Mostrando entradas con la etiqueta Curas OPP. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Curas OPP. Mostrar todas las entradas

27 febrero 2016

Carta al Pueblo de Dios Nº 1


Grupo de Curas en la Opción por los Pobres
26 de Febrero de 2016
Esta carta periódica dirigida al Pueblo de Dios y el pueblo en general, busca ser un aporte a la lectura de la realidad desde el evangelio y los pobres en estos tiempos de neoliberalismo.
-----------------------------------------------------------------------------------------
El Evangelio del próximo domingo, tercero de cuaresma, y las demás lecturas nos recuerdan que el Dios de la biblia es un dios que actúa y camina junto a su pueblo en la historia. Este Dios le habló a Moisés para comprometerlo con la liberación de su pueblo oprimido por el faraón. Y también lo alienta, al decirle que su nombre es “Yo soy el que está” con ustedes, garantizándole que no los deja solos. Pablo insiste en que en esa historia no basta con “ser” del grupo, no basta con solo estar bautizado e ir a misa sino que se ha de vivir coherentemente con el proyecto de Dios. Jesús insiste que la presencia de Dios en la historia no significa que Dios castiga o bendice, sino que estamos llamados a dar frutos de conversión. Este Dios que habla en nuestra historia nos grita hoy su palabra, en medio de las opresiones y clamores de nuestro pueblo argentino. Así, les compartimos hermanas y hermanos, lo que vemos en nuestro tiempo
A nivel Internacional
El presidente argentino se dirige a Davos, Suiza, convocado por los poderes fácticos de la economía mundial.
El gobierno actual se entromete en asuntos internos de un país hermano y soberano como es la república bolivariana de Venezuela.
El presidente no participó de la IV cumbre de la Celac (en Ecuador) argumentando problemas de salud que no le habían impedido participar días antes de la reunión en Davos dejando claro cuáles son sus preferencias y cuáles no.
Se ha reiterado, desde la campaña electoral y reforzado en boca de la canciller Susana Malcorra el intento de integrarse en la Alianza del trans-Pacífico con todas las consecuencias de sometimiento al capital y a los países poderosos de la misma en detrimento de los pobres. Lo mismo ha de decirse del intento de repensar el ALCA que para muchos sí es “mala palabra”, contra lo que ha afirmado la canciller Malcorra.
No se han aclarado las denuncias internacionales que pesan sobre la canciller Malcorra de ocultar casos de abusos sexuales a menores, por parte de soldados de las fuerzas de paz que ella coordinaba, en la República Centroafricana.
El superficial comentario del presidente Macri de que la reunión con el primer ministro británico David Cameron fue “una reunión muy linda” tapó claramente la desaparición del doloroso tema “Malvinas” de la agenda gubernamental.
Resulta ofensiva la visita a nuestro país del presidente Obama coincidiendo con los actos conmemorativos del 40º aniversario golpe genocida cívico-militar en el día de la memoria.
El inminente sometimiento de nuestro pueblo a una nueva, abultada e inmoral deuda externa con los proyectos de derogación de la “Ley cerrojo” y la “Ley de pago soberano” a pedido del juez municipal de New York Thomas Griesa, con la excusa de “insertarnos en el mundo” (sic).

Sobre los Derechos Humanos
Nos parece preocupante el vaciamiento de los temas de derechos humanos como se ve en la desarticulación de distintas oficinas y centros en la ex ESMA.
El cambio de las autoridades en el imprescindible Archivo de la Memoria.
Los numerosos y muy graves casos de represión, comenzando por Cresta Roja, en la Autopista Ricchieri, los municipales en La Plata y Villa Sauze (La Pampa) y hasta el absurdo ataque a una murga de niños en la villa 1-11-14, del bajo Flores y los recientes de Coronel Suárez.
El aumento de las balas de goma (y también de plomo), los camiones hidrantes, los francotiradores y fotógrafos, los retenes policiales, el autoritarismo de las fuerzas de seguridad (pidiendo documentos o haciendo bajar de los buses a personas sin causas evidentes y hasta las consultas en viviendas acerca de quiénes habitan) nos parece un autoritarismo muy grave, escudado en la injustificada “emergencia de seguridad” que permite hasta pena de muerte sin juicio previo con la propuesta de “derribo”.
El lamentable “protocolo de seguridad” (más allá de que goce de buena prensa), el autoritarismo e incluso la relocalización de los medios de prensa (los que contribuyeron a esclarecer los asesinatos de Kosteki, Santillán y Ferreira, por ejemplo) nos parece un nuevo abuso de autoridad y preludio de una escalada de violencia y, quizás, de nuevos muertos en las calles.
La puesta en duda de la cantidad de desaparecidos por parte de Darío Lopérfido, ministro de cultura de la CABA, en sintonía con la inicial “falta de tiempo” del presidente de la nación para recibir a las organizaciones de DDHH (tiempo que prefirió usar para juntarse con los dueños del poder, los empresarios Magnetto y Rocca, entre otros), en línea de coherencia con sus declaraciones previas a ser presidente acerca de los DDHH como un “curro” y la reciente confirmación de “alineamiento con los EEUU en materia de DDHH”. La proximidad del encuentro (ya realizado) de los organismos de DDHH con el presidente Hollande y la probable visita del presidente Obama a la ex ESMA, obligaron al presidente Macri a concertar apuradamente un encuentro con dichos organismos para no quedar desairado ante la prensa mundial. Macri nunca se mostró cercano a los organismos de DDHH y en 8 años de Jefe de Gobierno de la Ciudad de Bs As nunca visitó la ex ESMA.
En lo Social
Es gravísima la gran cantidad de despidos realizados de manera compulsiva e indiscriminada, sin auditorias públicas ni explicaciones convincentes en diversos organismos del Estado nacional, provincial y municipal. El inconsistente argumento es que son “ñoquis” o “militantes". Son personas. A la vez parece no haber un criterio uniforme ni éticamente aceptable ya que el mismo gobierno que impulsa los despidos, designa para un alto cargo estatal a la propia esposa del ministro de Modernizacion, Andres Ibarra, responsable del recorte del Estado, a la hermana de la reina de Holanda o a una parienta de la vicepresidenta, por ejemplo.
En este mismo sentido fue muy importante la participación en la marcha convocada por el gremio ATE contra los despidos. Ya no resulta curioso que una movilización de cerca de 50.000 personas sea totalmente silenciada por la prensa hegemónica.
Es preocupante, por ejemplo, que al ingresar a diferentes organismos del Estado, como es el caso de los Cepla (Centros de prevención en la lucha contra las adicciones) se les pregunte a los colaboradores a qué organización pertenecen. Esto es persecución ideológica.
La baja de los salarios es notable a partir del aumento de los precios, la quita de los subsidios en electricidad y combustible. Ambos elementos juntos crean la explosiva mezcla de trabajadores tratados como “mano de obra barata”, y de “ley de la selva” que ya hemos vivido.
En este contexto resulta preocupante el silencio de numerosos Sindicatos quienes debieran defender a los trabajadores, y en más de una ocasión parecen defender su propia “caja” aprovechando las “obras sociales”. Algo que también hemos vivido.
En este marco, la discusión de las Paritarias – que está llegando tarde, porque los aumentos ya han ocurrido – recibe los sugerentes “pedidos” de que tengan un techo que no supere el 25% cuando muchas consultoras (que antes eran endiosadas) anuncian una inflación mucho más alta.
Las idas y vueltas, la vergonzosa “marcha atrás” en la propuesta de un aumento del 40% poniendo el 25% como “techo” a la paritaria docente, las amenazas a las familias de sindicalistas y el envío de policías de civil a espiar resulta no solo preocupante (y una mentira con respecto a lo anunciado y prometido como “cambio”) sino una confirmación tácita de la gravedad de la inflación actual.
El desmantelamiento del Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, dando por terminadas las funciones de un programa que disminuye la morbimortalidad materno-infantil; promueve la salud sexual en los adolescentes; contribuye a la prevención y detección precoz de enfermedades de transmisión sexual, patología genital y mamaria; garantiza el acceso a la información, orientación, métodos y prestaciones referidas a la salud sexual y procreación responsable.
El aumento electricidad (no menos de un 200 %), que en estos días comenzará a llegar a los hogares es una expresión evidente de una política guiada por las supuestas leyes de la economía y no una economía puesta al servicio de “la gente”. A este aumento ya producido ha de añadirse el inminente aumento del gas y del transporte Los pequeños productores de nuestras comunidades rurales temen que estos aumentos, los quiebren indefectiblemente.
Los beneficios al siempre insaciable sector agroexportador no conforme con el aumento del dólar y la quita de retenciones (algo que lamentamos, como también la quita de retenciones al sector minero) se hicieron ante la promesa – no demasiado concretada – de inyección de dinero “fresco” fruto de las exportaciones. No es la primera vez que el capital “contesta con el bolsillo”, o, más precisamente, el capital oligarca agroexportador contesta con el grano esperando un dólar más alto en los silobolsas.
El Hospital del Cruce Varela, Néstor Kirchner ha sido en este tiempo un lujo y un orgullo para la zona sur del Conurbano. Es incomprensible por lo tanto – que se hayan dejado cesantes sus autoridades.
La clausura del Vivero Municipal de Quilmes, donde colaboraban personas con discapacidad, muestra (como la expulsión – luego corregida – en el Senado de la Nación) el criterio economicista que guía la administración.
La injusta encarcelación de la presa política Milagro Sala, que cumple un mes de detención, no sólo ha suscitado las críticas de decenas de personas – incluso cercanas al gobierno PRO – sino de personalidades del exterior. El reciente regalo de un rosario por parte del Papa es un evidente indicio de preocupación del pontífice que el gobierno se niega a ver en nombre de la supuesta independencia del poder judicial. Los reiterados gestos de acercamiento del presidente Macri y el gobernador Morales en las últimas semanas dicen exactamente lo contrario.
El argumento de la Lucha contra la droga, que siempre tiene “buena prensa”, ha demostrado su fracaso en el mundo entero, y el Papa lo acaba de repetir precisamente en su visita a México. Sin dudas “el narco” no puede funcionar sin buenos y aceitados mecanismos de “lavado de dinero”. La Unidad de Información financiera no puede tener a su cargo personas que están sospechadas precisamente de eso porque, como se ha dicho, es “poner al zorro a cuidar el gallinero”. El intencional incendio en Iron Mountain, sigue sin ser aclarado ni investigado, y parece un escalón más en ese “ascenso de los zorros”, precisamente.
La frase de la vicepresidenta “Basta de industrias… el modelo es India” mostrando el intento de conformar un país agroexportador de materias primas y de servicios resulta una buena síntesis del modelo socio-político-económico que propone este gobierno.
Los empleados echados en estos 2 meses de gobierno son más de 50.000, no son solo empleados o contratados del sector público (injusta y falsamente calificados de ñoquis, militantes o de “aguantadero”) sino también del sector privado en el cual se suman las suspensiones por disminución de la producción ante la caída en picada del mercado interno.
La virtual precarización y flexibilización de los empleados rurales, con la vuelta del Renatre (Registro nacional de trabajadores rurales y estibadores), en las manos de la Uatre (Unión argentina de trabajadores rurales y estibadores) del Momo Venegas, obsecuente con la oligarquía agroexportadora, lejos de defender a sus compañeros, encubre y disimula el trabajo rural esclavo e infantil, que el Renatea había empezado a perseguir y desmantelar.
Los enormes beneficios que las cadenas supermercadistas están recibiendo con el desmantelamiento de los controles de precios y la eliminación del plan “precios cuidados”, mientras que a los productores locales y regionales se les paga 10 veces menos en el mejor de los casos (ej. productores de peras en Río Negro cobran $2 el kilo mientras en las góndolas se venden a $26).
La amenaza a la libertad de expresión y al derecho a la información, que significa el actual apagón informativo, con el que se proscribe la memoria y la resistencia del proyecto nacional y popular (como en el 55 se prohibía nombrar a Perón) como resultado de haber pasado de la "cadena del odio y del desánimo" a la "cadena cínica de la alegría" y del “ceder la palabra” (campaña propagandística de la RTA) a quienes nunca la soltaron y siempre la impusieron por golpes de estado, de mercado y/o mediático, con la enorme cantidad de medios monopolizados en pocas manos.
La anulación de planes sociales con la excusa de corrupción. De ser así no se comprende por qué no se los mejora. Todo indica que lo que se quiere evitar no es la corrupción sino los planes sociales (como es el caso de Qunita o de “Argentina sonríe, por ejemplo). El Plan Qunita de acompañamiento para la madre y el recién nacido es un factor protector para la muerte súbita del lactante, y reduce la morbimortalidad materno-infantil, pues para recibirlo era necesario realizar los controles básicos del embarazo (este proyecto se utiliza en Finlandia desde 1983, siendo hoy el país con la mortalidad infantil más baja del mundo).
En el terreno Judicial
Es lamentable el intento de nombramiento “en comisión” de dos personajes en la Corte Suprema de Justicia, y creemos que el sólo hecho de que ambos miembros hubieran aceptado ese nombramiento ya los invalida para el cargo. El intento del Presidente de la corte de tomarles juramento no hace sino agravar las sospechas de complicidad entre algunos estamentos del Poder Judicial y el Poder Ejecutivo.
El sistemático hostigamiento a la Procuradora general de la Nación Alejandra Gils Carbó, y los recortes de funciones y dinero manifiestan claramente el avance contra un poder judicial que no les es funcional.
La Oficina anticorrupción, que debería ser transparente vio modificada la conformación ya que la candidata propuesta - nombrada por decreto - no es abogada (dato preocupante, ya que se trata de un oficio que requiere profesionalidad, además de buenas intenciones). Además, la evidente relación de la ex diputada Laura Alonso con los “fondos buitre” de Paul Singer nos parece que debería inhabilitarla para ese y otros cargos.
La sombra permanente de la todavía no aclarada oficialmente muerte del ex fiscal Nisman parece querer ponerse constantemente como amenaza contra el gobierno anterior. Algunos miembros del Poder Judicial (fiscales y jueces) no parecen interesados en la aclaración de la muerte sino en direccionar la investigación hacia un supuesto “culpable” ya preestablecido. La intención de direccionar la investigación, no en búsqueda de la verdad sino para acusar al anterior gobierno, resulta demasiado grotesca y evidente. En este sentido, nos resulta preocupante el regreso del ex espía Jaime Stiusso cuando se ha cambiado de organismo encargado las escuchas judiciales.
En el terreno político:
La abundancia y abuso de los Decretos de Necesidad y Urgencia, sin fundamentarlos en una real necesidad y menos aún urgencia nos parece autoritario. Y nos parece aberrante jurídicamente que un simple y caprichoso DNU pueda derogar o anular una ley que fue votada por la mayoría de ambas cámaras de “representantes”.
El Congreso de la Nación es el responsable de dictar leyes (poder legislativo, precisamente). Que no sea convocado mientras se dictan DNU es una expresión autoritaria. En este sentido gobernar por decretos y buscando ciertas complicidades judiciales no tiene nada de democrático, valor supremo que se caracteriza, precisamente, por la división de poderes y su independencia.
La derogación por decreto de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la intervención del AFSCA no solamente resulta un acto autoritario, sino también un silenciamiento de las voces necesarias para que la ciudadanía conforme su propio criterio independiente y libre (como los expulsados de diversas radios y canales de TV lo demuestran… ¿se tratará de devolución de favores?). Es sabido que esta independencia es difícil ante la hegemonía que demuestran algunas “voces” que en cadena nacional imponen un “discurso único” y luego son recompensados económicamente con lujosos departamentos en el extranjero.
Otro ejemplo de esto es la transmisión de “Futbol para todos” en las que nuevamente se beneficia económicamente a los mismos, los grupos económicos más poderosos, precisamente los que nunca han hecho suya la voz de los pobres o las víctimas del modelo neoliberal, por el contrario han brindado su apoyo a su candidato y exasperado a la sociedad contra el anterior gobierno.
Ya hemos señalado la falsedad del discurso que propone “Pobreza cero”, algo que es un buen slogan con buena prensa, pero no existe en ningún país del mundo. Lo que sin duda vemos es que con todas las políticas sociales y económicas que se están aplicando la pobreza crece a un ritmo vertiginoso, muy por el contrario de descender.
Los ídolos matan, y los que siguen a los ídolos siguen esas huellas. Los que siguen a los ídolos no caminan en las huellas del Dios “que está”, los que creen estar salvados por comulgar o estar bautizados deben “huir de la idolatría”, los seguidores de Jesús deben dar frutos de “derecho y justicia” en medio de su pueblo y la historia.
Como discípulos de Jesús no podemos callar. Hemos escuchado con un oído en el Evangelio y otro en el corazón del pueblo y no dudamos en afirmar que la voz de Dios nos invita a transitar otros caminos. Caminos de vida, caminos en los que los pobres estén en el centro. Transcurridos poco más de dos meses de este gobierno legal, pero de gestos perversos, no dudamos en pedir “en nombre de Dios y de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hacia el cielo” ¡modifiquen el modelo! Con el Papa Francisco gritamos: ¡Este modelo mata!
Busquemos juntos y con alegría auténtica, caminos de vida y de esperanza.

06 enero 2016

Carta de despedida

3 de diciembre de 2015

Querida Cristina:

Ante todo perdón por tratarte así, tan desenfadadamente, pero así te llaman muchos. Y así elegimos llamarte.

Estás terminando tu segundo mandato constitucional como presidenta de todos los argentinos, y no quisiéramos que te vayas sin nuestro abrazo y nuestra memoria agradecida.

Podríamos mencionar decenas y decenas de motivos y razones para darte gracias, pero sería tedioso. Simplemente, entonces, queremos resumirlo en uno: gracias porque fuiste responsable excluyente de que los pobres, las víctimas de las exclusiones varias, las víctimas de tantas violencias (desde las violencias genocidas hasta las familiares) hoy estén mejor. ¡Mucho mejor! Hasta el último día enfrentaste a sectores poderosos desde empresarios a judiciales, internacionales y mediáticos.

Y suponemos – o mejor, creemos – que te has sentido acompañada. Y esperamos que nos hayas sentido cerca en ese acompañamiento.

Pronto todos comenzaremos una nueva etapa. Etapa que muchos vislumbramos dura y triste. Y no quisiéramos que la comiences sin nuestro abrazo. Y que sepas que no está en nuestro ADN bajar los brazos en la lucha en favor de los pobres… para que haya cada vez menos pobres y que los que lo son sean menos pobres en justicia y dignidad.

Esperamos, en este tiempo, seguir encontrándonos en los caminos del pueblo mientras seguimos “andando, nomás” como decía el querido obispo Angelelli.

Hasta siempre, querida Cristina. ¡Hasta pronto! Y que Jesús y la Virgen de Luján te sigan acompañando

Siguen las firmas

1. Marcelo A. Ciaramella (Quilmes)
2. Roberto Angeli (Quilmes)
3. Ignacio Blanco (Quilmes)
4. Francisco Olveira (Avellaneda-Lanús)
5. Ricardo Carrizo (Quilmes)
6. Félix Gibbs (Quilmes)
7. Pablo Agüero (Quilmes)
8. Eduardo Rodríguez (Quilmes)
9. Roberto Ferrari (San Isidro)
10. Nestor D. Cruz García (San Isidro)
11. Eduardo de la Serna (Quilmes)
12. Carlos Gómez La Plata)
13. Daniel Echeverría (San Justo)
14. Rodolfo Viano (Bahía blanca)
15. Juan Damico (Bahía Blanca)
16. Javier Buere (Quilmes)
17. Alfredo Torqui (Chaco)
18. Carlos Baigorrí (La Rioja)
19. Raul E. Vera (Río Cuarto)
20. Oscar Miñarro (Merlo-Moreno)
21. Adolfo González (Quilmes)
22. Jorge Cloro (Quilmes)
23. Jorge Torres (Quilmes)
24. Fermín Gauna (Quilmes)
25. Carlos Guerrera (Quilmes)
26. Marcelo Eyheramendy (Quilmes)
27. José Luis Calcagno (Quilmes)
28. Nelson Barrios (Quilmes)
29. Enio Cargnello (Quilmes)
30. Lucio Carvalho Rodrigues
31. Eduardo Brites (Quilmes)
32. Roberto Murall (La Rioja)
33. Marcelo Margni (Quilmes)
34. Carlos M. Vázquez (Quilmes)
35. Luis Pereyra (Quilmes)
36. Horacio Gallo (Quilmes)
37. Damián Burghardt (Quilmes)
38. Gustavo Módica (Quilmes)
39. Sergio Agüero (Quilmes)
40. Daniel Viera (Quilmes)
41. Rubén Biendell (Quilmes)
42. Miguel Hrymacz (Quilmes)
43. Sergio Ortiz (Quilmes)
44. Ariel Aguilera (Quilmes)
45. Germán Pravia (Quilmes)
46. José I. Stillante (Quilmes)
47. Ricardo Orozco (Quilmes)
48. Ricardo Modarelli (S. C. de Bariloche)
49. Basilicio Britez (San Justo)
50. Raúl Gabrielli (C.A.B.A. – Centroamérica)
51. Gonzalo Llorente (La Rioja)
52. Sergio Gómez Tey (Merlo-Moreno)
53. Carlos Ponce de León (Córdoba)
54. Sergio Raffaelli (Santiago del Estero)
55. Rubén Lassaga (Santiago del Estero)
56. Marcelo Trejo (Santiago del Estero)
57. Rubén Cruz (Humahuaca)
58. José Piguillem (Merlo Moreno)
59. Alberto Cruz (San Justo)
60. Gustavo R. Varela (Neuquén)
61. Eduardo Farrell (Merlo-Moreno)
62. Gustavo Rey (San Miguel)
63. Juan Carlos Di Sanzo (Chascomús)

21 noviembre 2015

¡¡DIVINO!!!

por Eduardo de la Serna

En lo personal juzgo genial a Mel Brooks, el gran director de comedias cinematográficas. Fiel a su estilo, hizo una parodia-homenaje del cine mudo en la película llamada “Silent Movie”, traducida (sic) al castellano como “la última locura de Mel Brooks” (¿?). Allí, un viejo director está dejando el alcohol y se dirige a su viejo estudio proponiendo una genialidad: una película muda. Pero una financiera, traducida al castellano como “Abarca y Devora”, pretende hundir el viejo estudio para luego comprarlo a muy bajo costo. Las reuniones de la financiera comienzan con una oración – o adoración – al símbolo pesos.
Esto me recordó siempre un brillante artículo de Víctor Codina “el Dios de la vida y los dioses de la muerte” publicado hace muchos años donde hace referencias expresas al ídolo del dinero (mencionando expresamente al dólar y su lema “In God we Trust”). José Luis Sicre hace ya muchos años presentó en el Instituto Bíblico – donde hoy es profesor titular – su tesis doctoral “Los dioses olvidados” sobre la idolatría de las riquezas y los ejércitos extranjeros; su idea principal es que los verbos “confiar” y “estar seguros” sólo deben dirigirse a Dios (ni siquiera a las “cosas de Dios”, como la alianza, el Templo, etc…). Cuando se confía/está seguro ante lo que no es Dios (como confiar en los ejércitos o estar seguros en las riquezas) se entra en el terreno de la idolatría. No hace falta señalar que Jesús de Nazaret – como buen judío – siguió en esa misma corriente destacando que no se puede “servir al dios dinero” – Mammona – porque se aborrecerá a Dios, y que además el César debe “devolverle a Dios” lo que le ha quitado haciéndose él mismo divino.
Esta actitud hacia el dinero es inseparable de la actitud frente a los pobres. La actitud o mirada bíblica – particularmente de los Evangelios – frente a los `pobres es inseparable de la actitud frente a los ricos (es evidente que es imposible que un camello pase por el ojo de una aguja).
Los obispos latinoamericanos en Puebla retomaron el tema de los ídolos destacando que nada es más liberador que decir “Sólo al Señor adorarás” (491).
En esa misma línea teológica fue muy frecuente escuchar al beato Oscar Romero, obispo mártir de El Salvador hablando de la derecha y su “dios dinero”: “Cristo dijo un día: No he venido a traer la paz sino la división, y habrá división hasta en la misma familia, porque unos quieren vivir más cómodamente, según los principios del mundo, del poder y del dinero, y otros, en cambio, han comprendido el llamamiento de Cristo y tienen que rechazar todo lo que no puede ser justo en el mundo” (13/11/77). “La denuncia de la idolatría ha sido siempre la misión de los profetas y de la Iglesia. Ya no es el dios Baal, pero hay otros ídolos tremendos de nuestro tiempo: el dios dinero, el dios poder, el dios lujo, el dios lujuria. ¡Cuántos dioses entronizados en nuestro ambiente! Y la voz de Oseas tiene actualidad también ahora para decirle a los cristianos: No mezclen con la adoración del verdadero Dios esas idolatrías. No se puede servir a dos señores: al Dios verdadero y al dinero. Se tiene que seguir a uno sólo” (11/6/78).
El tema del “dios dinero” también es frecuente en los discursos del Papa Francisco: "Luchemos todos juntos contra el ídolo dinero, contra un sistema sin ética, injusto, en el que manda el dinero" (8/11/15). “Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común… nuestra fe es revolucionaria, porque nuestra fe desafía la tiranía del ídolo dinero” (9/7/15).
Sin duda que hablar de “ídolos” supone culto, templos, ofrendas, víctimas, sacerdotes… Y acá me permito – para concluir – una referencia a los idólatras locales. “El mercado” (así llamado, personal, como entidad) fijará el precio del dólar, esa “mano invisible” es la que regula. Sólo cuando se derrame caerá sobre los de abajo “el sobrante” (que nunca cae). Sacerdotes como Thomas Griesa tienen la garantía de la ortodoxia, “y lo que Griesa termine diciendo, eso hay que hacerlo”. Por cierto en el altar del Mercado se inmolan al Dios dinero millones de pobres, niños, jubilados que se sumergirán en la pobreza como “efectos colaterales”. El Mercado aparece como el Dios omnipotente y omnipresente, invisible y todopoderoso que decide la suerte de los pobres, las víctimas en las que la UIA, IDEA, La Mesa de Enlace, AEA y tantos sacerdotes ofrecen el rito de la “compra-venta” en los Templos bancarios y financieros que “abarcan y devoran” para alimentar a Moloc, o a Saturno-Cronos el dios que devora a sus hijos.
Elegir entre “el mercado” o “los pobres” parecería ser el desafío. Los pobres como “vicarios de Cristo”, el “mercado como dios de muerte”. En lo personal no tengo dudas, sé bien a quien no voy a votar.

Foto de Grupo de Curas en la Opción por los Pobres.

20 noviembre 2015

NO SE PUEDE SER CRISTIANO Y NEOLIBERAL

P. Obispo Miguel Esteban Hesayne,
Obispo emérito de Viedma, Argentina

Porque un cristiano es discípulo de Jesús, cuyo mandamiento frontal de toda su doctrina es el amor solidario. Y expresado en sentencia lapidaria por la boca del mismo Maestro: “la felicidad está más en dar que en recibir” (Hechos 20,35).
Porque el perfil cristiano se define por la participación equitativa. No hay vida cristiana sin comunidad de bienes y personas. La Iglesia es comunión de personas, cuyo signo es la convivencia fraterna, demostrada en el paradigma de la comunidad cristiana de los orígenes cristianos donde se revela textualmente: “repartían el dinero según las necesidades de cada uno” (Hech 2, 45).
No se puede ser cristiano y neoliberal, porque el neoliberalismo sigue siendo en la historia real el capitalismo a secas. La doctrina neoliberal, y su práctica lo demuestra con las consecuencias más dramáticas, se sitúa en las antípodas del Evangelio del Señor Jesús.
Por una parte, Jesucristo fue en su vida histórica el Hombre en el que se encarnó Dios para señalar la conducta de todo Hombre que viene a este mundo. Por eso, hubo escrito-res sagrados que enseñaron la bella utopía de que la tarea cristiana es adquirir las “costumbres de Dios”. No hicieron nada más que fundarse en las palabras que leemos en el Evangelio de Mateo 5,48: “sean tan buenos como lo es el Padre Celestial” o en estas otras de san Juan (15,12) “Amense unos a otros como yo los he amado”. Y comenta el apóstol en su 1ª carta: “En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también, nosotros debemos dar la vida. Si alguien vive en la abundancia y viendo a su hermano en la necesidad le cierra su corazón, ¿cómo permanecerá en él el amor de Dios? Hijitos míos, no amemos sola-mente con la lengua y de palabra sino con obras y de verdad” (3,16-18).
El cristiano es el imitador de Jesucristo. Y Jesucristo es el hombre para los demás... La personalidad cristiana consiste en un darse y el Espíritu que la anima es el que impulsa a formar, de toda la humanidad, una comunidad fraterna, justa y solidaria, con igualdad de posibilidades para todos. Es la nueva civilización del Amor, es la alterna-tiva de una convivencia ciudadana desde los valores de Jesucristo el Señor de la Historia. El ser cristiano consiste en dejarse animar por el Espíritu del Resucitado que recrea el mundo de los hombres en un mundo nuevo habitable para la familia de los hijos de Dios. Por lo contrario, el neoliberal, orientado básicamente en la mentalidad capitalista cuya dinámica interna lleva a la acumulación de bienes, se nutre en su actividad económica del:
-espíritu de lucro, es decir, deseo de obtener ganancias indefinidamente crecientes;
-espíritu de competencia, exacerbado por un fuerte individualismo. Esto provoca la rivalidad o lucha entre los individuos para conseguir mayores ganancias posibles y hace tender siempre hacia el monopolio, que representa el máximo de libertad propia y el máximo de limitación ajena;
-espíritu de racionalización, es decir, apreciar todas las cosas basándose en cálculos efectuados en términos de rendimientos y costes.
El espíritu del neoliberalismo es diametralmente opuesto al Espíritu de los cristianos:
-porque en el país donde se implanta, engendra muerte marginando fríamente a la mayoría sobrante, creando la clase de los excluidos;
-porque deshumaniza la técnica y vacía de contenido humano los progresos económicos, que en el proyecto cristiano deben servir para una equitativa distribución;
-porque altera y corrompe la libertad y la democracia ya que no las acompaña de los valores de la justicia, la verdad y el amor solidario;
-porque su dogmatismo e inflexibilidad en la imposición de la ley de mercado, niega e impide toda posibilidad de alternativa y deja de existir de hecho una convivencia comuni-taria a causa de la absolutez de los intereses privados de una minoría todopoderosa;
-porque -de hecho- se violan elementales derechos humanos exigidos para lograr la dignidad humana tanto personal como comunitaria.
En fin, no se puede ser cristiano y neoliberal porque la fe cristiana promueve la cultura de la vida y la ideología neoliberal, en su realización histórica, es la antesala de la muerte para la mayoría excluida. Es decir, el cristiano se define por la construcción de la PAZ que Jesucristo conquistó con su muerte y resurrección y la da a todo hombre y mujer de buena voluntad.
Foto de Grupo de Curas en la Opción por los Pobres.

10 julio 2015

Decisiones contracíclicas

Por Marcelo Ciaramella

Es frecuente en estos tiempos intercambiar términos propios de unas ciencias con otras adoptando nuevos significados. Tal es el caso por ejemplo del término “resiliencia” que proviene de la física de los materiales. Expresa las cualidades de un resorte: resistir a la presión, doblarse con flexibilidad y recuperar su forma original. Pero la psicología le dio un nuevo significado relacionado con su objeto de estudio: es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro.

Hay un término proveniente de la economía, “contracíclo” que ha sido resignificado para designar la necesidad de cambios urgentes y drásticos en el curso de la realidad. En economía una medida contracíclica es aquella que opera en sentido contrario al ciclo económico –ya sea de expansión o de recesión- en el que se encuentra. Resignificado en la opinión pública el término suele designar una acción que va en contra de la corriente, una decisión que contradice lo esperable o genera en los acontecimientos un rumbo inesperado o desafiante.

La realidad del mundo actual parece pedir reacciones contraciclicas que modifiquen desenlaces a priori inexorables. Tal actitud parece haber sido la de Jesus de Nazaret, un judío marginal criado en Galilea. Desde aquella periferia de campesinos, artesanos y pescadores pobres contradijo al todopoderoso centro de gravedad del mundo, proponiendo un proyecto de mundo solidario, igualitario, construido desde los pobres, donde la autoridad y el poder tienen sentido solo si están al servicio de los más débiles, donde el dinero no puede ni remotamente ocupar el lugar central de la vida y la organización social y los bienes circulan de acuerdo a la necesidad. Un mundo libre sin dominadores ni dominados, sin víctimas ni verdugos, sin clases dominantes sino con unos al servicios de otros. Un mundo libre y liberador. Tan en contra del ciclo imperial y sus aliados locales caracterizó a aquel proyecto que fue combatido con violencia por el centro del poder. Pero Jesus no negoció su misión de generar vida y esperanza en el futuro y dio la vida para resucitar en la fe del pueblo creyente.

Lo mismo podríamos decir del recientemente beatificado obispo de San Salvador, Óscar Romero que en determinado momento de su vida decidió ir contra el ciclo represivo y autoritario de los militares aliados con la oligarquía y muchos de sus compañeros obispos. Se puso decididamente en favor de las víctimas de la violencia y la represión y contra los protagonistas de la opresión generando esperanza en los pobres.

En su discurso de clausura del 2do encuentro de movimientos populares en Bolivia, el Papa Francisco parece haber puesto una segunda marcha en lo que hasta ahora parecía solo un agradable camino de gestos renovados. Algunos términos vertidos en esta ocasión piden continuidad con decisiones contraciclicas en diversos ámbitos de la realidad. Es decir decisiones contra la corriente que modifiquen el curso de los acontecimientos en favor de nuevas posiciones esperanzadoras que permitan creer en el futuro, que generen esa incomodidad que precede a los cambios profundos.

El modelo económico globalizado colonizador y tirano que esta llevando a un creciente deterioro humano y ambiental del planeta es un ciclo que debe finalizar. Debemos buscar y construir un discurso y un modelo contracíclico de civilización. Con una expresión tan novedosa como explícita el Papa señaló que “queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos... Y tampoco lo aguanta la Tierra".

Este sistema agotado en sus posibilidades de producir bienestar generalizado e igualdad de oportunidades parece ir muriendo. Pero muere matando. Matando las posibilidades de vida digna, alimentación, educación, salud, justicia de cada vez más habitantes de este mundo. E incluso matando el equilibrio del ambiente convirtiéndolo en inestable, impredecible e inviable para las próximas décadas, por el solo motivo de perseguir con desenfreno la acumulación del capital. Lamentablemente el Papa no mencionó al capitalismo neoliberal ni a sus adalides mas prepotentes que pretenden sacrificar al mundo entero para satisfacer su propio interés como las potencias desarrolladas o las corporaciones económicas y especulativas. Pero convengamos que no hay otro sistema en vigencia que pretenda modelar nuestras vidas y nuestro futuro a través del miedo, la mentira y el control como el neoliberalismo. La mayoría entendimos de qué hablaba. Es necesario generar un sistema alternativo que convierta la convivencia humana en posible, pacífica, justa y más humana.

La Iglesia también necesita decisiones contraciclicas, un revulsivo que la sacuda y la remonte a sus orígenes. El ciclo de la Iglesia “sociedad perfecta”, dueña de la verdad, polarizada en lo dogmático e institucional, en lo jurídico-territorial, aliada con las derechas conservadoras, perseguidora de lo nuevo y lo vital, alejada de la vida de las mayorías, acomodada en un envase viejo y desactualizado, se ha agotado. El Concilio Vaticano II para la Iglesia en general y el documento de Medellin como aplicación del espíritu del Concilio en América Latina fueron acontecimientos contraciclicos, desinstaladores, generadores de molestias e incomodidades, semillas de vitalidad y compromiso con los mas débiles, creadores de futuro. Pero no llegaron quizá a modificar de raíz el ciclo anterior que revivió en Papas conservadores, en obispos-funcionarios-guardianes litúrgicos procedentes de grupos de ultra derecha con chequera abultada o en una Iglesia peleada todavía con la modernidad, alejada del olor popular, muy a gusto con los poderosos y los rituales rimbombantes, bendiciendo armas, dictaduras y shoppings, poniéndose en el centro a si misma y llegando al colmo de censurar en nombre del derecho canónico a quienes intentan vivir el evangelio a fondo. Una Iglesia desencarnada, distante, como por encima de la historia. Parafraseando un dicho popular, una Iglesia “con menos carne que la rodilla de un canario”.

El parto de un nuevo momento para los pueblos y la Iglesia quizá pueda estar a las puertas. Pero para que eso suceda deberemos ir contra las corrientes que nos han arrastrado hasta el sinsentido. El mundo debe emprender una nueva civilización cuyo centro sea el buen vivir del ser humano y el cuidado de la tierra. Y la iglesia debe volver a ser una Buena Noticia para esos hombres y mujeres que buscan tener esperanza en el futuro, un abrazo de misericordia y compromiso con la justicia, una búsqueda humilde de la verdad, abandonando la ficción de tener “el monopolio de la interpretación de la realidad” y dispuesta a dar la vida.

12 febrero 2015

Grupo de Curas en la Opción por los Pobres

Ante la reciente declaración de la Comisión Justicia y Paz del Epsicopado adhiriendo a la marcha del 18F los Curas en Opción por los pobres decimos:

La marcha del 18F

La trágica muerte del fiscal Nisman no sólo ha conmovido al país. También ha servido para que salgan a la luz oscuras operaciones contra la justicia y la democracia como ya hemos denunciado oportunamente desde el grupo.


Mientras algunos sectores de la justicia se dedican – no sabemos si con responsabilidad o no – a la investigación, otros sectores han convocado a una incomprensible marcha el próximo miércoles 18 de febrero, a la que oportunistamente han adherido miembros de la oposición y otros sectores, algunos claramente antidemocráticos.

Y hoy vemos, con estupor, que la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina “hace pública su adhesión a la misma”. Lamentablemente, algunas actitudes de ciertos sectores eclesiales ya no nos sorprenden, pero así como hace años ante la actitud del obispo Aguer, garante de delincuentes, dijimos “no es la Iglesia”, hoy queremos repetir que estos sectores “no son la Iglesia”, es decir, que no representan a toda la Iglesia, que mayoritariamente es el pueblo creyente al que acompañamos como pastores.

Un grupo del poder judicial, amigos de poderosos y corporaciones, cómplices de cautelares y violadores sistemáticos de las leyes que duermen en cajones sigue mostrando su impudicia del lado del poder. Y – lamentablemente – un grupo del poder eclesiástico le hace llegar su bendición. Estamos habituados. Pero esperamos que el testimonio del Papa Francisco, que quiere “una Iglesia pobre y para los pobres”, impulse a toda la Iglesia a convertirse al pobre y buscar justicia. Justicia que sólo será legítima si empieza por los de abajo, si beneficia, en primer lugar, a las víctimas de la injusticia y no es cómplice de los victimarios.


Grupo de Curas en la Opción por los Pobres
12 de febrero de 2015

05 agosto 2014

La Sonrisa de Laura

por Eduardo de la Serna

Siempre he celebrado con entusiasmo desbordante cada nieto recuperado. Creo que es una nueva derrota que le infligimos a la Dictadura cívico-militar. Y ya ese es un motivo suficiente para celebrar.

Cada encuentro, además, es otro triunfo, el de la vida. 30.000 hermanos y compañeros fueron asesinados. Cobardemente asesinados, cruelmente, espantosamente. Ante eso, ante esa noche oscura muchos supimos oponerle distintas reacciones: el exilio (externo o interno), la resistencia, la memoria. Las diferentes organizaciones de Derechos Humanos son un magnífico ejemplo de esto; cada una con sus características propias. Todas en la búsqueda de “memoria, verdad y justicia”.

Justo en la semana que acabamos de escuchar que “Mauricio no habría descolgado los cuadros de Videla”, un nuevo cuadro acaba de colgarse. El cuadro 114.

Cada nieto o nieta es propio, distinto, su historia lo es, su familia. Y no es justo que sea un número. Uso el “114” solo por un momento.

Las Abuelas también tuvieron y tienen su historia, desde Chicha a nuestros días. Algunas siguen buscando, otras se reencontraron con ellas, otras murieron antes de ver cuánto se parecían unos y otros. Pero todas son memoria. Y memoria de vida. Lo propio de las Abuelas es que buscan vida, me dijo hace ya mucho mi amiga Mirta, que fue abogada de Abuelas desde el principio. Y buscar vida es enfrentar la muerte. Es afrontar un parto. Es confrontar con la impunidad.

Pero la novedad simbólica, que se añade, es que hoy el “114” se llama Guido. Todos los que sí celebramos que se descolgaran los cuadros sabíamos que en algún lado Guido estaba caminando. Habíamos oído hablar de Guido. Temíamos, como seguimos temiendo, que los 400 que faltan se pierdan la dicha de encontrar a su abuela, de reconocer una sonrisa, de entender un gusto, palpitar una sensación.

Deseamos que Guido sea un impulso para que muchas y muchos se pregunten, y elijan sacarse la duda. Que los que tienen parientes desaparecidos lleven su sangre al banco de datos genéticos, y que sigamos pudiendo armar el rompecabezas que los genocidas quisieron mantener en el olvido, en la noche, en la muerte.

Hoy es el día de la vida. “Hoy, desde el cielo, Laura estará sonriendo” afirmó Estela. Es día de abrazarla a ella y su familia sabiendo que en su casa también ahora podrá poner cuadros. Es día de fiesta. Pero esos brazos levantados en el festejo, pronto, muy pronto deberán seguir buscando para que muchos y muchas puedan seguir reconociendo en sus miradas los ojos que los buscaron, y celebrar la política de Derechos Humanos, que no es venganza, que no es mirar para atrás sino – por el contrario – saber que queremos que en nuestro camino de hoy haya nuevos Guidos, Anahi, y tantas y tantos que, caminando juntos, gritemos con alegría y esperanza ¡vamos por más! ¡Nunca menos!


Homilía en la celebración eucarística en homenaje a Mons. ENRIQUE ANGELELLI

HOMILÍA EN LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
EN HOMENAJE A MONS. ENRIQUE ANGELELLI
 

(Punta de los Llanos, 3 de agosto de 2014)

Lecturas: Isaías 55, 1-3; Sal. 144; Rom. 8,35.37-39; Mateo 14, 13-21

Queridos hermanos y hermanas,
Cada cuatro de agosto, esta Iglesia riojana se acerca a Punta de los Llanos con amor y veneración para evocar a su Pastor Enrique Angelelli. Venimos a celebrar su memoria y a descubrir en su testimonio de Jesucristo el Señor, huellas para nuestros propios pasos de discípulos del Reino.
No venimos solos, nos acompañan hermanos y hermanas de muchas comunidades eclesiales argentinas, solidarios con nuestro mismo andar de Iglesia peregrina, servidora del hombre nuevo que anhelamos para nuestra Patria. Está con nosotros Mons. Virginio Bresanelli, Padre Obispo de Neuquén. Hemos escuchado el saludo de Mons. Tisera, obispo de Quilmes. Ambos prolongan con su cercanía fraterna aquella celebración de Neuquén, en 1983, en la que sus predecesores, Mons. De Nevares y Mons. Novak, pidieron la investigación del asesinato de Mons. Angelelli. Agradezco la presencia de Mons. Rodríguez, mi predecesor en esta misión de apacentar el Pueblo de Dios en La Rioja. También desde Córdoba, Iglesia madre de Mons. Angelelli, vienen numerosos peregrinos. Y nuestros hermanos de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos, aquí presentes, piden con nosotros el pleno esclarecimiento de la muerte de Mons. Ponce de León.
En este largo mes desde que aguardábamos en oración la sentencia del Tribunal Oral Federal, hemos podido reconocer el paso del Señor por nuestra historia nacional y eclesial y escuchar la proclamación judicial de la verdad sobre lo acontecido treinta y ocho años atrás en Punta de los Llanos. Una verdad que vivía y latía en el corazón de muchos riojanos.
Las vidas de Carlos, Gabriel y Wenceslao, a lo largo de estos días, nos han preparado en este itinerario pascual hasta aquí. Como los discípulos en camino a Galilea, venimos a encontrarnos con el Resucitado que nos da su Palabra y nos parte su Pan, aquellos dones que Enrique Angelelli entregó con amor a lo largo de su ministerio de buen pastor.
En la primera lectura, el profeta nos invita a todos a participar de la herencia de la tierra. Dios quiere saciarnos con sus bienes, cuidando que nadie quede fuera. Y nos toca a nosotros responder con fidelidad a esa grandeza de Dios, buscando juntos caminos nuevos de solidaridad y participación, con justicia y dignidad. Estoy seguro que esa convicción alentó el corazón de Mons. Angelelli en la animación del movimiento rural diocesano y la cooperativa Codetral. Detrás de esos importantes proyectos estaba indudablemente la posibilidad de vivir y trabajar conforme la bendición bíblica de “poseer la tierra”.
“Nada nos separará del amor de Cristo” nos enseña Pablo. Esa certeza que encendió el corazón de los cristianos de generación en generación, fundamentó la entrega martirial de los testigos del Señor. Ningún poder humano, ninguna prepotencia, ningún proyecto de muerte pueden con la vida nueva que Cristo nos trae. Así lo entendieron también Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique. Así vivieron y así murieron, dándolo todo por Dios y los hermanos.
El evangelio de la multiplicación de los panes siempre nos provoca admiración por la enérgica respuesta de Jesús al “no se puede” de los discípulos. La lógica del realismo humano es derrotada por la locura de Dios que no soporta el hambre de su pueblo, al que alimentó con su Palabra y no le quiso hacer faltar el pan material. No hay falsas alternativas en las palabras eficaces del Señor. Quiere lo uno y lo otro para su gente. ¡Cuántas veces hemos escuchado la religión anticristiana de una piedad despojada de comprensión hacia los problemas humanos! ¡Cuántos cristianos impecables han descalificado el compromiso evangélico de quienes desde su condición creyente han pedido y luchado para que todos tengan el “pan nuestro de cada día”!
“Denles Uds. mismos de comer” nos sigue desafiando Jesús de Nazaret. Y se refiere hoy a nuestros servicios e iniciativas pastorales de caridad y de promoción. En la atención de las emergencias, en el desarrollo y la formación de los agentes de pastoral y los servidores de Cáritas y de pastoral social, no caigamos en la tentación del “no se puede”, del “lo hemos intentado todo”. No nos desanimemos por las incomprensiones de los que nos juzgan, cruzados de brazos o calculando desde la fría mezquindad de sus propios bolsillos. Discernir la realidad y procurar transformarla juntos a partir del Evangelio, sigue siendo nuestra opción de vida. Como riojanos, tenemos en el magisterio de Enrique Angelelli, pastor de tierra adentro, un legado precioso que queremos vivir y honrar, lejos del mármol, cerca del barro de la historia en la que somos artesanos en las manos de Dios.
Como les compartía en la bendición de la Sala de la Memoria, el 17 de julio pasado, en Chamical, volvemos al pasado y hacemos memoria no con la nostalgia que enferma y paraliza sino con la decidida convicción de que en ese pasado encontramos pistas claras para nuestro seguimiento de Cristo, aquí y ahora. Como nos enseña Mons. Angelelli,
“¡Advierte! no eres pasado sino historia,
eres proyecto y siempre mensaje,
pueblo que camina y no desierto,
agua que canta y no estanque.”

Pidamos al Señor, por intercesión de Nuestra Madre, la Virgen del Valle y nuestro Patrono San Nicolás recorrer nuestra parte del camino en fidelidad a esa herencia sagrada que nos dejó Jesús de Nazaret, asumida íntegramente por la vida y ministerio de nuestro querido Mons. Angelelli.

+Marcelo Colombo, Padre Obispo de La Rioja
HOMILÍA EN LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
EN HOMENAJE A MONS. ENRIQUE ANGELELLI
(Punta de los Llanos, 3 de agosto de 2014)
 
Lecturas: Isaías 55, 1-3; Sal. 144; Rom. 8,35.37-39; Mateo 14, 13-21
 
Queridos hermanos y hermanas,

Cada cuatro de agosto, esta Iglesia riojana se acerca a Punta de los Llanos con amor y veneración para evocar a su Pastor Enrique Angelelli. Venimos a celebrar su memoria y a descubrir en su testimonio de Jesucristo el Señor, huellas para nuestros propios pasos de discípulos del Reino.

No venimos solos, nos acompañan hermanos y hermanas de muchas comunidades eclesiales argentinas, solidarios con nuestro mismo andar de Iglesia peregrina, servidora del hombre nuevo que anhelamos para nuestra Patria. Está con nosotros Mons. Virginio Bresanelli,  Padre Obispo de Neuquén. Hemos escuchado el saludo de Mons. Tisera, obispo de Quilmes. Ambos prolongan con su cercanía fraterna aquella celebración de Neuquén, en 1983, en la que sus predecesores, Mons. De Nevares y Mons. Novak, pidieron la investigación del asesinato de Mons. Angelelli. Agradezco la presencia de Mons. Rodríguez, mi predecesor en esta misión de apacentar el Pueblo de Dios en La Rioja. También desde Córdoba, Iglesia madre de Mons. Angelelli, vienen numerosos peregrinos. Y nuestros hermanos de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos, aquí presentes, piden con nosotros el pleno esclarecimiento de la muerte de Mons. Ponce de León.

En este largo mes desde que aguardábamos en oración la sentencia del Tribunal Oral Federal, hemos podido reconocer el paso del Señor por nuestra historia nacional y eclesial y escuchar la proclamación judicial de la verdad sobre lo acontecido treinta y ocho años atrás en Punta de los Llanos. Una verdad que vivía y latía en el corazón de muchos riojanos.

Las vidas de Carlos, Gabriel y Wenceslao, a lo largo de estos días, nos han preparado en este itinerario pascual hasta aquí. Como los discípulos en camino a Galilea, venimos a encontrarnos con el Resucitado que nos da su Palabra y nos parte su Pan, aquellos dones que Enrique Angelelli entregó con amor a lo largo de su ministerio de buen pastor.

En la primera lectura, el profeta nos invita a todos a participar de la herencia de la tierra. Dios quiere saciarnos con sus bienes, cuidando que nadie quede fuera. Y nos toca a nosotros responder con fidelidad a esa grandeza de Dios, buscando juntos caminos nuevos de solidaridad y participación, con justicia y dignidad. Estoy seguro que esa convicción alentó el corazón de Mons. Angelelli en la animación del movimiento rural diocesano y la cooperativa Codetral. Detrás de esos importantes proyectos estaba indudablemente la posibilidad de vivir y trabajar conforme la bendición bíblica de “poseer la tierra”.

“Nada nos separará del amor de Cristo” nos enseña Pablo. Esa certeza que encendió el corazón de los cristianos de generación en generación, fundamentó la entrega martirial de los testigos del Señor. Ningún poder humano, ninguna prepotencia, ningún proyecto de muerte pueden con la vida nueva que Cristo nos trae. Así lo entendieron también Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique. Así vivieron y así murieron, dándolo todo por Dios y los hermanos.

El evangelio de la multiplicación de los panes siempre nos provoca admiración por la enérgica respuesta de Jesús al “no se puede” de los discípulos. La lógica del realismo humano es derrotada por la locura de Dios que no soporta el hambre de su pueblo, al que alimentó con su Palabra y no le quiso hacer faltar el pan material. No hay falsas alternativas en las palabras eficaces del Señor. Quiere lo uno y lo otro para su gente. ¡Cuántas veces hemos escuchado la religión anticristiana de una piedad despojada de comprensión hacia los problemas humanos! ¡Cuántos cristianos impecables han descalificado el compromiso evangélico de quienes desde su condición creyente han pedido y luchado para que todos tengan el “pan nuestro de cada día”!

“Denles Uds. mismos de comer” nos sigue desafiando Jesús de Nazaret. Y se refiere hoy a nuestros servicios e iniciativas pastorales de caridad y de promoción. En la atención de las emergencias, en el desarrollo y la formación de los agentes de pastoral y los servidores de Cáritas y de pastoral social, no caigamos en la tentación del “no se puede”, del “lo hemos intentado todo”. No nos desanimemos por las incomprensiones de los que nos juzgan, cruzados de brazos o calculando desde la fría mezquindad de sus propios bolsillos. Discernir la realidad y procurar transformarla juntos a partir del Evangelio, sigue siendo nuestra opción de vida. Como riojanos, tenemos en el magisterio de Enrique Angelelli, pastor de tierra adentro, un legado precioso que queremos vivir y honrar, lejos del mármol, cerca del barro de la historia en la que somos artesanos en las manos de Dios.

Como les compartía en la bendición de la Sala de la Memoria, el 17 de julio pasado, en Chamical, volvemos al pasado y hacemos memoria no con la nostalgia que enferma y paraliza sino con la decidida convicción de que en ese pasado encontramos pistas claras para nuestro seguimiento de Cristo, aquí y ahora. Como nos enseña Mons. Angelelli,

“¡Advierte! no eres pasado sino historia,
eres proyecto y siempre mensaje,
pueblo que camina y no desierto,
agua que canta y no estanque.”

Pidamos al Señor, por intercesión de Nuestra Madre, la Virgen del Valle y nuestro Patrono San Nicolás recorrer nuestra parte del camino en fidelidad a esa herencia sagrada que nos dejó Jesús de Nazaret, asumida íntegramente por la vida y ministerio de nuestro querido Mons. Angelelli.

+Marcelo Colombo, Padre Obispo de La Rioja

28 julio 2014

Una civilización para humanizar un mundo gravemente enfermo

Por Jon Sobrino SJ

Discurso de graduación de los estudiantes de la escuela jesuita de teología, Berkeley, 24 de mayo 2014

Queridos amigos y amigas:
Quiero comenzar mis palabras agradeciendo a las autoridades de la Escuela Jesuita de Teología -y quiero mencionar a mi gran amigo Paul Locatelli- la invitación a dirigirme a los estudiantes que hoy se gradúan, a sus profesores y familiares que los han acompañado durante sus estudios, y a mis compañeros jesuitas. Estar hoy aquí me trae recuerdos de un agradecimiento mayor. Hace 25 años JST me concedió un doctorado honoris causa. Fue una forma de honrar a mis hermanos jesuitas y a dos sencillas mujeres que pocas semanas antes habían sido asesinados vilmente, de noche y a traición. Han pasado los años, pero en aquellos hombres y mujeres todavía encuentro inspiración para dirigirme a ustedes. Los seis jesuitas fueron universitarios, como quienes estamos aquí: Amando López, Juan Ramón Moreno e Ignacio Ellacuría, teólogos –este último internacionalmente conocido, y especialmente en JST; Segundo Montes, sociólogo, acompañante de emigrantes en Honduras y defensor suyo en el congreso de Estados Unidos; Ignacio Martín Baró psicólogo social, analista de la violencia en contra del pueblo; Joaquín López y López, cofundador de la UCA y fundador de Fe y Alegría. Las dos mujeres, Elba y Celina, madre e hija, trabajadoras como las personas que aquí cuidan del mantenimiento, aseo, jardinería, cocina… Fueron símbolo del pueblo de Monsenor Romero, quien les amo hasta el final. Un pueblo crucificado, hombres y mujeres pobres y esperanzados. Recordándoles a todos ellos, y basado en el pensamiento de Ellacuría ofreceré algunas reflexiones sobre lo que, en mi opinión, es el problema mayor de nuestro mundo al que ahora salen los graduados. Y sobre lo que todos tenemos que trabajar.
I. Un mundo gravemente enfermo. La civilización de la riqueza.
La verdad más real, más hiriente y más cuestionante es que nuestro mundo está muy mal. Al final de sus días, sin exaltaciones juveniles, en 1989 Ellacuría dijo lapidariamente: “nuestra civilización está gravemente enferma”1. En 2005, J. Ziegler, relator especial de Naciones Unidas para el derecho a la alimentación, dijo que el mundo “está amenazado de muerte por el gran capital financiero”2. Hace pocos días, el teólogo venezolano Pedro Trigo ha escrito que la realidad actual de las migraciones, de lo cual ustedes tienen experiencia inmediata en California, expresa “en toda su crudeza, magnitud y dureza el pecado del mundo”3.
Los elogios de la globalización, miopes, falaces o hipócritamente mantenidos, no pueden ocultar el peligro: “un desenlace fatídico y fatal”4. Ellacuría denunció que esa enfermedad es producida por la civilización de la riqueza. Y concluyó que hay “revertir la historia, subvertirla y lanzarla en otra dirección”5. Progresistas esperanzados dicen hoy “otro mundo es posible”. Ellacuría diría “otro mundo es necesario”. Y para que irrumpa ese mundo otro es necesaria otra civilización que sea contrapuesta y superadora de la civilización de la riqueza. Es la civilización de la pobreza 6. No es fácil comprenderla en toda su profundidad, pero voy a intentar explicarlo a continuación. Ellacuría no definió con precisión qué entendía por civilización, pero la describió suficientemente en paralelo a un proyecto general de la humanidad, a un orden de valores, a un estado de cosas, firme. En cualquier caso no se refería a un aspecto de la realidad social, como la economía, la religión, el cultivo de la ciencia… sino a una totalidad. Y tampoco definió con precisión qué entendía por pobreza cuando con ella nombraba una civilización. Y es muy importante comprenderlo bien.
1. A quienes objetan simplistamente el uso del término pobreza les advierte que no se trata de una pauperización universal, lo cual debiera ser evidente para toda persona normal.
2. Es decisivo que lo que sea esta pobreza se debe comprender en relación contraria y superadora a la riqueza de la otra civilización. Esto significa que, aunque todavía queda por analizar su contenido, es su contrario. La relación entre ambas es dialéctica.
3. Y lo fundamental: de esa superación proviene salvación, la salvación de nuestra actual civilización enferma. Así lo dijo en conceptos bien pensados.

“En un mundo configurado pecaminosamente por el dinamismo capital-riqueza es necesario suscitar un dinamismo contrario que lo supere salvíficamente”. Se dice pues que este mundo esta sometido a la figura del pecado –lo que de una u otra forma da muerte-, figura que tiene un dinamismo, dynamis, fuerza. Por ello se necesita otro dinamismo, dynamis, que, en lucha, supera la fuerza que configura nuestro mundo, que “esta gravemente enfermo”.
4. La tesis global que incluye los elementos fundamentales de ambas civilizaciones y su dialéctica la formuló con estas palabras:
“La civilización de la pobreza rechaza la acumulación del capital como motor de la historia y la posesión-disfrute de la riqueza como principio de humanización. Hace de la satisfacción universal de las necesidades básicas el principio del desarrollo. Y hace del crecimiento de la solidaridad compartida el fundamento de la humanización”7.
Esto no es fácil de aceptar y ni siquiera es fácil de comprender. De ahí que, aun con buena intención, a veces la palabra pobreza ha sido eliminada y sustituida por otras, y se habla así de “civilización de la austeridad compartida”, u otras semejantes. La razón principal, pienso, es el escalofrío que produce introducir pobreza en la formulación de un ideal de civilización. Pero al hacerlo, hay que tener en cuenta que solo con la palabra austeridad no se va al fondo del asunto. Austeridad, en efecto es una actitud subjetiva contraria a derroche, mientras que pobreza es una realidad objetiva –compleja como veremos- contraria a riqueza. Pobreza, no austeridad, es lo que se opone dialécticamente a riqueza. Es lo que hay que superar. Y hay que saber bien qué es esa civilización. En la civilización de la riqueza el motor de la historia es “la acumulación privada del mayor capital posible por parte de individuos, grupos, multinacionales, estados o grupos de estados”8. Su sentido es el máximo disfrute de lo acumulado en base a la propia seguridad y a la posibilidad de un consumismo siempre creciente como base de la propia felicidad. Esta civilización no depende de la geografía, pues está vigente tanto en el este como en el oeste, y debe llamarse civilización capitalista -sea capitalismo de estado o capitalismo privado. El juicio sobre ella no debe ser simplista “pues ha traído bienes a la humanidad, que como tales bienes deben ser conservados y propiciados (desarrollo científico y técnico, nuevos modos de conciencia colectiva, etc.). Pero ha traído males mayores”9.
1. No satisface las necesidades básicas de todos.
2. No solo no genera equidad sino que no la puede generar.
3. No genera espíritu humanizante. Lo primero es un crimen. Es la negación de la vida, la muerte lenta del ser humano, o la muerte violenta cuando el ser humano se rebela y lucha por la vida.

Los grandes del poder suelen esconder lo segundo, pero sin convencer. Simplemente, no hay recursos en el planeta para que el disfrute que es producto de la acumulación pueda ser universal –por lo que, siguiendo a Kant, la civilización de la riqueza no es ética porque no es universalizable. Sea cuales fueren los cantos de sirena –aun con la crisis como espada de Damocles- de que lo malo no es tan absolutamente malo como pudiera parecer y de que lo bueno sigue su camino, reprogramando esfuerzos de disminuir la pobreza el 2025, lo que sigue siendo indiscutible es que el nivel de vida –no sólo el de los millonarios, pero ni siquiera el de las clases medias de norteamericanos, europeos o japoneses sea universalizable. Consumen tal cantidad de recursos, materias primas y energía que lo restante no alcanza para el buen vivir del resto de la población mundial10. Esto hace difícil o imposible que florezca el espíritu humano como dimensión de toda una civilización –el tercero de los males. Es la negación de la fraternidad y de la dignidad universal –sea cuales fueren las formulaciones de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Ellacuría insistió cada vez con más fuerza en que la civilización de la riqueza no genera espíritu, inspiración, energía, valores, que humanicen a personas y sociedades. Es la civilización del individuo, del egoísta buen vivir, del éxito excluyente y vencedor del otro –véase el deporte de elite y la industria multimillonaria en que se ha convertido. Y el aire que respira el espíritu se enrarece todavía más cuando el Occidente que produce dicha civilización se comprende a sí mismo no sólo como fruto de talento y nobles esfuerzos -en parte muy reales, pero sin olvidar la secular y gigantesca depredación histórica que ha llevado a cabo-, sino como fruto de una predestinación, como antaño se comprendían los pueblos elegidos según las religiones. La civilización de la riqueza no queda confinada por la geografía, pero se implanta en una regiones del mundo más que en otras. Dicho con ponderación y respeto, para Ellacuría Estados Unidos era paradigma de esa civilización. Y quienes están configurados por ella actúan como si ello obedeciese a un destino manifiesto. Ese espíritu deshumaniza. Tiende a generar desprecio en unos y servilismo o respuestas irracionalmente violentas en otros. En 1989, sin juzgar de sus posibilidades económicas, sino espirituales, Ellacuría dijo que Estados Unidos “tiene una mala solución”11 y añadió que eso es peor que no tener solución, como es el caso del tercer mundo.
Generalizando, dijo que los países de abundancia “no tienen esperanza” -la cual sí existe en el tercer mundo-, sino que “lo único que realmente tienen es miedo”12. Mirando a la totalidad de nuestro mundo, el de Ellacuría y el nuestro, no se ve cómo puede tener sentido un mundo en que la parábola del ricachón y del pobre Lázaro sigue siendo, sin ninguna duda, su propia parábola, la que mejor describe la totalidad del planeta. La conclusión de Ellacuría en su día fue lapidaria: la civilización de la riqueza sufre un “fracaso humanista y moral”13. Y pasando juicio a su larga historia añadía, lo que es sumamente importante tener en cuenta, que sus procesos de autocorrección no se muestran suficientes para revertir su curso destructor.
II. Un mundo en vías de sanación. La civilización de la pobreza Lo que puede sanar a este mundo es la civilización.
Lo que puede sanar a este mundo es la civilización de la pobreza. Ojalá me explique bien y sirva como legado para ustedes jesuitas que hoy se gradúan en teología. Ya en su primer artículo, Ellacuría la definía programáticamente como “un estado universal de cosas en que esté garantizada la satisfacción de las necesidades fundamentales, la libertad de las opciones personales y un ámbito de creatividad personal y comunitaria que permita la aparición de nuevas formas de vida y cultura, nuevas relaciones con la naturaleza, con los demás hombres, consigo mismo y con Dios”14. Esto, que pudiera ser expresión más general de la utopía, es específico de la civilización de la pobreza cuando se analizan los fundamentos de ésta. Está “fundada en un humanismo materialista, transformado por la luz y la inspiración cristiana”15. Lo primero expresa el habérselas humanamente con lo material. Y así una civilización basada en el trabajo, como medio no sólo de producción, sino como cauce de creatividad y realización del ser humano, humaniza más que la basada en el capital -cómo también lo dijo Juan Pablo II en la Laborem Excercens. Lo segundo expresa que esta civilización esté transida de elementos importantes de la tradición bíblico-jesuánica. Y en el caso de Ellacuría está también operante, debidamente historizada, material y socialmente, la tradición ignaciana de la meditación de las dos banderas16.
Quiero detenerme un momento en esto, pues Berkeley tiene raíces en san Ignacio. Se afirma en dicha meditación que hay dos principios que originan dos caminos que llevan a la salvación o la condenación. Uno comienza con la pobreza, lleva a insultos y vituperios, como los que sufrió Jesús, y todo ello lleva por su naturaleza a la humildad, a la humanización integral diríamos hoy. Y de ahí a todos los bienes. El otro principio comienza con la riqueza y lleva por su naturaleza a los honores mundanos y vanos, de ahí a la soberbia, la deshumanización integral, y de ahí a todos los males. Ambos principios y ambos procesos son dialécticos. El uno está contra el otro. En esta intuición ignaciana, lo cual es importante recordarlo ante el auge actual de espiritualidad ignaciana, pobreza, debidamente historizada, es “principio” de bienes, y puede liberar de los males de los cuales es principio la riqueza. De ahí que Ellacuría proponga como solución la civilización de la pobreza en contra de la civilización de la riqueza. Por esa civilización de la pobreza hay que trabajar. No basta con predicarla como profecía contra la civilización de la riqueza, ni siquiera basta sólo con anunciarla como buena noticia para los pobres de este mundo. La solución “no puede estar en un salirse de este mundo y hacer frente a él un signo de protesta profético, sino en introducirse en él para renovarlo y transformarlo hacia la utopía de la tierra nueva”17. Ya hemos dicho que para Ellacuría la relación entre pobreza y riqueza es dialéctica, una hace contra la otra. Y eso significa lo que suele ser habitualmente ignorado: no se puede trabajar en favor de la civilización de la pobreza sin sufrir persecuciones y difamaciones.
Es una vana ilusión. La multitud de mártires por la justicia en América Latina desde Medellín es una prueba evidente de ello. Para construir una civilización de la pobreza Ellacuría propone dos tareas fundamentales. Una, la más comprensible y aceptada en principio, es “crear modelos económicos, políticos y culturales que hagan posible una civilización del trabajo como sustitutiva de una civilización del capital”18. La otra consiste en robustecer “la solidaridad compartida, en contraposición con el individualismo cerrado y competitivo de la civilización de la riqueza”19. Con la solidaridad nos introducimos en un ámbito de realidad que es de naturaleza del espíritu. Ellacuría en sus últimos años insistió en el espíritu que debe informe una nueva civilización. Puede ser generado muy principalmente por los pobres. Los pobres en plenitud son pobres con espíritu. Y la civilización que humaniza es la civilización con espíritu. “Esa pobreza es la que realmente da espacio al espíritu, que ya no se verá ahogado por el ansia de tener más que el otro, por el ansia concupiscente de tener toda suerte de superfluidades, cuando a la mayor parte de la humanidad le falta lo necesario. Podrá entonces florecer el espíritu, la inmensa riqueza espiritual y humana de los pobres y los pueblos del Tercer Mundo, hoy ahogada por la miseria y por la imposición de modelos culturales más desarrollados en algunos aspectos, pero no por eso más plenamente humanos”20. Para terminar, si se me permite la ironía, suelo decir que “en la liturgia a Dios todo le sale bien”. Mi sincero deseo es que la civilización de la pobreza le salga bien a Dios en nuestra historia real. Mi deseo es que ustedes, graduados, profesores, familiares, jesuitas, construyamos todos la civilización de la pobreza, no solo en la liturgia y en el concepto, sino en la realidad. Que en esta civilización de la pobreza los pobres de este mundo sean nuestros hermanos. En ellos se inspiraron y a ellos amaron los mártires que he nombrado al principio. Y en ellos se inspiraron y a ellos amaron cuatro mujeres estadounidenses: Ita, Maura, Jean y Dorothy.
Las palabras con que finalizó Ellacuría su último artículo de teología son las siguientes:
“Hombres nuevos, que siguen anunciando firmemente aunque siempre a oscuras, un futuro siempre mayor, porque más allá de los sucesivos futuros históricos se avizora el Dios salvador, el Dios liberador”21. A todos ustedes, especialmente a los graduados, les deseo muy cordialmente que sean esos hombres nuevos. 



UNA CIVILIZACIÓN PARA HUMANIZAR UN MUNDO GRAVEMENTE ENFERMO
Por Jon Sobrino SJ

Discurso de graduación de los estudiantes de la escuela jesuita de teología,
Berkeley, 24 de mayo 2014

Queridos amigos y amigas:

Quiero comenzar mis palabras agradeciendo a las autoridades de la Escuela Jesuita de Teología -y quiero mencionar a mi gran amigo Paul Locatelli- la invitación a dirigirme a los estudiantes que hoy se gradúan, a sus profesores y familiares que los han acompañado durante sus estudios, y a mis compañeros jesuitas. Estar hoy aquí me trae recuerdos de un agradecimiento mayor. Hace 25 años JST me concedió un doctorado honoris causa. Fue una forma de honrar a mis hermanos jesuitas y a dos sencillas mujeres que pocas semanas antes habían sido asesinados vilmente, de noche y a traición.   Han pasado los años, pero en aquellos  hombres y mujeres todavía encuentro inspiración para dirigirme a ustedes. Los seis jesuitas fueron universitarios, como quienes estamos aquí: Amando López, Juan Ramón Moreno e Ignacio Ellacuría, teólogos –este último internacionalmente conocido, y especialmente en JST; Segundo Montes, sociólogo, acompañante de emigrantes en Honduras y defensor suyo en el congreso de Estados Unidos; Ignacio Martín Baró psicólogo social, analista de la violencia en contra del pueblo; Joaquín López y López, cofundador de la UCA y fundador de Fe y Alegría. Las dos mujeres, Elba y Celina, madre e hija, trabajadoras como las personas que aquí cuidan del mantenimiento, aseo, jardinería, cocina… Fueron símbolo del pueblo de Monsenor Romero, quien les amo hasta el final. Un pueblo crucificado, hombres y mujeres pobres y esperanzados. Recordándoles a todos ellos, y basado en el pensamiento de Ellacuría ofreceré algunas reflexiones sobre lo que, en mi opinión, es el problema mayor de nuestro mundo al que ahora salen los graduados. Y sobre  lo que todos tenemos que trabajar.

I. Un mundo gravemente enfermo. La civilización de la riqueza.

La verdad más real, más hiriente y más cuestionante es que nuestro mundo está muy mal. Al final de sus días, sin exaltaciones juveniles, en 1989 Ellacuría dijo lapidariamente: “nuestra civilización está gravemente enferma”1. En 2005, J. Ziegler, relator especial de Naciones Unidas para el derecho a la alimentación, dijo que el mundo “está amenazado de muerte por el gran capital financiero”2. Hace pocos días, el teólogo venezolano Pedro Trigo ha escrito que la realidad actual de las migraciones, de lo cual ustedes tienen experiencia inmediata en California, expresa “en toda su crudeza, magnitud y dureza el pecado del mundo”3.  

Los elogios de la globalización, miopes, falaces o hipócritamente mantenidos, no pueden ocultar el peligro: “un desenlace fatídico y fatal”4. Ellacuría denunció que esa enfermedad es producida por la civilización de la riqueza. Y concluyó que hay “revertir la historia, subvertirla y lanzarla en otra dirección”5. Progresistas esperanzados dicen hoy “otro mundo es posible”. Ellacuría diría “otro mundo es necesario”. Y para que irrumpa ese mundo otro es necesaria otra civilización que sea contrapuesta y superadora de la civilización de la riqueza. Es la civilización de la pobreza 6. No es fácil comprenderla en toda su profundidad, pero voy a intentar explicarlo a continuación. Ellacuría no definió con precisión qué entendía por civilización, pero la describió suficientemente en paralelo a un proyecto general de la humanidad, a un orden de valores, a un estado de cosas, firme. En cualquier caso no se refería a un aspecto de la realidad social, como la economía, la religión, el cultivo de la ciencia… sino a una totalidad. Y tampoco definió con precisión qué entendía por pobreza cuando con ella nombraba una civilización. Y es muy  importante comprenderlo bien. 

1. A quienes objetan simplistamente el uso del término pobreza les advierte que no se trata de una pauperización universal, lo cual debiera ser evidente para toda persona normal. 
2. Es decisivo que lo que sea esta pobreza se debe comprender en relación contraria y superadora a la riqueza de la otra civilización. Esto significa que, aunque todavía queda por analizar su contenido, es su contrario. La relación entre ambas es dialéctica. 
3. Y lo fundamental: de esa superación proviene salvación, la salvación de nuestra actual civilización enferma. Así lo dijo en conceptos bien pensados. 

“En un mundo configurado pecaminosamente por el dinamismo capital-riqueza es necesario suscitar un dinamismo contrario que lo supere salvíficamente”. Se dice pues que este mundo esta sometido a la figura del pecado –lo que de una u otra forma da muerte-, figura que tiene un dinamismo, dynamis, fuerza. Por ello se necesita otro dinamismo, dynamis, que, en lucha, supera la fuerza que configura nuestro mundo, que  “esta gravemente enfermo”. 

4. La tesis global que incluye los elementos fundamentales de ambas civilizaciones y su dialéctica la formuló con estas palabras:

“La civilización de la pobreza rechaza la acumulación del capital como motor de la historia y la posesión-disfrute de la riqueza como principio de humanización. Hace de la satisfacción universal de las necesidades básicas el principio del desarrollo. Y hace del crecimiento de la solidaridad compartida el fundamento de la humanización”7. 

Esto no es fácil de aceptar y ni siquiera es fácil de comprender. De ahí que, aun con buena intención, a veces la palabra pobreza ha sido eliminada y sustituida por otras, y se habla así de “civilización de la austeridad compartida”, u otras semejantes. La razón principal, pienso, es el escalofrío que produce introducir pobreza en la formulación de un ideal de civilización. Pero al hacerlo,  hay que tener en cuenta que solo con la palabra austeridad no se va al fondo del asunto. Austeridad, en efecto es una actitud subjetiva contraria a derroche,  mientras que pobreza es una realidad objetiva –compleja como veremos-  contraria a riqueza. Pobreza, no austeridad, es lo que se opone dialécticamente a  riqueza. Es lo que hay que superar. Y hay que saber bien qué es esa civilización. En la civilización de la riqueza el motor de la historia es “la acumulación privada del mayor capital posible por parte de individuos, grupos, multinacionales, estados o grupos de estados”8. Su sentido es el máximo disfrute de lo acumulado en base a la propia seguridad y a la posibilidad de un consumismo siempre creciente como base de la propia felicidad. Esta civilización no depende de la geografía, pues está vigente tanto en el este como en el oeste, y debe llamarse civilización capitalista -sea capitalismo de estado o capitalismo privado. El juicio sobre ella no debe ser simplista “pues ha traído bienes a la humanidad, que como tales bienes deben ser conservados y propiciados (desarrollo científico y técnico, nuevos modos de conciencia colectiva, etc.). Pero ha traído males mayores”9. 

1. No satisface las necesidades básicas de todos. 
2. No solo no genera equidad sino que no la puede generar. 
3. No genera espíritu humanizante. Lo primero es un crimen. Es la negación de la vida, la muerte lenta del ser humano, o la muerte violenta cuando el ser humano se rebela y lucha por la vida. 

Los grandes del poder suelen esconder lo segundo, pero sin convencer. Simplemente, no hay recursos en el planeta para que el disfrute que es producto de la acumulación pueda ser universal –por lo que, siguiendo a Kant, la civilización de la riqueza no es ética porque no es universalizable. Sea cuales fueren los cantos de sirena –aun con la crisis como espada de Damocles- de que lo malo no es tan absolutamente malo como pudiera parecer y de que lo bueno sigue su camino, reprogramando esfuerzos de disminuir la pobreza el 2025, lo que sigue siendo indiscutible es que el nivel de vida –no sólo el de los millonarios, pero ni siquiera el de las clases medias de norteamericanos, europeos o japoneses sea universalizable. Consumen tal cantidad de recursos, materias primas y energía que lo restante no alcanza para el buen vivir del resto de la población mundial10. Esto hace difícil o imposible que florezca el espíritu humano como dimensión de toda una civilización –el tercero de los males. Es la negación de la fraternidad y de la dignidad universal –sea cuales fueren las formulaciones de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 

Ellacuría insistió cada vez con más fuerza en que la civilización de la riqueza no genera espíritu, inspiración, energía, valores, que humanicen a personas y sociedades. Es la civilización del individuo, del egoísta buen vivir, del éxito excluyente y  vencedor del otro –véase el deporte de elite y la industria multimillonaria en que se ha convertido. Y el aire que respira el espíritu se enrarece todavía más cuando el Occidente que  produce dicha civilización se comprende a sí mismo no sólo como fruto de talento y nobles esfuerzos -en parte muy reales, pero sin olvidar la secular y gigantesca depredación histórica que ha llevado a cabo-, sino como fruto de una predestinación, como antaño se comprendían los pueblos elegidos según las religiones. La civilización de la riqueza no queda confinada por la geografía, pero se implanta en una regiones del mundo más que en otras. Dicho con ponderación y respeto, para Ellacuría Estados Unidos era paradigma de esa civilización. Y quienes están configurados por ella actúan como si ello obedeciese a un destino manifiesto. Ese espíritu deshumaniza. Tiende a generar desprecio en unos y servilismo o respuestas irracionalmente violentas en otros. En 1989, sin juzgar de sus posibilidades económicas, sino espirituales, Ellacuría dijo que Estados Unidos “tiene una mala solución”11 y añadió que eso es peor que no tener solución, como es el caso del tercer mundo. 

Generalizando, dijo que los países de abundancia “no tienen esperanza” -la cual sí existe en el tercer mundo-, sino que “lo único que realmente tienen es miedo”12. Mirando a la totalidad de nuestro mundo, el de Ellacuría y el nuestro, no se ve cómo puede tener sentido un mundo en que la parábola del ricachón y del pobre Lázaro sigue siendo, sin ninguna duda, su propia parábola, la que mejor describe la totalidad del planeta. La conclusión de Ellacuría en su día fue lapidaria: la civilización de la riqueza sufre un “fracaso humanista y moral”13. Y pasando juicio a su larga historia añadía, lo que es sumamente importante tener en cuenta, que sus procesos de autocorrección no se muestran suficientes  para revertir su curso destructor. 

II. Un mundo en vías de sanación.  La civilización de la pobreza Lo que puede sanar a este mundo es la civilización.

Lo que puede sanar a este mundo es la civilización de la pobreza. Ojalá me explique bien y sirva como legado para ustedes jesuitas que hoy se gradúan en teología. Ya en su primer artículo, Ellacuría la definía programáticamente como “un estado universal de cosas en que esté garantizada la satisfacción de las necesidades fundamentales, la libertad de las opciones personales y un ámbito de creatividad personal y comunitaria que permita la aparición de nuevas formas de vida y cultura, nuevas relaciones con la naturaleza, con los demás hombres, consigo mismo y con Dios”14. Esto, que pudiera ser expresión más general de la utopía, es específico de la civilización de la pobreza cuando se analizan los fundamentos de ésta. Está “fundada en un humanismo materialista, transformado por la luz y la inspiración cristiana”15. Lo primero expresa el habérselas humanamente con lo material. Y así una civilización basada en el trabajo, como medio no sólo de producción, sino como cauce de creatividad y realización del ser humano, humaniza más que la basada en el capital -cómo también lo dijo Juan Pablo II en la Laborem Excercens. Lo segundo expresa que esta civilización esté transida de elementos importantes de  la tradición bíblico-jesuánica. Y en el caso de Ellacuría está también operante, debidamente historizada, material y socialmente, la tradición ignaciana de la meditación de las dos banderas16. 

Quiero detenerme un momento en esto, pues Berkeley tiene raíces en san Ignacio. Se afirma en dicha meditación que hay dos principios que originan dos caminos que llevan a la salvación o la condenación. Uno comienza con la pobreza, lleva a insultos y vituperios, como los que sufrió Jesús, y todo ello lleva por su naturaleza a la humildad, a la humanización integral diríamos hoy. Y de ahí a todos los bienes. El otro principio comienza con la riqueza y lleva por su naturaleza a los honores mundanos y vanos, de ahí a la soberbia, la deshumanización integral, y de ahí a todos los males. Ambos principios y ambos procesos son dialécticos. El uno está contra el otro. En esta intuición ignaciana, lo cual es importante recordarlo ante el auge actual de espiritualidad ignaciana, pobreza, debidamente historizada, es “principio” de bienes, y puede liberar de los males de los  cuales es principio la riqueza. De ahí que Ellacuría proponga como solución la civilización de la pobreza en contra de la civilización de la riqueza. Por esa civilización de la pobreza hay que trabajar. No basta con predicarla como profecía contra la civilización de la riqueza, ni siquiera basta sólo con anunciarla como buena noticia para los pobres de este mundo. La solución “no puede estar en un salirse de este mundo y hacer frente a él un signo de protesta profético, sino en introducirse en él para renovarlo y transformarlo hacia la utopía de la tierra nueva”17. Ya hemos dicho que para Ellacuría la relación entre pobreza y riqueza es dialéctica, una hace contra la otra. Y eso significa lo que suele ser habitualmente ignorado: no se puede trabajar en favor de la civilización de la pobreza sin sufrir persecuciones y difamaciones. 

Es una vana ilusión. La multitud de mártires por la justicia en América Latina desde Medellín es una prueba evidente de ello. Para construir una civilización de la pobreza Ellacuría propone dos tareas fundamentales. Una, la más comprensible y aceptada en principio, es “crear modelos económicos, políticos y culturales que hagan posible una civilización del trabajo como sustitutiva de una civilización del capital”18. La otra consiste en robustecer “la solidaridad compartida, en contraposición con el individualismo cerrado y competitivo de la civilización de la riqueza”19. Con la solidaridad nos introducimos en un ámbito de realidad que es de naturaleza del espíritu. Ellacuría en sus últimos años insistió en el espíritu que debe informe una nueva civilización. Puede ser generado muy principalmente por los pobres. Los pobres en plenitud son pobres con espíritu. Y la civilización que humaniza es la civilización con espíritu. “Esa pobreza es la que realmente da espacio al espíritu, que ya no se verá ahogado por el ansia de tener más que el otro, por el ansia concupiscente de tener toda suerte de superfluidades, cuando a la mayor parte de la humanidad le falta lo necesario. Podrá entonces florecer el espíritu, la inmensa riqueza espiritual y humana de los pobres y los pueblos del Tercer Mundo, hoy ahogada por la miseria y por la imposición de modelos culturales más desarrollados en algunos aspectos, pero no por eso más plenamente humanos”20. Para terminar, si se me permite la ironía, suelo decir que “en la liturgia a Dios todo le sale bien”. Mi sincero deseo es que la civilización de la pobreza le salga bien a Dios en nuestra historia real. Mi deseo es que ustedes, graduados, profesores, familiares, jesuitas, construyamos todos la civilización de la pobreza, no solo en la liturgia y en el concepto, sino en la realidad. Que en esta civilización de la pobreza los pobres de este mundo sean nuestros hermanos. En ellos se inspiraron y a ellos amaron los mártires que he nombrado al principio. Y en ellos se inspiraron y a ellos amaron cuatro mujeres estadounidenses: Ita, Maura, Jean y Dorothy.

Las palabras con que finalizó Ellacuría su último artículo de teología son las siguientes: 

“Hombres nuevos, que siguen anunciando firmemente aunque siempre a oscuras, un futuro siempre mayor, porque más allá de los sucesivos futuros históricos se avizora el Dios salvador, el Dios liberador”21. A todos ustedes, especialmente a los graduados, les deseo muy cordialmente que sean esos hombres nuevos. 

Notas
1 “El desafío de las mayorías pobres”, ECA 493-494 (1989), 1078. 
2 Suele repetir que “si un niño hoy muere de hambre, muere asesinado”. 
3 “Horizonte cristiano de la pastoral de la movilidad”, RLT 91 (2014) 
4 Cfr. Nota 1. 
5 Ibid. 
6 Ellacuría escribió cuatro artículos sobre el tema. “El reino de Dios y el paro en el Tercer Mundo”, Concilium 180 (1982) 588-596; “Misión actual de la Compañía de Jesús”, escrito en 1983 y publicado póstumamente en Revista Latinoamericana de Teología 29 (1993) 115-126; “La construcción de un  futuro distinto para la humanidad”. Discurso pronunciado en la inauguración de un Congreso realizado en Berlín en octubre de 1988, http:/mercaba.org. FICHAS/Teología_ latina; “Utopía y profetismo”, Revista Latinoamericana de Teología 17 (1989) 141-184, publicado también en I. Ellacuría, J. Sobrino, Mysterium Liberationis, Conceptos fundamentales de la teología de la liberación I, Madrid, 1990, San Salvador, 1991, pp. 393-442. 
7 “Utopía y profetismo desde América Latina”, RLT 17 (1989),  170. 
8 Ibid. 
9 Ibid. p. 170. 
10 Hace unos años la economía de Estados Unidos consumía casi la tercera parte de la producción anual global de materias primas minerales para atender el nivel de consumo habitual del 6 por ciento de la población mundial. 
11  “Quinto Centenario de América Latina”, RLT 21 (1990) p. 277. 
12  Ibid. p. 282
13 “Utopía…”, p. 172.  
14 “El reino de Dios…”, p. 595.  
15 “Utopía…”, p. 170.
16 “Lectura latinoamericana de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio”, RTL 23 (1990) pp. 111- 147  
17 “Utopía…”, p. 172.  
18 “El desafío...”, p. 1078.  
19 “Utopía…”, p. 172.  
20 “Misión actual...” p. 120.  
21 “Utopía” 184 Notas
1 “El desafío de las mayorías pobres”, ECA 493-494 (1989), 1078.
2 Suele repetir que “si un niño hoy muere de hambre, muere asesinado”.
3 “Horizonte cristiano de la pastoral de la movilidad”, RLT 91 (2014)
4 Cfr. Nota 1.
5 Ibid.
6 Ellacuría escribió cuatro artículos sobre el tema. “El reino de Dios y el paro en el Tercer Mundo”, Concilium 180 (1982) 588-596; “Misión actual de la Compañía de Jesús”, escrito en 1983 y publicado póstumamente en Revista Latinoamericana de Teología 29 (1993) 115-126; “La construcción de un futuro distinto para la humanidad”. Discurso pronunciado en la inauguración de un Congreso realizado en Berlín en octubre de 1988, http:/mercaba.org. FICHAS/Teología_ latina; “Utopía y profetismo”, Revista Latinoamericana de Teología 17 (1989) 141-184, publicado también en I. Ellacuría, J. Sobrino, Mysterium Liberationis, Conceptos fundamentales de la teología de la liberación I, Madrid, 1990, San Salvador, 1991, pp. 393-442.
7 “Utopía y profetismo desde América Latina”, RLT 17 (1989), 170.
8 Ibid.
9 Ibid. p. 170.
10 Hace unos años la economía de Estados Unidos consumía casi la tercera parte de la producción anual global de materias primas minerales para atender el nivel de consumo habitual del 6 por ciento de la población mundial.
11 “Quinto Centenario de América Latina”, RLT 21 (1990) p. 277.
12 Ibid. p. 282
13 “Utopía…”, p. 172.
14 “El reino de Dios…”, p. 595.
15 “Utopía…”, p. 170.
16 “Lectura latinoamericana de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio”, RTL 23 (1990) pp. 111- 147
17 “Utopía…”, p. 172.
18 “El desafío...”, p. 1078.
19 “Utopía…”, p. 172.
20 “Misión actual...” p. 120.
21 “Utopía” 184