15 abril 2014

“Alégrense”

“Alégrense”(Mt. 28, 9)
 
Hermanas y hermanos:He iniciado este saludo pascual con las palabras de Jesús a las mujeres que fueron al sepulcro de madrugada: “Alégrense”. Ellas estaban llenas de miedo y muy tristes. Miedo por lo que habían vivido horas atrás, y tristes porque Jesús estaba muerto. Se encontraron con el Señor resucitado que las invita a la alegría. Al verlo, se acercan, le abrazan los pies y se postran delante de Él. Jesús las tranquiliza y las envía a anunciar a los demás lo vivido. Esa es la “alegría del Evangelio”. El anuncio de que Jesús murió y resucitó. Es el anuncio de la Iglesia de todos los tiempos, hoy pastoreada por Francisco.
Las primeras testigos de este acontecimiento fueron las mujeres. El papa comenta esto diciendo: “Las mujeres fueron impulsadas por el amor y saben acoger este anuncio con fe: creen, e inmediatamente lo transmiten, no se lo guardan para sí mismas, lo comunican. La alegría de saber que Jesús está vivo, la esperanza que llena el corazón, no se pueden contener. Esto debería suceder también en nuestra vida. ¡Sintamos la alegría de ser cristianos! Nosotros creemos en un Resucitado que ha vencido el mal y la muerte. Tengamos la valentía de ‘salir’ para llevar esta alegría y esta luz a todos los sitios de nuestra vida. La Resurrección de Cristo es nuestra más grande certeza, es el tesoro más valioso. ¿Cómo no compartir con los demás este tesoro, esta certeza?” (Papa Francisco, audiencia del 3 de abril de 2013).
Tu vida valeEn el momento actual del mundo y de la Argentina, la celebración de la Pascua nos entusiasma a honrar la vida. Esa vida que es el gran regalo de Dios; vida que encontramos plenificada en Jesucristo, vencedor de la muerte. El próximo sábado 26 de abril, se celebrará la Jornada Regional de los Jóvenes (JRJ) en el Planetario, en Palermo. El lema convocante es: “Tu vida vale”. Siempre la juventud ha sido sinónimo de vida nueva, de esperanza y alegría. Lamentablemente hoy tenemos que aceptar que en el mundo y en la Argentina, muchos jóvenes viven tristes, sin esperanza y sin sentido para sus vidas. Los jóvenes cristianos del Gran Buenos Aires y Capital quieren anunciar que la vida vale; que el mismo Dios entregó su vida para que nosotros vivamos; que ese Jesús hoy vive en cada uno. Como lo expresa el Documento de Aparecida: “Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo.” (DA 29)
Modelos de Santidad“Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable… Cada día en el mundo renace la belleza, que resucita transformada a través de las tormentas de la historia. Los valores tienden siempre a reaparecer de nuevas maneras, y de hecho el ser humano ha renacido muchas veces de lo que parecía irreversible. Ésa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo”. (EG. 276)
Próximamente, el domingo 27 de abril, Francisco proclamará Santos a Juan XXIII y a Juan Pablo II. Dos modelos de evangelizadores. El primero convocó el Concilio Vaticano II y despertó una verdadera primavera en la Iglesia universal. Su decisión fue verdaderamente revolucionaria. Su fe en el Resucitado lo mantuvo sereno en las dificultades que le trajo tal convocatoria. Su preocupación por la paz, su sencillez y su grandeza de corazón para con todos, aun con los que lo criticaron, fue la razón por la que el mundo lo llamó “Juan el Bueno”.
E
l Papa venido de Polonia, que la mayoría aún recordamos, fue el “gran misionero”. El que visitó y besó la tierra de todos los continentes; el que hizo vibrar los corazones de millones de jóvenes; el que no sólo perdonó a sus agresores, sino el que enseñó a sobrellevar la cruz de la enfermedad con paciencia y esperanza; el primer Papa que visitó a la Argentina; el que nos acompañó en el paso del segundo al tercer milenio cristiano, invitándonos a no apagar el ardor misionero. Ahora son dos modelos de santidad y nuestros intercesores para anunciar “la alegría del Evangelio”. Dos grandes testigos del Resucitado.
Hermanas y hermanos: “La resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de un mundo nuevo; y aunque se los corte, vuelven a surgir, porque la resurrección del Señor ya ha penetrado la trama oculta de esta historia, porque Jesús no ha resucitado en vano. ¡No nos quedemos al margen de esa marcha de la esperanza viva!”. (EG. 278)
Con estas palabras los animo a fortalecer nuestra fe, nuestro servicio al prójimo, nuestra generosa entrega en la vida familiar, en el trabajo y en el estudio. Con el anuncio pascual deseo alentar a los que cargan con la cruz de la enfermedad y de la soledad que experimentan muchos ancianos; la cruz del abandono que sienten los privados de la libertad, de los que padecen las consecuencias de la inseguridad y la violencia; la cruz de los que sufren las necesidades de la marginalidad, y de la indignidad del trabajo esclavo y de la trata. Mi cariño y bendición para todos, especialmente a los que han perdido a seres queridos, a los que se sienten desprotegidos y sienten apagada su esperanza. A todos los abrazo paternalmente, los bendigo de corazón, y los encomiendo a la Virgen María, “causa de nuestra alegría”.


¡FELICES PASCUAS!



+ Carlos José Tissera
Padre Obispo de Quilmes
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