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07 agosto 2015
Misa en memoria del P. Orlando Yorio a 15 años de su Pascua
El 9 de agosto se cumplen 15 años del fallecimiento del padre Orlando Yorio. Por eso, el próximo domingo (9/8) a las 18se celebrará una misa en la capilla Santa Catalina de Siena (Calle 129 entre 55 y 57, barrio Kennedy Sur, Berazategui) en su memoria, agradeciendo por su vida y su ministerio.
“La vida es más fuerte que la muerte” (P. Yorio) es el lema de esta celebración.
Ponemos en nuestras oraciones al padre Orlando y a las comunidades por las que trabajo y que hoy lo recuerdan con gran cariño.
Agradezco que puedan difundir este mensaje entre sus contactos.
Saludos y buen fin de semana.-
05 agosto 2014
Homilía en la celebración eucarística en homenaje a Mons. ENRIQUE ANGELELLI
HOMILÍA EN LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
EN HOMENAJE A MONS. ENRIQUE ANGELELLI
(Punta de los Llanos, 3 de agosto de 2014)
Lecturas: Isaías 55, 1-3; Sal. 144; Rom. 8,35.37-39; Mateo 14, 13-21
Queridos hermanos y hermanas,
Cada cuatro de agosto, esta Iglesia riojana se acerca a Punta de los Llanos con amor y veneración para evocar a su Pastor Enrique Angelelli. Venimos a celebrar su memoria y a descubrir en su testimonio de Jesucristo el Señor, huellas para nuestros propios pasos de discípulos del Reino.
No venimos solos, nos acompañan hermanos y hermanas de muchas comunidades eclesiales argentinas, solidarios con nuestro mismo andar de Iglesia peregrina, servidora del hombre nuevo que anhelamos para nuestra Patria. Está con nosotros Mons. Virginio Bresanelli, Padre Obispo de Neuquén. Hemos escuchado el saludo de Mons. Tisera, obispo de Quilmes. Ambos prolongan con su cercanía fraterna aquella celebración de Neuquén, en 1983, en la que sus predecesores, Mons. De Nevares y Mons. Novak, pidieron la investigación del asesinato de Mons. Angelelli. Agradezco la presencia de Mons. Rodríguez, mi predecesor en esta misión de apacentar el Pueblo de Dios en La Rioja. También desde Córdoba, Iglesia madre de Mons. Angelelli, vienen numerosos peregrinos. Y nuestros hermanos de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos, aquí presentes, piden con nosotros el pleno esclarecimiento de la muerte de Mons. Ponce de León.
En este largo mes desde que aguardábamos en oración la sentencia del Tribunal Oral Federal, hemos podido reconocer el paso del Señor por nuestra historia nacional y eclesial y escuchar la proclamación judicial de la verdad sobre lo acontecido treinta y ocho años atrás en Punta de los Llanos. Una verdad que vivía y latía en el corazón de muchos riojanos.
Las vidas de Carlos, Gabriel y Wenceslao, a lo largo de estos días, nos han preparado en este itinerario pascual hasta aquí. Como los discípulos en camino a Galilea, venimos a encontrarnos con el Resucitado que nos da su Palabra y nos parte su Pan, aquellos dones que Enrique Angelelli entregó con amor a lo largo de su ministerio de buen pastor.
En la primera lectura, el profeta nos invita a todos a participar de la herencia de la tierra. Dios quiere saciarnos con sus bienes, cuidando que nadie quede fuera. Y nos toca a nosotros responder con fidelidad a esa grandeza de Dios, buscando juntos caminos nuevos de solidaridad y participación, con justicia y dignidad. Estoy seguro que esa convicción alentó el corazón de Mons. Angelelli en la animación del movimiento rural diocesano y la cooperativa Codetral. Detrás de esos importantes proyectos estaba indudablemente la posibilidad de vivir y trabajar conforme la bendición bíblica de “poseer la tierra”.
“Nada nos separará del amor de Cristo” nos enseña Pablo. Esa certeza que encendió el corazón de los cristianos de generación en generación, fundamentó la entrega martirial de los testigos del Señor. Ningún poder humano, ninguna prepotencia, ningún proyecto de muerte pueden con la vida nueva que Cristo nos trae. Así lo entendieron también Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique. Así vivieron y así murieron, dándolo todo por Dios y los hermanos.
El evangelio de la multiplicación de los panes siempre nos provoca admiración por la enérgica respuesta de Jesús al “no se puede” de los discípulos. La lógica del realismo humano es derrotada por la locura de Dios que no soporta el hambre de su pueblo, al que alimentó con su Palabra y no le quiso hacer faltar el pan material. No hay falsas alternativas en las palabras eficaces del Señor. Quiere lo uno y lo otro para su gente. ¡Cuántas veces hemos escuchado la religión anticristiana de una piedad despojada de comprensión hacia los problemas humanos! ¡Cuántos cristianos impecables han descalificado el compromiso evangélico de quienes desde su condición creyente han pedido y luchado para que todos tengan el “pan nuestro de cada día”!
“Denles Uds. mismos de comer” nos sigue desafiando Jesús de Nazaret. Y se refiere hoy a nuestros servicios e iniciativas pastorales de caridad y de promoción. En la atención de las emergencias, en el desarrollo y la formación de los agentes de pastoral y los servidores de Cáritas y de pastoral social, no caigamos en la tentación del “no se puede”, del “lo hemos intentado todo”. No nos desanimemos por las incomprensiones de los que nos juzgan, cruzados de brazos o calculando desde la fría mezquindad de sus propios bolsillos. Discernir la realidad y procurar transformarla juntos a partir del Evangelio, sigue siendo nuestra opción de vida. Como riojanos, tenemos en el magisterio de Enrique Angelelli, pastor de tierra adentro, un legado precioso que queremos vivir y honrar, lejos del mármol, cerca del barro de la historia en la que somos artesanos en las manos de Dios.
Como les compartía en la bendición de la Sala de la Memoria, el 17 de julio pasado, en Chamical, volvemos al pasado y hacemos memoria no con la nostalgia que enferma y paraliza sino con la decidida convicción de que en ese pasado encontramos pistas claras para nuestro seguimiento de Cristo, aquí y ahora. Como nos enseña Mons. Angelelli,
“¡Advierte! no eres pasado sino historia,
eres proyecto y siempre mensaje,
pueblo que camina y no desierto,
agua que canta y no estanque.”
Pidamos al Señor, por intercesión de Nuestra Madre, la Virgen del Valle y nuestro Patrono San Nicolás recorrer nuestra parte del camino en fidelidad a esa herencia sagrada que nos dejó Jesús de Nazaret, asumida íntegramente por la vida y ministerio de nuestro querido Mons. Angelelli.
EN HOMENAJE A MONS. ENRIQUE ANGELELLI
(Punta de los Llanos, 3 de agosto de 2014)
Lecturas: Isaías 55, 1-3; Sal. 144; Rom. 8,35.37-39; Mateo 14, 13-21
Queridos hermanos y hermanas,
Cada cuatro de agosto, esta Iglesia riojana se acerca a Punta de los Llanos con amor y veneración para evocar a su Pastor Enrique Angelelli. Venimos a celebrar su memoria y a descubrir en su testimonio de Jesucristo el Señor, huellas para nuestros propios pasos de discípulos del Reino.
No venimos solos, nos acompañan hermanos y hermanas de muchas comunidades eclesiales argentinas, solidarios con nuestro mismo andar de Iglesia peregrina, servidora del hombre nuevo que anhelamos para nuestra Patria. Está con nosotros Mons. Virginio Bresanelli, Padre Obispo de Neuquén. Hemos escuchado el saludo de Mons. Tisera, obispo de Quilmes. Ambos prolongan con su cercanía fraterna aquella celebración de Neuquén, en 1983, en la que sus predecesores, Mons. De Nevares y Mons. Novak, pidieron la investigación del asesinato de Mons. Angelelli. Agradezco la presencia de Mons. Rodríguez, mi predecesor en esta misión de apacentar el Pueblo de Dios en La Rioja. También desde Córdoba, Iglesia madre de Mons. Angelelli, vienen numerosos peregrinos. Y nuestros hermanos de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos, aquí presentes, piden con nosotros el pleno esclarecimiento de la muerte de Mons. Ponce de León.
En este largo mes desde que aguardábamos en oración la sentencia del Tribunal Oral Federal, hemos podido reconocer el paso del Señor por nuestra historia nacional y eclesial y escuchar la proclamación judicial de la verdad sobre lo acontecido treinta y ocho años atrás en Punta de los Llanos. Una verdad que vivía y latía en el corazón de muchos riojanos.
Las vidas de Carlos, Gabriel y Wenceslao, a lo largo de estos días, nos han preparado en este itinerario pascual hasta aquí. Como los discípulos en camino a Galilea, venimos a encontrarnos con el Resucitado que nos da su Palabra y nos parte su Pan, aquellos dones que Enrique Angelelli entregó con amor a lo largo de su ministerio de buen pastor.
En la primera lectura, el profeta nos invita a todos a participar de la herencia de la tierra. Dios quiere saciarnos con sus bienes, cuidando que nadie quede fuera. Y nos toca a nosotros responder con fidelidad a esa grandeza de Dios, buscando juntos caminos nuevos de solidaridad y participación, con justicia y dignidad. Estoy seguro que esa convicción alentó el corazón de Mons. Angelelli en la animación del movimiento rural diocesano y la cooperativa Codetral. Detrás de esos importantes proyectos estaba indudablemente la posibilidad de vivir y trabajar conforme la bendición bíblica de “poseer la tierra”.
“Nada nos separará del amor de Cristo” nos enseña Pablo. Esa certeza que encendió el corazón de los cristianos de generación en generación, fundamentó la entrega martirial de los testigos del Señor. Ningún poder humano, ninguna prepotencia, ningún proyecto de muerte pueden con la vida nueva que Cristo nos trae. Así lo entendieron también Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique. Así vivieron y así murieron, dándolo todo por Dios y los hermanos.
El evangelio de la multiplicación de los panes siempre nos provoca admiración por la enérgica respuesta de Jesús al “no se puede” de los discípulos. La lógica del realismo humano es derrotada por la locura de Dios que no soporta el hambre de su pueblo, al que alimentó con su Palabra y no le quiso hacer faltar el pan material. No hay falsas alternativas en las palabras eficaces del Señor. Quiere lo uno y lo otro para su gente. ¡Cuántas veces hemos escuchado la religión anticristiana de una piedad despojada de comprensión hacia los problemas humanos! ¡Cuántos cristianos impecables han descalificado el compromiso evangélico de quienes desde su condición creyente han pedido y luchado para que todos tengan el “pan nuestro de cada día”!
“Denles Uds. mismos de comer” nos sigue desafiando Jesús de Nazaret. Y se refiere hoy a nuestros servicios e iniciativas pastorales de caridad y de promoción. En la atención de las emergencias, en el desarrollo y la formación de los agentes de pastoral y los servidores de Cáritas y de pastoral social, no caigamos en la tentación del “no se puede”, del “lo hemos intentado todo”. No nos desanimemos por las incomprensiones de los que nos juzgan, cruzados de brazos o calculando desde la fría mezquindad de sus propios bolsillos. Discernir la realidad y procurar transformarla juntos a partir del Evangelio, sigue siendo nuestra opción de vida. Como riojanos, tenemos en el magisterio de Enrique Angelelli, pastor de tierra adentro, un legado precioso que queremos vivir y honrar, lejos del mármol, cerca del barro de la historia en la que somos artesanos en las manos de Dios.
Como les compartía en la bendición de la Sala de la Memoria, el 17 de julio pasado, en Chamical, volvemos al pasado y hacemos memoria no con la nostalgia que enferma y paraliza sino con la decidida convicción de que en ese pasado encontramos pistas claras para nuestro seguimiento de Cristo, aquí y ahora. Como nos enseña Mons. Angelelli,
“¡Advierte! no eres pasado sino historia,
eres proyecto y siempre mensaje,
pueblo que camina y no desierto,
agua que canta y no estanque.”
Pidamos al Señor, por intercesión de Nuestra Madre, la Virgen del Valle y nuestro Patrono San Nicolás recorrer nuestra parte del camino en fidelidad a esa herencia sagrada que nos dejó Jesús de Nazaret, asumida íntegramente por la vida y ministerio de nuestro querido Mons. Angelelli.
+Marcelo Colombo, Padre Obispo de La Rioja

Argentina rinde homenaje a Angelelli
38 años de su asesinato
Argentina rinde homenaje a Angelelli
![]() |
| Ermita del Paraje, donde se recuerda a diario a Angelelli |
Alegría tras la condena a los asesinos del obispo de La Rioja
Jesús Bastante, 05 de agosto de 2014 a las 08:32
Se tardaron muchos años para que se hiciera justicia y salga a la luz lo que realmente fue un asesinato
El acto tuvo lugar en la Ermita, ubicada en el Paraje el Pastor a unos 100 kilómetros de la ciudad capital de La Rioja. Participó el vicegobernador de la provincia, Sergio Casas, en el marco de una ceremonia religiosa presidida por el obispo diocesano local, Marcelo Colombo, con la asistencia del obispo de Neuquén, Virginio Bressanelli; el titular de la diócesis de la provincia Roberto Rodríguez, y el secretario de Derechos Humanos provincial, Delfor Brizuela.
Estuvieron presentes familiares de Angelelli; la senadora nacional Hilda Aguirre de Soria; el diputado nacional radical, Julio Martínez, y otras autoridades provinciales y municipales riojanas. Al Paraje El Pastor llegaron también sacerdotes de parroquias e iglesias del interior, organizaciones juveniles continuadoras de la obra de Angelelli provenientes de distintos puntos de la provincia y del país, entre ellas Córdoba y Buenos Aires, y Madres de Plaza de Mayo de La Rioja.
Sergio Casas, al finalizar la misa dijo que "ha sido una celebración muy emotiva. Se tardaron muchos años para que se hiciera justicia y salga a la luz lo que realmente fue un asesinato". "Queda en la memoria de nuestros padres todo un mensaje de vida, de ese seguir andando que pregonaba Angelelli", manifestó.
El obispo Marcelo Colombo a su vez destacó en la celebración de la misa la participación de muchos jóvenes que venían de compartir un campamento juvenil, la presencia de familiares de Angelelli, de sacerdotes, del Obispo de Neuquén, y del titular de la Diócesis de la Rioja, de quien dijo "ha sido muy dedicado en su lucha por esta causa".
Colombo también remarcó su reconocimiento y agradecimiento hacia el obispo de Quilmes, Carlos José Tissera, quien envió una carta para recordar y expresar su testimonio por la obra de Angelelli.
"El compromiso de la gente se ve fortalecido por la reciente sentencia de la Justicia Federal a los responsables del asesinato, pero que ya estaba en el corazón de los riojanos como una verdad innegable", dijo el obispo.
A su vez, el secretario de Derechos Humanos riojano expresó que "esta recordación se hace en un año que tiene una impronta muy particular porque hace muy poco se conoció la sentencia a los responsables del asesinato".
"Esto marcó un hecho histórico por permitirnos conocer la verdad, si bien estaba reconocida por todos, pero faltaba el veredicto de la justicia", reflexionó.
(RD/Agencias)
04 agosto 2014
En memoria de Angelelli
Las calles de Córdoba, ciudad donde el obispo Enrique Angelelli nació, estudió y ejerció su sacerdocio por 40 años, se preparan para la serie de homenajes que se realizarán a partir de hoy, viernes, al cumplirse 38 años del asesinato del religioso durante la dictadura militar. Este año, la conmemoración se enmarcará en el fallo de la Justicia de La Rioja que condenó a Luciano Benjamín Menéndez y Fernando Luis Estrella a prisión perpetua como responsables de la muerte del obispo. Cade recordar que desde ocurrida su muerte, en 1976, se quiso presentar a la misma como un accidente de tránsito cerca de Punta de Los Llanos.
Los homenajes comenzarán hoy, ya que se realizará una jornada de reflexión y debate titulada “La lucha por la tierra: Angelelli vive” en el tercer piso del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, organizada por el Movimiento Campesino, Tiempo Latinoamericano, Grupo Sacerdotal Angelelli y la Subsecretaría de Derechos Humanos del gremio. La idea será unir la memoria de las luchas por la tierra, impulsada por la pastoral diocesana de Angelelli en La Rioja, con los reclamos actuales de los derechos campesinos.
En tanto, mañana sábado se expondrá un “itinerario fotográfico sobre la vida y el martirio de Angelelli”. Será en la Plaza del Fundador y allí también se difundirá la sentencia judicial. Además el próximo domingo partirá una peregrinación hacia el lugar del asesinato, en La Rioja. Allí se realizará una misa que estará presidida por el obispo Marcelo Colombo. Luego compartirán un almuerzo comunitario hasta que, por la tarde, se llevará adelante un acto en la ruta donde quedó el cuerpo de Angelelli tras ser asesinado.
El propio lunes 4 de agosto, cuando se cumplirán exactamente 38 años de la muerte, en la Casa Monseñor Angelelli, sede del Centro Tiempo Latinoamericano, se presentará la muestra Enrique Angelelli: esculturas en la casa de Luis Gómez. El homenaje contará con la actuación del grupo coral Contra Coro al Resto de ex presos políticos de Córdoba.
El próximo miércoles 13 de agosto se llevará a cabo la conferencia El asesinato de Angelelli: el juicio por dentro, a cargo de Bernardo Lobo Bugeau, quien se desempeñó como abogado querellante en la causa judicial. Se realizará en la Universidad Católica de Córdoba, organizada por la Cátedra Libre Monseñor Angelelli, de esa casa de estudios y el Centro Tiempo Latinoamericano.
Fuente: www.pagina12.com.ar
Carta a Mons. Marcelo Colombo
Carta a Mons. Marcelo Colombo
en ocasión del 38º aniversario del asesinato de Mons. Enrique Angelelli
en ocasión del 38º aniversario del asesinato de Mons. Enrique Angelelli
Quilmes, 1º de agosto de 2014
Mons. Marcelo Colombo
Obispo de La Rioja
S / D
Estimado hermano:
¡Alegría y paz en el Señor!
Con ocasión del 38º aniversario del asesinato de Mons. Enrique Angelelli, en nombre de la Iglesia que
peregrina en Quilmes, expreso los sentimientos de fraternidad cristiana al pastor y al pueblo de la Iglesia de La Rioja.
Hacer memoria de un pastor que dio la vida por su pueblo, nos renueva en nuestro seguimiento de Jesús, como sus discípulos misioneros. El testimonio del Padre Obispo Enrique Angelelli se eleva a las alturas del Cura Brochero, “pastor con olor a ovejas”, con la particularidad de que el Obispo de La Rioja selló con su sangre su ministerio pastoral, guiado por el Espíritu y por las magistrales enseñanzas del Concilio Vaticano II.
Mons. Angelelli no sólo predicó el Evangelio, sino que lo comentó con su propia vida y sangre. Encarnó las enseñanzas de la magnífica Encíclica “Evangelii Nuntiandi” de Pablo VI, publicada meses antes de su asesinato. El siguiente párrafo de esa carta nos pinta la personalidad cristiana de quien recordamos: “Conservemos, pues, el fervor espiritual. Conservemos la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas. Hagámoslo —como Juan el Bautista, como Pedro y Pablo, como los otros Apóstoles, como esa multitud de admirables evangelizadores que se han sucedido a lo largo de la historia de la Iglesia— con un ímpetu interior que nadie ni nada sea capaz de extinguir. Sea ésta la mayor alegría de nuestras vidas entregadas” (EN 80)
La predicación y el testimonio de Mons. Angelelli han calado hondo en la vida de su pueblo y en muchos evangelizadores. Entre ellos, ahora el más conocido, nuestro Papa Francisco. En su Exhortación “Evangelii Gaudium” deja plasmada la conocida expresión del pastor de La Rioja, cuando titula uno de sus párrafos: “Un oído en el pueblo”, y escribe: “El predicador necesita también poner un oído en el pueblo, para descubrir lo que los fieles necesitan escuchar. Un predicador es un contemplativo de la Palabra y también un contemplativo del pueblo” (EG 154)
El Padre Obispo Jorge Novak, junto a los Obispos De Nevares, Hesayne y Mendiharán, hace más de treinta años, públicamente pidieron que se hiciera una seria investigación sobre la causa de la muerte de Angelelli. Tenían la certeza, como muchos, que había sido asesinado.
Por ello, al no poder asistir a los actos conmemorativos en La Rioja, y recordando aquella iniciativa de nuestro Padre Obispo Jorge Novak, nos hacemos presentes por esta carta, unidos en la Eucaristía del domingo, convencidos de que “la resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de un mundo nuevo; y aunque se los corte, vuelven a surgir, porque la resurrección del Señor ya ha penetrado la trama oculta de esta historia, porque Jesús no ha resucitado en vano. ¡No nos quedemos al margen de esa marcha de la esperanza viva! (EG 278)
A vos, hermano Marcelo, a los sacerdotes, religiosas y religiosos, y a todo el pueblo de La Rioja nuestro fraterno abrazo en el Señor de la Vida.
Con afecto los saluda en nombre de la Iglesia Particular de Quilmes.
+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes
11 mayo 2014
PADRE CARLOS MUGICA - por Eduardo de la Serna.
PADRE CARLOS MUGICA - por Eduardo de la Serna.
Cuarenta años peregrinos
caminando en el desierto,
esperando que el profeta
regalara mandamientos;
Cuarenta años de camino
liberados del tirano
para llegar a la tierra
peregrinos hermanados.
Por cuarenta años negado
por colegas consagrados
pues negarte tranquiliza:
es que “Dios no nos ha hablado”
Tu palabra de profeta,
de profeta silenciado
que denuncia los caminos
que Dios no ha transitado
Y que grita a quien lo escuche
“los pobres son mis hermanos”,
y en un proyecto concreto,
el reino asoma encarnado
Aunque unas balas te callen
hace cuarenta años, hermano,
hace cuarenta años llegaste
dejando un sendero marcado
Un sendero en el desierto,
un camino liberado,
una huella en nuestra historia,
¡Y muchos la caminamos!
Cuarenta años peregrinos
caminando en el desierto,
esperando que el profeta
regalara mandamientos;
Cuarenta años de camino
liberados del tirano
para llegar a la tierra
peregrinos hermanados.
Por cuarenta años negado
por colegas consagrados
pues negarte tranquiliza:
es que “Dios no nos ha hablado”
Tu palabra de profeta,
de profeta silenciado
que denuncia los caminos
que Dios no ha transitado
Y que grita a quien lo escuche
“los pobres son mis hermanos”,
y en un proyecto concreto,
el reino asoma encarnado
Aunque unas balas te callen
hace cuarenta años, hermano,
hace cuarenta años llegaste
dejando un sendero marcado
Un sendero en el desierto,
un camino liberado,
una huella en nuestra historia,
¡Y muchos la caminamos!

09 mayo 2014
“Marcó a una generación”
EL PAIS › COMENZARON LOS HOMENAJES AL SACERDOTE CARLOS MUGICA A LOS 40 AñOS DE SU ASESINATO
“Marcó a una generación”
El vicegobernador Gabriel Mariotto presentó en la
Biblioteca Nacional un documental sobre la vida de Carlos Mugica: Cura
villero. “Pudiendo elegir otra vida eligió la que le correspondía aun
sin saberlo”, dijo Horacio González.
El
domingo se cumplirán cuarenta años del asesinato del sacerdote Carlos
Francisco Mugica Echagüe, más conocido como el padre Mugica, pero los
actos en su conmemoración serán múltiples y ya comenzaron. Ayer por la
tarde, el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, recibió
al vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto,
para recordar al referente de los curas tercermundistas con la
proyección de un documental sobre su vida, Cura villero, realizado por
el mismo vicegobernador en su época de docente.
Mugica nació en 1930 en una familia de clase alta. En los ’60 inició
el seminario de sacerdocio y rápidamente se volcó hacia las clases más
humildes. En su cargo de asesor espiritual del Colegio Nacional de
Buenos Aires, conoció a Fernando Abal Medina, Mario Firmenich y Carlos
Ramus, a quienes llevó a misionar a Tartagal, Salta, donde, a través de
la sindicalización de los trabajadores hacheros, comenzó el inicio de lo
que luego se conoció como Montoneros. En 1974, murió asesinado por
miembros de la Triple A.El acto comenzó a las 18.30 en el auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca, que se encontraba lleno antes de comenzar la proyección. Los asistentes eran recibidos con una estampita del sacerdote. Muchos de ellos tenían banderas de agrupaciones sociales, entre las que se destacaba Proyecto Nacional, liderada por Mariotto, aunque también podían verse grupos pertenecientes a diversas iglesias.
Esta vez, al vicegobernador de la provincia le tocó dejar el discurso político de lado y retomar su costado docente, función que ejerció en los ’90 en la Universidad de Lomas de Zamora, donde luego fue decano de la Facultad de Ciencias Sociales. “Cuando era docente mis alumnos me preguntaban por qué éramos peronistas, porque desde los ’90 ellos no lo podían entender, entonces les explique que lo éramos por Rodolfo Walsh, por Juan José Hernández Arregui.”
“Decidimos llevar adelante este documental para mostrarles a esos chicos que el peronismo era otra cosa”, recordó Mariotto, quien con ese objetivo llevó adelante la tarea de dirección y guión junto a Gustavo Gordillo, también docente de esa casa de estudios, en 1999, con la producción de la universidad. Allí se puede ver, en poco más de una hora, la vida de Mugica sobre la base de testimonios de sus hermanos y compañeros de seminario.
También brindaron sus declaraciones los ex dirigentes de Montoneros, Mario Firmenich y Juan Manuel Abal Medina, así como referentes de la cultura popular que convivieron con el cura villero, como Marilina Ross y el militante peronista Carlos “Tula” Pascual, quien cuenta divertido que lo sorprendieron los “cuentos picantes” que contaba Mugica.
“No hemos olvidado a una de las personas que marcó una generación entera. Al que pudiendo elegir otra vida eligió la que le correspondía aun sin saberlo”, señaló González sobre Mugica, quien, nacido en el seno de una familia oligárquica, optó por iniciar el seminario del sacerdocio y vivir en la Villa 31 de Retiro. El director de la Biblioteca Nacional, que afrontó un problema de salud la semana pasada, dijo que se animó a asistir “por un fuerte imperativo de conciencia”.
González también recordó la habilidad de Mugica para comunicarse con la gente y para utilizar los medios de comunicación en favor de elevar sus reclamos: “Era un gran orador, aun parado sobre un banquito o un cajón de frutas”.
El acto contó con la presencia de Carmen González, del Servicio jurídico en la villa 31, y María Sucarrat, autora del libro El Inocente, vida, pasión y muerte de Carlos Mugica. González recordó a Mugica, a quien llegó a conocer personalmente: “Se ponía a confesar y había 200 mujeres en la fila para confesarse”, señaló entre risas. También sostuvo que el sacerdote tenía fama por sus chistes “subidos de tono”, y que “empezaba a contar chistes verdes delante de mis hijas, era absolutamente atípico por donde se lo mirara”.
Mariotto afirmó que lo que buscaron con el documental fue indagar sobre el asesinato de Mugica para disipar las dudas sobre los autores del crimen. “Un periodista muy reconocido, que no voy a nombrar, dijo el 11 de mayo de 1999, año del estreno, que se cumplían 25 años del fallecimiento de Mugica en manos de Firmenich”, lo cual el film se ocupa de desmentir.
El vicegobernador también sostuvo que la realización de Cura villero le permitió “bucear en la historia argentina, mostrar la Década Infame, el golpe de Uriburu, la resistencia y la dictadura”, reflexionó.
Hoy continuarán los actos en conmemoración por el fallecimiento de Mugica con un panel integrado por el Movimiento Sacerdotes del Tercer Mundo y se disertará sobre “Mugica en el mundo del arte”, con la presencia de Gustavo Rey, Domingo Bresci y Alberto Carbone, y artistas como León Gieco, Miguel Cantilo, Marilina Ross, Chunchuna Villafañe, Gastón Portal y Horacio Fontova. También estaba anunciada la presencia de la ahora flamante ministra de Cultura, Teresa Parodi.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner inaugurará el sábado un mural en la avenida 9 de Julio, donde se podrá ver a Mugica “mirando” hacia la Villa 31.
Informe: Cecilia Camarano.
Padre Carlos Mugica TV Pública
El sábado 10 de mayo, después del fútbol, la TV Pública presentará un programa especial sobre la vida, obra y legado del Padre Carlos Mugica, a 40 años de su asesinato.


Compartimos un adelanto ---> http://ow.ly/wDu38
El programa, producido integralmente por la Gerencia de Noticias de la TV Pública, y que será conducido por Agustina Diaz y Fernando Alonso, presentará --en un primer tramo-- un recorrido histórico biográfico sobre la vida de Mugica; en una segunda parte, realizará un abordaje en perspectiva sobre su legado en la actualidad. Darán su testimonio, entre otros entrevistados, el vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires y director del documental Padre Mugica, Gabriel Mariotto, el filósofo Ruben Dri, el periodista y escritor Cristian Alarcón, el poeta y director de cine, César Gonzalez, la cantante Marilina Ross y los sacerdotes Pepe Di Paola y Eduardo de la Serna. También contará su experiencia junto al Padre Mugica, Ricardo Capeli, su amigo y quien lo acompañaba aquel 11 de mayo de 1974 cuando lo asesinaron.
El programa Homenaje a Carlos Mugica. El cura villero, también dará cuenta de una de las expresiones de la cultura villera que llevan su legado y que es el proyecto de Coros y Orquestas Juveniles de la Villa 31 de Retiro, que estará presente con 120 niños y jóvenes, para interpretar junto a León Gieco y Ligia Piro un concierto homenaje.
02 agosto 2012
P.Obispo Enrique Angelelli
Amigas y amigos, el 4 de agosto se celebra el martirio del
P.Obispo Enrique Angelelli, santo obispo de La Rioja. Fue asesinado en
la ruta cuando volvía de celebrar el funeral de 2 curas y un catequista
que habían sido asesinados en Chamical, La Rioja. Fue en 1.976. La
justicia civil ya dictaminó que fue un asesinato, para nosotros cristianos se llama martirio, cuando te arrebatan la vida por vivir el Evangelio. Los
invito a que cada una y cada uno hagamos MEMORIA del amor de una vida
entregada por la felicidad de su pueblo, como lo hicieran estos hermanos
nuestros.
Pueden entrar a la página de los Curas por la opción por los pobres (curasopp) y encontrarán un video de 72 minutos de duración sobre el acontecimiento.
Un abrazo y que los mártires nos cuiden y bendigan.
Félix
Dos sacerdotes y un laico que acompañaban la misión pastoral del obispo Enrique Angelelli y fueron asesinados durante la dictadura militar de 1976, en La Rioja, podrían ser las primeras víctimas del terrorismo de Estado en la Argentina con méritos probados para ser declarados santos. Se trata de los padres Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, que fueron secuestrados, torturados y asesinados el 18 de julio de ese año en un paraje cercano a Chamical, sobre la ruta nacional 38, lo que puso fin a un compromiso social con los más pobres, sostenido desde el púlpito y desde la acción. Una semana después, el laico Wenceslao Pedernera, comprometido con la Iglesia y la asistencia a los más necesitados, apareció muerto brutalmente en Chilecito.
Pueden entrar a la página de los Curas por la opción por los pobres (curasopp) y encontrarán un video de 72 minutos de duración sobre el acontecimiento.
Un abrazo y que los mártires nos cuiden y bendigan.
Félix
Dos sacerdotes y un laico que acompañaban la misión pastoral del obispo Enrique Angelelli y fueron asesinados durante la dictadura militar de 1976, en La Rioja, podrían ser las primeras víctimas del terrorismo de Estado en la Argentina con méritos probados para ser declarados santos. Se trata de los padres Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, que fueron secuestrados, torturados y asesinados el 18 de julio de ese año en un paraje cercano a Chamical, sobre la ruta nacional 38, lo que puso fin a un compromiso social con los más pobres, sostenido desde el púlpito y desde la acción. Una semana después, el laico Wenceslao Pedernera, comprometido con la Iglesia y la asistencia a los más necesitados, apareció muerto brutalmente en Chilecito.
Ahora, 35 años más tarde, el actual obispo de La Rioja,
monseñor Roberto Rodríguez, en una decisión que sorprendió a varios
obispos, comenzó el proceso de recolección de datos y testimonios para
aportar pruebas y avanzar en el proceso de beatificación de los tres
seguidores de la obra de Angelelli.
"Llevaron el Evangelio y no los comprendieron. Realizaron un proyecto pastoral y no fueron entendidos. Los que los mataron pensaron que les estaban haciendo un bien a Dios y a la patria", afirmó monseñor Rodríguez la semana última, al declarar iniciado el proceso en la parroquia de Chamical.
El obispo ya recibió una carpeta con datos y una lista de 70 testigos que podrán aportar sus testimonios ante el Tribunal Eclesiástico. No se trata de esclarecer el crimen, sino de certificar que cada uno vivió el martirio y ofrendó su sangre por su misión pastoral.
Murias era un sacerdote franciscano cordobés, del pueblo de San Carlos Minas, que se dedicó al trabajo comunitario en zonas carecientes. Trasladado a La Rioja, trabajó codo a codo con Longueville, sacerdote francés que había llegado en 1970 a Corrientes y dos años después se acercó a Angelelli para ejercer en Chamical su proclamada opción por los pobres.
Algunos compañeros de Murias afirman que, en una de sus últimas frases, el sacerdote enfrentó la saña de sus verdugos: "Podrán silenciar la voz del obispo y la mía, pero nunca podrán silenciar la voz del Evangelio". Pocas semanas después, Angelelli encontró la muerte en un extraño accidente que hoy la Justicia investiga como posible crimen.
En agosto de 2006, a 30 años de su muerte, el cardenal Jorge Bergoglio exaltó la obra y la entrega del pastor riojano y sus colaboradores. Más allá de lo que significa remover una historia que en algún aspecto podría resultar incómoda para la Iglesia -la justicia francesa pidió al propio Bergoglio que aporte su testimonio en una causa abierta para esclarecer la muerte del padre Longueville-, varios peritos comenzaron ya la tarea de relevar los escritos y mensajes de quienes fueron acribillados para silenciar su compromiso con la fe.
"Llevaron el Evangelio y no los comprendieron. Realizaron un proyecto pastoral y no fueron entendidos. Los que los mataron pensaron que les estaban haciendo un bien a Dios y a la patria", afirmó monseñor Rodríguez la semana última, al declarar iniciado el proceso en la parroquia de Chamical.
El obispo ya recibió una carpeta con datos y una lista de 70 testigos que podrán aportar sus testimonios ante el Tribunal Eclesiástico. No se trata de esclarecer el crimen, sino de certificar que cada uno vivió el martirio y ofrendó su sangre por su misión pastoral.
Murias era un sacerdote franciscano cordobés, del pueblo de San Carlos Minas, que se dedicó al trabajo comunitario en zonas carecientes. Trasladado a La Rioja, trabajó codo a codo con Longueville, sacerdote francés que había llegado en 1970 a Corrientes y dos años después se acercó a Angelelli para ejercer en Chamical su proclamada opción por los pobres.
Algunos compañeros de Murias afirman que, en una de sus últimas frases, el sacerdote enfrentó la saña de sus verdugos: "Podrán silenciar la voz del obispo y la mía, pero nunca podrán silenciar la voz del Evangelio". Pocas semanas después, Angelelli encontró la muerte en un extraño accidente que hoy la Justicia investiga como posible crimen.
En agosto de 2006, a 30 años de su muerte, el cardenal Jorge Bergoglio exaltó la obra y la entrega del pastor riojano y sus colaboradores. Más allá de lo que significa remover una historia que en algún aspecto podría resultar incómoda para la Iglesia -la justicia francesa pidió al propio Bergoglio que aporte su testimonio en una causa abierta para esclarecer la muerte del padre Longueville-, varios peritos comenzaron ya la tarea de relevar los escritos y mensajes de quienes fueron acribillados para silenciar su compromiso con la fe.
(Diario La Nación)
Monseñor Enrique Angel Angelelli
Monseñor Angelelli, biografía
Enrique Angel Angelelli nació el 17 de julio de 1923,
en Córdoba. Sus padres Juan Angelelli y Celina Carletti, inmigrantes
italianos, vivían a las afueras de la ciudad dedicándose al cultivo de
hortalizas.A los 15 años ingresó al Seminario Metropolitano Ntra. Sra. de Loreto de Córdoba. Al iniciar el segundo año de teología fue enviado a Roma para completar sus estudios en el Colegio Pio Latino.
En 1949, a los 26 años, se ordenó de sacerdote y continuó sus estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana hasta obtener la licenciatura en Derecho Canónico.
El Padre Angelelli
De regreso, en 1951,
comenzó su labor pastoral como Vicario Cooperador en la Parroquia San
José de Barrio Alto Alberdi y Capellán del Hospital Clínicas. Las villas
miserias de la zona eran visitadas por el P. Angelelli y ese contacto
con los marginados fue haciendo crecer en él su predilección por los
pobres.En 1952 fue designado asesor de la JOC (Juventud Obrera Católica), desde la Capilla de Cristo Obrero, radicándose en el Hogar Sacerdotal, un lugar de encuentro permanente para buena parte del clero cordobés. Además participaba en la Junta Arquidiocesana de la Acción Católica, dictaba clases de Derecho Canónico y Doctrina Social de la Iglesia en el seminario mayor y era profesor de teología en el Instituto Lumen Christi. Trabajaba en la curia arzobispal y colaboraba en la pastoral universitaria, asesorando algunos centros de la JUC (Juventud Universitaria Católica). Estas tareas le proporcionaron una fluída relación con estudiantes, trabajadores y sacerdotes, que se sentían atraídos por su calidez humana, actitud solidaria, siempre optimista y de servicio.
Enrique Angelelli, obispo auxiliar
El 12 de diciembre de 1960
fue designado obispo titular de Listra y auxiliar de Córdoba,
recibiendo la consagración episcopal el 12 de marzo del año siguiente.
Pocas veces la Catedral se vió abarrotada de obreros y gente humilde.Tuvo participación activa en diversos conflictos gremiales (de IME- Industrias Mecánicas del Estado, Municipales, Fiat, etc.), marcando una presencia de compromiso episcopal poco frecuente en el contexto eclesial de Argentina y especialmente resistida en los círculos del catolicismo tradicional de Córdoba.
Quedó a cargo de la arquidiócesis en 1962, cuando el Arzobispo Castellano asistió a la primera sesión del Concilio Ecuménico Vaticano II. Y participó de las tres sesiones restantes en 1963, 1964 y 1965. En el Concilio profundizó sus opciones pastorales y vivenció la realidad universal de la Iglesia con obispos y teólogos latinoamericanos, africanos y asiáticos, y de las iglesias ortodoxas.
En el marco de los cambios conciliares, en 1964, se produjeron, serias tensiones en la Iglesia cordobesa, a raíz de la publicación de reportajes periodísticos a los sacerdotes Vaudagna, Gaido, Dellaferrera y Viscovich. El apoyo público de Mons. Angelelli a las posturas renovadoras le significaron una progresiva marginación que culminó, luego de la renuncia del Arzobispo Castellano, con su exclusión del gobierno eclesiástico, pasando a desempeñarse como capellán de las adoratrices españolas en Villa Eucarística, a las afueras de la ciudad.
En 1965 se hizo cargo de la arquidiócesis Mons. Raúl Primatesta, quien restituyó a Angelelli como obispo auxiliar, quien retomó su estilo pastoral de contacto directo con la gente, abocándose a las visitas pastorales de las parroquias de los barrios y pueblos del interior provincial.
Mons. Angelelli en La Rioja
1968.
Designado por Pablo VI, el 24 de agosto asumió el obispado de La Rioja,
el mismo día que se iniciaban las deliberaciones en Medellín del
episcopado latinoamericano. El nuevo obispo quiso ser "un riojano más" y
desde el inicio visitó instituciones, comunidades, barrios y poblados
riojanos.En setiembre los sacerdotes fueron convocados a las jornadas pastorales, de las que surgió el Documento del Carmen, con las orientaciones para toda la diócesis. También los movimientos laicales fueron invitados a renovarse y sumarse como corresponsables de esta acción.
En 1969 la misa radial, que se celebraba desde la Catedral, asumió el carácter de dioccesana, celebrada por el Obispo. En mayo de ese año se realizó la Semana Diocesana de Pastoral. Allí se redactó un documento que profundizaba el análisis de la realidad provincial y el compromiso por la liberación del hombre y la mujer riojanos. Desde esta opción la pastoral de Angelelli se caracterizó por estar junto a los trabajadores en sus reclamos y con los campesinos impulsando su organización cooperativa. Asumió un rol profético denunciando la usura, la droga, las casas de juego y el manejo de la prostitución, en manos de los poderosos de la sociedad riojana. Visitó los barrios alentando a los vecinos a organizarse para solucionar la falta de viviendas y organizar cooperativas de consumo. Recorrió toda la provincia llegando a los pueblos más remotos y olvidados. Reclamó al gobierno nacional el presupuesto para la provincia y condenó la arbitrariedad de los gobernantes. Alentó la organización de las empleadas domésticas. E instó a todos a comprometerse en la acción política para el servicio y bienestar del pueblo.
Estas acciones de compromiso con los pobres enseguida provocó reacciones en su contra. Los grupos católicos conservadores, cuyas instituciones habían sido puestas por el Obispo en estado de asambleas, se resistieron a los cambios iniciando campañas de calumnias y difamaciones. Al llegar la Navidad de 1970 Mons. Angelelli nuevamente realizó un gesto profético: dejó de celebrar la misa de nochebuena en la catedral, para celebrarla en los años sucesivos en los barrios y poblados riojanos más pobres.
Al clausurar la tradicional fiesta del Tinkunaco, en 1971, Angelelli reafirmó la misión de la iglesia riojana y denunció las compañas en su contra, que se intensificaron ese año hasta culminar con la prohibición de la misa radial celebrada por el obispo. Las movilizaciones y protestas en la provincia, que alcanzaron repercusión nacional en los medios de prensa, contrastó con el silencio de la Conferencia Episcopal.
Entre 1971 y 1972 se concretó la instalación y el desarrollo del Movimiento Rural Diocesano. Una de sus acciones fue crear la CODETRAL ( Cooperativa de Trabajo Amingueña Limitada), en la zona de la Costa, impulsando la expropiación del latifundio de Azzalini. La cooperativa permitiría obtener mejores precios para los productos regionales y trabajar solidariamente las tierras improductivas. En agosto un nuevo hecho enfrentó a Angelelli y su presbiterio con el gobierno de facto, cuando la policía detuvo a dos sacerdotes y un laico.
En 1973, con las elecciones generales, renacieron las esperanzas populares. A la iglesia riojana se le restituyó la misa radial. Pero, en el marco de las movilizaciones por la expropiación del latifundio de Azzalini, se produjo el 13 de junio en Anillaco, organizado por los terratenientes del lugar, el apedreo y la expulsión del obispo, sacerdotes y religiosas que habían concurrido a las fiestas patronales de San Antonio. En respuesta, el Obispo sancionó canónicamente a los promotores, que intentaban disfrazar el conflicto, acusando de "comunista" a la iglesia riojana.
1974. En el país se vivía un recrudecimiento de la crisis social y política con violentos asesinatos, atentados y ataques a los dirigentes y organizaciones populares. En Setiembre Mons. Angelelli viajó a Roma en visita "ad limina". Estando en Europa le sugirieron que no regresara porque su nombre figuraba en la lista de amenazados por los parapoliciales de Las tres A (Alianza Anticomunista Argentina).
Angelelli retornó a su diócesis y planteó los ejes de trabajo para 1975: caminar con y desde el pueblo, seguir actuando el Concilio y continuar la promoción integral de los riojanos. La diócesis se movilizó con la visita misionera de San Nicolás, patrono de La Rioja, por los pueblos del interior. La misión se realizó con gran entusiasmo, sintetizando en cada lugar los deseos de justicia, fraternidad y paz para la sociedad riojana.
Martirio de Mons. Angelelli
1976:
En febrero fueron detenidos en Mendoza el Vicario General de la
diócesis riojana, Mons. Esteban Inestal junto a dos dirigentes del
movimiento rural. Luego del golpe de estado del 24 de marzo se
intensificó el control y seguimiento a los miembros de la Iglesia, en el
marco de la represión desatada por la dictadura militar. Mons.
Angelelli levantó su voz para denunciar las violaciones a los derechos
humanos e hizo conocer al Episcopado la persecución de era objeto la
iglesia en La Rioja. También hizo gestiones ante las autoridades
militares, incluyendo al Comandante del III Cuerpo de Ejército, Luciano
B. Menéndez. "El que se tiene que cuidar es Ud.", amenazó el militar.
Ante la inseguridad el Obispo de La Rioja aconsejó a muchos sacerdotes,
religiosas y laicos abandonar la diócesis para protegerlos, pero no
aceptó la invitación de obispos latinoamericanos para un encuentro en
Quito, Ecuador. "Tengo miedo, pero no se puede esconder el Evangelio
debajo de la cama", confesó a sus familiares que vislumbraban el trágico
final.La represión se agudizó. Fueron detenidos el P. Eduardo Ruiz, del Olta y el P. Gervasio Mecca, de Aimogasta. El 18 de julio fueron secuestrados, torturados y asesinados los padres Gabriel Longueville y Carlos Murias, de Chamical. Pocos días después, el 26 de julio, ametrallaron en la puerta de su casa al laico campesino Wenceslao Pedernera, en Sañogasta. Y cuando el 4 de agosto, Mons. Angelelli, junto al P. Arturo Pinto, retornaba a la capital riojana, luego del novenario a los sacerdotes asesinados de Chamical, a la altura de Punta de Los Llanos, su camioneta fue obstruida por un peugeot 404, lo que le provocó el vuelco. El cuerpo del Obispo fue sacado y su nuca golpeada contra el asfalto, quedando su corpulenta figura extendida con los brazos abiertos sobre la ruta.
Aunque se intentó ocultar el crimen como "accidente automovilístico" y la causa judicial iniciada fue enseguida archivada, en 1983, con el retorno de la democracia, se reabrió y en 1986 el Juez Aldo F. Morales dictaminó que la muerte de Mons. Angelelli fue un "homicidio fríamente premeditado", debiéndose identificar a los autores. En 1989, los altos jerarcas de las Fuerzas Armadas implicados en el crimen fueron beneficiados por las leyes de obediencia debida y punto final que consagraron la impunidad en las violaciones a los derechos humanos.
A pesar de no haber sido canonizado oficialmente por la Iglesia, no hay dudas ni de su martirio, ni de su vida entera entregada por la causa de Jesucristo: anunciar desde los pobres el Evangelio de la Vida, para construir juntos el Reino de Dios.
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