10 marzo 2014

Francisco participa, como uno más, de los ejercicios de la Curia


Francisco, orando junto a la Curia

El "hombre de blanco" rezando en mitad de los austeros "hombres de negro"

La Casa del Divino Maestro, de los Paulinos, está ubicada a 25 km de Roma


(J. Bastante/Lázaro García).- Francisco llegó el domingo con su maletín negro a Aricca, para iniciar los ejercicios espirituales de la Curia. Se nota en el ambiente que la austeridad del Pontífice se está poniendo de moda, pues fueron muchos los que bajaron en el autobús -espléndida imagen la del autocar curial- con una pequeña mochila en sus manos. Santos Abril, Ravasi, Piacenza, Sarah, Ouellet, Koch...
Las imágenes distribuidas por la Santa Sede nos muestran a un Francisco en actitud de oración, rodeado por los cardenales. El "hombre de blanco" en mitad de los "hombres de negro". Sentados todos en los bancos de la capilla, como unos fieles más, sin los colores de la púrpura, revestidos con sencillos ropajes sacerdotales y cruces de plata, sin anillos. La Cuaresma fuera de Roma, sin duda, servirá para mucho más que la oración. Y la elección de la Casa del Divino Maestro no fue una casualidad.

Esta casa, en realidad, es un complejo de construcciones que el Fundador de los Paulinos (Beato Santiago Alberione) mandó construir en el año 1959 como casa de Ejercicios Espirituales, capítulos generales y encuentros de formación para la entera Familia Paulina, y en los últimos tiempos también para otras congregaciones o instituciones religiosas que deseen aprovecharla para sus propios ejercicios espirituales, capítulos o encuentros de formación.

Se encuentra a unos 25 km de Roma y está ubicada en las colinas de Albano, de frente al lago de Castelgandolfo, en una posición privilegiada para el retiro, la meditación y la oración. El lago de Albano es de origen volcánico y alcanza una profundidad máxima de 170 m, con un perímetro de 10 km. En la foto del lago, se aprecia al fondo Castelgandolfo, lugar de reposo papal durante el verano. El entorno de la casa es el de un cuidado bosque, con sus pasillos asfaltados y mucha variedad de vegetación. Caben reseñar dos recorridos bien señalizados, uno para hacer el itinerario del Vía Crucis y el otro para seguir los misterios del rosario.



En el interior, dispone de unas 140 habitaciones individuales, con servicios privados completos y algunas habitaciones dobles; todo el mobiliario del interior mantiene una exquisita dignidad, bien conjugada con la austeridad exigida a un lugar dedicado a estos fines.
Obviamente dispone de varios y amplios lugares comunes de encuentro, amplios pasillos, una capilla grande y otras 4 más pequeñas, salón con medios técnicos actualizados, como traducción simultánea, etc. La estructura está dividida en varias "alas" que facilitan mantener diversos encuentros a la vez, y otro tanto dígase de los varios comedores y demás servicios comunes, algunos personalizados para grupos pequeños.
Todo el complejo se ha rehabilitado en varias ocasiones, y en la actualidad, se encuentra apto y adecuado para acoger a cuantos, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, deseen dedicar unos días al descanso corporal y al cultivo del espíritu.
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