01 octubre 2009

Padre Gino

Hoy murió Gino.
Nada menos que un cura.


I.- Hace un rato me avisaron que Gino murió de un infarto; en realidad, casi diría que a Gino lo mataron. Lo mató su amor por el ministerio, lo mató su pasión por los pobres, lo mató su fidelidad a la Iglesia. Y quizás también cierta incomprensión.
"Sacerdote creíble y misericordioso"
Gino fue cura. De punta a punta de su vida. Desde sus peleas con Dios en el seminario, a sus peleas con el Dios "providente" por la injusticia y la muerte anticipada de los pobres.
Desde su vida entregada en el barro, a la entrega de su vida en el tiempo y el espacio.
Desde su incansable anuncio de buenas noticias a los pobres, a su búsqueda constante de encontrar espacios para que los pobres puedan encontrarse con "Dios y la Virgen", desde las "ollas populares" y comedores, hasta las amenazas o sospechas.
Fue cura, y gastó su vida -también él en muerte anticipada- buscando espacios y recovecos, lugares y circunstancias donde poder contarles a sus hermanos, los pobres, que Dios los ama; y ser él mismo un rostro y cuerpo de ese Dios que sale al encuentro.
Decenas de capillas, ermitas, imágenes, bautismos, son huellas de su paso evangelizador. O -como seguramente él preferiría- del paso de Jesús por las vidas de esos cientos y miles.

"Vine a anunciar el Evangelio a los pobres"

Gino fue cura de los pobres. Seguramente serán ellos quienes más lo lloren.
Ya no lo verán en "Cura Brochero", o en el paso misionero de "la Carpa", o entre el ruido de "los Campamentos brocherito".
Y nosotros ya no lo veremos preguntando, planteando, apasionado cómo podría hacer para estar más cerca de los pobres; qué cosas nuevas podríamos pensar, o crear para que los pobres se sientan "en casa" en la Iglesia, o cómo anunciarles "Buenas Noticias".

"Misericordia quiero, no sacrificios"

Gino fue cura de los pobres en la Iglesia.
En esta Iglesia en invierno, que tantas veces se aleja o no entiende el signo del reino de anunciar a los pobres, o no entiende al "Mesías de los pobres". Esta Iglesia que parece temer a Jesús, o buscarlo y anunciarlo donde él mismo dice que no se encuentra.
Fue el rostro de "otra" Iglesia dentro de la Iglesia.
Obediente en el dolor, murió donde no había querido vivir. Vivió sin entender que el nuncio le dijera -hace años- que el anuncio del evangelio era "a todos" cuando le contó que la casa "cura Brochero" buscaba "anunciar el evangelio a los pobres", o cuando le dijeron que debía dedicarse a "los dirigentes" y no a "los pobres".
Entendió -precisamente- el Evangelio, y su amor y fidelidad en la Iglesia no lo apartaron de los predilectos de Jesús.
Fue donde la Iglesia lo convocó, pero a su vez propuso, planteó, inventó caminos para que la Iglesia se parezca más a ese "sueño de Jesús".

II.- Sé que algunas citas que encabezan cada parte remiten a Jesús, no a nosotros. Las puse expresamente.
No porque Gino lo fuera, ciertamente. Pero porque sé que los pobres lo sintieron un rostro de Jesús en los barrios, porque no quiso apartarse de Jesús ni un poquito, y porque sabía bien que podría reflejar a Jesús en su vida y su ministerio cuanto más cerca de los pobres estuviese.

Conocí un cura.

Y realmente -en medio del dolor, y las lágrimas que no salen- no puedo ocultar una pequeña cuota de alegría.
He visto funcionarios eclesiásticos, estrellas de la autoreferencia, temerosos que buscan en la "madre institución" seguridad para sus dudas, amantes del aplauso o del dinero.
Pero conocí un cura -gracias a Dios, conocí y conozco varios-, uno que fue libre y no se buscó a sí mismo, que no buscaba seguridades sino la inseguridad de la intemperie, uno que eligió vivir y gastar la vida a cada momento en el anuncio, uno que eligió morir dando vida.
Bromeando con él, muchas veces en nuestros encuentros mensuales, discutíamos sobre la frase que se dijo sobre el cura Brochero: "vivió sólo para la felicidad de su pueblo", frase que quería hacer suya. ¡Y vaya si lo logró!
Conocí un cura; no uno que se expresaba solemnemente en el culto; no uno que hablaba de modo rimbombante; no uno que escupía dogmas o normas; no uno que hablaba "desde arriba" a los "de abajo"; no uno que vivía "separado" de la vida cotidiana de "los suyos" -sean estos quienes "le fueron encomendados" o los que salió a buscar "por los caminos".
Conociendo muchos "oficialmente curas", de muchos lados, creo que quizá el riesgo más grande de todos es la mediocridad, el miedo. Pues conocí un cura del cual nadie podrá decir que era mediocre.
Su miedo era no ser fiel al Jesús amigo de los pobres, su miedo era no vivir para los pobres todo lo que pudiera. Si hasta los amigos le criticábamos que no tomara tiempo para él, y pareciera que quiso "chuparle el jugo a la vida" que le quedaba para no perder tiempo que -según él- debía ser de los pobres.

Murió Gino. Perdimos un amigo. Los pobres perdieron un amigo.

Es cierto que ganamos y ganaron un amigo junto a Dios que "molestará" constantemente a su amigo Jesús, y a su mamá "la Virgen", para que los pobres estén en el centro, y "nos molestará" para que no olvidemos ese compromiso.
Molestará a Jesús y la Virgen con iniciativas, con preguntas, con dudas, buscando que los pobres tengan buenas noticias.
Pero también ganamos un camino marcado de huellas. Un camino en el que cada capilla, cada ermita, cada imagen será una suerte de "sacramento" de un cura.
De un cura que dio la vida dando vida, de un cura que sembró evangelio, que mostró que Dios reina en la sonrisa de los chicos, en los platos compartidos, en la Virgen que se acerca y nos invita, en el encuentro evangelizador, o el anuncio a la intemperie de una carpa.
Gino murió sembrando, y es de desear que los temores y las estructuras, las "recetas" y mediocridades, no ahoguen la cosecha para que mañana los pobres tengan su pan.

Eduardo de la Serna
30 de septiembre 2009




Hasta pronto GINO!!!
Intercede por nuestras almas.

Fuerza Mercedes

Negra Querida Animo. Desde que me entere te tengo en mis Oraciones.
Gracias por tanto amor.


Tema: El tiempo es veloz 



Dedicado:
A mis amigos, a esos que la reman y van contra la corriente todos los dias desde que empieza el dia y con dolor, malestar y hasta tristeza por ser de este mundo sin serlo.

A ustedes animo, fe y esperanza.
Para vos amiga, sabes que estoy con vos.

El momento decisivo

Una sola decisión en este día
puede determinar el destino de toda tu vida.
Llegarás a un punto, en tu camino,
cuando tendrás que decidir.
A uno u otro lado.
Uno que te puede conducir a la realización
de la aspiración más preciada de tu vida.
Otro que te puede llevar a la misma desgracia.
En lo más alto de los Montes Alpinos Suizos,
se señala un sitio donde nacen tres ríos.
Si tú tomas un objeto cualquiera,
una pequeña rama, y lo lanzas en una dirección,
tomará el curso del Danubio, e irá a parar al Mar Negro.
Si lo lanzas en otra dirección,
podrá seguir la corriente del Rhin,
e ir desembocar en el Mar del Norte.
Y si aun lo lanzas en otra dirección,
seguirá el curso del Ródano, hasta llegar
a las azulinas aguas del Mediterráneo.
Una sola decisión que determina tres caminos
separados y tres puntos finales distintos.
De la misma forma sucede en la vida,
por eso es importante que en el momento decisivo
reflexionemos sobre el camino que hemos de seguir.
Porque "hay camino que al hombre le parece derecho;
pero su fin es camino de muerte".¨
¿Te has decidido ya? Si no, ¿cómo te has de decidir?
Un camino que nunca ha de fallarle al hombre
es el camino de Dios, hacer del Él nuestro guía.
Permitirle que Él tome nuestras vidas
en sus manos y nos conduzca por donde crea
es lo que más conviene a sus divinos propósitos.
Dios lo está haciendo todos los días con aquellos
que depositan su fe en su Hijo Jesucristo,
quien se proclamo a si mismo
"el Camino, la Verdad y la Vida"
Hoy es precisamente el momento decisivo.
Entrégale tu ser entero para que puedas decir:
"Ya mi corazón está en sus manos".
Y el tuyo ¿dónde está?, te preguntamos.
Porque si de las profundidades del corazón
emana todo lo que envilece y disminuye la vida,
también de esas profundidades nace
todo lo que la enaltece y dignifica.
Así, no menos, las grandes decisiones.
Fiel a tu Dios, en el instante en que hayas
de hacerlas, todo se iluminara para ti.
Lejos de Dios todo se te volverá oscuridad.
Gracias PAO

Cardenal Bergoglio

Bergoglio: "Los derechos humanos también se violan con la extrema pobreza"

El cardenal aprovechó un seminario de políticas públicas para afirmar que la deuda social es "inmoral, injusta e ilegítima". Y sostuvo que los derechos humanos "se violan no sólo por el terrorismo, la represión y los asesinatos, sino también por estructuras económicas injustas que originan grandes desigualdades".


El cardenal Jorge Bergoglio volvió a salir con fuerza a denunciar los estragos de la pobreza. Y lanzó que los derechos humanos "se violan no sólo por el terrorismo, la represión y los asesinatos, sino también por la existencia de condiciones de estructuras económicas injustas que originan grandes desigualdades".

Fue en un seminario de políticas públicas organizado por la Escuela de Posgrado Ciudad Argentina (EPOCA), la Universidad del Salvador (USAL) y la Universidad Carlos III de Madrid.

Allí, según informó la agencia AICA, Bergoglio reclamó "una respuesta ética, cultural y solidaria", para saldar la deuda social que son "millones de argentinas y argentinos, la mayoría niños y jóvenes".

"Esto nos obliga a trabajar para cambiar las causas estructurales y las actitudes personales o corporativas que generan esta situación; y a través del diálogo lograr los acuerdos que nos permitan transformar esta realidad dolorosa a la que nos referimos al hablar de la deuda social", subrayó el arzobispo.

Tras insistir en que "la deuda social exige la realización de la justicia social", consideró que ambas deben interpelar a "todos los actores sociales, en particular al Estado, a la dirigencia política, al capital financiero, los empresarios, agropecuarios e industriales, sindicatos, las Iglesia y demás organizaciones sociales".

El primado argentino también reflexionó: "Hay aproximadamente 150 mil millones de dólares de argentinos en el exterior, sin contar los que están en el país fuera del circuito financiero, y que además los medios de comunicación nos informan que se van del país aproximadamente dos mil millones de dólares más por mes".

"¿Qué podemos hacer para que estos recursos sean puestos al servicio del país en orden a saldar la deuda social y generar las condiciones para un desarrollo integral para todos?", interpeló.

Asimismo, calificó la deuda social como "inmoral, injusta e ilegítima" y sostuvo, citando un documento de los obispos argentinos, que "su mayor inmoralidad, reside en el hecho de que ello ocurre en una nación que tiene condiciones objetivas para evitar o corregir tales daños, pero que lamentablemente pareciera optar por agravar aún más las desigualdades"

No es la primera vez que la Iglesia toma el tema de la pobreza y apunta, más o menos elípticamente, contra el Gobierno. La semana pasada, el eje de la polémica fue la difusión de números del INDEC que mostraban una baja en los indicadores de pobreza e indigencia. "Es escandaloso, o al menos irritante, que se diga que la pobreza disminuyó en el país, cuando la constatación a diario demuestra todo lo contrario", fue la respuesta de la Iglesia, en boca del obispo Fernando Maletti, de la Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas.

Espiritu Santo II