02 mayo 2013

Bendito CAOS que me habita...


Cada vez que ordeno la casa, sobre todo en esos días en los que el caos ya es completo y donde uno hace esfuerzos por encontrar el piso, me doy cuenta de las muchas cosas que nos sobran, que no necesitamos, que acumulamos. Hoy es uno de esos días. Me levanto con decisión de poner fin al desorden total en que se encuentra la casa ahora. Pongo una buena música que me ayuda desde fuera a tener una energía distinta; canto a toda voz mientras trabajo en volver a poner las cosas en su lugar. 

Cuando lo hago escuchando música todo se vuelve más fácil, me entusiasmo, ya no pienso en el "todo caótico" que me envuelve, sino en ir tomando de a una cosa por vez y volviéndola a su sitio.  La música me  hace poner las cosas en su lugar (literalmente así) A veces es importante ver las cosas en su conjunto, pero en estos casos creo que no: mejor ir de a poco, esto acá, lo otro allá...

Nunca falta el hallazgo de algo que creía perdido del todo, entonces me gana la alegría y me siento descubriendo el valor de aquello que hace rato había perdido de vista. Lo encontrado se redimensiona en valor y necesidad.

Me imagino en una de esas filmaciones en cámara rápida, en donde del principio al fin el cambio es increíble, me sonrío imaginándome en una película de esas. Pero la vida va a otro ritmo, y deberá pasar un buen rato antes de que "note" los increíbles resultados en mi casa,,,je.

Mientras ordeno, automáticamente mi cabeza empieza a jugar con las imágenes. Pienso en los caos internos que a veces me acompañan e imagino que el movimiento es bastante parecido. Cuando visualizo TODO JUNTO me desanimo antes de empezar el movimiento de orden, me parece demasiado, casi imposible de acomodar; y es claro que me sobran demasiadas cosas. Pero si acepto que la vuelta a lo "habitable" es de a un paso por vez, de ir reencontrandole el lugar a algunas emociones-pensamientos-sentires...; si de paso me "ayudo" con algo que desde fuera me traiga una energía distinta y renovadora; seguramente no pase mucho tiempo antes de descubrir el "piso" donde hacer pie sin romper nada por culpa de un paso descuidado. Y quizás algo que daba por perdido, recupere valor ante una mirada nueva, cargada de sorpresa, llena de una inesperada gratitud por el encuentro.

¡Bendito caos que a veces me habita! Quizás es la oportunidad de revisar el corazón para volverlo a convertir en un lugar habitable y dispuesto a hospedar, dispuesto a la acogida.

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La casa ya luce mucho más ordenada. Curiosamente, el corazón también.
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