03 septiembre 2012

Para rezar y meditar

¡Remad mar adentro!
 
Eucaristía y dinamismo eclesial

 
Señor Jesús,

tú sabes que también nosotros,

como los apóstoles,

tendemos espontáneamente

a rechazar la verdad de tu difícil mensaje

y no sabemos seguirte adonde tú vas, sino que

nos hacemos un seguimiento a nuestra medida

y rechazamos el que tú preparas

para nosotros cada día.

Ilumina, Señor, nuestra mente

y enciende nuestro corazón

para que podamos comprender

lo que deseas de nosotros.

Ya sabes, Señor, lo difícil que es todo esto

para nosotros en la experiencia cotidiana.

Haznos comprender que,

si vamos hasta el fondo de dicha experiencia,

descubriremos lo que tú deseas de nosotros:

que pongamos ante ti nuestra pobre ofrenda.

Concédenos, Señor, dejarnos acoger por ti

y acoger tu Palabra por entero,

sin esconderte nada.

Amén.

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