07 mayo 2013

EL MAESTRO CONFUCIO

Un día, Tse-Hsia estaba conversando con Confucio.
Cuando llegaron a tratar sobre los méritos de cada uno de sus discípulos, Tse-Hsia preguntó a su maestro:

¿Qué piensas de Yen-Hui?
Confucio respondió:
Yen-Hui es muy bondadoso y amable.
Su compasión supera con mucho la mía.
¿Y qué me dices de Tse-Kung?
Tse-Kung es mucho mejor que yo en los debates y en la presentación de argumentos.
¿Y qué me dices de Tse-Lu?
Tse-Lu es un hombre valiente, no puedo igualarlo en valor.
¿Y Tse-Chang?
Tse-Chang puede mantener su dignidad mejor que yo.
Tse-Hsia quedó tan sorprendido con las respuestas de su maestro que se levantó y exclamó:
¿Cómo vienen los otros a aprender de tí?
Confucio invitó a su discípulo a sentarse de nuevo. Cuando vio que Tse-Hsia se había calmado, le dijo:
Yen-Hui es compasivo, pero testarudo y veleidoso.
Tse-Kung puede ser muy persuasivo, pero no sabe cuando dejar de hablar.
Tse-Lu puede ser valiente, pero desconoce la tolerancia.
Tse-Chang puede ser digno, pero no sabe como estar en armonía con los demás.

Yo no cambiaría sus méritos por los míos aunque me lo propusieran. Por esta razón es por lo que todos ellos acuden a aprender de mí.
Sabiduría no significa ser competente en una cualidad o en muchas. Es la capacidad de reconocer los puntos fuertes y las debilidades en nosotros mismos y en los demás. Así, un maestro sabio sabe que aunque pueda no superar a determinados discípulos en cualidades y capacidades concretas, puede ofrecerles lo que necesitan para convertirse en mejores personas.
Lie Tse (siglo IV a.C)


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