10 junio 2015

Contar con la música

Contar con la música

“Me levanto, comienzo bien el día, me tomo unos mates y veo la mesa vacía.

Después saco el caballo a comer, para luego traerlo al atardecer.Escuchando una cumbia me pongo a clasificar todo lo que en la noche he podido juntar.Papel por papel yo me pongo a sacar, esperando algún día un billete encontrar”. 
Quien haya tenido la oportunidad de sintonizar durante el mes de mayo el programa Elegidos, de la señal Telefé, con seguridad se habrá sorprendido por la historia de uno de sus participantes: Matías Carrica. Este joven de 25 años, oriundo de Bahía Blanca, deslumbró en su primera presentación en este certamen musical con su rap Buscavida —cuyas primeras líneas dan la bienvenida a esta nota—, y al cierre de esta edición del Boletín Salesiano se encontraba aún en carrera en el programa.
Matías ya se había presentado en otras dos audiciones para programas televisivos, sin resultado favorable. Hasta este año. Pero en todas las oportunidades, su “caballito de batalla” había sido el mismo: esta canción donde relata su dura experiencia como cartonero en los peores años de la crisis, años donde conoció el patio salesiano a través de su encuentro con los animadores de Los pibes de Don Bosco, del colegio Don Bosco de Bahía Blanca.
¿Cómo llegaste al oratorio?Llegué cuando recién arrancó, en el 2001, con el tema de la crisis. Yo cartoneaba y los que arrancaron con el oratorio paseaban por la calle entregando viandas de comida, y nos invitaron a mí y a mis hermanos un día a ir ahí al colegio Don Bosco, que hacía un comedor los viernes a la noche. Tenía 11 o 12 años.
¿Qué viviste en ese espacio?Me sirvió para recrearme, me ayudó a despejarme, porque también hacían juegos. Jugábamos a la pelota, compartíamos charlas. Conocí un montón de gente, un montón de chicos y además te daban la comida. Nosotros éramos cartoneros. En ese momento mi viejo trabajaba en una empresa y de golpe se vino abajo todo: se quedó sin laburo, después sufrió un accidente y mi hermano cayó preso. Toda una serie de malas rachas que llevaron a que tenga que salir a cartonear con los conocidos del barrio y con mi hermano menor. De a poco tratamos de salir de esa situación. Siempre uno busca progresar. De a poco y paso a paso lo fuimos logrando.
¿En qué momento surge el rap?Alrededor del 2007 empecé a escribir mis primeras letras, más que nada para desahogarme. Como no soy de hablar y estoy siempre de perfil bajo, tenía mucho para decir y lo quise reflejar a través de las letras. Primero eran frases. Luego les empecé a buscar melodías. En ese tiempo ya bailaba hip hop. La primera canción que hice fue cortita y se la mostré a mi viejo, le gustó y eso me dio el aliento para seguir escribiendo. En ese tiempo hubo una “ola” de hip hop, y empecé a conocer a otros chicos que bailaban, algunos que cantaban, pero nadie había grabado nada en Bahía Blanca. Hasta que en el 2009 pude grabar mi primer tema que fue Buscavida, en la casa de uno de los colaboradores de Don Bosco que tenía una banda de rock.
¿Qué sentiste al presentarte ante el jurado del programa?Ya había estado en programas de televisión y de radio, pero nada como esto. Saber que te está viendo tanta gente, estar frente a jurados que son artistas consagrados y que te digan que les gustó tu canción y que se emocionen, hasta ahora no lo puedo creer. Apenas terminé de cantar, agarré el celular, y empezaron a llegar mensajes de todas las provincias de Argentina, de Uruguay, de España, de Estados Unidos, de México, de todos lados.
¿Creés que tu canción puede haberle hecho bien a alguien?Por los mensajes y las cosas que me mandan creo que sí. Acá en Bahía Blanca me dijeron que se largaron a llorar todos. Ya con que me digan eso es “misión cumplida”. No importa si paso o no paso a la siguiente ronda, lo importante es que se escuchó mi letra y gracias a eso hay mucha gente que antes no escuchaba rap y ahora lo hace. En el Don Bosco siempre que tenía oportunidad de darle un consejo a algún chico lo hacía y trataba de charlar, de contar parte de mi vida para que sepa que siempre hay otra posibilidad.
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