios (Trenque Lauquen y Pergamino, Bosques, Florencio Varela) a las 14 aproximadamente, donde celebraremos la misa que presidirá el obispo.
En el camino se realizarán los siguientes descansos:
• El parque Jorge Novak (Smith y Vicente López)
• La parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Calchaquí y República de Francia)
• La Plaza del Mate (Ruta Provincial 36 y Thevenet)
 
En estos descansos, diferentes comunidades ofrecerán bebidas y comida para los peregrinos. Invocando a su solidaridad les pedimos la donación de agua mineral y bebidas saborizadas de 500 cm3, papas fritas o palitos salados, grasa, caramelos y chupetines. El lugar de recepción de estas donaciones será la secretaría de la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Calchaquí 4949, Quilmes Oeste) los miércoles 11, jueves 12 y viernes 13, de 17 a 19.
 
Serán 17 kilómetros de hacer camino junto a cientos de hermanas y hermanos que anhelan encontrarse con el Señor, descubrir y enriquecerse en el diálogo con otros peregrinos. Tiempos de oración, de alabanza, de celebración, de diálogo e intimidad con el Señor. Él viaja junto a los peregrinos, Él es peregrino, es el Camino.
Peregrinar nos ofrece la posibilidad de reencontrarnos con nuestra propia historia cristiana, nuestra realidad transitoria en este mundo: somos seres en camino que salimos de nosotros mismos para buscar nuevos horizontes, para buscar respuestas y para hallar sentido a nuestras vidas.
 
Que la bendición del Señor se derrame sobre cada uno de ustedes cual si fuera lluvia que a todos moja.
 
Agradezco la difusión de esta información.

06 marzo 2015

Nunca es tarde

No nos gusta hablar de conversión. Casi instintivamente pensamos en algo triste, penoso; un esfuerzo casi imposible para el que no nos sentimos ya con humor ni con fuerzas. Sin embargo, si nos detenemos ante el mensaje de Jesús, escuchamos, antes que nada, una llamada alentadora para cambiar nuestro corazón y aprender a vivir de una manera más humana, porque Dios está cerca y quiere sanar nuestra vida.

Porque convertirse no es, antes que nada, intentar hacerlo todo mejor; no es algo triste; no se trata solo de «hacerse buena persona».
Convertirse es limpiar nuestra mente de egoísmos e intereses que empequeñecen nuestro vivir cotidiano. Liberar el corazón de angustias y complicaciones creadas por nuestro afán de poder y posesión. Liberarnos de objetos que no necesitamos y vivir para personas que nos necesitan.
Cuando escuchemos la llamada de Jesús: «Convertíos, porque está cerca el Reino de Dios», pensemos que nunca es tarde para convertirnos, porque nunca es tarde para amar, nunca es tarde para ser más feliz, nunca es demasiado tarde para dejarse perdonar y renovar por Dios.