23 noviembre 2009

Un cuento para tener muy en cuenta


Había un gran muro separando a dos grupos

De un lado del muro estaban Dios, los ángeles y los siervos leales a Dios
Del otro lado del muro, estaban Satanás, sus demonios y todos los humanos que no servían a Dios.
Y encima del muro había un joven indeciso, que había sido criado en un hogar cristiano, más que ahora estaba dudoso si continuaría sirviendo a Dios o si debería aprovechar un poco los placeres del mundo.

El joven indeciso observó que el grupo del lado de Dios lo llamada y gritaba sin parar:
- Ey! desciende del muro ahora....Ven para acá!!!
Mas el grupo de Satanás no gritaba ni decía nada

Esa situación continuó por un tiempo, hasta que el joven indeciso resolvió preguntar a Satanás:

- El grupo del lado de Dios está todo el tiempo llamandome para que baje del muro y quede del lado de ellos. Por qué usted y su grupo no me llaman ni me dicen nada para convencerme que baje del lado de ustedes?

Grande fue la sorpresa del joven cuando Satanás le respondió:
- Es porque el muro es MÍO.

Nunca olvides: No existe término medio. El muro ya tiene dueño
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