12 septiembre 2014

Himno para Navidad

 “José, hijo de David, no temas.”

José abrazaba
al Hijo del Padre celestial
hecho un recién nacido
Y lo servía como a su Dios.

Se complacía
como en la bondad misma;
lo veneraba
como al justo por excelencia.

Grande fue su perplejidad
¿Cómo es posible,
Oh Hijo del Altísimo
de ver en ti a un hijo?
Contra tu madre me irritaba
y pensaba repudiarla.

Y no sabía
que en su seno posaba un gran tesoro
Que enriqueció
de improvisto mi pobreza.

El rey David
surgió de mi raza
y fue coronado. 

¡Qué gran despojo me alcanza!
En lugar de ser rey soy artesano;
Pero me ha tocado una corona
Ya que sobre mi corazón reposa
el Soberano de todos los reinos.

San Efrén (c.306-373), diácono en Siria, 
exégeta de la Biblia, doctor de la Iglesia
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