06 marzo 2014

Miércoles de Ceniza


(Primer día de Cuaresma)


Más de uno se pregunta qué significa la imposición de la ceniza. Y hay que contestar que es sólo un símbolo de algo que debe hacerse realidad. Comenzamos en ese día, la Cuaresma. Es decir, los cuarenta días de preparación a la Pascua de Resurrección. Y esta preparación lleva consigo un ajustar nuestra vida a la vida de Jesús, cuyos rasgos podemos descubrir en el Evangelio. La Cuaresma es un camino de conversión. ¡Cuántas veces habremos oído ya esta palabra “conversión”!. Se nos ha hecho ya tan familiar, a fuerza de repetirla, que casi, casi, ha perdido su verdadero sentido. Pero lo tiene. Es una actitud de cambio. Pero, cambio ¿de qué? Cada uno tiene que verlo en su vida. Cambio en los valores, cambio en la manera de pensar, cambio en la manera de comportarnos como cristianos, que dejan, probablemente, mucho que desear, cambio en el aumento de amor y servicio a los demás, … ¡Tantas cosas habría que ir cambiando, si de verdad hacemos un examen de conciencia, teniendo presente el evangelio y la vida de Jesús!.…

Eso es la conversión, y ese es el significado de la palabra: Conversión=Cambio. Y con ello nos vamos acercando a una buena celebración de la Pascua de Resurrección. Pero la conversión no es únicamente durante el tiempo que dura la Cuaresma; no. Es una actitud de toda la vida. Nunca llegaremos a una conversión total, porque siempre tendremos defectos y caídas. Pero se trata de intentarlo.

Y volviendo al símbolo de la ceniza, se puede decir que la ceniza es el fruto de algo que se destruye, que se quema. Y hay muchas cosas que podemos y debemos acrisolar o quemar, haciéndolo cenizas. Por otra parte, la ceniza es algo que no sirve para nada, algo que está en el último lugar, y se tira. Esto nos puede enseñar, también, a ser humildes. A no considerarnos más, ni mejores que los demás.

Hace algunos siglos, los pecadores públicos hacían penitencia pública; y lo indicaban cubriéndose de ceniza por la cabeza y vistiéndose de saco. Aquello desapareció y quedó este vestigio de la ceniza, como símbolo de la penitencia, la vida austera, y la conversión que el que entra en a Cuaresma decididamente, quiere llevar adelante.

Las palabras que se usan al imponer la ceniza (que sustituyen a aquellas de:”Recuerda que eres polvo y te has de convertir en polvo”), tienen un sentido más positivo, porque no solo recuerdan la muerte que nos ha de llegar, sino que nos invita a vivir la vida de otra manera. Dice así: “Conviértete, y cree en el Evangelio”.

Una invitación a la conversión, y un ideal a poner en nuestra vida: el Evangelio. Pero tratemos de asumir, que la “conversión”, como la “cuaresma”, no son cosas de tristeza, ni de grandes penitencias o sacrificios. Jesús dice: “Misericordia quiero, y no sacrificios”. Pongamos misericordia, perdón, amor, en nuestras vidas, y habrá comenzado la conversión.

Félix González

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