22 diciembre 2009

Oración a Nuestra Señora de Belén


(Siervo de Dios Mons. Eduardo Pironio)

Señora de Belén,
Señora de la Noche más buena y esperada,
Señora del Silencio y de la Luz,
Señora de la Paz,
la Alegría y la Esperanza.
Señora de la sencillez de los pastores
y de la claridad de los ángeles que cantan:
“Gloria a Dios en el cielo.
Paz en la tierra a los hombres,
a los hombres que Dios ama”.
Señora de los pobres y los niños.
Señora de los que no tienen nada,
de los que sufren soledad
porque no encuentran comprensión
en ningún alma.
Gracias por habernos dado al Señor
en esta Noche.
Por habernos entregado
el Pan que nos faltaba.
Gracias por habernos hecho ricos
con tu pobreza y tu fidelidad de Esclava.
Gracias por tu Silencio que recibe y rumia
y engendra en nosotros la Palabra.
Nos sentimos felices esta Noche
y con ganas de contagiar esta dicha
a muchas almas.
De gritar a los hombres que se odian
que Dios es Padre y que los ama.
De gritarles a los que tienen miedo:
“No teman”.
Y a los que tienen el corazón cansado:
“Adelante, que Dios los acompaña”.
Señora de Belén.
Señora de la Noche y la Mañana.
Señora de los campos que despiertan
porque Jesús ha nacido en la comarca.
Señora de los que peregrinan,
Como Tú, sin hallar tampoco una posada.
Enséñanos a ser pobres y pequeños.
A no tener ambición por nada.
A desprendernos y entregarnos.
A ser Mensajeros
de la Paz y la Esperanza.
Que esta Noche la Luz que tú nos diste
sea el comienzo de una claridad
que no se acaba.
Que el amor sustituya a la violencia.
Que haya justicia
entre los hombres y los pueblos.
Que en la Verdad, la Justicia y el Amor
se haga la verdadera Paz cristiana.
Que esta noche Jesús nazca en nosotros
y que al volver después a nuestra casa,
podamos decirles a los hombres,
que viven inseguros y sin esperanza:
“No teman. Les traemos la Buena Noticia,
La gran Alegría para todo el pueblo:
Hoy en la ciudad de David nos ha nacido
el Salvador, el Mesías, el Señor”.


Que así sea.
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