04 julio 2012

Mauricio Silvia - 14 de Junio

MAURICIO SILVA: SACERDOTE, OBRERO Y MÁRTIR / GRITAR EL EVANGELIO CON LA VIDA !! 
1977 - 14 Junio - 2012

"¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y proscriban su nombre, considerándolo infame, a causa del Hijo del hombre!

¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas! "

Evangelio de Lucas 6,22-23
Padre Mauricio Silva

La Iglesia que camina fiel al Evangelio y al Pueblo de Dios


La congregación católica de los Hermanitos del Evangelio, a través de su superior para América latina, el sacerdote español José Luis Muñoz Quiroz, se presentó ante la Justicia argentina como parte querellante solicitando se investigue la desaparición del cura barrendero Mauricio Silva, desaparecido en Buenos Aires el 14 de junio de 1977. La presentación, patrocinada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), fue realizada ante el juzgado federal número 3, cuyo titular es el juez Daniel Rafecas, quien tiene a su cargo la investigación por las violaciones a los derechos humanos de las que se responsabiliza al Primer Cuerpo del Ejército.
>La acción iniciada por los Hermanitos del Evangelio coincide también con la presentación de un libro titulado Gritar el Evangelio con la vida.

San Mauricio de los Barrenderos
(Coplas del folleto preparado por María Rosa Lazarte,junio, 2003)

Como el mulato de Porres
El padre Silva oriental
El primero barriendo en Lima
Y el otro, La Capital.
Ambos cuidando al Cristo
En el hermano empobrecido
Ya lo ve, está visto
Uno santificado, el otro desaparecido.

PUBLICACIÓN DE:
www.facebook.com/memoriasdela.tierra

Mauricio Silva, un curita del pueblo comprometido con los pobres, arrebatado por la dictadura militar.

14 de junio de 1.977 , es secuestrado Mauricio Silva
Mauricio Silva era un sacerdote salesiano uruguayo. Realizó sus estudios en Argentina y sus primeras experiencias fueron en la Patagonia.
Vino a la Argentina en 1970, a los 45 años, para entrar en la Fraternidad del Evangelio (Padre Carlos de Foucauld) en Fortín Olmos, norte de Santa Fe. Más tarde vivió en un conventillo en los basurales de Rosario, donde organizó a los cirujas. Luego se radicó en Buenos Aires y trabajaba de barrendero municipal, ya que la orientación de la Fraternidad indica que sus miembros se desempeñen en la misma actividad donde realizan su apostolado. Allí realizaba una intensa actividad política y gremial. Aunque en un primer momento salió de Argentina durante la dictadura, regresó en 1977. Pío Laghi, el nuncio del Vaticano, les aseguró que el gobierno no iba a tocar más a los curas y monjas. Lo mismo le dijo el cardenal Aramburu, quien además le dio un documento que le permitía dar misa y confesar.
El 14 de junio de 1977, el Padre Silva se encontraba barriendo la calle en Segurola al 1000 cuando gente de civil armada que se identificó como perteneciente a la policía y que iba dentro de un Ford Falcon blanco, preguntó a otros barrenderos dónde trabajaba aquél. Una testigo vio cómo lo metían en un coche con las misma características. En la tarde del día siguiente al secuestro, cuatro hombres que dijeron ser miembros de la Fuerzas Armadas y uno que dijo ser el Juez militar que intervenía en el caso Silva, interrogaron sobre él a los vecinos y a los Hermanos. Para el Hermano Cara, resultó muy claro que esos hombres ya habían hablado con la víctima, ya que sabían todo con exactitud acerca de la Fraternidad y habían llevado con ellos a un traductor del francés; estaban particularmente interesados en las ideas políticas de Mauricio Silva. Al día siguiente fue presentado un recurso de hábeas corpus el que no tuvo resultado positivo.
A los pocos días retiraron de la Municipalidad de Buenos Aires su ficha de trabajador y desapareció su permiso de residencia y su documento de identificación. Cuando se preguntaba por él los uniformados respondían: "Esa persona no existe".
Hacia fines de julio monseñor Pichi, del arzobispado de La Plata, informó que Silva estaba en Campo de Mayo y que había sido bárbaramente torturado. Semanas más tarde fue transferido a algún lugar de La Plata. Un mes más tarde, Pichi les dijo que no tenía noticias del sacerdote.
En setiembre de 1980, fue arrojado desde un auto a la calle. Casi exánime, fue trasladado a un hospital de Buenos Aires, donde murió como mártir de los pobres luego de haber sufrido espantosas torturas. Informaciones vaticanas dicen que el Papa Paulo VI pidió por él y que los militares lo mataron, porque no podían dejarlo vivo en el estado deplorable en que estaba y por eso decidieron "trasladarlo".
En su homenaje se instituyó el 14 de junio como el Día del Barrendero de la Ciudad, por ley 1032 de la Ciudad de Buenos Aires, en el año 2003.-
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