28 mayo 2012

Mi cristo roto

"Es una charla íntima, sencilla, insignificante". Así comienza el P. Ramón Cué,S.J. este relato conmovedor, entrañable y profundo. El relato del encuentro del hombre con Cristo. Un Cristo manco, cojo, sin cara, sin cruz. Un Cristo que no quiere ser restaurado porque desea que le prestemos nuestros brazos para encerrar en ellos a todos los hombres, nuestras piernas para que le llevemos por todos los caminos, nuestros ojos para mirar todas las desdichas, nuestros oídos para escuchar todas las quejas. Un Cristo que no quiere ser restaurado porque quiere que en su rostro veamos todos los rostros, que sobre sus espaldas carguemos todas nuestras cruces. Entremos con el P. Cué en este profundo diálogo con el pequeño Cristo roto y dejemos que nos conduzca con él por esta visión nueva y al mismo tiempo repetida, del amor insondable de Dios.

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