24 enero 2010

San Francisco de Sales



San Francisco de Sales "uno de los más fieles trasuntos del Redentor", era hijo de los marqueses de Sales. Nació en Saboya el año 1567. Se educó en Annecy, en París y en Padua. En 1593 es ordenado sacerdote. Pasa largas horas de oración. "Las almas se ganan con las rodillas", confesaba. Atiende sin prisa al confesionario, predica, asiste a todos los necesitados.

Su celo apostólico no tenía fronteras. La provincia de Chablais había caído bajo el protestantismo. Hacia allí se dirige con su primo Luis para devolver aquellas ovejas al redil. Fue un trabajo paciente y costoso. Redactaba unas hojas sueltas, las célebres Controversias, que luego llegaban hasta los protestantes. Así le leerían los que no acudían a oírle.
A él se debe la conversión de más de sesenta mil calvinistas. El obispo Granier, que ve los frutos de la predicación de Francisco, lo recomienda como su sucesor. El año 1603 fue consagrado obispo. Multiplicó ahora su tarea apostólica: catequesis, predicación, sínodos diocesanos. Las dificultades eran numerosas. Entre otras la situación de la diócesis, que comprendía zonas de Saboya, Francia y Suiza. Era obispo titular de Ginebra, pero desde la rebelión protestante los obispos residían en Annecy. Un día Enrique IV, rey de Francia, le ofreció un rico obispado. Francisco contestó: "Me he casado con una mujer pobre. No puedo dejarla por otra más rica".
Uno de sus más fecundos apostolados fue el de la pluma. Tratado del amor de Dios. El arte de aprovechar nuestras faltas. Cartas. Controversias- Y quizá su mejor libro, de perenne actualidad, Introducción a la vida devota, que comprende una serie de normas para santificarse en el mundo.

Francisco se encontró en su camino con un alma excepcional, Santa Juana Fremiot de Chantal. Entre los dos surgió una honda amistad, ejemplo típico de equilibrio afectivo entre dos almas que caminan hacia Dios. Juntos fundaron la Orden de la Visitación, que consiguió pronto óptimos frutos.

Su vida era muy intensa.


En París se encontró con Vicente de Paúl, que diría después: "¡Qué bueno será Dios, cuando tanta suavidad hay en Francisco!" Vuelve a su diócesis, y al llegar a Lyon se sintió desfallecer. Allí rindió su alma con la calma y serenidad de toda su vida. Era el 28 de diciembre de 1622, a los 56 años de edad. Sus restos fueron trasladados a la catedral de Annecy. Hoy reposan, cerca de la Cofundadora, en el monasterio de la Visitación, que domina el bello paisaje del lago y la ciudad. Canonizado el 1665, fue declarado Doctor por Pío IX el año 1877.

Santos son aquellos que guardaron toda la agresividad para sí mismos, suele decirse. Eso fue Francisco, exigente consigo mismo, y ejemplo de moderación y de equilibrio para los demás. Es el santo de la dulzura, el apóstol de la amabilidad. "El más dulce de los hombres, y el más amable de los santos", a pesar de su fuerte temperamento. Se cuenta que al hacerle la autopsia, encontraron su hígado endurecido como una piedra, explicable por la violencia que se había hecho aquel hombre de fuerte carácter, que era en el trato todo delicadeza y suavidad. "En los negocios más graves derramaba palabras de afabilidad cordial, oía a todos apaciblemente, siempre dulce y humilde", afirma la Cofundadora, que le conocía bien.

La influencia de San Francisco de Sales en la espiritualidad ha sido enorme. Cuando San Juan Bosco buscó un protector para su familia religiosa lo encontró en él, y por eso su obra se llama salesiana. Salesianos y salesas llenan el mundo. Es patrono de los periodistas católicos.
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Oremos Señor Dios nuestro, que hiciste que el obispo San Francisco de Sales se hiciera todo para todos para ganarlos a todos, haz que, iluminado por su ejemplo, también nosotros sepamos manifestar la dulzura de tu amor en el servicio de nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

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