30 junio 2015

"Mi vida son mis causas y mis causas valen más que mi vida"

Ayer ponía en mi escritorio, tallado a fuego con caracteres de pasión y convicción, aquello que se convirtió en el lema de mi vida y que lo heredé de alguien que lo vivió a tope y se identificó hasta el final con Jesús, el Maestro del Reino, et testigo del amor incondicional de Dios por los más pobres: Pedro Casaldáliga.

“Mi vida son mis causas y mis causas valen más que mi vida”.
 Y por que sus causas valían más que su vida fue un hombre que fue ganando cada día terreno a la libertad interior. El descubrió que la sangre de Cristo corría por sus venas y se sintió convocado a ser él mismo “pan comido y repartido para sus hermanos”. La Iglesia oficial no le comprendió, y los poderes de este mundo le persiguieron y amenazaron, pero nada ni nadie le pudo hacer claudicar: Su vida ya estaba entregada y era de Dios y de su Pueblo. Y Pedro, que también es piedra, ha sido la piedra de apoyo y fundamento de muchos cristianos y cristianas de bases, de muchos hombres y mujeres de buena voluntad, inquietos por la humanidad, que se acercaron a su pozo para beber del agua del Evangelio que manaba generosa por cada una de sus venas. Un manantial que ahora manará con más fuerza, porque es inagotable porque está unido al mar infinito de Dios que es la VIDA. Ya pronto tu posesión definitiva.

Esta mañana me dicen que Pere, Pedro, Piedra, “mi maestro y referente” este Padre y hermano obispo, que es Evangelio viviente, está apunto de entrar en la Vida, en la Resurrección. Su Pascua es inminente y su paso de liberación es nuestro paso de avanzada en la esperanza de la que se declaró militante: Hoy estandarte.
Se está apagando, para iluminar como un sol infinito, fundido en el fuego del amor que quemó sus entrañas y que le hizo iluminar: El fuego del Espíritu más Santo, el Espíritu de Jesús.
Pere vivirás en tus causas y en el corazón de todos los que bebemos del Evangelio hecho vida en tu vida, como la del Maestro que fue tu vida y tu TODO.
Hoy me siento triste, y un poco más sola. Tus palabras me alientan y sostienen y sólo Dios sabe la fuerza que me dieron tus consejos y las pocas conversaciones que mantuvimos en la distancia, en momentos de persecución, de incomprensión y hasta de injusticia por aquellos que quisieron apartarme de los pobres, porque yo también me había vuelto incómoda. ¡De eso tú, Pedro, sabías un rato!
Guardo con devoción y cariño tu mensaje en la celebración de mis 25 años de vida religiosa cuando me decías: “Querida Lucía, tú sigue fiel a la vocación de la mística en la calle. Para todos debería ser el mundo el claustro. En todo caso desde cualquier lugar podemos y debemos vivir el Misterio. 25 años de tu salida de Argentina y ahora en Manresa, cerquita de mi pueblo.
Seguiremos unidos, no hay distancia para la comunión en el Espíritu de Jesús. Recibe un fuerte abrazo y siempre en la Paz de la Esperanza. Pedro Casaldáliga”
Ahora más unidos que nunca en un abrazo de resurrección, haciendo del claustro del mundo el lugar privilegiado para construir el Reino al servicio de los pobres.
En tu último mensaje, el 24 de septiembre del 2014 me decías; Te doy mi total adhesión a la campaña “Todos contra la pobreza infantil”. Los niños, los preferidos, que hoy sufren están en mi corazón. De4sde el cielo, arranca para ellos una bendición, que no les falte el pan de cada día, el pan de la educación, de las oportunidades, de la vida digna, de la paz y de la infancia que tienen derecho a vivir.
Pedro, amigo, hermano, me quedo con “tu fraterna y subversiva Eucaristía, que es mi oración de cada día, que me alienta en las horas baja y me renueva el la vida de cada día.

“Mis manos, esas manos y Tus manos.
Hacemos este Gesto,

compartida la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida Ciudad de Dios,
Ciudad de los humanos.

Comiéndote, sabremos ser comida.

El vino de sus venas nos provoca.
El pan, que ellos no tienen,
nos convoca a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,

marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

El vino de sus venas nos provoca.

El pan, que ellos no tienen,
nos convoca a ser Contigo el pan de cada día.
Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo
Historia, fraterna y subversiva Eucaristía.


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