25 noviembre 2011

Evangelio según San Lucas 21,29-33.

Y Jesús les hizo esta comparación: "Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol.
Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.
Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

Leer el comentario del Evangelio por :
Bienaventurado Guerrico de Igny (v. 1080-1157), abad cisterciense
1er Sermón para Adviento; PL 185,11; SC 166


«Sabemos que el reino de Dios está cerca»
        "Esperamos al Salvador" (Flp 3,20; liturgia latina). En realidad, es la gozosa esperanza de los justos, de aquellos que esperan «venida en gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2:13). «¿Cuál es mi esperanza, dijo el justo, no es el Señor?» (Sal 38,8) Luego se vuelve hacia él y exclama:" Lo sé: no defraudarás mi esperanza» (Sal 118,116). De hecho, mi ser está ya a tu lado, ya que nuestra naturaleza, asumida por ti y dada a nosotros, ha sido glorificada en ti. Esto nos da la esperanza de que "toda carne vendrá a ti" (Sal 64,3)...
        Sin embargo, es con una gran confianza en la espera del Señor, que podemos decir: " Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y los roban» (Mt 6,20). He depositado todos mis bienes a tus pies: lo sé... «tú me los multiplicarás por cien y además me darás la vida eterna"(Marcos 10,30). Vosotros que sois pobres de espíritu, ¡sois herederos! (Mt 5,3)... Porque el Señor dijo: "Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón" (Mt 6,21). Que vuestros corazones le sigan, ¡que ellos sean vuestro tesoro! Poned vuestro pensamiento allí, y que vuestra atención se fije en Dios, para poder decir con el apóstol Pablo: "Nuestra vida está en el cielo; de donde esperamos al Salvador".
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