06 mayo 2009

Histórico viaje de Benedicto XVI a Tierra Santa

Benedicto XVI iniciará este viernes 8 de mayo su primer viaje como Papa a Tierra Santa, que se prolongará hasta el viernes 15, y durante este tiempo visitará Jordania, Israel y los territorios palestinos. A diferencia de Juan Pablo II, Benedicto XVI celebrará una misa al aire libre en Jerusalén, donde también visitará los principales lugares sagrados musulmanes y judíos, tales como la Explanada de las Mezquitas y el Muro de las Lamentaciones.

“La peregrinación de Benedicto XVI a los lugares sagrados, como peregrino de paz y reconciliación, es un viaje importante y complejo, y lleva el propósito de confirmar y alentar a los cristianos en Tierra Santa y de impulsar el diálogo ecuménico e interreligioso”. Lo recordó en el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi SJ, al presentar a la prensa este que será el 12º viaje internacional de Benedicto XVI, que le llevará a Jordania, Israel y los territorios palestinos.

Durante las casi cinco horas de vuelo, que separan Roma de la capital jordana, está previsto que el Santo Padre salude a los periodistas que lo acompañan en este viaje y, como es tradicional, que responda a algunas preguntas. En el aeropuerto internacional Reina Alia, de Ammán, el Papa será recibido por los reyes jordanos.

El Pontífice iniciará su viaje en Ammán, la capital jordana, donde se reunirá con el rey de Jordania, Abdalá II, visitará la mezquita Al Husein Bin Talal y celebrará una Misa multitudinaria al aire libre en el International Stadium de la capital. Asimismo, se reunirá con los líderes musulmanes y visitará algunos enclaves cristianos del país como la basílica del Memorial de Moisés, que está situada en el Monte Nebo, y Betania, al lado del río Jordán, que es donde fue bautizado Jesucristo. Allí bendecirá las primeras piedras de las iglesias de las comunidades latina y greco melquita.

El lunes 11 de mayo, el Pontífice se despedirá de Jordania, desde donde se desplazará a Tel Aviv y seguidamente a Jerusalén, donde se reunirá con el presidente de Israel, Simon Peres, y visitará el Memorial del Yad Vashem para rendir homenaje a las víctimas del nazismo.

El padre Lombardi aclaró que el Pontífice no visitará, en cambio, el museo anexo al Yad Vashem, donde se encuentra la discutida referencia a Pío XII y sus presuntos silencios durante la época del Holocausto. Ese mismo día habrá un encuentro con distintas organizaciones especializadas en la promoción del diálogo interreligioso en el que participarán unas 300 personas, concretó el portavoz vaticano.

El martes 12 de mayo tendrá lugar la esperada visita al lugar donde los musulmanes veneran la piedra de Miriah, donde se supone que el patriarca Abraham intentó sacrificar a su hijo Ismael (no a Isaac, según la tradición islámica), es decir, la Mezquita de la Roca, en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, donde el Pontífice encontrará al Gran Muftí. Luego visitará el Muro de las Lamentaciones, donde depositará un mensaje personal y se reunirá con los dos grandes rabinos de Jerusalén.

Por la tarde celebrará una misa al aire libre en el famoso Valle de Josafat a la que asistirán unas 7.000 personas. Esta es una de las novedades del viaje a Tierra Santa con respecto al de Juan Pablo II en 2000, durante el que no celebró ninguna misa al abierto en Jerusalén.

Al día siguiente está prevista la visita a Belén, ciudad ubicada en los territorios palestinos. Allí celebrará otra misa, en la Plaza del Pesebre, a la que asistirán unas 5.000 personas. Luego rezará en la gruta donde hace 2.000 años nació Jesucristo. El programa también prevé una visita al campo de refugiados Aida de Belén, donde pronunciará un discurso. "Desde allí, el Papa hablará a todos los refugiados que viven en los distintos campos palestinos y algunos tendrán la oportunidad de hablar en forma personal con él", dijo el padre Lombardi. En seguida se reunirá con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.

El jueves 14, Benedicto XVI se trasladará a Nazaret, otro de los enclaves más importantes para el cristianismo, donde celebrará la misa más multitudinaria del viaje, en la que participarán unas 20.000 personas. Después entrará en la gruta donde el ángel anunció a la Virgen María que iba a ser madre de Jesús. Ese mismo día, mantendrá un encuentro con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Antes de volver a Roma, el último día de su visita, el Pontífice mantendrá un encuentro ecuménico en la sala del Trono de la Sede del Patriarcado Greco-Ortodoxo de Jerusalén y visitará el Santo Sepulcro, donde reposó el cuerpo muerto de Jesucristo antes de la Resurrección.

El Papa pide oraciones
El pasado domingo, durante el rezo del Regina Coeli, Benedicto XVI invitó a los fieles a rezar por su próximo viaje a Tierra Santa, donde, dijo, "dará ánimo a los cristianos que allí viven, y dará testimonio del compromiso de la Iglesia católica en favor de la reconciliación y para alcanzar una paz estable y duradera basadas en la justicia y en el respeto recíproco".


“Como sucesor del apóstol Pedro, les haré sentir la cercanía y el apoyo de todo el cuerpo de la Iglesia. Además, seré peregrino de paz, en nombre del único Dios que es Padre de todos. Daré testimonio del compromiso de la Iglesia Católica en favor de cuantos se esfuerzan por llevar a la práctica el diálogo y la reconciliación, para alcanzar una paz estable y duradera basada en la justicia y en el respeto recíproco. Por último, este viaje tendrá una notable importancia ecuménica e interreligiosa. Desde este punto de vista, Jerusalén es la ciudad-símbolo por excelencia: allí Cristo murió para reunir a todos los hijos de Dios dispersos”.

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