16 octubre 2009

Señor y si él es la luz


Si nosotros hemos encontrado al Señor y si él es la luz y la alegría de nuestra vida, ¿estamos seguros de que a quien no ha encontrado a Cristo no le falta algo esencial y de que no tenemos el deber de ofrecerle esa realidad esencial?
Luego, dejemos al Espíritu Santo y a la libertad de cada uno lo que suceda. Pero, si estamos convencidos y tenemos la experiencia de que sin Cristo la vida es incompleta, de que falta algo, la realidad fundamental, también debemos estar convencidos de que no cometemos ninguna injusticia contra nadie si le mostramos a Cristo y le ofrecemos la posibilidad de encontrar así también su verdadera autenticidad, la alegría de haber hallado la vida. 

Benedicto XVI, 13 de mayo de 2009
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