27 septiembre 2012

Tissera ordenó a los diáconos

Domingo 23 de Septiembre de 2012 | 22:12


La celebración se desarrolló en la Catedral de Mitre y Rivadavia. El Obispo dijo que "Jesús ejerce su poder en este Reino que el Padre le ha confiado"

           
                Monseñor Tissera junto a los diáconos ordenados en la Catedral
 
Días atras monseñor Carlos José Tissera, obispo de Quilmes, presidió en la catedral de Mitre y Rivadavia, la celebración de ordenaciones diaconales, que tuvo como lema: "Si alguno quiere ser el primero que se haga el último y el servidor de todos".

El prelado ordenó diáconos permanentes a Rubén Edgardo Ackermann, Luis Martín Albarracín, Linder Coria Hoyos, Teresio José Gómez, Juan Ángel Gutiérrez, Luis Ángel Mayer, Oscar Clemente Ortiz y Eugenio Manuel Páez.

Además de los sacerdotes y diáconos de la diócesis que concelebraron, estuvo presente monseñor Andrés Stanovnik, arzobispo de Corrientes, ya que en su juventud fue compañero de estudio del diácono Mayer.

En la homilía, el prelado manifestó su alegría por "la ordenación diaconal de estos ocho hermanos nuestros que han venido formándose en nuestra Escuela de Diáconos Permanentes 'San Lorenzo Diácono'".

  "Cristo -dijo- no se aferró a su condición divina de igualdad con Dios, sino que desposeyéndose, anonadándose se hace servidor, en obediencia hasta la cruz. Nos revela que ser de condición divina equivale a ser dador, un amor total de pura gratuidad, es un darse todo".

El pastor de Quilmes señaló que "Jesús ejerce su poder en este Reino que el Padre le ha confiado, mediante el servicio: el Siervo sufriente de Dios se hace siervo de los hombres con una particular solidaridad con los pobres, los desheredados, con los pecadores y alejados" y agregó que "la grandeza humana no reside en el tener, sino en el dar. Porque dar es el signo de amar. La razón última, la causa trascendente del misterio de la salvación: el amor de Dios. Todo se debe a la iniciativa de un amor tan impensable, que por nosotros llega a entregar a su propio Hijo único".

Monseñor Tissera afirmó: "Hoy podemos decir que nuestra Iglesia particular se alegra al ver que estos hombres se deciden a solicitar el sagrado Orden del Diaconado, y la Iglesia los acepta y por la imposición de las manos y la invocación del Espíritu son consagrados".  

Como conclusión, el obispo agradeció la presencia de monseñor Stanovnik y reconoció "a la Escuela de diáconos, a su director, profesores y alumnos, que forman una verdadera comunidad con el deseo de ponerse al servicio de la evangelización".
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