19 marzo 2015

Pedro Casaldáliga, un profeta en las periferias

Hay personas que hacen que los momentos comunes se conviertan en instantes inolvidables, pues su presencia nos ilumina y nos lleva a sentir como Dios continua comunicándose con la humanidad a través de la voz de sus profetas.
Recientemente, la Coordinación Regional de las CEBs (Comunidades Eclesiales de Base) del estado de Mato Grosso, Regional Oeste 2 en la división de la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, por sus siglas en portugués) se reunía para discutir los pasos que deben ser dados en esta región de Brasil y así poder hacer realidad en la sociedad los desafíos que el Evangelio suscita en este tiempo que nos ha tocado vivir.
La reunión tenía lugar en São Félix do Araguaia, pues será allí donde se celebre en 2017 el encuentro regional de las CEBs. Para muchos el viaje había sido largo y complicado, sobre todo los últimos dos cientos kilómetros, en los que a la dificultad de ser un camino de tierra, se unía el abundante barro que hacía complicado el simple hecho de poder avanzar. Estamos hablando de un lugar alejado de los grandes centros, de una de esas periferiasde las que tanto habla el Papa Francisco, tierra de conflictos y persecuciones, donde la ley nunca fue igual para todos y cuya ausencia provocó la muerte, el martirio de muchos.
Conocer la realidad de cada lugar es uno de los elementos que nunca faltan en los encuentros de las comunidades de base, pues es a partir de la realidad que se construye el Reino. En eso estaba Monseñor Adriano Ciocca Vasino, obispo de la prelatura, cuando por sorpresa apareció Pedro Casaldáliga.
María Rossi, asesora regional de las CEBs, señala que “caminaba con mucha dificultad, apoyándose en la persona que le cuida”. El peso de los 87 años recién cumplidos en este mes de febrero y de su enfermedad de Parkinson le limitan en su locomoción, que no en sucapacidad para estar atento a todo lo que pasa en la sociedad, pensar y continuar siendo voz profética en medio de la humanidad, sobre todo en esa periferia geográfica en que habita desde 1968 y donde ha sido perseguido y ha sufrido tentativas de asesinatoinnumerables veces.
Pedro llegó y se sentó en medio de todos, con gran simplicidad, como aquel que llega para caminar entre la gente. En él se deja traslucir que continúa enamorado de esa forma de ser Iglesia comprometida con los pobres y que se hace realidad en las comunidades eclesiales de base, pues como bien señalaba “el espíritu de las CEBs es el modo de ser Iglesia”. El fundamento de esta forma de ser Iglesia está en el mismo Evangelio, ya que “la dimensión comunitaria es esencial en la comunidad de Jesús”.
En este sentido, Pedro Casaldáliga, hace una llamada a cuidar de aspectos que siempre fueron importantes en la vida de las CEBs, cantar los cantos que tradicionalmente fueron cantados y que eran reflejo de la necesidad de unir fe y vida, consiguiendo llevar para la celebración las alegrías y dificultades que forman parte de la vida de la gente en el día a día. “Es necesario volver a nuestros orígenes, que son las primeras comunidades cristianas”, pues si una cosa no se puede perder nunca, esa es la esperanza.
El testimonio de vida de aquellos que siempre estuvieron dispuestos a dar la vida por el Reino continúa siendo un estímulo para quienes en comunidad, comprometidos con las luchas por un mundo mejor, quieren hacer realidad la utopía del Reino.




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