17 junio 2012

Lo que es ser educadora para mí…

Ser educadora es reconocer que el compromiso tiene nombres.
Es sospechar que la realidad aún no se terminó de hornear.
Es apasionarse con el sueño de transformar mundos.
Y sostenerlo a pesar de los miedos y soledades…
Es amigarse con el arte de defender la alegría…
Ser educadora es empeñar horas en pensar escenarios.
Es saberse partícipe de la historia y de muchas historias.
Es mantener la búsqueda de la propia voz para escuchar la música de otras cuerdas interiores…Y poder danzar al compás...
Es ser incapaz de controlar vuelos…
Es pensarse libre, y acariciar libertades…
Es ganar canas, arrugas, perder peso. Y dar por cierto que siempre valió la pena.
Es mirar. Y dejarse mirar.
Es escuchar. Y permitirse escuchar.
Es implicarse en autonomías. Y reconocer cuándo poner límites.
Es penetrar momentos y vidas. Y dejarse penetrar por ellas.
Es descartar el “talento” de pararse frente a un grupo…
Es sentarse junto a otros y emprender algún camino…
Es permitirse reinventar. Y alimentar la búsqueda de identidades.
Es respetarse y respetar.
Es animarse a llorar, a “sacar garra” o a guardar silencio, a esperar tiempos, a decidir.
Es animarse a no tener respuestas. Y aprender a embellecerse con preguntas.
Es desear ser feliz y hacer el intento de aportar a otras búsquedas.
Es sortear la escasez, la duda, la insatisfacción, la incomprensión, el olvido.
Es saberse responsable de la lucha.
Es que ser educadora, tal vez no sea otra cosa, que ser parte de la locura de creer en la posibilidad de encender fuegos cuando no existe otra razón que el amor…


De una maestra mendocina.
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