20 noviembre 2009

Carta a cualquier persona

  Hoy te puedo decir que en el mundo en el que vives en realidad no se vive, sino que se hace un burdo amago de vivir.
Hoy te puedo decir que aquellos que se hacen llamar a si mismos “gente civilizada” son los que menos comprenden el valor de la verdadera civilización.
Hoy te puedo decir que tu vida nunca se llenará de sombras si mantienes siempre encendida la vela de la esperanza.
Hoy te puedo decir que el amor tal y como lo conocemos los humanos es un deseo que a penas se asemeja al sentimiento real y que en los tiempos que corren es muy fácil amar a alguien por fuera y más difícil de lo que te piensas hacerlo por dentro.
Hoy te puedo decir que el orgullo sólo trae problemas y que tanto pensar en tu ego acabará convirtiéndote en una farsa.
Hoy te puedo decir que la voluntad no sólo mueve montañas sino que también puede salvar a alguien en un determinado momento y te permite recorrer el sendero de la vida con esperanza, porque la voluntad y la esperanza son dos compañeras que van cogidas de la mano casi siempre.
Hoy te puedo decir que lo que significa para ti un plato de comida significa para otros una esperanza de vida.
Hoy te puedo decir que si quieres ser feliz no debes esperar nada de ti mismo sino que tienes que ser tú mismo.
Hoy te puedo decir que no siempre es bueno decir todo lo que piensas ni pensar todo lo que dices.
Hoy te puedo decir que si quieres encontrar a Dios no lo debes buscar en las cosas más grandes e impresionantes sino en las más simples y sencillas de la vida: una sonrisa, un gesto de ánimo o de cariño, un abrazo en el momento oportuno, un consejo bien dado o una palabra bien dicha.
Hoy te puedo decir que sólo se vive una vez y no tendrás la oportunidad de repetir la experiencia.
Hoy te puedo decir tantas cosas que probablemente sepas ya, que seguramente no te interese ni escucharlas. Te podría decir muchas cosas más sobre la realidad de este mundo, pero tú ya las sabes ¿verdad? Lo único que falta es que todo lo que sabes de la realidad del mundo en el que vivimos lo lleves a la práctica mientras caminas por el sendero de la vida. Un abrazo y suerte amigo.

PD: Recuerda, se necesita una transfusión de esperanza y amor en este mundo que está tan falto de fe. Ayuda a los demás a ver a Dios en ti.

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