05 julio 2012

" Cita con Dios "



Un pequeño cuento...

" CITA CON DIOS "

Por fin, el buen Dios decidió complacer la petición de una entrevista a aquel piadoso artesano.
Se la había solicitado tantas veces y tan ardientemente!

-Te espero mañana, a las tres en punto de la tarde,
en la capillita del collado. No vayas a faltar -
de esta manera le mandó el aviso el buen Dios.

En toda la noche no pegó ojo el artesano, por los nervios de encontrarse con Dios y por el miedo de quedarse dormido y llegar tarde. Antes del amanecer ya se estaba preparando para el viaje, pues la capillita elegida por Dios quedaba lejos.

Era preferible llegar temprano y esperar todo
lo que hiciera falta a fallarle a Dios llegando tarde.

Se puso sus mejores ropas y emprendió el camino.

Durante todo el viaje iba memorizando las palabras que le diría al buen Dios.

Al doblar un recodo, vio a un campesino con el carro atascado
en un barrizal. Por mucho que se esforzaba, y tiraban los
bueyes, el carro no salía.

-Écheme una mano, buen hombre -le dijo el campesino-;

posiblemente, con su ayuda, lograremos salir.

-Con gusto lo haría, pero temo que si me detengo llegaré tarde a una cita con Dios, que me mandó llamar. Usted comprenderá: no puedo hacer esperar a Dios. Además, me temo que si le ayudo me manche la ropa y no quiero presentarme todo sucio ante Él.

Prosiguió su camino, y más adelante encontró a un comerciante que había sido asaltado por unos bandoleros que lo habían dejado medio muerto en el camino.

El artesano temió que, si se detenía a ayudarle, llegaría tal vez tarde a su cita con Dios. Además, si lo auxiliaba, la policía
empezaría con sus preguntas y la cosa tal vez se complicaría hasta el punto en que podrían dejarlo detenido para las comprobaciones.

Por todo ello, aunque le dolió dejarlo desangrándose,
siguió su camino.

Ya faltaba poco para llegar al collado de la capillita donde Dios lo había citado cuando al pasar frente a una choza muy pobre,
se encontró con una mujer que lloraba desconsoladamente:

-Se me muere el hijo, señor. ¡Ayúdeme, por favor! Vaya a la aldea cercana y tráigame al médico.
-Tengo una cita con Dios y no puedo llegar tarde -
se justifico el hombre, y siguió su camino.

Llegó a la capillita con varias horas de adelanto.
No importaba; descansaría un rato y se asearía para presentarse bien arreglado ante Dios,
y luego repasaría sus palabras y propuestas.
A medida que pasaban los minutos,
se iba poniendo más y más nervioso.

Llegó por fin la hora, las tres de la tarde; luego, las tres y cinco, las tres y cuarto, las tres y media, pero ni rastro de Dios.

El hombre no entendía cómo Dios podía faltar a su propia palabra y cuando iban a ser las cuatro y estaba pensando en marcharse, oyó una voz que decía:

" -En vez de esperarte, decidí salir a tu encuentro.
tres veces te hablé, pero no me escuchaste...
tres veces te mirè, pero no me viste...
tres veces te pedì ayuda...y seguiste de largo,
y no comprendiste que yo necesito de tus manos...

YO era el campesino de los bueyes,
YO , el comerciante golpeado, y
YO , la mujer que tenía su hijo enfermo...
y no pudiste reconocerme, y es que estabas tan apurado...!!!

Autor desconocido
( de cuentos del alma )
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