24 marzo 2014

Mensaje por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque esos van a ser saciados.” 
Mt. 5,6

En el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia a 38 años del inicio del llamado “Proceso de Reorganización Nacional”,
 se conmemora el Golpe de Estado del año 1976, el más sangriento de la historia Argentina y a las 30 mil víctimas del terrorismo de Estado.

El primer Obispo de nuestra Diócesis, fué un testigo fiel de aquel dolorosísimo momento histórico “
A partir de junio del año 1979 hasta noviembre de 1981, el Padre Obispo Jorge Novak, organiza las Misas mensuales por los desaparecidos. La primera, la celebró en la catedral de Quilmes. El Padre Obispo Jorge Novak recuerda que en esa Misa rezó así: "Señor, no tienen que morir las ovejas, sino el pastor; el pastor tiene que dar la vida por las ovejas. Señor, yo entonces ofrezco mi vida, para que termine esta tragedia." Y añade: "La oración me salió realmente del corazón, pero no niego que tuve miedo; son ofrendas que Dios toma en serio".Por razones de seguridad, las Misas se celebraban todas las veces en parroquias distintas y el aviso se hacía de boca a boca, el día anterior o inclusive el mismo día de la celebración; y se llenaban de gente. En esas Misas, el obispo hablaba muy abiertamente, a pesar de ser vigilado, y daba lugar a la intervención de los concurrentes creando un clima de confianza y solidaridad. En julio del año 1978, el Padre Obispo Jorge Novak, crea la Comisión Diocesana de Justicia y Paz, ella recopila miles de denuncias que envía al Vaticano. En la carta pastoral de Navidad del año 1978, el obispo denuncia "los asesinatos a mansalva, los secuestros, el fenómeno de los desaparecidos, de las detenciones sin causa declarada, de las torturas físicas y morales".Es nuestro deber como cristianos poner nuestro mayor esfuerzo y compromiso en iniciar un verdadero camino de reconciliación Nacional. Reconciliación que debe construirse sobre la base de la aplicación plena de la Justicia y cumplimiento de las penas sobre los que  han cometido crímenes de Lesa Humanidad, algunos  militares o civiles  que se manifiestan creyentes, de ellos reclamamos un arrepentimiento sincero. Como los pecados cometidos son pecados públicos este arrepentimiento debe ser público  y acompañado por un firme propósito de enmienda y reparación, dando a conocer qué ha sido de las víctimas, dónde están los cuerpos y dónde están los hijos que aún no han sido encontrados…Rogamos al Dios de la verdad y la justicia, que les conmueva el corazón.  El flagelo de las dictaduras militares,  que durante muchos años azotó a nuestro país y a otros países hermanos de la América Latina debe comprometernos, en la firme e inclaudicable defensa de la democracia, contra cualquier amenaza de interrupción en la continuidad institucional de los gobiernos democráticos  votados por el pueblo.
 
UNA MIRADA SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL 
La marginalidad y las drogasComo el inevitable fruto del capitalismo salvaje y el consumismo, la marginalidad social y la adicción a las drogas, golpea a nuestro, hermanos, en todos los niveles de la sociedad, lastimando con mayor crueldad a los más vulnerables: pobres, jóvenes y niños. En los barrios de nuestra Diócesis se hace visible con alarmante impunidad, el comercio de la muerte. El problema, debe ser abordado por toda la sociedad, distintas fuerzas políticas, organizaciones sociales e iglesias, pero es el Estado, a quien reclamamos que desde el poder judicial y las fuerzas de seguridad, redoble los esfuerzos para la lucha contra este flagelo.
El derecho al acceso a la tierra, la vivienda y el hábitat
Observamos que 
debido, entre otros motivos, al crecimiento demográfico del segundo cordón del conurbano bonaerense, la población de la Pcia. de Buenos Aires ha venido aumentando en dos millones de habitantes cada diez años. Sumado a esto, los altos precios que impone el mercado inmobiliario, mayormente dominado por la especulación, deja totalmente de lado el destino universal de los bienes y el derecho de propiedad privada con función social. Muchas de nuestras familias, de sectores populares, se ven forzados por la necesidad, a participar de las llamadas tomas de tierra, ocupando lotes o en muchos casos comprando lotes a usurpadores  para poder así construir sus viviendas. La solidaridad es una reacción espontánea de quien reconoce la función social de la propiedad y el destino universal de los bienes como realidades anteriores a la propiedad privada. La posesión privada de los bienes se justifica para cuidarlos y acrecentarlos de manera que sirvan mejor al bien  común, por lo cual la solidaridad debe vivirse como la decisión de devolverle al pobre lo que le corresponde… E. G n° 189 (primera exhortación apostólica del Papa Francisco).Motivados por esta dolorosa realidad, que sufren nuestros hermanos, exigimos  se incorpore el concepto de función social de la propiedad, en el proyecto del nuevo código civil y comercial (actualmente con media sanción en el Senado) y que será tratado este año en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.
La violencia  de géneroLa violencia contra la mujer,  una realidad que se concreta en los maltratos físicos, psicológicos y con mucha frecuencia en la muerte de mujeres a manos de hombres, es una dolorosa  realidad presente en nuestras comunidades.Señalamos también  otras expresiones de esa violencia. El mensaje de los medios masivos de comunicación que en muchos casos presentan a la mujer como objeto fomentando una cultura de la denigración. La publicidad encubierta de la prostitución y la trata de personas, en los diarios más importantes.  El accionar de la justicia y las políticas sociales son todavía  muy insuficientes, para que las mujeres en situaciones vulnerables o que sufren violencia, estén realmente protegidas por la sociedad.
Los migrantesNuestra comunidad Diocesana cuenta con la bendición de hermanos y hermanas venidos de países vecinos, que con su cultura y su trabajo hacen un valioso aporte a la sociedad. Las distintas fiestas patronales que se celebran en nuestra Diócesis, nos unen y enriquecen como Pueblo de Dios,  por eso es inadmisible, cualquier tipo de discriminación en cualquier forma y más si estas actitudes o manifestaciones  provienen de personas o instituciones que se confiesan católicas.El mayor contrasentido entre nosotros, es que se invoca a los DERECHOS HUMANOS y se ignora que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. Según el documento “La Iglesia en el mundo contemporáneo” Gaudium et Spes del Vaticano II: “gozos, esperanzas, angustias, sobre todo de los más pobres, lo son también de los discípulos de Cristo”. Si todos los hombres, somos hijos de un mismo Padre, que ama a todos por igual, con preferencia hacia los más pobres y excluidos, eso implica que toda forma de discriminación en los derechos humanos, ya sea social o cultural por motivos de sexo, raza, color, condición social, lengua o religión, debe ser vencida y eliminada por contraria al plan de Dios.
“El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente”.  E. G n°2 (primera exhortación apostólica del Papa Francisco.)

VICARIA DE SOLIDARIDAD
OBISPADO DE QUILMESAv. Calchaquí 1371. CP 1879 Quilmes Oeste. Buenos AiresTel/Fax: 011-4200-3319
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