10 agosto 2012

El Catequista

El catequista hace de puente entre Dios y los hombres anunciando a la humanidad que el creador está enamorado de sus criaturas. Por eso, presentar a alguien, a Jesús de Nazaret, es una forma concreta de mostrar el amor que Dios nos tiene.

Asimismo, ahondar en el conocimiento del mensaje salvador, supone que el mensaje es conocido previamente. Es decir, que, para poder tener encuentros de cateques
is, es necesario que el grupo haya recibido, por lo menos, un primer anuncio evangelizador.

Decir que la catequesis es "la actividad constantemente necesaria" implica subrayar dos aspectos que no se pueden pasar por alto. Constante quiere decir que no se limita a una determinada etapa. No se refiere a un momento de la vida de la persona ni a un momento pastoral de una comunidad. La catequesis es constantemente necesaria en la vida de la Iglesia y en la vida de la persona. No se puede optar por la catequesis por un período y después tomar otro rumbo. Sea cual fuera el plan pastoral de una región, de una diócesis o de una parroquia, la tensión catequística nunca puede postergarse ni dejarse en segundo plano. Con respecto a la necesariedad no hace falta hacer aclaración alguna. Todo lo que es necesario es indispensable e ineludible. Lo que es necesario no puede reemplazarse por nada sin que se deteriore lo esencial.

Por medio de la catequesis la Iglesia quiere difundir viva y activamente la Palabra de Dios. No es una mera difusión nocional-intelectual. La difusión de la Palabra que se hace por medio de la catequesis tiene como características la vitalidad y la dinámica. No basta conformarse con que la Palabra de Dios sea conocida y aprendida. Se puede saber y no creer. Se puede saber y no estar convencido de lo que se sabe. La catequesis presenta la Palabra como luz viva que ayuda a ver la vida y se manifiesta en forma activa porque compromete e integra la misma vida con una mentalidad nueva.

Ahondar en el conocimiento de la Persona y del mensaje salvador de Nuestro Señor Jesucristo es algo que va más allá de un mero aprendizaje o de una simple instrucción. Quienes creen que la catequesis es "un cruzo" para prepararse para a un sacramento, o "unas horas de clase" que suelen darse en los colegios católicos y en la escuela pública de algunas provincias, se equivocan. No podemos hablar de la catequesis en esos términos.

Las materias de formación en las diversas áreas del aprendizaje intentan acercar al estudiante al conocimiento de "algo": el saber. En cambio, la catequesis va a intentar acercar al conocimiento de alguien: ese alguien es Jesús de Nazaret.
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