11 febrero 2011

Virgen de Lourdes

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES 11 de febrero . Una fiesta celebrada por toda la Iglesia, puesto que el papa Pío X la introdujo en el Misal, para que en este día pudiera celebrarse la eucaristía en honor de la gloriosa Virgen María de Lourdes. Homilía sobre las bodas de Caná. Las bodas en un pueblo pequeño, como era Caná de Galilea, se prolongaban durantes varios días, eran muchos los invitados. Una boda era una fiesta para todo el pueblo y, posiblemente los que no habían sido invitados, también iban a felicitar a los novios y a beber un vinillo. Parece ser que los invitados bebieron más de lo que estaba previsto o que, tal vez, había más personas de las que esperaban. Probablemente la familia estaba en buena posición, porque al frente del banquete había un "maître" de servicio y camareros. Presencia de Jesús en las bodas de Caná Imaginaos que entramos a la sala de los invitados cuando se celebraba la fiesta, nos fijamos nuestra atención en todos los invitados que están sentados a la mesa, cantando alegres en medio de un gran alboroto, y preguntamos a Jesús por qué ha ido a la fiesta, la respuesta de Jesús podría ser porque le habían invitado. Entonces vemos a Jesús que hace un buen papel, habla, ríe, canta como los demás invitados y, finalmente, realiza su primer milagro: Convierte el agua en vino. Jesús, permitidme la expresión, era una persona muy normal, como nosotros, aunque era Dios participa en la fiesta, como todos. Presencia de María en las bodas María también era una invitada más, y también haría un buen papel. Podemos imaginarnos a María sentada la mesa, hablando, cantando y riendo y, quizás, ayudando a los sirvientes.
Petición de la madre al hijo Llega un momento en que la madre de Jesús, (las mujeres siempre son más observadoras que los hombres), se da cuenta de que algo pasa, y llamando a uno de los criados le pregunta, y éste le responde que se ha acabado el vino. El vino en una fiesta de boda era muy importante. Actualmente tampoco puede faltar el vino y el champán. Una boda sólo con agua quedaría "aguada", como vulgarmente se dice. La madre de Jesús se imaginó la vergüenza que pasarían los novios. En los pueblos, que todo se comenta, posiblemente aquellos novios podrían pasar a la historia como los novios a los que les faltó el vino el día de su boda. Para evitarles un disgusto intervino María. María, indirectamente, pide un milagro a Jesús María conocía el poder de Jesús, por eso se le acercó y sólo le dijo estas palabras: No les queda vino (Jn 2,3). Jesús, que era muy inteligente, comprendió enseguida por dónde iba su madre y le respondió: -Mujer, no intervengas en mi vida, mi hora aún no ha llegado (Jn 2,4). Pero María, que tampoco era tonta y, como todas las madres, conocía muy bien a Jesús, dijo a los criados: -Haced lo que él os diga (Jn 2,5). Son las únicas palabras que sabemos dijo la Madre a Jesús. Para nosotros, que amamos tanto a María, estas palabras son una norma práctica de vida. El milagro de Jesús Ya sabemos el resultado. Jesús obra su primero milagro en unas bodas, por no ‘aguar’ la fiesta, así pudo continuar con cantos, gozo
 y alegría propios de una fiesta familiar. Seguramente que ninguno de nosotros se hubiera imaginado que el primer milagro de Jesús, para demostrar su divinidad, hubiera sido convertir el agua en vino. Ningún hombre puede hacerlo y Él lo realizó en esta fiesta de la boda de unos novios, amigos de suyos y de su Madre, con tanta sencillez. Aplicación de la palabra de Dios La palabra de Dios siempre ha de encaminarse a nuestra vida práctica. La Virgen María hubiera podido pensar que ella no tenía nada que ver con aquello, era una invitada más, pero no, se levanta y pide un milagro .También en nuestra vida nos encontramos en circunstancias parecidas. Muchas veces falta: el vino de la salud, el vino del trabajo, el vino de la paz familiar, el vino de la amistad, el vino de la alegría, el vino de la esperanza, el vino de la ilusión, etc. No digamos nunca: ¡No es mi problema!, sino todo lo contrario, hagamos algo, como María, para convertir el agua en vino. Antes de acabar felicitaremos a María por el gran ejemplo de solidaridad que nos dio, cómo pidió a Jesús ayuda para los novios que no tenían vino. Que Jesús no falte en nuestras fiestas, bodas, bautizos, aniversarios etc. Que creamos en Jesús con mucha fe, como los discípulos creyeron en Él.
Maria, Virgen de la alegría, ruega por nosotros.

 
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