29 junio 2010

San Agustín

Libérate del peso de la avaricia, vende todo lo que tienes, llena tus silos de grano dándolo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego sigue al Señor si quieres ser perfecto. Únete a aquellos que conocen la sabiduría, a aquel que sabe lo que tiene que dar al día y a la noche, para que sepas también tú y se enciendan para ti luminarias en el cielo. Pero esto no ocurrirá si tu corazón no está allí. 
Tampoco esto será posible si no está allí tu tesoro. Al contrario, la tierra sin fruto se ha llenado de tristeza, y las espinas han ahogado la Palabra.
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