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02 junio 2015

Guión Pentecostés Romero










Subsidio para la Misa de Pentecostés

Beatificación de Monseñor Óscar Arnulfo Romero
en la Solemnidad de Pentecostés
23 y 24 de Mayo de 2015 



NOTA INTRODUCTORIA: Desde la Vicaría de Evangelización, y en el marco del Trienio Pastoral celebrando los 40 años de nuestra Diócesis de Quilmes, les enviamos este guión para las misas de Pentecostés de este año. Con gran alegría celebramos la beatificación de Monseñor Óscar Romero, un testigo de la fe y del compromiso por la dignidad de los pobres en la Iglesia que camina en El Salvador (Centroamérica), hasta entregar la vida. Este acontecimiento tendrá lugar en la Arquidiócesis de San Salvador el sábado 23 de mayo por la mañana. Nos parece importante dar a conocer una figura que es signo del Buen Pastor en medio de su pueblo y que tanto nos ha animado en nuestro caminar latinoamericano, sobre todo en épocas de persecución y martirio.
Recordamos algunas palabras entresacadas de la homilía que nuestro querido primer pastor Jorge Novak pronunció en la misa concelebrada en la Catedral de Quilmes con ocasión del asesinato de Monseñor Romero el día 28 de marzo de 1980 (cuatro días después de su martirio): «Nos hemos reunido para orar en sufragio de un obispo hermano en la fe, cuya muerte reviste todas las características de un símbolo cargado de mensaje evangélico. Nos hemos reunido para impetrar por la paz de un país hermano, cuya suerte, pese a las distancias geográficas, revela la muerte. […] Hermanos: a las puertas mismas de la Semana Santa nos habla el Señor, con el lenguaje elocuente de los hechos: seguirlo hasta la muerte. Desde el horizonte de la patria celestial, nos repite el arzobispo Óscar Arnulfo: “a la justicia no la podrán matar” y “creo en la resurrección”». (Adjuntamos la homilía completa de ese día).
Les enviamos también una impresión con la imagen de Mons. Romero para ubicarla sobre el altar o en algún lugar conveniente de modo que su figura también esté presente ese día desde un signo visible. Sería bueno poder encuadrar la imagen como para que después quede en algún lugar de las instalaciones parroquiales. También se podría hacer entrar la imagen al comienzo de la eucaristía y acercarse a saludarla en algún momento de la misma.



Introducción
Oscar Arnulfo Romero nació en una familia humilde de El Salvador el 15 de agosto 1917. Fue el segundo de ocho hermanos, hijo de Santos y Guadalupe. Fue ordenado sacerdote en Roma a los 24 años, en abril de 1942; y obispo el 25 de abril de 1970. En febrero de 1977, en medio de un clima de injusticia, violencia y temor fue nombrado Arzobispo de San Salvador. El asesinato de un sacerdote amigo, Rutilio Grande, el 12 de marzo de 1977, por parte de la represión, terminó de configurar el perfil profético de Mons. Romero. Fue un incansable luchador por los derechos humanos, abrió las puertas de la Iglesia a los campesinos desplazados proclamando «la gloria de Dios es el pobre que vive», parafraseando a san Ireneo. Realizó denuncias sobre la violencia militar y fue asesinado el 24 marzo de 1980. Intentaron callar su voz profética, pero a Monseñor Romero no lo mataron, lo sembraron en el corazón de su pueblo.
Decía en su última homilía, un día antes de su martirio:
«Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y, en concreto, a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: cese la represión».
Hoy, en el día de Pentecostés, nos unimos a los miles de fieles que celebran la proclamación de su martirio en El Salvador. El Beato Oscar Arnulfo Romero vive para la gloria de Dios y sigue acompañando a su pueblo, de manera especial a los pobres de nuestra América.
El Espíritu de Dios lo impulsó a la máxima expresión del amor que es el martirio, su vida entregada hasta el extremo de derramar su sangre.
Comenzamos la celebración cantando…


Acto penitencial
«Jesús no excluyó, por lo tanto, a nadie, ni de su mensaje ni de la invitación a entrar en el Reino. Amó a todos sus contemporáneos; y porque los amó realmente a todos ellos, les pidió la conversión, o sea, aquel cambio de corazón que humaniza a todos los hombres, y que estaba oscurecido y ahogado por las riquezas, por el poder, por el orgullo, por la seguridad en las tradiciones de la ley. Jesús buscaba realmente que todos se convirtiesen en el “hombre nuevo”, en el hombre del Reino». Esto decía Monseñor Romero en una de sus Cartas Pastorales.
Pedimos juntos esta conversión a Dios…


Liturgia de la Palabra
En su primera carta pastoral Monseñor Romero pensaba su Iglesia particular de San Salvador como «Iglesia de la Pascua» y decía: «Con emoción de pastor me doy cuenta de que la riqueza espiritual de la Pascua, la herencia máxima de la Iglesia, florece entre nosotros, y que ya se está realizando aquí el deseo que los Obispos expresaron en Medellín al hablar a los jóvenes: “que se presente, cada vez más nítido, en América Latina, el rostro de una Iglesia auténticamente pobre, misionera y pascual, desligada de todo poder temporal y audazmente comprometida en la liberación de todo el hombre y de todos los hombres».
Y, como él también decía: «porque Pascua es también la venida del Espíritu Santo», nos preparamos como Pueblo de la Pascua para la escucha de la Palabra de Dios.
Oración de los fieles
El Beato Oscar Arnulfo Romero vivió su ministerio desde la luz del Evangelio, la renovación del Concilio Vaticano II y el impulso de las reuniones de Medellín y Puebla. La opción preferencial por los pobres la hizo suya hasta el derramamiento de su sangre.
A la invocación «Envía, Señor, tu Espíritu», respondemos: «Y renueva toda la tierra»…

Como lo hizo Mons. Romero, queremos reconocerte Señor:
En los rostros de niños, golpeados por la pobreza desde antes de nacer, obstaculizados en sus posibilidades de realizarse a causa de deficiencias mentales y corporales irreparables; los niños que vagan muchas veces explotados en nuestras ciudades, fruto de la pobreza y el desamparo familiar.
            Envía, Señor, tu Espíritu…
                        y renueva toda la tierra.

En los rostros de jóvenes, desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo, en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitación y ocupación.
            Envía, Señor, tu Espíritu…
                        y renueva toda la tierra.

En los rostros de campesinos, que como grupo social viven relegados en nuestro continente, a veces, privados de la tierra, en situación de dependencia interna, sometidos a sistemas de comercialización que los explotan.
            Envía, Señor, tu Espíritu…
                        y renueva toda la tierra.

En los rostros de obreros frecuentemente mal retribuidos y con dificultades para organizarse y defender sus derechos.
            Envía, Señor, tu Espíritu…
                        y renueva toda la tierra.

En los rostros de subempleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias de crisis económicas y, muchas veces, de modelos de desarrollo que someten a los trabajadores y a sus familias a fríos cálculos económicos.
            Envía, Señor, tu Espíritu…
                        y renueva toda la tierra.

En los rostros de marginados y hacinados urbanos, con el doble impacto de la carencia de bienes materiales, frente a la obtención de la riqueza de otros sectores sociales.
            Envía, Señor, tu Espíritu…
                        y renueva toda la tierra.

En los rostros de ancianos, cada día más numerosos, frecuentemente marginados de la sociedad del progreso que prescinde de las personas que no producen.
            Envía, Señor, tu Espíritu…
                        y renueva toda la tierra.

Presentación de ofrendas
En su segunda Carta Pastoral Monseñor Romero decía: «La Iglesia, como Jesús, debe extender su amor a ricos y pobres; con todos ellos debe sentarse a la mesa, pero con el Espíritu de Jesús. El entró en casa del rico Zaqueo en busca de la salvación de su casa. Y Zaqueo devolvió el cuádruplo de los bienes defraudados y entregó la mitad de sus bienes a los pobres. Y Jesús se sentó a la mesa de los pobres y pecadores para defender sus derechos, llamándolos también a la conversión. El amor de Jesús hizo que se dirigiese a todos los hombres; pero de manera distinta: a los hombres deshumanizados por el afán de lucro, les mostró claramente, por amor, el camino para recobrar su perdida dignidad de hombres; con los pobres, deshumanizados por la marginación, se sentó también, por amor, a su mesa para devolverles la esperanza».
Ponemos la mesa buscando compartir «con el Espíritu de Jesús». Cantamos…


Comunión
«La Iglesia traicionaría a su mismo amor a Dios y su fidelidad al Evangelio si dejara de ser “voz de los que no tienen voz, defensora de los derechos de los pobres, animadora de todo anhelo justo de liberación, orientadora, potenciadora y humanizadora de toda lucha legítima por conseguir una sociedad más justa que prepare el camino al verdadero Reino de Dios en la historia. Esto exige a la Iglesia una mayor inserción entre los pobres, con quienes debe solidarizarse hasta en sus riesgos y en su destino de persecución, dispuesta a dar el máximo testimonio de amor por defender y promover a quienes Jesús amó con preferencia. Esta preferencia por los pobres no significa una discriminación injusta de clases, sino una invitación a todos, sin distinción de clases, a aceptar y asumir la causa de los pobres como si estuviesen aceptando y asumiendo su propia causa, la causa misma de Cristo: “Todo lo que hicieron a uno de estos mis hermanos, por humildes que sean, a mí me lo hicieron”».
Con estas palabras de Monseñor Romero, nos acercamos a comulgar con Jesús, el amigo de los pobres, y con su Espíritu.


Despedida
«La Iglesia solo puede ser la Iglesia en la medida en que siga siendo cuerpo de Jesús. Su misión solo será auténtica si es la misión de Jesús en las nuevas situaciones y circunstancias de la historia del mundo. Por eso, en las diversas circunstancias de la historia, el criterio que guía a la Iglesia no es la complacencia o el miedo a los hombres, por más poderosos y temidos que sean, sino el deber de prestar a Cristo en la historia su voz de Iglesia para que Jesús hable, sus pies para que recorra el mundo actual, sus manos para trabajar en la construcción del Reino en el mundo actual, y todos sus miembros para “completar la que falta de su pasión».
Alentados por estas palabras de Monseñor Romero, y con el Espíritu de Jesús, nos sentimos impulsados a salir como Pueblo surgido de su Pascua.

Cantamos…

16 enero 2015

Guía Misa Domingo 02° Tiempo Ordinario B.2

QUERIDOS HERMANOS EN CRISTO: 
LES ENVÍO UNA COPIA DE LA GUÍA DE LA MISA PARA EL SÁBADO 17 Y DOMINGO 18 DE ENERO DE 2015, QUE CORRESPONDE A LA CELEBRACIÓN DEL DOMINGO 02° TIEMPO ORDINARIO, DEL CICLO “B” AÑO LITÚRGICO EN CURSO. 

NOTA: 
ESTA GUÍA ESTÁ HECHA EN BASE A UNA GUÍA GENERAL, POR FAVOR ADAPTAR EL TEXTO, A TU LOCALIDAD Y PARROQUIA. 


ESTAS GUÍAS SON DIFUNDIDAS POR INTERNET PARA QUE SEA UNA BENDICIÓN DE DIOS PARA TODA COMUNIDAD QUE LA RECIBA.
 

QUEDO A VUESTRA DISPOSICIÓN PARA CUALQUIER ACLARACIÓN O AYUDA. 


UN ABRAZO 


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GUÍA MISA SÁBADO 17 Y DOMINGO 18 DE ENERO DE 2015 
DOMINGO 02° TIEMPO ORDINARIO B


INTRODUCCIÓN A LA CELEBRACIÓN: 

QUERIDOS HERMANOS: 

DIOS NOS LLAMA PERSONALMENTE POR NUESTRO NOMBRE Y NOS HABLA DE VARIAS MANERAS, Y NUESTRA RESPUESTA A ESTA LLAMADA, ES RESPONDER COMO EL PROFETA SAMUEL: 
“HABLA, SEÑOR; TU SIERVO ESCUCHA”. 

NOS PONEMOS DE PIE PARA RECIBIR AL PADRE …………………………….….………QUIEN EN NOMBRE DE CRISTO PRESIDIRÁ NUESTRA EUCARISTÍA, LO HACEMOS ENTONANDO EL CANTO DE ENTRADA: 

………………………………………………………………………………


GLORIA: 

GLORIA A DIOS EN EL CIELO 
QUE AMA EL SEÑOR. 
POR TU INMENSA GLORIA, 
TE ALABAMOS, 
TE BENDECIMOS 
TE ADORAMOS, 
TE GLORIFICAMOS, 
TE DAMOS GRACIAS 
SEÑOR DIOS, REY CELESTIAL. 
DIOS PADRE TODO PODEROSO. 
SEÑOR, HIJO ÚNICO JESUCRISTO. 
SEÑOR DIOS, CORDERO DE DIOS, HIJO DEL PADRE; 
TU QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, 
TEN PIEDAD DE NOSOTROS, 
TU QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, 
ATIENDE NUESTRAS SÚPLICAS, 
TU QUE ESTAS SENTADO A LA DERECHA DEL PADRE 
TEN PIEDAD DE NOSOTROS, 
PORQUE SOLO TÚ ERES SANTO, SOLO TU SEÑOR, 
SOLO TU ALTÍSIMO JESUCRISTO, 
CON EL ESPÍRITU SANTO, 
EN LA GLORIA DE DIOS PADRE, AMEN. 

LITURGIA DE LA PALABRA: 

PRIMERA LECTURA: (I SAMUEL 3, 3b-10. 19).
 

HERMANOS, APRENDAMOS A ESCUCHAR Y A ATESORAR LA PALABRA DE DIOS, NOSOTROS TAMBIÉN TENEMOS EL PRIVILEGIO DE OÍR SU PALABRA, ABRAMOS NUESTROS CORAZONES. 

ESCUCHAMOS LA PRIMERA LECTURA. 

SALMO RESPONSORIAL: (SALMO: (39, 2-4ab. 7-10). 

EN UN CANTO DE ACCIÓN DE GRACIAS, POR HABERLO LIBRADO DE UN PELIGRO GRAVE, EL SALMISTA SE OFRECE AL SEÑOR 

PARTICIPAMOS DE ESTA ORACIÓN ACLAMANDO: 

AQUÍ ESTOY, SEÑOR, PARA HACER TU VOLUNTAD


SEGUNDA LECTURA: (1 CORINTIOS 6, 13c-15a. 17-20). 

SAN PABLO NOS RECUERDA QUE SOMOS MIEMBROS DEL CUERPO DE CRISTO, DEBEMOS RESPETAR NUESTRO CUERPO PORQUE ÉSTE, AL IGUAL QUE EL DE CRISTO, RESUCITARÁ Y SERÁ GLORIFICADO. 

ESCUCHAMOS LA SEGUNDA LECTURA. 

EVANGELIO: (JUAN 1, 35-42). 

CITANDO LAS PALABRAS DE MONSEÑOR CASTAÑA: 

“EL MUNDO ACTUAL NECESITA ESCUCHAR A QUIENES HABLEN DE CRISTO Y QUIENES RECIBIERON ESA MISIÓN DEBEN EVITAR EL SILENCIO E IDENTIFICAR A CRISTO Y LLAMARLO POR SU NOMBRE”. 

NOS PONEMOS DE PIE PARA ESCUCHAR LA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO, CANTANDO EL ALELUYA. 

FINALIZADA LA LECTURA DEL EVANGELIO EL GUÍA DICE: “PODEMOS TOMAR ASIENTO”. 


CREDO: 

CREO EN DIOS 
PADRE TODOPODEROSO 
CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA 
CREO EN JESUCRISTO SU ÚNICO HIJO, NUESTRO SEÑOR 
QUE FUE CONCEBIDO POR OBRA Y GRACIA DEL ESPÍRITU SANTO 
NACIÓ DE SANTA MARÍA VIRGEN 
PADECIÓ BAJO EL PODER DEL PONCIO PILATO 
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO, 
DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS, 
AL TERCER DÍA RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS 
SUBIÓ A LOS CIELOS 
ESTA SENTADO A LA DERECHA DE DIOS PADRE TODOPODEROSO 
DESDE ALLÍ HA DE VENIR A JUZGAR A LOS VIVOS Y A LOS MUERTOS 
CREO EN EL ESPÍRITU SANTO 
LA SANTA IGLESIA CATÓLICA 
LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS 
EL PERDÓN DE LOS PECADOS 
LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE 
Y LA VIDA ETERNA, AMEN 

ORACIÓN DE LOS FIELES: 

A CADA INTENCIÓN RESPONDEMOS : AQUÍ ESTOY SEÑOR, PARA HACER TU VOLUNTAD 

PADRE NUESTRO: 
TE PEDIMOS POR TODA TU IGLESIA, QUE LLAMADA POR JESÚS A LLEVAR LA BUENA NOTICIA DE LA SALVACIÓN DE TODOS LOS HOMBRES, VAYA CONFIGURÁNDOSE CON ÉL POR LA FE, LA ESPERANZA Y EL AMOR. OREMOS. 

PADRE MISERICORDIOSO: 
TE ROGAMOS POR NUESTROS GOBERNANTES Y DIRIGENTES, PARA QUE SEPAN QUE DIOS LOS HA LLAMADO A ESAS FUNCIONES PARA SERVIR A SUS CONCIUDADANOS. OREMOS. 

PADRE DE BONDAD: 
TE SUPLICAMOS POR LOS QUE EN NUESTRA DIÓCESIS ESCUCHARON LA LLAMADA DEL SEÑOR, NO SE DESALIENTEN. OREMOS. 

PADRE CELESTIAL: 
TE IMPLORAMOS POR NOSOTROS Y TODOS LOS FIELES LAICOS PARA QUE RECORDEMOS QUE CRISTO NOS LLAMÓ A SANTIFICARNOS AQUÍ DONDE SE DESARROLLA NUESTRA VIDA. OREMOS. 

EL SACERDOTE CONTINÚA CON LA ORACIÓN DE LOS FIELES, AL FINALIZAR EL GUÍA DICE: 

PERMANECEMOS SENTADOS DURANTE LA PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS. 

COLECTA: 

HERMANOS A CONTINUACIÓN SE HACE LA COLECTA ECONÓMICA, SEAMOS GENEROSOS MUCHAS GRACIAS. 

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA: 

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
 

HERMANOS: 
JUNTO AL PAN Y EL VINO PRESENTEMOS AL SEÑOR CONTINUAR CON NUESTRA PROMESA DE ESCUCHARLO SIEMPRE, Y RESPONDER A SU LLAMADO. 

ACOMPAÑAMOS LA OFRENDA ENTONANDO EL CANTO: 

………………………………………………………………………………………….…………………………

SANTO: 
CONSAGRACIÓN DE LAS HOSTIAS Y EL VINO: 
PADRE NUESTRO: 
SALUDO DE LA PAZ: 
FRACCIÓN DEL PAN: 

CORDERO: (CANTADO).
 

CORDERO DE DIOS QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, TEN PIEDAD DE NOSOTROS 
CORDERO DE DIOS QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, TEN PIEDAD DE NOSOTROS 
CORDERO DE DIOS QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, DANOS LA PAZ. 


COMUNIÓN: 

HERMANOS: 

EN LA EUCARISTÍA, JESÚS VIENE A QUEDARSE CON NOSOTROS PARA FORTALECER NUESTRA FIDELIDAD A SU LLAMADO. 

NOS ACERCAMOS A COMULGAR ENTONANDO EL CANTO DE COMUNIÓN. 

.............................................................................................................................................................


UNA VEZ CERRADO EL SAGRARIO EL GUÍA DICE: PODEMOS TOMAR ASIENTO. 

COMUNIÓN ESPIRITUAL: 

HERMANOS: 
PARA TODOS AQUELLOS QUE HOY, NO HAN PODIDO RECIBIR EL CUERPO DE CRISTO, REZAMOS ESTA ORACIÓN POR ELLOS: 

SEÑOR JESÚS, 
CREO FIRMEMENTE QUE ESTÁS EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO. 
TE ADORO COMO DIOS VERDADERO, AQUÍ OCULTO. 
POR MIS PECADOS TE PIDO PERDÓN. 
Y PORQUE TE AMO SOBRE TODAS LAS COSAS. 
DESEO RECIBIRTE ESPIRITUALMENTE EN ESTE MOMENTO. 
HABIÉNDOME UNIDO A TI. 
TE DOY GRACIAS, 
Y ME SOMETO ENTERAMENTE A TU SANTA VOLUNTAD. 

AVISOS PARROQUIALES: 

LOS DICE EL SACERDOTE O EL GUÍA. 

DESPEDIDA: 

QUERIDOS HERMANOS: 

REGRESEMOS A NUESTRA VIDA DIARIA A AYUDARNOS UNOS A OTROS, PORQUE EL SEÑOR NOS LLAMÓ A TODOS. 

NOS RETIRAMOS ENTONANDO EL CANTO DE SALIDA: 

………………………………………………………………………………………….…………………………

AVE MARÍA PURÍSIMA, 
SIN PECADO CONCEBIDA. 

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. 
EN VOS CONFÍO. 

SAN CARLOS BORROMEO 
RUEGA POR NOSOTROS. 


NO TIRAR 

GUARDAR EN EL ARMARIO DE LA SACRISTÍA 

28 noviembre 2012

DOMINGO 2 DE DICIEMBRE DE 2012

DOMINGO 2 DE DICIEMBRE DE 2012


DOMINGO Iº DE ADVIENTO

PREPARACIÓN: 

Antes de la salida del celebrante
     

Hoy, la Iglesia Universal celebra el domingo primero de Adviento, iniciando un nuevo año litúrgico, y dentro de él, iniciamos concretamente, el ciclo "C".

"Este es el tiempo de la espera gozosa del Señor, que nos invita a prepararnos para su vuelta gloriosa con la conversión del corazón. Es el tiempo de estar vigilantes para descubrir mejor, en las diversas circunstancias de la vida, los signos de la presencia de Jesús; a quien lo busca fielmente no dejará de mostrarle el rostro del Padre celestial." 

AMBIENTACIÓN: 

Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial
 
El Señor hoy nos llama a estar atentos, preparándonos para su venida, descubriendo su presencia entre nosotros, no sólo en la Eucaristía y en la Palabra, sino también en cada hombre. Y nuestra respuesta debe ser el llevar una vida verdaderamente sobria, sin dejarnos atrapar por las excesivas preocupaciones que nos propone el mundo, y reconociéndonos como peregrinos que caminamos, con gozosa esperanza, hacia la Patria definitiva del Cielo.
  
1ª. LECTURA:        (Jr 33, 14-16)        (Ver texto) 

En este breve fragmento, las promesas que el profeta Jeremías anuncia en nombre de Dios al pueblo judío, son promesas, también vigentes hoy, para cada uno de nosotros 


SALMO RESP.:     (24, 4-5a. 8-10. 14)      (Ver texto)
 

                       R.    A tí, Señor, elevo mi alma.
  
2ª. LECTURA:     (1Ts 3, 12 — 4, 2)   (Ver texto)


Las palabras de Pablo son un clara exhortación para nuestra manera de vivir cada día. Escuchémoslas con suma atención.
  
EVANGELIO:      (Lc 21, 25-28. 34-36)      (Ver texto)

Escuchemos ahora al mismo Jesús que nos habla; Él nos anuncia la liberación definitiva. Lo aclamamos con el gozoso canto del Aleluya.
  
ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:
   
Queridos hermanos y hermanas, con la confianza de que nuestra salvación está más cerca, pidamos a nuestro Padre del Cielo, que siempre nos escucha, por nosotros y por todos los hombres, nuestros hermanos.


GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

 "PADRE, AUMENTA NUESTRA ESPERANZA"
 
    v Padre, al pedirte por la Santa Iglesia y por el Santo Padre, para que por su predicación, todos los hombres se conviertan y permanezcan en vigilante espera de tu Hijo que viene a salvarnos, te pedimos...
   
v Padre, porque queremos ser, junto a nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, aquellos que con humildad trabajen su corazón en este tiempo de adviento, capaces de intuir y vivir lo que el Señor nos trae: amor de Dios hacia el hombre, te pedimos... 

v Padre, al pedirte por nuestra patria, para que todos, convirtiendo nuestro corazón, podamos construir una nación que viva verdaderamente de acuerdo a los valores del Evangelio, te pedimos...   

v Padre, para que en cada necesitado, pobre, enfermo, abandonado, sin techo, sin trabajo, veamos al mismo Cristo que hoy también viene a nuestro encuentro, y lo recibamos, en ellos, como Él lo merece, te pedimos...

v Padre, para que todos, en nuestra comunidad, busquemos con ilusión al que nos busca y que las compras, las luces y los regalos no nos oculten la mano del hermano necesitado que se tiende a nosotros como una súplica callada que nos dice aquello de “estuve enfermo y solo y me visitaste”, te pedimos…

CELEBRANTE:
 
Padre, tú que no abandonas la obra de tus manos, mira a este pueblo que espera con fe la venida de tu Hijo, y por la intercesión de María, Virgen y Madre, escucha las súplicas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
   
Presentamos sobre la mesa del altar, el pan y el vino; junto con ellos presentemos también una sincera disposición a vivir en la gozosa y atenta espera del Hijo de Dios, que viene a nuestro encuentro en cada momento de nuestra vida.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO:

Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
 
Unamos nuestras voces y nuestros corazones en la acción de gracias a nuestro Padre del Cielo, que nos ha dado a su Hijo y nos ayuda, con su Espíritu, a una sincera conversión de nuestras vidas.

COMUNIÓN:
Jesús vino al mundo por María, vendrá glorioso al final de los tiempos, pero también viene diariamente a nosotros en la presencia de cada hermano necesitado y en este Pan con que ahora quiere alimentarnos.

DESPEDIDA:
Ante tantos nubarrones y tantos malos augurios sobre el presente y el futuro, debemos ser personas que inunden muchas realidades con el sabor de la fe y de la esperanza. Necesitamos de Alguien, que viene a nuestro encuentro, y nos empuja a ser sembradores de paz y de esperanza.

 

17 noviembre 2012

Domingo 33º durante el año


Aportes para la Celebración – Ciclo B

Domingo  33º durante el año

Introducción a la celebración

Hermanos y hermanas: No nos resulta fácil pensar en el fin de la vida, en nuestros últimos momentos, en nuestro destino eterno.

En este penúltimo domingo Durante el año, la Iglesia pone este tema ante nosotros. La liturgia habla del regreso de Jesús: esa verdad que proclamamos en el Credo: “vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos”. Veremos que la Palabra de Dios alienta nuestra confianza, seguridad y gozosa expectativa.

Oremos juntos, cantemos juntos, y juntos alimentémonos de la Palabra de Dios y del Pan de Vida. Nos ponemos de pie, recibimos al padre que presidirá nuestra eucaristía y cantamos.

Saludo inicial

En aquel tiempo, será salvado tu Pueblo, anuncia el profeta Daniel. Y la carta a los Hebreos recuerda el valor del “único sacrificio de Cristo”.

Hermanos: Con palabras de confianza y seguridad, la Palabra de Dios nos presenta el fin de la vida y de la historia y nuestro destino eterno.

El Dios que era, que es, que vendrá y que tiene para nosotros designios de paz, esté con ustedes.

Acto penitencial

Cristo ofreció su sacrificio por nuestros pecados. Por eso, confiadamente, imploremos perdón.

Tú vendrás a juzgar a los vivos y a los muertos.

Señor, ten piedad.

Tú ofreciste al Padre el único Sacrificio redentor.

Cristo, ten piedad.

Tú congregarás a tus elegidos de todos los tiempos.

Señor, ten piedad.


Gloria

Congregados en el Espíritu Santo, glorifiquemos a Dios Padre y a Jesús, Cordero y Mediador:  Gloria...

Liturgia de la Palabra

Primera lectura (Dn 12, 1-3): El profeta Daniel, a través de muchos símbolos, presenta el juicio final y la resurrección. Allí vencerá definitivamente la justicia.

Salmo (Sal 15, 5. 8-11): Haciéndose eco de este anuncio, el salmo manifiesta la confianza de quien ha elegido a Dios por herencia. Participamos de esta oración respondiendo: Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

Segunda lectura (Heb 10, 11-14. 18): La carta a los Hebreos alimenta nuestra confianza en el “único sacrificio” que realizó Cristo por nosotros.

Evangelio (Mc 13, 24-32): Con símbolos muy usados en su época, Jesús quiere alimentar nuestra esperanza anunciando que vendrá a reunir a sus elegidos.

Credo

Con especial fervor, proclamemos nuestra fe en Jesús que vendrá a juzgar y a resucitarnos para la vida eterna. Creo...

Oración de los fieles

Hermanos: El mundo es pasajero. La vida es pasajera, y el fin, llegará algún día. Pidamos al Señor esta elemental sabiduría para nosotros y para todos los hombres.

     A cada intención, pedimos: Ayúdanos a vivir en la esperanza.

    Por la Iglesia, que anuncia la Buena Nueva y peregrina hacia la patria definitiva. Oremos.

    Por los dirigentes de la sociedad que trabajan por la justicia y la solidaridad. Oremos.

    Por los que, a pesar de sus sufrimientos, esperan la justicia y la resurrección final. Oremos.

    Para que cada familia crezca en esperanza, fe y amor. Oremos.

   Por nuestra comunidad parroquial, que quiere “anunciar al Señor hasta que él vuelva”. Oremos.

   
    Ayúdanos, Señor, a vigilar con esperanza para que seamos testigos de tu Reino y de la vida eterna que esperamos. Te lo pedimos...

Presentación de las ofrendas

Después de alimentarnos con la Palabra de Dios, preparamos la mesa de la eucaristía. Junto al pan y el vino, presentemos al Señor nuestra confianza en su palabra: creemos que un día vendrá para que resucitemos con él.
 

 Prefacio (Adviento I)

 Dios nos ha creado para la gloria y la felicidad eterna. Por eso, junto al celebrante, demos gracias al Señor, nuestro Dios, porque, cuando Jesús venga por segunda vez, alcanzaremos los bienes prometidos.

Padrenuestro

Nos preparamos a comulgar. Al Padre, que envió a su Hijo no a condenar sino a salvar al mundo, digámosle confiadamente: Padre nuestro...

Cordero de Dios

Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Jesús que, con su único Sacrificio, nos ganó la vida eterna. Dichosos los invitados a la Cena del Señor.

Comunión

Hermanos: El Jesús que vendrá al fin de los tiempos viene ahora en la eucaristía a fortalecer nuestra confianza. Con alegría, vayamos a recibirlo.

Avisos parroquiales  (Después de la Oración poscomunión).

Rito de conclusión

   La Misa ha terminado. Nuestra misión comienza.

Hermanos: ¡El mismo Señor es la parte de nuestra herencia!

Con esta alegría y esta esperanza, vivamos cada día como hijos de Dios y hermanos de Jesús.

El Señor esté con ustedes.

Concede, Señor, a tus hijos

vivir con alegría en tu servicio

para que sientan siempre

la dicha de estar cerca de ti.

Y que la bendición de Dios...


Canto Final

Queridos amigos: Con alegría porque el Señor es nuestra herencia, nos retiramos cantando.