13 febrero 2012

Pasa por alto perros, gatos y pájaros…

Pasa por alto perros, gatos y pájaros…
A menudo algún amigo o conocido, en estos tiempos tan duros, me pide ayuda para preparar su curriculum. Lo hago encantado. Qué menos. Son tantas veces que casi soy un experto en curriculums. Y, en cada ocasión, mi mente, antes de ponerme a escribir, se me va a vagabundear hasta un poema de la admirable Szymborska, que leí hace mucho tiempo y hoy he reencontrado mientras ojeaba su “Poesía No Completa”, para hacer mas soportable un trayecto de avión:
“¿Qué hay que hacer?/ Hay que escribir una solicitud/ Y a la solicitud adjuntar un curriculum./Independientemente de la longitud de la vida,/ el curriculum debe ser corto./
Es obligatoria la concisión y la selección de los hechos./ Hay que cambiar paisajes por direcciones,/y vacilantes recuerdos por fechas inmóviles./
De todos los amores, basta el nupcial;/y de los niños, sólo los nacidos./
Es más importante quién te conoce que a quíen conoces tú. / Los viajes solo si fueron al extranjero./ Pertenencia a qué, pero sin el porqué. / Y condecoraciones, pero sin la causa./
Escribe como si nunca hubieras hablado contigo mismo, / y como si te evitaras de lejos./ Pasa por alto perros, gatos y pájaros,/ trastos y recuerdos, amigos y sueños./
Más bien el precio que el valor./ Y el título más que el contenido./ Mas bien el número de los zapatos que hacia dónde va ese por el que te haces pasar./ Y, además, una fotografía con la oreja descubierta. / Cuenta la forma, no lo que oye…/ 
¿Qué se oye por ahí? El estruendo de las máquinas que trituran papel.”

A menudo algún amigo o conocido, en estos tiempos tan duros, me pide ayuda para preparar su curriculum. Lo hago encantado. Qué menos. Son tantas veces que casi soy un experto en curriculums. Y, en cada ocasión, mi mente, antes de ponerme a escribir, se me va a vagabundear hasta un poema de la admirable Szymborska, que leí hace mucho tiempo y hoy he reencontrado mientras ojeaba su “Poesía No Completa”, para hacer mas soportable un trayecto de avión:


“¿Qué hay que hacer?/ Hay que escribir una solicitud/ Y a la solicitud adjuntar un curriculum./Independientemente de la longitud de la vida,/ el curriculum debe ser corto./

Es obligatoria la concisión y la selección de los hechos./ Hay que cambiar paisajes por direcciones,/y vacilantes recuerdos por fechas inmóviles./

De todos los amores, basta el nupcial;/y de los niños, sólo los nacidos./

Es más importante quién te conoce que a quíen conoces tú. / Los viajes solo si fueron al extranjero./ 
Pertenencia a qué, pero sin el porqué. / Y condecoraciones, pero sin la causa./

Escribe como si nunca hubieras hablado contigo mismo, / y como si te evitaras de lejos./ Pasa por alto perros, gatos y pájaros,/ trastos y recuerdos, amigos y sueños./

Más bien el precio que el valor./ Y el título más que el contenido./ Mas bien el número de los zapatos que hacia dónde va ese por el que te haces pasar./ Y, además, una fotografía con la oreja descubierta. / Cuenta la forma, no lo que oye…/ 

¿Qué se oye por ahí? El estruendo de las máquinas que trituran papel.”
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